lunes, 26 de mayo de 2014

Walking in London 2014 (V)



¡Por fin! Llego el día en que ya no estaría sola. Guacimara llegaba ese viernes y yo me cambiaba de hotel así que, a pesar de que dejé las maletas bastantes preparadas, tenía que acabar de ultimar detalles. Como se me hizo muy tarde para aprovechar e ir a alguno de los lugares que tenía pensados para esa mañana, decidí coger el autobús (el 148) y apearme cerca de Curzon Street y visitar una librería a la que le tengo muchas ganas: Heywood Hill, en pleno Mayfair.

Pero como me suele pasar cuando intento fijarme una parada sin consultar demasiado los planos (me pasa en Londres, en Barcelona y en cualquier lugar al que intente ir) me pasé tres paradas y acabé en la entrada de Green Park. Justo en la entrada donde hay un memorial a los caídos de la Primera Guerra, aquellos que no eran ni británicos , repleto de ramos de poppies de papel. Algunos de los turistas que atravesaron lo miraban pero exceptuando a dos mujeres, nadie más se paró.

Y bien bonito que era ¿no?

Green Park es el parque más decepcionante de todos los que he visto en Londres. Apenas hay nada, apenas un camino para pasear y un huerto congelado (por supuesto, era febrero) pero no hay nada que te impulse, incluso cuando haya buen tiempo, a estirarte bajo los árboles y leer un buen libro o hacer un picnic. Y los londinenses deben pensar lo mismo: no encontré a nadie, solo hordas de turistas que salen del metro en la parada del mismo nombre y lo atraviesan en dirección a Buckingham Palace. Incluso hice una foto. ¡Ah! Y la farola en medio del camino, me hizo pensar en Narnia.



Y ya que estaba allí, decidí atravesar Green Park y ir directamente a Hatchard´s y a Fortnum & Mason. Como ya os comenté en el primer capítulo, Fortnum & Mason está abierto desde 1715 y lleva trescientos años siendo visitado por la aristocracia, alta burguesía y ahora todo aquel que pueda pagar sus precios. Los turistas japoneses arrasan con las latas de té más bonitas que pueden encontrar, las cajas de galletas, etc., etc. pero claro, una se conforma con mirar y babear. ¡Ah! Y esta vez me llevé un plano de llos grandes almacenes. Entre eso y mi plano de Selfridge´s es lo único que traje de las visitas a los grandes almacenes de Londres. Mi maleta vuelve llenísima de libros y apenas queda sitio para nada más. Ojalá la próxima vez: había una lata que me encantó y resulta que era de café, puaj.

Y por supuesto entré en el portal de al lado, con media hora contada para sumergirme, cotillear y dar vueltas y más vueltas entre las estanterías de Hatchard´s, que dejé pendiente en la entrada I de este viaje. Pero me gustó tanto la librería que el tiempo pasó... y cuando quise darme cuenta, tenía que salir corriendo a por la maleta.

El escaparate que le dedican a Ravillious, uno de mis pintores favoritos.

Es una librería en la que vale la pena detenerse. Paneles de madera y libros, muchos libros. En la planta baja no solo hay los libros sobre Londres, una sección en la que me gusta detenerme y curiosear atentamente puesto que hay bastantes libros que valen la pena: recorridos sobre el Londres victoriano, los escritores más famosos de la ciudad, de momentos de sus libros... Esta vez destacaba por encima de todo un panel dedicado a ejemplares de lujo, los de Folio Society, en particular a clásicos infantiles. Aún estoy maravillada con ellos.

Este escaparate es de agosto pero es para presentaros a Folio Society. 

En el primer piso nos encontramos con ficción. Y cuando digo primer piso, quiero decir primer piso. Eso sí, dividido en las secciones habituales: Fantasía, Ciencia-Ficción, etc. Además, hay una sección dedicada a los libros de Everyman, una editorial que publica todo tipo de clásicos y de narrativa contemporánea.




Ahora mismo, Hatchard´s es una sucursal de Waterstone´s (está muy bien surtida) pero tiene un espíritu propio que se ve al comprar cualquier libro. Su bolsa y sus marcapáginas son especiales, de color verde oscuro, muy parecida a Harrods pero con una historia todavía más larga. Se fundó en 1797 y por ella seguro que pasearon Charles Dickens, Thackeray, Oscar Wilde y muchísimos autores más. Además, la Royal Academy está justo delante así que me imagino que los artistas prerrafaelitas también pusieron sus pies en ella alguna vez.

Al salir corriendo porque se me ha pasado la hora, vuelvo en metro hasta el hotel y me llevo el susto de mi vida al atravesar el comedor de desayunos en busca de la maleta. ¡La señora vietnamita con el salón a oscuras sigue en la mesa de todas las mañanas! Estoy a punto de saltar pero me contengo y saludo con un Good Afternoon en el que todavía noto el susto.

Y finalmente, después de luchar con un enorme atasco de tráfico de hora punta en Tottenham Court Road, con mujeres que ocupan con los cochecitos de sus hijos medio autobús y con el niño más diabólico y más cabreado que he visto jamás (recordaba a aquellas películas de El niño diabólico de cuando era pequeña) llegué al nuevo hotel en Bloomsbury para... quedarme encerrada con la maleta y la bolsa en la puerta giratoria. Suerte de Guaci... porque si fuera por la mirada del conserje, me deja ahí hasta que me pudra.

Y después de la comida y una sobremesa en la que un frapuccino de vainilla y la constante lluvia casi me fastidian la garganta, nos acercamos a la British Library a ver la exposición permanente. Si no habéis estado allí nunca, tienen manuscritos de muchos de los grandes autores de la literatura británica: Jane Austen, Virginia Woolf, Charlotte Brontë, Angela Carter... Uno de los First Folios de Shakespeare, manuscritos de canciones de los Beatles, etc. Vale mucho la pena acercarse. Pero aquel día coincidimos con que la sección estaba cerrada por obras. Decepción e igualmente, nos colamos en la tienda, confirmando el hecho de que es un antro de perdición. Particularmente, creo que es una de las tiendas de museos más peligrosas porque te lo llevarías TODO y nos costó bastante salir de allí. Creo que lo hicimos porque al día siguiente volvíamos jajajaja.

Era casi media tarde así que nos acercamos al hotel de nuevo a dejar las cosas y prepararnos para el gran acontecimiento del viaje. ¡Ah! ¿Qué no lo he comentado antes? Hubo un gran acontecimiento para organizar la escapada a Londres. Cuando voy con Guaci, acostumbramos a ir al teatro. Nada de musicales, de hecho no he visto ningún musical todavía en el West End. En cambio, hemos ido a ver grandes obras, clásicos del teatro británico y todas... protagonizadas por Matthew MacFadyen. Teniendo en cuenta que no es uno de mis actores favoritos, he ido a ver las obras de teatro que ha montado en Londres en los últimos años. Eso sí, gracias a Guacimara y también a Patricia.


Esta vez nos tocaba Jeeves & Wooster, una obra basada en los personajes e historias de P.G. Wodehouse. Un clásico inglés en toda regla. MM (para abreviar) interpreta a Jeeves, el mayordomo capaz de sacar a su señor de cualquier lío. Y Wooster se mete en muchos líos, creedme. Y sus amigos, un grupo de snobs de clase alta, también. La obra está basada en una de las novelas de Wodehouse, El código de los Wooster, donde Bertie Wooster debe recuperar un objeto de anticuario que su tía iba a comprar pero se le adelantó... y a partir de ahí Jeeves y Wooster nos cuentan la historia como quien cuenta un cuento a sus hijos antes de dormir. Pero con mucha ironía y con mucho cachondeo por parte de ellos. Además, otro detalle que nos alucinó era la manera que tenían de cambiar de escenario en un momento. Reímos muchísimo y eso que habíamos leído la novela con anterioridad para saber exactamente todo el argumento, nos perdimos cosillas. Pero igualmente lo pasamos genial. Y esta vez, por el frío, nos saltamos la tradición de un helado en la media parte.
La mirada de Jeeves lo dice todo.
Antes de la obra, recorrimos Cecil Court, deteniéndonos en casi todos los escaparates bajo la lluvia y haciendo fotos, comentando detalles de ellos, etc. Si no habéis paseado nunca por Cecil Court, tenéis que hacerlo: es una calle peatonal justo al lado de Charing Cross llena de tiendecitas: de ilustraciones antiguas, de primeras ediciones, de figuras... Si los precios no fueran altos, estar seguros de que habría caído alguna cosita en algún viaje.


Y después de tanto trajín y tanta lluvia, que no nos dejo en toda la tarde, es hora de volver al hotel y a dormir. Suerte que esa noche pudimos dormir...

PD. Todas las fotografías son mías, exceptuando la de la gran escalera de Hatchard´s que la he sacado de uno de mis blogs favoritos y que si sois amantes de los libros y las librerías no os podéis perder, The Matilda Project. Y la de Jeeves y Wooster fue publicada en el diario The Telegraph y es de Alastair Muir.

jueves, 22 de mayo de 2014

Escribir o no escribir, he aquí la cuestión

Llevo un tiempo con ganas de escribir sobre este tema, el título está inspirado por el que me llena los días las últimas semanas. Y creo que es hora de acabar la entrada y subirla. Es una entrada de reflexión, sí, pero desde otro punto de vista.



Para ser bloguero debemos suponer que nos guste escribir. Me refiero a los blogs de literatura y creación literaria. También nos guste contagiar nuestro gusto por los libros o dar a conocer nuestros escritos. Últimamente me han tanteado sobre si escribo fuera del blog, sobre si he escrito alguna novela, etc. Personas diversas se preguntan si quiero ser escritora o quiero publicar lo que escribo.

Mi respuesta, aunque no definitiva porque soy de las que cambian de opinión cuando se sientan a reflexionar, es no. Me explicaré mejor: escribir una novela es una de las cosas más difíciles que se pueden hacer en la vida. No todo es El libro de la señorita Buncle (si yo hiciera lo mismo, en menos de una semana tendrá mi pica en una cabeza al estilo Princesa de Lamballe) tal y como ella lo explica en El matrimonio de la señorita Buncle o esos libros que se encuentran estilo "Cómo escribir una novela en dos semanas". Ja. En mi caso, sería tan perfeccionista que no podría acabar un libro si no lo encontrara al nivel de mis expectativas que, ya serían muy altas de por sí.

Pero, lamentablemente, creo que escribir y publicar no son para mí. Escribo, sí. Llevo escribiendo desde que a los 12 años decidí que quería escribir. Eso sí: he pasado por etapas de vacío creativo, donde no quería escribir porque me sentía mal para hacerlo. Ahora, desde hace unas semanas, he vuelto a hacerlo porque he comprendido lo importante que es para mí. Pero siento que mis historias son demasiado íntimas para que alguien las lea. Cuando era adolescente, lo hice y lo cierto es que eso acabo con mis ganas de que alguien lea lo que escribo. El blog es algo diferente y es menos privado que una historia que pueda crear desde cero. No me gusta escribir sobre personajes creados: leo fanfiction, sí, pero para mi son historias que, al margen del esfuerzo del autor, no podrán añadir nada más a la obra original, nada que sea tan bueno y respete las esencias de los personajes de la misma manera, por la sencilla razón de que los tiempos han cambiado y el mundo del libro y el actual son demasiado diferentes. Ya os he intentado insinuar algo de esto cuando he hablado de mi perfeccionismo.

Por otro lado, tengo tendencia a escribir demasiado. Si no me entiendo con Twitter porque soy incapaz de reducir lo que quiero decir a 140 carácteres, algo me dice que mis novelas no serían muy cortas. Así que muchas de las historias que quiero escribir se quedan durante años dando vueltas en mi cabeza. Y así seguirán. Cualquier escritor que quiera sacar a la luz lo que escribe es digno de admirar y me gustaría ser así pero, desgraciadamente, no lo soy.

Para acabar, me gustaría decir que empecé a escribir por la misma razón que hoy explicaba en Via Llibre Care Santos: para que el tiempo no se escapara. Os dejo aquí el programa completo, eso sí, está en catalán:

Via llibre - capítol 101

P.D. Las siguientes entradas serán todas sobre Londres y así acabaré la crónica del viaje. Por una vez que la acabo...

La imagen que ilustra esta entrada la he sacado de http://verbalina-escribirliteratura.blogspot.com.es/

lunes, 19 de mayo de 2014

Walking in London (IV)

En la tercera parte, os dejé descansando en la iglesía de St. Botolph, tranquilos y sin prisas. Ahora es cuando vienen las prisas y los cambios de planes.



Después de salir, tomé la decisión de dejar ahí mi ansiada ruta por la City y volver al centro. En el Greffrye Museum había estado hojeando folletos sobre exposiciones en los museos de la ciudad y solo leer que en la National Portrait había una titulada "First World War in Portraits" la apunté en mi lista y casi salgo disparada. Justo delante de St Botolph hay un autobús, el número 7, que me llevaría directa. Bueno, directa en mi imaginación, porque el autobús deja en Charing Cross y para llegar a la Portrait tengo que pasar por al lado de mi Waterstone´s favorita de la ciudad, la de Trafalgar Square. Y una no es de piedra.



Waterstone´s Trafalgar Square no es la mejor librería de la ciudad, ni siquiera (imagino) de la cadena, no es enorme y espaciosa, pero cuenta con algo que no tienen las otras, al menos para la que os escribe. Allí encuentro mis wishlists enteras. Está todo, todo, todo e incluso muchos libros que ni siquiera sabía que existían pero que quiero al descubrirlos. Y tienen bolsitas de tela diseñadas por Quentin Blake. No me extraña que no pueda evitar lanzarme de cabeza siempre que paso por allá. Salir con las manos vacías es algo muy difícil pero tengo que controlarme muchísimo para no arrasar.

Al entrar me fui directa a la planta subterránea: allí tenemos ficción, infantil y juvenil, historia, arte, etc. Y unos sofás comodísimos para leer. Y unas estanterías repletas de volúmenes de la Shire Library, una editorial que me gusta mucho y que publica libros llenos de ilustraciones donde descubrir muchísimos aspectos de la historia y la vida cotidiana de Inglaterra.

El nuevo inquilino de Trafalgar Square

Y de ahí directa por fin a la National Portrait Gallery. Estaba muy cansada así que la visita fue reposada. Esta vez no subí a la planta de retratos de Tudor a principios del siglo XIX así que no volví a ver los retratos de Jane Austen, de Constable, de Wilberforce, de aquel noble elizabethiano que se parece tanto a mi hermano... Me limité a las exposiciones temporales y a la imprescindible paseo por las salas victorianas. Volví a sentarme en el sofá de la sala de los primeros escritores victorianos, justo delante del retrato de las hermanas Brontë, de Emily y de Charles Dickens. Me pareció ver que habían intercambiado los retratos y ahora Dickens está a la izquierda. Las salas victorianas están casi siempre vacías, algo que me extraña... y después vi la pequeña exposición dedicada a Jane Morris, la musa de los prerrafaelitas, toda ella formada por fotografías. Me acordé de Noelia, como no. Y me arrepentí de haber dejado en la estantería hace un par de días aquella biografía sobre hermanas de victorianos famosos del mundo del arte y la literatura.

Aquí unidas las familias Morris y Burne-Jones. 


En la tienda compré esta fotografía. Sale Laurence, corazones :)

Continué con las exposiciones temporales con la de una de mis actrices favoritas, que este año cumple su centenario, Vivian Leigh. Con algunas fotos en las que también aparece su marido, ese hombre del que llevo enamorada desde niña. Sí, chic@s, hablo de Laurence Olivier. Y después encaminé mis pasos hacia la exposición que me había llevado allí en primer lugar: "First World War in Portraits". Una pequeña exposición a base de retratos de personajes de la política, la cultura, la economía que tuvieron importancia durante la guerra. Lo cierto es que me quede alucinada con un retrato en concreto, del que luego compré la postal para enseñarla en casa y preguntar: "¿A quién se parece?". Ahora os hago la misma pregunta a vosotros.

Uno de los famosos poetas de la Primera Guerra Mundial. 


Y por último, descubrí por casualidad que la National Portrait Gallery tiene una librería. ¡Oh! Maravillosa. Además, algo que me gustó es que los libros de muestra están forrados para evitar que se gasten. Y de allí me traje el libro más grande que vino conmigo: A London Year. Sí, ese libro de tapa dura que visteís en el IMM 32. Un  libro maravilloso que contiene fragmentos de diarios y cartas sobre la vida en Londres. Estuve a punto de seguir el calendario juliano para empezarlo a leer el día de Año Nuevo juliano.



Y, a pesar de que era el día en que abrían hasta las 22h decidí retirarme ya e ir a descansar al hotel un rato. Pero me aburría y decidir acercarme a Oxford Street y ver in situ una de las grandes mecas del comercio inglés que ese día no cerraba hasta las 21 horas. Selfridge´s. Creedme, es tan impresionante por dentro como lo es por fuera. Solo pude hacer una escapada por la planta baja, la de perfumería, mirando al suelo o  al techo como lo suelo hacer, para que a ninguna de las vendedoras se fije en mí y me ofrezca algo, un maquillaje gratuito o perfume. Y después bajé a la planta -1 para acercarme a la librería. Allí, además de perderme y dar toda la vuelta a la planta, acabé encontrando la librería W.H. Smith mucho más diminuta de lo que esperaba. Pero entablé conversación con un señor mayor muy majo que me vio hojeando libros de historia y nuestra conversación giró entorno a ese tema: historia (de aquí y de allá), de política y de cultura. Me encanta. Y ya se acercaba la hora de cerrar así que me despedí y volví al hotel. Un día muy interesante.



¡Ah! Por cierto, algo de lo que me gustaría hablar antes de acabar. Supongo que os habéis fijado que nunca comento los lugares donde como o ceno. La razón es muy sencilla: no me gusta comer. Como para vivir. En eso, soy una española muy atípica. Me gusta más la comida inglesa que la española. Creo que en cuanto a la comida, allí sería mucho más feliz que aquí. Si algún día me queréis preguntar sobre mis restaurantes favoritos en Londres, no obtendréis ninguna respuesta. Mejor hacerlo sobre lugares para merendar o desayunar, teterías, librerías, tiendas curiosas, etc. que sobre la comida. Muchas veces prefiero cenar o comer bocadillos o pies & mash (eso sí que me chifla) antes que otra cosa.

viernes, 16 de mayo de 2014

Dos tardes con Michel Rabagliati

Rabagliati es uno de mis autores de cómic de cabecera. Sus personajes no son superhéroes ni siquiera se les parecen. Son personas normales, de esas que podemos encontrar en cualquier ciudad, solo que en este caso viven en su ciudad, en Québec.

La FNAC está organizando estos días una nueva edición de las Jornadas Comiqueras y mirando el programa vi que Rabagliati participaba en dos conferencias: la primera, ayer miércoles, sobre las semejanzas entre Cataluña y Québec y otra, hoy día 15, en conjunto con otros autores francófonos, titulada "Au Là Là! La francophonie et la bande dessinée". He asistido a las dos y estoy encantada.

Rabaliagti es el segundo por la derecha. Le he pillado hablando y al ser tan expresivo, es difícil pillarle quieto. 

Hay veces que un autor que nos gusta no nos cae bien como persona, cuando al fin lo conocemos o lo tenemos delante. Con Rabagliati me ha pasado algo diferente: yo le imaginaba mucho más serio y más tranquilo de lo que realmente es. En realidad, es el rey de la fiesta, divertidísimo, nervioso y muy expresivo. Crea un ambiente muy acogedor y es muy fácil hablar con él. ¡Ah! Y sí, esas cejas que dibuja a Paul son las suyas. Los cuatro gatos que hemos sido estos días, más en la segunda que en la primera, nos hemos quedado encantados con él y si había alguien que no ha leído ninguna de sus obras, creo que ha salido con ganas de estrenarse. De hecho, todos los "fans" que estábamos en la sala coincidíamos en que si lo leías, quedabas atrapado en sus redes.

Un tema que ha mencionado en las dos conferencias es el de la traducción: sus comics están ambientados en Québec, donde la lengua oficial es el francés, a pesar de estar rodeada de un país de mayoría anglófona y muy cerca de Estados Unidos. Lo natural en sus historias es que aparezcan anglicismos integrados en los diálogos. La influencia está muy cerca... En cambio, en las traducciones se pierde. Lo que salió fue que en una posible traducción al catalán, sería interesante utilizar los castellanismos que se utilizan aquí. A la segunda charla, teníamos entre el público a un coleccionista de Tintín que los tiene en más de 40 idiomas y claro, ha comentado todos estos detalles. Han acabado pidiendo un aplauso para la intérprete en representación de todos los traductores a los que en España ignoramos.


Y además de escucharle hablar, reír, conversar, etc. me he acercado con mis ejemplares de Paul se va de pesca y Paul en Québec para que me los firmara. Pero, claro, es un dibujante así que me ha hecho unos dibujos, uno de ellos curradísimo (se ha estado un buen rato dibujando, el tío) y me ha regalado unas chapas de Paul preciosas. ¡Ah! Y por cierto, los que nos hemos acercado a hablar con él hemos conocido a su hija Alice, que si habéis leído alguna de sus historias, habréis visto de niña.

Para que me entren ganas de ir a Québec... Ya las tenía ^_^

¿Hay algún médico en la sala?

P.D. Los otros dos autores que veis en la foto son Matthieu Blanchin, a la izquierda, y David Prudhomme a la derecha. El primero ha dibujado una biografía de Calamity Jane en comic y la obra que presentaban de Prudhomme ha pasado a mi wishlist directamente, La travesía del Louvre.

martes, 13 de mayo de 2014

Fortuity (I)

Ya hace tiempo que me ronda por la cabeza esta sección. Durante nuestra vida nos encontramos con muchos acontecimientos que no esperamos pero que, a la vez, parece que acuerden, a nuestras espaldas, ir casi de la mano. Encontrarlos justo a la vez.



Hace un par de semanas, fui al cine con una amiga a ver El viento se levanta, la última película de Miyazaki. El film se abre con estas preciosas palabras del poema Le Cimetière marin de Paul Valéry.

Le vent se lève!... Il faut tenter de vivre!

Dos días después, leyendo El unicornio de Iris Murdoch, Hannah y Marian cenan en la terraza, se levanta el viento y ¿sabéis lo que dice Hannah?



¡Exacto!


P.D. No me he acordado hasta hoy pero Reading at the moonlight cumplió 6 años el pasado 8 de mayo. Me acordé al ver a los dirigentes europeos celebrando el Día de la Victoria.
En los últimos meses he visto bastantes deserciones en el mundo blogueril pero yo no tengo ganas de cerrar. Ojalá siga teniendo ganas de escribir durante muchos años y vosotros leyéndome y comentando... ¡Gracias por estar ahí!

viernes, 9 de mayo de 2014

IMM nº 32. Made in London & East Molesley

Y aquí está el último IMM por el momento. Si tenéis Instagram, ya viste la foto que colgó Guacimara cuando alineé todos los libritos en la habitación del hotel (yo no tengo instagram, básicamente porque casi no tengo móvil). Faltan unos pocos que son los que se han quedado sin foto porque los compré entre el sábado y el domingo. Veamos (y no os asustéis por la cantidad, no vinieron todos conmigo en la maleta):




- Three Houses, Many Lives.The story of a Cotswold vicarage, a Surrey boarding school and a London Home, Gillian Tindall. Una reconstrucción histórica de las que tanto me llaman la atención. Lo tenía en la lista desde hace mucho tiempo.

- Art from the First World War. Un pequeño libro sobre pintura dedicada a la Primera Guerra Mundial.

- The Pre-Rafaelites, Jason Rosenfeld. Una guía sencilla para acercarse a los prerrafaelitas. Fui a la Tate Britain esta vez solo para verlos de nuevo así que aprovechando que no tenía ningún libro sobre ellos y que la guía del museo es gordísima y muy cara, preferí agenciarme este librito.

- Pomfret Towers, Angela Thirkell. Tengo muchísimas ganas de leer a Thirkell así que al ver una mesa dedicada a Virago en Waterstone´s Piccadilly no pude evitarlo.

- The Inmortal Dinner, Penelope Hughes- Hallett. El descubrimiento del viaje. Ni siquiera sabía que existía y habla precisamente de eso que me gustó tanto de La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, retazos de biografías de Keats, Wordsworth, Charles Lamb... a través de una cena en la que coincidieron todos. Me encanta. Y la portada es preciosa.

- Her Brilliant Career. Ten Extraordinary Women of the Fifties, Rachel Cooke. Un libro sobre diez mujeres que consiguieron tener una carrera profesional extraordinaria durante los cincuenta. Este tipo de libros son mis libros de "autoayuda" favoritos: mujeres que lograron sobresalir en sus profesiones. Ya lo tenía en la lista, en parte porque conocía a su autora.

- Explore el palacio de Hampton Court, Historic Royal Palaces. Cada vez que voy a un lugar interesante, procuro hacerme con la guía de visita o, al menos, con algún libro sobre sus colecciones. El de Hampton Court me pareció imprescindible en la colección y lo pude conseguir en castellano para que también lo pueda disfrutar mi madre. ¡Ah! Y por cierto, soy de las que se leen todas las guías que compra, no se pudren en la estantería.

- The Really Useful Guide to Kings and Queens of England, Historic Royal Palaces. Una recopilación sencilla y con retratos de los reyes y reinas ingleses reinantes, con datos prácticos. Mmmm... a veces no tengo remedio.

- Curator´s Choice, Historic Royal Palaces. Los conservadores de los Historic Royal Palaces nos hablan de cuáles son sus objetos preferidos de los que han tenido que restaurar en los diferentes palacios reales de los que se encarga la asociación. Hay detalles muy interesantes de los que no tenía ni idea...

- The Death of Kings, Clifford Brewer. Éste me lo recomendó la misma librera de Hampton Court: un libro sobre las causas de las muertes de los reyes de Inglaterra desde un punto de vista paleoantropológico. Muy interesante.

- A Visitor´s Companion to Tudor England, Suzannah Lipscomb. Un libro que nos ayudara mucho en futuras visitas: una recopilación sobre lugares importantes durante los reinados Tudor. Datos históricos, narración y también datos prácticos. Ya os hablaré más sobre él.

- My War Diary. 1914-1918, Ethel M. Bilbrough. El diario de la Primera Guerra Mundial de una dama de clase media. Lo curioso es que es facsímil y está repleto de los recortes y fotografías que ella coleccionaba. Al final hay una transcripción por si acaso no entiendes la letra.

- London Houses. From workhouses to Royal Palace, Come In, Close the Door and Step Back in Time. Una guía pequeñita pero voluminosa sobre todas las casas que se pueden visitar en Londres y alrededores. Como soy una loca de visitar casas, ni me lo pensé.

- The Geffrye, museum of the home. La guía del Geffrye Museum, un museo alejado de las rutas turísticas habituales y que está dedicado a la decoración y al mueble inglés.

- A History of the Geffrye Almshouses, Kathy Haslam. Ya os conté de él, pues fue una de mis lecturas del último Readathon.

- House histories. The Secrets behind your front door, Melanie Backe-Hansen. El libro que me enamoró en las estanterías de la biblioteca del Geffrye Museum. Habla sobre casas, calles y sus habitantes, tanto los más famosos como los que no.

- The Victorian Home, Kathryn Ferry. Un libro que llevo años deseando tener, desde que no me lo pude llevar en Bath hace ya unos años. Un libro no demasiado grueso y lleno de fotografías sobre la vida cotidiana en las casas inglesas de la época victoriana, sobretodo de sus clases medias.

- First World War Britain 1914-1919, Peter Doyle. Es un libro de Shire Library, una editorial que edita libros históricos y curiosos con unas ilustraciones espectaculares. Además, esta colección de Living Histories nos cuenta muchos detalles de la vida cotidiana en Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial.

- A London´s Year. 365 days of city life in diaries, journals and letters, compiled by Travis Elborough & Nick Rennison. Estoy enamorada de este libro. Es enorme y en tapa dura pero vale mucho la pena haberlo traído hasta aquí: como dice el título, es una recopilación de fragmentos de diarios y cartas de diferentes épocas sobre Londres: sus fiestas, sus días, sus paseos, etc.

- The Real Charlotte, Somerville and Ross. Una novela sobre la burguesía irlandesa y su decadencia, ya a finales del siglo XIX. Llevaba mucho tiempo en mi wishlist así que me alegro de haberlo encontrado en Hatchard´s.

- Henrietta Sees it Through, Joyce Dennis. Tenía la primera parte, Henrietta´s War: News from the Home Front 1939-1942 desde hace años pero no quería leerlo sin tener en mis manos la segunda parte. Por aquello de la descatalogación y tal. Me ha costado pero al fin es mía.

- High Rising, Angela Thirkell. Más Thirkell. También lo tenía en la wishlist :P

- Discovering Surnames, J.W. Freeman.

- Georgians Revealed. Life Style and Making of Modern Britain, British Library. El catálogo de la exposición de la British Library sobre la vida cotidiana de los georgianos.

- Discovering English Accents, Martin Wakelin. Me chifla escuchar y distinguir acentos ingleses y de cualquier otra parte del mundo. No pude evitarlo.

- The Gentleman´s Daughter. Women´s Lives in Georgian´s England, Amanda Vickery. Un libro del que he hablado mucho y que no tenía en mis estanterías. Aproveché la exposición de la British Library para ofrecerle amablemente a un ejemplar cobijo en mis estanterías. Aceptó.

- Shakespeare´s The Globe Souvenir Guide. Más guías, en este caso, la de The Globe. Habla más sobre la construcción de la reconstrucción que de otra cosa.

- Lancaster & York, Alison Weir. Ya sé que Weir no es de confianza, pero al final me decidí por éste sobre la historia de la Guerra de las Rosas. En fin... veremos.

- Serving Victoria. Life in the Royal Household. Es un libro que ya tenía en la cabeza pero no se me había pasado por la cabeza hacerme con él hasta que llegué el domingo a la Waterstone´s de Hampstead High Street. Habla sobre los sirvientes que tuvo durante toda su vida como reina Victoria.

Y aquí acaba la lista. Por si acaso, os recuerdo que no vinieron todos conmigo en la maleta. No hay maleta que pueda con todo esto :)

martes, 6 de mayo de 2014

Otra vez en The Classics´ Spin

Ya hace mucho que no os hablo de mis progresos con la lectura de clásicos y sobre todo de mi reto en The Classics Club. Ahora organizan de nuevo un Classics Spin y teniendo en cuenta que llevo una temporada en la que me apetece todo, que me atrevo con todo y que tengo mucho tiempo libre (algo que no me gusta) voy a hacer mi lista de veinte clásicos que tengo ganas de leer y seguiré las ideas que nos dan desde su blog con alguna que otra variación. El lunes que viene, día 12, elegirán un número del 1 al 20 y tendremos hasta el día 7 de julio para leer.

El año pasado ya participé en el primero (éste es el sexto) y no pude acabarlo en el plazo que me dieron puesto que me tocó la Ilíada. Desde entonces no me he atrevido a participar en ninguno más. Ya tocaba.

Aquí están las lecturas que he elegido:

5 que estoy deseosa de leer:
1- Las hermanas Makioka, Junichiro Tanizaki
2- Shirley, Charlotte Brontë
3- El mono blanco, John Galsworthy
4- Far from the Madding Crowd (Lluny del brogit del món), Thomas Hardy
5- Middlemarch, George Eliot

5 que me dan miedito:
6- Virginia Woolf. Las olas
7- Walter Scott - Eterna mortalidad
8- Ann Radcliffe - Los misterios de Udolfo
9- Alexandre Dumas - El conde de Montecristo
10- Virgilio - La Eneida (no, por favor, no)

5 libros al azar:
11- Moby Dick, Herman Melville
12- Diario londinense, James Boswell
13- Diario de Adán y Eva, Mark Twain
14- Luz de agosto, William Faulkner
15- El vicario de Wakefield, Oliver Goldsmith

5 libros más, uno por país:
16- Therese Raquin, Emile Zola
17- Los novios, Alessandro Manzoni
18- Effi Briest, Theodor Fontaine
19- Los hermanos Karamázov, Fiodor Dostoievski
20- Las alas de la paloma, Henry James

Variadito y con mucho miedo a pasar un verano pegado a la Eneida, como el año pasado me pasó con la Ilíada.  Espero que la suerte no recaiga en el número 10 porque tendría que abandonar a mi Shakespeare hasta el otoño y me dolería mucho.

domingo, 4 de mayo de 2014

El club Pickwick

¿Habéis leído Mujercitas? Entonces sabreís que las hermanas March forman un club literario llamado el Club Pickwick donde editan sus propios textos. Eligen el nombre en honor a Dickens.


Ahora el club Pickwick es también un club de lectura que han montado Magrat Ajostiernos de Crónicas en ferrocarril, Konichiwa de Feeling Twinkly y Jane Austen de ¿Qué leería Jane Austen? Yo no he podido evitar apuntarme puesto que lo que vamos a leer son ¡clásicos! y ya sabes que me chiflan. Como ya nos hemos apuntado muchas y somos de diferentes rincones de España (y el extranjero), comentaremos sobre todo vía Facebook y Twitter. Pero ellas tres y el resto de asturianas se reunirán en persona para comentar el libro. Qué envidia, niñas... Yo he participado en clubs de lectura de todo tipo y me gusta mucho el poder comentar libros en grupo. Además buscaba alguno de lectura de clásicos y ya lo tengo :)

Como primera lectura han elegido El profesor de Charlotte Brontë y aunque ya lo leí años ha, me he apuntado como relectura. La lectura empezó el 1 de mayo y acaba el 1 de junio así que todavía tenéis tiempo para apuntaros. Creo que mi mes de mayo va a ser un poco monotemático, entre Brontë y Shakespeare, pero vale la pena ¿no creéis?

Ojalá todo salga bien y nos veamos allí. En los blogs de Jane, Magrat y Koni tenéis toda la información por si me he dejado alguna cosita:

Magrat - Crónicas en ferrocarril
Jane - ¿Qué leería Jane Austen?
Konichiwa - Feeling Twinkly

jueves, 1 de mayo de 2014

¿Qué he leído en abril?



Y un mes más y llega un nuevo recuento. Y ya llevo 41 este 2014.

- Cuento de invierno, William Shakespeare.
- Life as a Victorian Lady, Pamela Horn.
- Viatges amb la tieta, Graham Greene.
- Medida por medida, William Shakespeare.
- Fortunately, the milk, Neil Gaiman, Skottie Young. En castellano (soy incapaz de recordar el título entero)
- Shakespeare, Bill Bryson. Una relectura.
- Macbeth, William Shakespeare. Otra relectura.
- La cuina, de nit. Maurice Sendak.
- Guía de un mal padre (2), Guy Delisle.
- 31 canciones, Nick Hornby.
- Una guía literaria para toda la vida, Clifton Fadiman, John S. Major.

Este mes, tengo la sensación de haber leído poco. Sí, ya veo las caras con las que me miráis... Pero tengo esa sensación porque he dejado algunos libros a medias porque me ha entrado el gusanillo de leer otros libros, que es el método más habitual por el que dejo los libros sin terminar. Un día tendré que acabarlos todos...

Por otro lado, he vuelto a Shakespeare con ganas y eso se nota en las 3 obras que he leído este mes, de las que puedo decir que todas me han gustado mucho y no hay ninguna que se lleve menos de 4 estrellas. Por otro lado, me han entrado ganas de seguir indagando en su figura: de ahí la relectura del Bryson. Y, por otra parte, me he acercado por primera vez a Graham Greene con un libro que os recomiendo a todos: Viatges amb la tieta (o Viajes con mi tía). Y finalmente he acabado un libro de crítica literaria y recomendaciones lectoras con el que llevaba desde diciembre. ¡Ole!

Y, como siempre, imagen ferroviaria vintage. Hexham Abbey, la abadía de un pueblecito de Northumberland, situada muy cerca de la Muralla de Adriano.

¿Cómo ha ido vuestro mes de abril?