sábado, 28 de junio de 2014

Reading in English the Weekend (el Readathon de toda la vida)



Y ya me preguntaba yo cuando organizaría Isi un nuevo readathon cuando ella nos contó que organizaba uno para este fin de semana. Como no, raudamente me apunté sin pensármelo mucho y ahora me han surgido un par de problemillas que harán que pueda participar menos que otras veces. Son de tipo legal y me obligarán a pasar mañana por la mañana por la comisaría para renovar el DNI así que no tengo provisiones para preparar el domingo un desayuno inglés como Dios manda. Espero que no os importe... Y no, ya aviso que no puedo preparar un desayuno casero. Muchas veces lo he intentado pero las cosas caducan antes de que me ponga a ello... No es broma.

Y otro detalle a olvidar... apenas tengo espacio en la tarjeta de memoria de la cámara de fotos. Mientras llega otra, subiré con cuentagotas fotos de estos días hasta que llegue la nueva.

De los tres objetivos del Readathon esta vez solo podré cumplir dos: leer todo lo que pueda en inglés y hacerlo durante los días 28 y 29. El desayuno me lo zamparé la semana que viene, palabra.

De momento, llevo el reto algo flojillo: solo he leído 6 de 20. Pero a mi favor diré que tengo dos libros a medias en inglés, uno de ellos intentaré retomarlo este fin de semana. Son Everybody´s Jane. Austen in Popular Imagination de Juliette Wells y The Little Book of Scotland.



















Y de momento solo he elegido un libro de los que leeré estos días, Shopping, Seduction and Mr Selfridge de Lindy Woodhead . El resto, ya sabéis que no puedo limitarme a un solo libro, los he descargado ahora para leerlos en el Kindle. Pertenecen a una colección que se publicó entre la década de 1910 y los primeros años de 1920 sobre paisajes ingleses, Beautiful England. Legal, por supuesto: están descatalogados así que los he sacado de Internet Archive y Proyecto Gutenberg. Puede que empiece por York, más que nada, para ir documentándome pero veremos... eso sí, la intención es leerme más de uno. 

Y así, a grandes rasgos, es mi proyecto para este Readathon. Veremos que acabo leyendo ;)

Sábado 28: Llevo un día fatal y ni siquiera he podido acercarme a renovar el DNI. Pero he podido leer bastante: un 58% de York de Beautiful England entre todo el día. Está lleno de acuarelas de rincones de la ciudad así que le dan un aire diferente a una típica guía de viajes.
Y de paso he leído la introducción de Shopping, Seduction and Mr. Selfridge. Promete ser un libro muy interesante, de verdad.

Domingo 29: Hoy ha sido un día en el que he leído menos que ayer. Finalmente no he podido llegar al final de York: me he quedado en un 88%. Si hay algo que he aprendido con él es lugares que pienso visitar en directo en un mes y mucho vocabulario sobre arquitectura y arquitectura religiosa. Y me han entrado muchas ganas de leer más libritos de estos, ya he saqueado las webs de Proyecto Gutenberg y Internet Archive así que voy bien surtida.



Y para animar la entrada con alguna foto más, aquí tenéis un cartel que ilustra uno de los rincones más conocidos de York, The Shambles, calles estrechas con los pisos de arriba más adelantados que las plantas bajas y que ahora se han transformado en tiendas. La imagen del Kindle se veía muy mal en las fotos así que recordé que mi calendario del año pasado también tenía imágenes de estas en color. ¿Qué os parece?

jueves, 26 de junio de 2014

Hablando de reyes (shakespearianos): Enrique IV y sus dos partes y su hijo Enrique V

Y después de unos días de parón medio-obligado, vuelvo a contaros más cosas sobre Shakespeare. Creo que al final me odiaréis... En este caso, hablaremos de las dos partes de Enrique IV, Enrique V y me he reservado unas palabras al final sobre Las alegres comadres de Windsor. Intentaré no ponerme demasiado pesada con la historia pero aviso que en Enrique VI no me tocará otra que hablar sobre la historia del rey porque allí, señores y señoras, es donde empieza... la Guerra de las Rosas.

Enrique IV. 



Enrique IV es rey de Inglaterra después de su famosa rebelión contra su primo Ricardo. De hecho, han transcurrido varios años. Enrique tiene remordimientos, ya no es aquel joven fuerte que planto cara a su primo después de la muerte de su padre. Sabe que su final está pronto y desearía poder confiar en su hijo mayor y heredero, Hal, pero éste lo único que hace es beber en las tabernas e ir con malas compañías. Un conflicto padre-hijo que se agravia cuando en el reino se presentan diversas rebeliones: en esta parte, veremos las de Owen Glendower (al que me imaginaba con los rasgos de David Bradley -el viejo Frey en Juego de Tronos o Argus Filch en Harry Potter, no lo podía evitar), pero es la de Henry Percy "Hotspur" la que me robó el corazón.

Y yo, como soy así, me he enamorado de Henry Percy: de sus intenciones y también de la relación que tiene con su mujer, Kate. No ayuda que a Percy le interpretara Laurence Olivier o que el nombre de Hotspur, su sobrenombre, sea la segunda parte de mi equipo de fútbol inglés favorito. Aquí los tenéis.



Y me gustaría dedicar un párrafo completo a esas malas compañías que frecuenta el príncipe de Gales, en este caso, la Taberna del Jabalí y...

Falstaff,  Sir John Falstaff. Nunca he odiado un personaje shakesperiano como le odio a él. Mi opinión no sería demasiado popular en Inglaterra donde es uno de los más queridos. Lo cierto es que es incisivo, divertido y sobretodo, la relación que mantiene con Hal, el príncipe, a veces me recordaba una de padre e hijo, algo que Hal no puede mantener con su padre real. Lo malo es que Falstaff no me ha gustado como personaje y las escenas de la obra ambientadas en la taberna del Jabalí se me han hecho las más pesadas de la obra, quizá por aquello de que hablan en prosa. Y del resto de personajes que pueblan la Taberna del Jabalí solo salvaría a Mistress Quickly.
Lo extraño es que hace años vi Campanadas a medianoche, donde Falstaff es el protagonista absoluto y no me resultó tan desagradable. Pero esta imagen que pongo aquí es la de The Hollow Crown, donde es interpretado por Simon Russell Beale, al que nos quedamos sin ver en directo el pasado febrero en Londres interpretando al mismísimo Lear.



La segunda parte no me gustó tanto como la primera. La historia se vuelve menos ágil pero a creo que el problema es que la relación entre los personajes se va agravando hasta llegar a los dos momentos más importantes, el primero es absolutamente previsible y el segundo inesperado aunque no menos doloroso.



Enrique V. Al hablar de mi proyecto, unos cuantos me decían que iba a disfrutar mucho con Enrique V, la mejor obra de todos los dramas históricos. Lo cierto es que los tres primeros actos se me hicieron pesadísimos y se me pasó por la cabeza abandonar. La razón es sencilla: no me gustan las épocas de esplendor de un país. Me aburre soberanamente leer sobre un período sin conflictos y más si hablamos de Shakespeare: me gustan los conflictos entre nobles, las guerras civiles, las conspiraciones, etc. Enrique V no contiene nada de eso: lleva guerra, sí, pero la guerra contra Francia y la batalla de Agincourt no son de mi estilo. Un país unido, decidido a hacer valer los derechos de su monarca en tierras francesas, me resulta demasiado chovinista, demasiado propagandista de lo maravillosa que es la patria y formar parte de ella. En fin...

Pero a partir del cuarto acto, las cosas empezaron a mejorar. Quizá la parte más tierna es la del cortejo, justo al final pero claro, para no spoilear nada...

En esta obra, no podían faltar los personajes de la taberna de Mrs. Quickly. Falstaff muere fuera de escena (no os puedo contar el por qué) pero tenemos a Bardolf, Pistol y Nym, sin olvidarnos del paje de Sir John. Ambos deciden embarcarse en la guerra contra Francia pero, como no, no lo hacen con intenciones honradas. Su idea es robar todo lo que puedan y volver a Inglaterra ricos.



Y antes de acabar, os aviso que no voy a hacer reseña de Las alegres comadres de Windsor. Fue una decepción enorme y no me gustó nada. No soy partidaria de las bromas pesadas ni siquiera a personajes que no me gustan (Falstaff para quienes no sepáis de qué va la obra). Lo único que os voy a contar es algo que me sorprendió de la obra: normalmente, no me convencen los amores adolescentes. En cambio, aquí los únicos personajes que me convencieron fueron Ann y Fenton, el romance juvenil de la obra. Me dio la sensación que eran los únicos con sentidos común, el resto de personajes están loquísimos.

Como no, las dos obras completan la primera temporada de The Hollow Crown. He ilustrado la entrada con fotografías de esa adaptación y los retratos históricos de los reyes. Las capturas de la adaptación las he sacado de Lo que yo te diga.

viernes, 20 de junio de 2014

Hablando de reyes (shakespearianos): Ricardo II

Mi reto shakespeariano va avanzando a buen ritmo y soy incapaz de dejarlo. De hecho, tenía previsto aparcarlo un poco cuando llegara el verano, por aquello de que aire acondicionado y/o ventilador no van bien con lectura en voz alta pero parece que no voy por ese camino: me quedan solo nueve obras por leer y no me apetece parar.

Los dramas históricos son los que me tienen atrapada ahora: después de El rey Juan, de la que ya colgué una reseña, he leído Ricardo II, las dos partes de Enrique IV, Enrique V y (de momento), la primera parte de Enrique VI. Y me apetece hablar un poco de cada una.



Ricardo II. Creo que se ha convertido en una de mis obras favoritas de Shakespeare. Tengo la sensación de que es la obra más filosófica de los dramas históricos, puesto que contrapone a los dos personajes principales: Ricardo y Bolingbroke y nos hace pensar en cuál es el más adecuado para gobernar.

Ricardo II es el rey, el único hijo del Príncipe Negro, que llegó al poder a los 9 años y crece como un personaje muy desapegado de la vida real y de la sociedad inglesa de la época. Los nobles que le rodean le adulan y alaban pero a la vez, le menosprecian por su comportamiento caprichoso. Al morir su tío, Juan de Gante, aprovechando que su hijo Henry Bolingbroke está desterrado, decide quedarse su herencia e invertirla en una incursión en Irlanda. Esto es la gota que colma el vaso para Bolingbroke que vuelve a Inglaterra ayudado por diversos nobles para rebelarse y usurpar el trono de su primo Ricardo.

Pero los dos protagonistas no son tan simples como decir que uno fue impopular y el otro querido por el pueblo. Ricardo era un joven caprichoso, alejado de la vida real, sí, pero a medida que avanza la obra adquiere un carácter diferente, una dignidad que le acerca al lector. En cambio, Bolingbroke, a pesar de ser el  rey que desean los nobles y tener un carácter fuerte en lo físico, tiene muchas dudas y decide no ejercer como rey hasta que las consecuencias le obligan a ello.

Juan de Gante fue el antepasado común a través del que descendieron los miembros de la Casa Lancaster que se enfrentarían a la Casa de York durante la Guerra de las Dos Rosas pero todavía queda mucho para eso. El destronamiento de Ricardo es una de las causas que provocara esa guerra puesto que los Lancaster llegarán al poder pero al ser Enrique IV y Enrique V reyes fuertes y en la flor de la edad no habrá problemas... El problema llega al morir Enrique V con 34 años dejando a un niño de nueve meses como rey, algo que podéis imaginar, aprovecharán todos los nobles para hacerse con el poder. Pero de esto hablaré más al llegar a Enrique VI.


Ricardo II es uno de los pocos reyes de Inglaterra que fue destronado y habitualmente se asocia su reinado a la rebelión de Bolingbroke y a que vivió sus últimos días encerrado y finalmente asesinado, lo más probable por orden del nuevo rey, el mismo Bolingbroke (o Enrique IV). De hecho, lo único que había llegado a mis oídos sobre él antes de leer la obra era esto. Después de leerla, me entraron ganas de leer más sobre Ricardo, por qué era impopular entre la nobleza y por qué fue arrojado del trono con tanta violencia así que ¿quién dice que Shakespeare no sirve para aprender historia? Puede que fuera un autor teatral y se sirviera más de otros recursos además del histórico, eso sin contar que debía adaptarse a las prerrogativas reales, algo que nos dice mucho sobre sus obras históricas y en particular de ésta, que se representó en la corte de Elizabeth I justo antes de que su favorito, Essex, iniciara una rebelión contra ella.

Y de esta obra me falta por ver la adaptación que ha hecho la BBC y que forma parte de The Hollow Crown. Y con mi adorado Ben Wishaw (¡ay!) y Patrick Stewart como Juan de Gante.

P.D. En la próxima entrada comentaré tres obras en una e intentaré no hacerme pesada, que sería un logro si lo consiguiera.


jueves, 12 de junio de 2014

Releyendo El profesor, de Charlotte Brontë



La primera lectura de este nuestro Club Pickwick, para diferenciarlo del de Dickens o del de las hermanas March, ha sido El profesor. Yo no sabía si decidirme a leerlo o no, porque lo leí hace muchos años, mientras estudiaba la carrera y me había costado horrores acabarlo. Bueno, más adelante os contaré más de esto.

En fin... ahora lo he releído más ubicada en la historia vital de Charlotte Brontë y puede decirse que lo he disfrutado más y sobretodo, que lo he entendido más. El profesor fue escrito al mismo tiempo que sus hermanas Emily y Anne se dedicaban a Cumbres borrascosas y Agnes Grey y fue rechazado por las editoriales hasta nueve veces. La pobre Charlotte hizo un intento desesperado en la editorial Smith & Elder donde, si bien no aceptaron, le dijeron que acogerían con gusto una novela en tres volúmenes y fíjate tú, ella ya estaba escribiendo Jane Eyre que fue un éxito clamoroso. Pero, claro, el pobre El profesor se quedó sin publicar hasta después de su muerte.

Personalmente, lo entiendo. Charlotte Brontë siempre fue una autora que tenía que sentir aquello de lo que escribía. Sus personajes, los de cualquier novela, incluso los de sus escritos de adolescencia, tienen sangre en las venas. Luchan, fuerzan los acontecimientos y son capaces de defenderse. Al contrario que muchos de los personajes clásicos de la novela victoriana. Pero después de haber leído El huérfano, leer El profesor me ha supuesto un shock: el cambio de escenario, la lentitud de la historia se notan muchísimo. Pasar de un escenario en el África occidental a uno "real" en el Yorkshire de su época y en Bruselas es un salto enorme, imagino que para la autora también lo fue.

La primera lectura fue hace muchos años. Estaba en tercero de la carrera así que debía tener 22 o 23 años. Lo empecé con ganas pero los primeros capítulos, hasta más o menos la página 100, fueron un horror. Se me hicieron tremendamente lentos y no conseguía conectar con la historia de ningún modo. Pero todo cambió el día que tuve que coger el tren para "saquear" la biblioteca de la UAB. Era la última oportunidad que le daba al libro: o mejoraba o todo se había acabado entre nosotros. Sorprendentemente, entre la ida y la vuelta conseguí leer 60 páginas y a partir de ahí todo fue a mejor. Recuerdo la mala impresión que me causaron algunos personajes pero poco más.

En esta segunda lectura parece que se hayan invertido los términos: en una hora llegué con William a Bruselas y con intención de acabar la novela en poco tiempo. Y lo he conseguido, además de que me ha gustado más todo el conjunto. Me ha parecido demasiado realista, demasiado incluso para una época en la que predominaba y contaba con el favor del público. William Crimsworth, un personaje decidido a labrar su fortuna con el trabajo de sus manos y que no recibe ninguna ayuda en forma de herencia o de mecenazgo familiar (solo hay que pensar en el inicio de la novela o en el horrible trato que le dispensa su hermano Edward) podía ser habitual en la sociedad pero nada indicado para una novela. Quizá por eso tardaron tantos años en publicarla.

Otro detalle que hemos comentado mucho y que cualquiera que lea la novela no pasara por alto, es la "superioridad" moral que cree llevar consigo William. Él, por supuesto, es un dechado de virtudes y el resto son inmorales o algo muchísimo peor. No puedo sino mencionar el capítulo en que describe a todas las chicas a las que da clase en el colegio femenino, donde no solo toca el tema espiritual, también el tema físico y las pone a todas a caldo. Por cierto, de los chicos a los que da clase apenas habla ¿os habéis fijado?

No puedo dejar de hablar de Hunsden, un prototipo de héroe Brontë que aquí toma un papel secundario. Me recordaba un poco al Arthur Wellesley o Marqués de Douro de los escritos juveniles de Charlotte pero también se parece en el fondo a Heathcliff de Cumbres borrascosas o Huntingdon de La inquilina de Wildfell Hall pero sin ese fondo malvado. Incomprendido, sí, y con unas costumbres no demasiado victorianas. Me habría gustado saber más de él pero sé que aquí cumple su función.

Y, finalmente, la historia de amor entre William y Frances, su protegida. Debo ser de las pocas a las que Frances le ha gustado, a pesar de su supuesta sosez, que no es tal. Veréis: es un aspecto de la época muy habitual y en realidad, las heroínas al estilo Jane Eyre o Elizabeth Bennet eran una excepción a la norma. Frances es una chica que apenas tiene para vivir y que decide trabajar para ganarse la vida, exactamente igual que William, algo que les acerca y les compenetra. Todo lo contrario, de nuestra amiga la directora Zoraide (o Zorraide, como la llamaba "cariñosamente" cada vez que aparecía por ahí).

Y para acabar con esta reseña, mi momento favorito de la novela con las frases en francés traducidas. Que lo disfrutéis:

" Mi grosería y mi indiferencia contribuían por igual a aumentar el mal que deseaba reprimir. 
- ¡Qué bien le sienta el desdén! [...] Es hermoso como Apolo cuando sonríe con su aire altanero. 
Y la jovial anciana se echó a reír y dijo que creía que su hija estaba embrujada, porque yo no tenía nada de apuesto, salvo que tenía la espalda erguida y carecía de deformidades. 
- Para mí [...] tiene todo el aspecto de un búho, con esos anteojos. 
¡Encomiable anciana! Habría sido capaz de besarla allí mismo , de no haber sido porque era demasiado vieja y gorda y tenía la cara demasiado roja."

lunes, 9 de junio de 2014

Noticia: ¡Nuevo grupo!

Bueno, bueno, es una noticia que he tardado un poco en dar por el canal del blog y muchas lectoras habituales con las que tengo contacto por Facebook ya forman parte.

He creado un nuevo grupo de Reading at the moonlight en la dicha red social. Continuaré escribiendo aquí, por supuesto, pero me ha parecido adecuado tener un grupo donde hablar sobre libros, comentar películas y mantener debates. ¿Qué os parece? De momento, el grupo funciona a nivel privado pero podéis pedir que os acepte.

La página del blog a la que se llega desde la insignia de la columna derecha va a dejar de existir en breve, en parte por falta de uso. Lo he llevado mal pero espero que no se vuelva a repetir con el grupo.

Y de paso, he aprovechado para poner enlaces a todas mis cuentas en redes sociales. Un poco grandes, me han quedado pero así no podéis decir que no las veis.


sábado, 7 de junio de 2014

¿Qué he leído en mayo?

Mayo ha vuelto a ser un mes muy lector. Parece que no hago más que leer durante todo el día pero no es así. Hago mucho más e incluso a finales de mes he tenido un par de exámenes.



- Bien está lo que bien acaba, William Shakespeare.
- Pericles, príncipe de Tiro, William Shakespeare.
- El huérfano, Charlotte Brontë.
- El rey Lear, William Shakespeare (relectura). Esta relectura y la de Macbeth del mes pasado merecen una reseña comparándolas.
- Llegim plegats. Històries dels clubs de lectura, Mercè Carrillo.
- El mundo interior. Las hermanas Brontë en Haworth, Juliet Gardiner (relectura).
- Cimbelino, William Shakespeare (relectura).
- Timón de Atenas, William Shakespeare.
- Cooltureta, la novel·la gràfica, Moderna de pueblo.
- El profesor, Charlotte Brontë (relectura).

El mes ha estado aderezado con mucho Shakespeare y mucho Brontë, en este caso, Charlotte. Y bastante relectura, en parte porque estoy preparando un viaje a Inglaterra y las Brontë me ayudan a contextualizar. El de Llegim plegats lo he leído porque conozco personalmente a la autora y tenía ganas de aprender como se modera un club de lectura.

He leído algunas cosas más, pues soy incapaz de leer solo un libro a la vez (o 2 o 3, tampoco). Ahí tenéis uno de los secretos por los que leo tanto. Este mes de mayo he tenido empezados hasta 10, lo que pasa es que no todo se puede leer a la misma velocidad. Ahí, por ejemplo, tenéis Cranford en inglés.

Y para acabar la entrada, os tengo que contar que llevo unas semanas algo raras donde me apetece poco escribir. Tengo mucho de lo que hablar pero a la vez, no tengo ganas de sentirme esclava del ordenador y me apetece más escribir en papel. Me he quedado sin ordenador, también. Y, finalmente, me he quedado sin cámara de fotos (sin tarjeta de memoria, más bien) así que hasta que me compré otra, ya sabéis... Pero al escribir esto me he dado cuenta de que lo echaba de menos así que cuando el ordenador esté arreglado, vuelvo. Con más clásicos, más Shakespeare (de eso nos os vais a librar, me temo) y con más IMMs.