jueves, 26 de junio de 2014

Hablando de reyes (shakespearianos): Enrique IV y sus dos partes y su hijo Enrique V

Y después de unos días de parón medio-obligado, vuelvo a contaros más cosas sobre Shakespeare. Creo que al final me odiaréis... En este caso, hablaremos de las dos partes de Enrique IV, Enrique V y me he reservado unas palabras al final sobre Las alegres comadres de Windsor. Intentaré no ponerme demasiado pesada con la historia pero aviso que en Enrique VI no me tocará otra que hablar sobre la historia del rey porque allí, señores y señoras, es donde empieza... la Guerra de las Rosas.

Enrique IV. 



Enrique IV es rey de Inglaterra después de su famosa rebelión contra su primo Ricardo. De hecho, han transcurrido varios años. Enrique tiene remordimientos, ya no es aquel joven fuerte que planto cara a su primo después de la muerte de su padre. Sabe que su final está pronto y desearía poder confiar en su hijo mayor y heredero, Hal, pero éste lo único que hace es beber en las tabernas e ir con malas compañías. Un conflicto padre-hijo que se agravia cuando en el reino se presentan diversas rebeliones: en esta parte, veremos las de Owen Glendower (al que me imaginaba con los rasgos de David Bradley -el viejo Frey en Juego de Tronos o Argus Filch en Harry Potter, no lo podía evitar), pero es la de Henry Percy "Hotspur" la que me robó el corazón.

Y yo, como soy así, me he enamorado de Henry Percy: de sus intenciones y también de la relación que tiene con su mujer, Kate. No ayuda que a Percy le interpretara Laurence Olivier o que el nombre de Hotspur, su sobrenombre, sea la segunda parte de mi equipo de fútbol inglés favorito. Aquí los tenéis.



Y me gustaría dedicar un párrafo completo a esas malas compañías que frecuenta el príncipe de Gales, en este caso, la Taberna del Jabalí y...

Falstaff,  Sir John Falstaff. Nunca he odiado un personaje shakesperiano como le odio a él. Mi opinión no sería demasiado popular en Inglaterra donde es uno de los más queridos. Lo cierto es que es incisivo, divertido y sobretodo, la relación que mantiene con Hal, el príncipe, a veces me recordaba una de padre e hijo, algo que Hal no puede mantener con su padre real. Lo malo es que Falstaff no me ha gustado como personaje y las escenas de la obra ambientadas en la taberna del Jabalí se me han hecho las más pesadas de la obra, quizá por aquello de que hablan en prosa. Y del resto de personajes que pueblan la Taberna del Jabalí solo salvaría a Mistress Quickly.
Lo extraño es que hace años vi Campanadas a medianoche, donde Falstaff es el protagonista absoluto y no me resultó tan desagradable. Pero esta imagen que pongo aquí es la de The Hollow Crown, donde es interpretado por Simon Russell Beale, al que nos quedamos sin ver en directo el pasado febrero en Londres interpretando al mismísimo Lear.



La segunda parte no me gustó tanto como la primera. La historia se vuelve menos ágil pero a creo que el problema es que la relación entre los personajes se va agravando hasta llegar a los dos momentos más importantes, el primero es absolutamente previsible y el segundo inesperado aunque no menos doloroso.



Enrique V. Al hablar de mi proyecto, unos cuantos me decían que iba a disfrutar mucho con Enrique V, la mejor obra de todos los dramas históricos. Lo cierto es que los tres primeros actos se me hicieron pesadísimos y se me pasó por la cabeza abandonar. La razón es sencilla: no me gustan las épocas de esplendor de un país. Me aburre soberanamente leer sobre un período sin conflictos y más si hablamos de Shakespeare: me gustan los conflictos entre nobles, las guerras civiles, las conspiraciones, etc. Enrique V no contiene nada de eso: lleva guerra, sí, pero la guerra contra Francia y la batalla de Agincourt no son de mi estilo. Un país unido, decidido a hacer valer los derechos de su monarca en tierras francesas, me resulta demasiado chovinista, demasiado propagandista de lo maravillosa que es la patria y formar parte de ella. En fin...

Pero a partir del cuarto acto, las cosas empezaron a mejorar. Quizá la parte más tierna es la del cortejo, justo al final pero claro, para no spoilear nada...

En esta obra, no podían faltar los personajes de la taberna de Mrs. Quickly. Falstaff muere fuera de escena (no os puedo contar el por qué) pero tenemos a Bardolf, Pistol y Nym, sin olvidarnos del paje de Sir John. Ambos deciden embarcarse en la guerra contra Francia pero, como no, no lo hacen con intenciones honradas. Su idea es robar todo lo que puedan y volver a Inglaterra ricos.



Y antes de acabar, os aviso que no voy a hacer reseña de Las alegres comadres de Windsor. Fue una decepción enorme y no me gustó nada. No soy partidaria de las bromas pesadas ni siquiera a personajes que no me gustan (Falstaff para quienes no sepáis de qué va la obra). Lo único que os voy a contar es algo que me sorprendió de la obra: normalmente, no me convencen los amores adolescentes. En cambio, aquí los únicos personajes que me convencieron fueron Ann y Fenton, el romance juvenil de la obra. Me dio la sensación que eran los únicos con sentidos común, el resto de personajes están loquísimos.

Como no, las dos obras completan la primera temporada de The Hollow Crown. He ilustrado la entrada con fotografías de esa adaptación y los retratos históricos de los reyes. Las capturas de la adaptación las he sacado de Lo que yo te diga.

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