lunes, 19 de mayo de 2014

Walking in London (IV)

En la tercera parte, os dejé descansando en la iglesía de St. Botolph, tranquilos y sin prisas. Ahora es cuando vienen las prisas y los cambios de planes.



Después de salir, tomé la decisión de dejar ahí mi ansiada ruta por la City y volver al centro. En el Greffrye Museum había estado hojeando folletos sobre exposiciones en los museos de la ciudad y solo leer que en la National Portrait había una titulada "First World War in Portraits" la apunté en mi lista y casi salgo disparada. Justo delante de St Botolph hay un autobús, el número 7, que me llevaría directa. Bueno, directa en mi imaginación, porque el autobús deja en Charing Cross y para llegar a la Portrait tengo que pasar por al lado de mi Waterstone´s favorita de la ciudad, la de Trafalgar Square. Y una no es de piedra.



Waterstone´s Trafalgar Square no es la mejor librería de la ciudad, ni siquiera (imagino) de la cadena, no es enorme y espaciosa, pero cuenta con algo que no tienen las otras, al menos para la que os escribe. Allí encuentro mis wishlists enteras. Está todo, todo, todo e incluso muchos libros que ni siquiera sabía que existían pero que quiero al descubrirlos. Y tienen bolsitas de tela diseñadas por Quentin Blake. No me extraña que no pueda evitar lanzarme de cabeza siempre que paso por allá. Salir con las manos vacías es algo muy difícil pero tengo que controlarme muchísimo para no arrasar.

Al entrar me fui directa a la planta subterránea: allí tenemos ficción, infantil y juvenil, historia, arte, etc. Y unos sofás comodísimos para leer. Y unas estanterías repletas de volúmenes de la Shire Library, una editorial que me gusta mucho y que publica libros llenos de ilustraciones donde descubrir muchísimos aspectos de la historia y la vida cotidiana de Inglaterra.

El nuevo inquilino de Trafalgar Square

Y de ahí directa por fin a la National Portrait Gallery. Estaba muy cansada así que la visita fue reposada. Esta vez no subí a la planta de retratos de Tudor a principios del siglo XIX así que no volví a ver los retratos de Jane Austen, de Constable, de Wilberforce, de aquel noble elizabethiano que se parece tanto a mi hermano... Me limité a las exposiciones temporales y a la imprescindible paseo por las salas victorianas. Volví a sentarme en el sofá de la sala de los primeros escritores victorianos, justo delante del retrato de las hermanas Brontë, de Emily y de Charles Dickens. Me pareció ver que habían intercambiado los retratos y ahora Dickens está a la izquierda. Las salas victorianas están casi siempre vacías, algo que me extraña... y después vi la pequeña exposición dedicada a Jane Morris, la musa de los prerrafaelitas, toda ella formada por fotografías. Me acordé de Noelia, como no. Y me arrepentí de haber dejado en la estantería hace un par de días aquella biografía sobre hermanas de victorianos famosos del mundo del arte y la literatura.

Aquí unidas las familias Morris y Burne-Jones. 


En la tienda compré esta fotografía. Sale Laurence, corazones :)

Continué con las exposiciones temporales con la de una de mis actrices favoritas, que este año cumple su centenario, Vivian Leigh. Con algunas fotos en las que también aparece su marido, ese hombre del que llevo enamorada desde niña. Sí, chic@s, hablo de Laurence Olivier. Y después encaminé mis pasos hacia la exposición que me había llevado allí en primer lugar: "First World War in Portraits". Una pequeña exposición a base de retratos de personajes de la política, la cultura, la economía que tuvieron importancia durante la guerra. Lo cierto es que me quede alucinada con un retrato en concreto, del que luego compré la postal para enseñarla en casa y preguntar: "¿A quién se parece?". Ahora os hago la misma pregunta a vosotros.

Uno de los famosos poetas de la Primera Guerra Mundial. 


Y por último, descubrí por casualidad que la National Portrait Gallery tiene una librería. ¡Oh! Maravillosa. Además, algo que me gustó es que los libros de muestra están forrados para evitar que se gasten. Y de allí me traje el libro más grande que vino conmigo: A London Year. Sí, ese libro de tapa dura que visteís en el IMM 32. Un  libro maravilloso que contiene fragmentos de diarios y cartas sobre la vida en Londres. Estuve a punto de seguir el calendario juliano para empezarlo a leer el día de Año Nuevo juliano.



Y, a pesar de que era el día en que abrían hasta las 22h decidí retirarme ya e ir a descansar al hotel un rato. Pero me aburría y decidir acercarme a Oxford Street y ver in situ una de las grandes mecas del comercio inglés que ese día no cerraba hasta las 21 horas. Selfridge´s. Creedme, es tan impresionante por dentro como lo es por fuera. Solo pude hacer una escapada por la planta baja, la de perfumería, mirando al suelo o  al techo como lo suelo hacer, para que a ninguna de las vendedoras se fije en mí y me ofrezca algo, un maquillaje gratuito o perfume. Y después bajé a la planta -1 para acercarme a la librería. Allí, además de perderme y dar toda la vuelta a la planta, acabé encontrando la librería W.H. Smith mucho más diminuta de lo que esperaba. Pero entablé conversación con un señor mayor muy majo que me vio hojeando libros de historia y nuestra conversación giró entorno a ese tema: historia (de aquí y de allá), de política y de cultura. Me encanta. Y ya se acercaba la hora de cerrar así que me despedí y volví al hotel. Un día muy interesante.



¡Ah! Por cierto, algo de lo que me gustaría hablar antes de acabar. Supongo que os habéis fijado que nunca comento los lugares donde como o ceno. La razón es muy sencilla: no me gusta comer. Como para vivir. En eso, soy una española muy atípica. Me gusta más la comida inglesa que la española. Creo que en cuanto a la comida, allí sería mucho más feliz que aquí. Si algún día me queréis preguntar sobre mis restaurantes favoritos en Londres, no obtendréis ninguna respuesta. Mejor hacerlo sobre lugares para merendar o desayunar, teterías, librerías, tiendas curiosas, etc. que sobre la comida. Muchas veces prefiero cenar o comer bocadillos o pies & mash (eso sí que me chifla) antes que otra cosa.

6 comentarios:

  1. Ya te lo he dicho pero lo repito...¡me parece alucinante como planteas los viajes! La cantidad de cosas que ves, lo que te "pateas" la ciudad y lo bien que la conoces...y encima si acabas yendo a los lugares que yo sueño con algún día visitar pues no te cuento más...Y lo de Jane y los prerrafaelistas pues...más envidia que me das, je, je...
    Y que sepas que no eres la única...aquí tienes otra española atípica...;-)

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  2. Si vivir para comer me hace típico, soy un perfecto espécimen de la raza cañí. Yo este verano voy también a Londres, donde he estado muchas veces, pero siempre más por obligaciones familiares que por disfrute propio. Esta vez prometo que será diferente...
    El de la foto no sé a quién se parece, pero es Siegfried Sassoon. ¿Hay premio? ;-)

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  3. Me encantan tus crónicas de Londres, y estuve en Semana Santa y leyéndote me parece que no exprimimos el tiempo. Pero bueno, era un viaje más social que turístico, y en eso sí que aprovechamos. En cuanto a la comida, ¿de verdad prefueres la comida inglesa? :o
    ¡Un abrazo!

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  4. Qué ganas de volver a Londres! =)

    Besotes

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  5. ¡Quiero volver a Londres! :_(

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  6. Laura me ha encantado pasear de nuevo por Londres contigo :)
    Que pena que no hayamos coincidido por que seguro que nos hubiéramos encontrado en uno de nuestros puntos comunes. ¿Quien sabe si en la sala victoriana de la Portrait?

    Ay que recuerdos me ha traído la foto del mega gallo. Jean como loco diciendo Vive la France :D Y no se a quién se te parece el chico de la foto, pero querida a mi me recuerda un montón a Messi jajaja
    En cuento a los sitios para comer…Ay Laura ahí demuestras tu gran amor por Inglaterra por que la comida que tienen por allí…mira que me duele pero exceptuando los postres (que son una delicia) me quedo con nuestra cocina mediterránea :)
    Un besito grande!

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