sábado, 29 de marzo de 2014

Walking in London 2014

Este viaje ha sido especial por varias razones: ha sido la primera vez que he estado viajando sola más de un día y también ha sido la primera vez de otras cosas que os iré desgranando poco a poco. Pero, si tengo que remitirme a lo que conté en la primera parte, debo ser coherente y deciros que no me ha gustado del todo viajar sola. En parte, porque necesito a alguien a quién explicarle las cosas que se me pasan por la cabeza mientras estamos en cualquier lugar porque allí todo me recuerda a algo. O desencadena pensamientos, uno detrás de otro. Pero, porque también, si estoy yo sola, solo pienso en la gran cantidad de cosas que me apetece hacer y que no hago porque me faltan horas. Y en Londres me pasa exactamente lo mismo.

Volví a quedarme en la zona de Bayswater, en el mismo hotel del verano. Pero esta vez al coger una individual, no me dieron una habitación en el tercer piso donde podía bajar la escalera Downton Abbey sino en el último donde, me imagino, estaban las habitaciones de los criados. Así que esta vez bauticé el lugar como el cuarto de la criada. Creo que no llegué a enseñaros las escaleras que teníamos así que os enseño aquí una foto del verano...



Después de instalarme, ya sabía exactamente donde iba a ir. Es lo malo de la excesiva planificación. Ya había estado en la Tate Britain hace unos años pero después de la decepción del verano pasado con los prerrafaelitas, decidí ir hasta allá la primera tarde. Llegué a cosa de las 16 horas así que tenía más o menos una hora y tres cuartos para ver cuadros ingleses, el resto del tiempo lo dediqué a la tienda que tiene una selección genial de libros relacionados con Londres y el arte.



En cuanto a arte, fui cronológicamente por las salas, en algunas me paré más que en otras. Me quedé fascinada con un retrato de Elizabeth I donde se utilizan diferentes elementos para hacerla más atractiva a ojos de los posibles maridos (todavía era la época en la que se intentaba casarla). Y en la misma sala Tudor, entre retratos de cortesanos, me fijé en uno que desconcierta por la temática: Cookmaid Still Life with Vegetables and Fruit, rodeado de retratos de la época Tudor.



Más allá, mi intención era esquivar un poco a Turner que, aunque me gusta, no es de mis favoritos. Y entre cuadros que me llamaban la atención pero que es difícil recordar, aparecieron los prerrafaelitas. Lo cierto es que esta vez me pareció que había menos obras. Mariana, uno de mis cuadros favoritos, no estaba expuesto. Junto con los prerafaelitas más famosos está de gira por Japón. Pero entre otros, pude ver una pequeña exposición de dibujos en papel donde había alguna que otra obra de Rossetti, como esta Woman in Yellow o un Sisifo de Burne-Jones que, casualmente, había visto el fin de semana anterior.


Otro tipo de cuadros que me fascinan son los cuadros de niños del siglo XVIII y principios del XIX. Cuando estudiaba en la facultad, hice un trabajo sobre la infancia en esta época y me harté de ver estos retratos pero no han perdido la fascinación para mi. The Age of Innocence de Joshua Reynolds es uno de mis favoritos aunque Gainsborough, Hogarth, Zoffany o el mismo Reynolds tienen muchas obras de este estilo que merecen la pena.


Y si en la Tate Britain hay un cuadro que me fascina es Carnation, Lily, Lily, Rose de John Singer Sargent. La luz, la imagen, los colores no se ven igual fuera del museo así que la imagen que sigue se queda cortísima al mostrar lo que representa. Mi recomendación es que, cuando podáis, os plantéis en el museo delante de él y os relajéis delante suyo.


Hay muchísimos cuadros más pero soy incapaz de fijarme en todos y aquel día olvidé la libretita que siempre llevo y donde apunto este tipo de cosas, las que me llaman la atención. Os recomiendo que os acerquéis a la Tate Britain en cualquier escapada a Londres, con tiempo y tranquilidad. Puede que no llame tanto la atención visualmente como su hermana Modern y que tengáis que desviaros del camino pero vale mucho la pena.

Finalmente, fui a echarle un ojo a la tienda. Si hay algo que me encanta de las tiendas de los museos ingleses, es que están repletas de libros relacionados con la temática del museo. Tenía pensado llevarme la guía pero era descomunal y no podía meterla en la maleta sin comprar ningún libro más. Lo que sí me llevé fue un libro sobre arte durante la Primera Guerra Mundial (será el tema estrella del año) y otro que encontré por casualidad, Three Houses, Many Lives y del que os contaré más detalladamente cuando hable de los libros que se vinieron conmigo en la maleta.

Con el museo cerrado antes de dar las seis, me dediqué a experimentar un poco con la cámara de fotos. Para no tener siempre las típicas fotos de la ciudad, pensé en darle la vuelta al color, hacerlas en blanco y negro, etc. Al ser Pimlico un barrio con bastantes casas antiguas y el propio Tate Britain una antigua prisión (la de Millbank) las fotos en blanco y negro le dan un toque más oscuro. Decidme que os parecen.







Teniendo en cuanta que todo cierra a las seis excepto las tiendas, me fui a echar un ojo a las librerías. Sí, tengo controladísimo el horario de las librerías londinenses o al menos, de las que suelo ir. Vuelta al metro hasta Green Park y de ahí Piccadilly abajo. Y después de entrar a cotillear en algunas tiendas, por fin pude entrar en Hatchard´s. Moría por entrar allí desde la primera vez que fui a la ciudad y a la séptima va la vencida. Hatchard´s es la librería más antigua de la ciudad y está en esa misma calle desde 1797. Llegué en los últimos diez minutos y me tuvieron que avisar de que cerraban así que no podía dedicarme a pasear por sus tres pisos ni hacer fotos. Volví el viernes por la mañana así que habrá segunda parte de Hatchard´s.



Y, como Waterstone´s Piccadilly, con sus cinco plantas tan monas, estaba al lado y no cerraba hasta una hora más tarde, me acerqué a pasar el tiempo (leáse la ironía). Ya desde la entrada me quedé alucinada con la cantidad y variedad de libros sobre la Primera Guerra Mundial pero al subir a la planta de ficción y a la de historia, que creo recordar que comparten planta, me rendí a la evidencia: me iba a pasar la hora completa bien acomodada. Y de pasada vi a un viejo "amigo", el doble de Keith Richards que trabaja en Ficción, misma edad, todo cubierto de tatuajes y con su enorme piercing en la oreja.

En fin... estoy acabando The White Queen pero antes de ir ya tenía en la cabeza que quería algún libro sobre el tema de la Guerra de las Rosas (a poder ser histórico) así que al llegar a Historia me fui a la sección sobre los Plantagenet y rebusqué qué libros tenían, cuáles me convencían más... Me senté en una butaca con varios de ellos y fui descartando. Finalmente, no me compré ninguno sobre el tema hasta el último día.
Pero que no comprara ninguno sobre la Guerra de las Rosas no quiere decir que saliera de allí con las manos vacías. Me había olvidado la wishlist esa de los libros sin los que no puedo volver así que tuve que improvisar e intentar recordarla a medida que recorría estanterías. Gracias a los libreros de Waterstone´s que montaron una mesa dedicada a la editorial Virago recordé que en mi wishlist estaba Pomfret Towers de Angela Thirkell. Gracias al panel de recomendaciones de otros lectores reconocí Women of the Fifties de Rachel Cooke. Y en la misma estantería de Historia donde había rebuscado, más adelante, en la de comienzos del siglo XIX, encontré el gran hallazgo del viaje, The Inmortal Dinner: A Famous Evening of Genius ans Laughter in Literary London, 1817 de Penelope Hughes-Hallett. Un libro sobre varios de los grandes poetas y ensayistas de comienzos del XIX: Keats, Wordsworth, Charles Lamb... Desde que leí La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey, tenía ganas de leer más sobre ellos, en especial sobre Lamb, sobre su trágico episodio familiar y la vida cultural de aquellos días. Además, a pesar de que conocía a la autora (suyo es aquel libro sobre Jane Austen que presté y nunca me devolvieron) no tenía ni idea de la existencia de este libro.

Y con estos libros, empecé a buscar un lugar donde cenar. Acabo siendo la habitación del hotel, el cuarto de la criada, acompañada de un documental de Max Hastings sobre la Primera Guerra Mundial.Y después de cenar, un poco más de lectura: esta vez una biografía de Ricardo III que, acabé al día siguiente y que es mi primer libro en inglés para el reto de Isi. Con esto, se acaba el primer día.

P.D. Tengo que agradecer lo completísima que es la web de la Tate donde se pueden encontrar todos las pinturas de sus colecciones. Las imágenes de las pinturas que he colgado arriba pertenecen todas a la Tate. Además, podéis buscar por autores, por temas, por personajes, por metáforas, por períodos históricos, décadas, etc. Una maravilla lo cuidadísima que está. 

9 comentarios:

  1. Gracias por compartirlo. Me hizo recordar las centenas de horas que me pasé en el Tate, eso sí- delante de Turner, a quien casi idolatro. La página del museo es muy buena pero hay que decir que son así las páginas de todas las pinacotecas respetables. Estoy esperando impacientemente las siguientes partes de tu relato. Saludos

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  2. Me ha gustado tu reseña-crónica viajera y me la guardo para una futura visita a Londres. Siempre hay algo nuevo que descubrir y me gusta visitar lo que han visto y vivido de forma distinta otros viajeros.
    Un saludo.

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  3. Para mi la Tate Britain tiene un candor especial. Recuerdo la primera vez que fui que, además de los cuadros prerafaelitas más especiales, me llamó mucho la atención Carnation, de John Singer Sargent. Me hace gracia también porque lo relaciono con la portada de algún libro del que ahora no recuerdo su título...
    Sigo tus crónicas con gran interés!
    Besos!

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  4. Qué bonita entrada, Laura...gracias por llevarnos a Londres y ver de nuevo la Tate Britain. ¡¡Qué buenos recuerdos!! Desconocía que fuera una antigua cárcel.
    Y me ha gustado mucho esa "habitación de la criada" de la que nos hablas, donde te podías encontrar a Ricardo III como imágenes de la Primera Guerra Mundial en el documental...
    A Hatchards llevo yendo desde hace siglos...(no tantos como los que pone en el placa de entrada, pero si años)...Creo que guardo un comentario tuyo sorprendida de aquel momento en que hablé de ella.

    Cuando una sale de Londres, o incluso cuando viaja hacia allí, siempre tiene esa sensación de que le quedarán muchos momentos pendientes...para las próximas visitas.

    Muchas gracias, Laura, por compartir tus experiencias londinenses con nosotros...de algún modo nos llevas de viaje de nuevo...
    Un besito grande!!

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  5. ¡Qué crónica tan interesante! ¡Cómo se nota que has disfrutado mucho en tu viaje! Bonita selección de cuadros la que has hecho, y también me han gustado mucho tus fotografías (sobre todo la primera) <3.

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  6. Ayyy había visto la actualización y en cuanto leí el título sabía que iba a tener que encontrarle un hueco exclusivo para poder disfrutar de ella, hasta ahora no he podido... y sí, menos mal, porque más que larga es que es disfrutable, tal y como lo ibas contando tenía la impresión de haber estado ahí contigo. En Londres... <3

    Como me hubiera gustado visitar todos esos lugares de los que hablas... la proxima?

    un besito bonica mia

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  7. Aquí me tienes, babeando. Me ha encantado tu post :) Me parece muy valiente haber estado unos días tú sola, yo no sé si me atrevería. Cómo lo vas explicando todo, los cuadros... Ya te digo yo que si alguna vez vuelvo a Londres me imprimo tus posts para que sean mi particular guía de viaje! Y esto sólo fue el primer día... ¡No tardes en publicar el resto de tu viaje! :D

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  8. Muy buena crónica. Al contrario que a ti, a mi me gusta mucho viajar sola, quizás porque por trabajo he tenido que hacerlo continuamente y disfruto muchísimo de la libertad que eso me da.

    Bs.

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  9. Laura, como siempre ha sido un placer leer tus crónicas.
    Me ha encantado la primera foto y te he imaginado leyendo en tu habitación de "servicio" allá por las alturas del edificio :)
    te agradezco también ese paseo por la Tate que nos has regalado. John Singer Sargent es un pintor que me gusta mucho y siempre es un placer para la vista contemplar sus obras.
    Y madre mia, comparto tu pasión por las tiendas de los museos. Tengo a Jean aterrorizado cada vez que le digo ¿por que no damos una vueltecita por la tienda al acabar la exposición? :D
    Y que te voy a decir de tu ronda de librerías. Me muero de ganas por plantarme en Londres y recorrermelas todas. Voy a intentar portarme bien y no pensar que he facturado una maleta suplementaria por si acaso :)
    Tus fotos en blanco y negro son muy bonitas, felicidades :)
    Un besito!!

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