viernes, 21 de febrero de 2014

Diario del año de la peste, Daniel Defoe

El Diario del año de la peste es un libro que languidecía en las estanterías de la biblioteca sin que alguien se atreviera con él. Eso le ocurría en todas las bibliotecas de la Diputación donde podías encontrarlo. Bueno, excepto en la de mi barrio, donde parece que tenemos predilección por los libros sobre enfermedades y sufrimiento. Aquí siempre está prestado.

Diario del año de la peste era el libro con que sabía que me estrenaría con Daniel Defoe. No he leído Robinson Crusoe ni Roxana ni Moll Flanders (pobrecita, ésta si que languidece en mis estanterías) pero éste era un libro que me llamaba la atención. No lo pude evitar después de acabar El Libro del Día del Juicio Final. Quería más peste. Qué mal suena esto.

Para empezar, los dos libros tienen diferencias importantes. Connie Willis ubica su libro (del que os hablé en la anterior reseña) en la Peste Negra de 1348 y Defoe en la peste que asoló la ciudad de Londres en 1665. Dos fechas diferentes y ninguno de los dos estuvo allí puesto que el libro de Defoe fue escrito a comienzos del siglo XVIII. Por otro lado, tienen algo en común que las aproxima: reflejan el comportamiento humano delante de una epidemia mortal con veracidad. El pánico, las huidas, el comportamiento de los habitantes de otros lugares al llegar estos fugitivos a sus pueblos, la locura, el dolor que provocan el hecho de perder a todos tus seres queridos... creo que es algo universal que nos llegará a todos.

Pero Defoe no inventa una historia y nos la presenta sin más. En realidad, hace un ejercicio más complicado: por lo que parece, las iniciales H.F. con las que finaliza el diario pertenecen a su tío Henry Foe. Defoe tenía cinco años así que es difícil que pudiera recordar algo de aquel período. Por otro lado, no se parece en nada a una novela, así que si os lo habíais imaginado así, siento defraudaros. En realidad se parece más a un ensayo que a otra cosa, si bien el autor intercala pequeñas historias que se podrían leer como relatos aparte. Intenta darle un respaldo histórico a través de estadísticas y gráficos con los que nos podemos hacer una idea de lo que supuso para la población. Eso sí, narrado desde la primera persona.

Lo que quizá le acerca más a un período tan oscuro como la Inglaterra de mitad del siglo XVII y lo aleja de su fecha de redacción es la perspectiva del narrador, más cercana a la de un personaje que se guía por las habladurías y supersticiones que a los auténticos motivos de una plaga. Recurre mucho a la imagen clásica de la plaga como "castigo de Dios", algo que es de suponer si el narrador es una persona del pueblo y no un médico o un científico. Algo que personalmente no me gusta pero que es inherente a la época.

Pero, a pesar de todo, resulta ser un libro entrañable y me hizo navegar por una ciudad que estaba asediada por el miedo desde los primeros a los últimos días. No sé si leeré algún día Robinson Crusoe pero definitivamente, quiero leer Roxana.

P.D. Me han encantado los comentarios que habéis dejado en el Period Drama Tag. Intentaré responder antes de que se acabe la semana.

5 comentarios:

  1. Soy socióloga y este libro es un libro de cabecera en demografía. Nunca lo he considerado una novela pero tampoco un ensayo en toda su plenitud. Ahora bien es un libro excelente bajo mi punto de vista :)

    Bs.

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  2. Me pareció un buen libro por lo realista. Ese continuo listado e información de hechos sin emoción me pareció muy bien planteado.
    Leí también el de Connie Willis pero no sería capaz de compararlos porque no creo que se parezcan en nada y ambos cada uno en su estilo son muy buenos.
    Un saludo.

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  3. No conocía este libro...pero me ha llamado mucho la atención y tras leer tu reseña más. Me lo apunto. Besos

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  4. No lo he leído pero tengo claro que es un clásico y como tal tendré que probarlo algún día, saludos y gracias por compartir tus impresiones como lectora, besos.

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  5. De este hombre tengo un par pendientes, este me lo llevo, que me llama bastante =)

    Besotes

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