domingo, 28 de diciembre de 2014

¿Que he leído en agosto? ¿Y en septiembre? ¿Y en octubre?

Antes del hiatus, ya tenía unas cuantas entradas preparadas con mis lecturas de los últimos meses. Para que se hagan más cortas, he fusionado algunas y han quedado así. No perdamos más tiempo... Aquí tenéis los libros que leí durante agosto, septiembre y octubre tal y como concebí las entradas. 

Entre el viaje y el inicio del nuevo trabajo, no he podido hacer una entrada para contar que libros leí durante el mes de agosto así que sin pensarlo dos veces, decidí aparcarlo para septiembre que lo tendría todo más ordenado. Entendedme, cuando llego de un viaje a Inglaterra, vengo con una cantidad considerable de libros nuevos que necesitan sus mimos, mi tiempo y un lugar donde dejarlos en espera de darles una asignación definitiva. Soy como una casa de acogida.



En principio, agosto fue un mes de vacaciones. No hice mucho y tenía una larga lista de libros que había sacado de la biblioteca para leer pero que al volver, se fueron yendo a sus lugares de origen porque entre los libros nuevos había tantas cosas interesantes que no podía seguir con los otros. En fin, en agosto leí solo esto:

- El pati maleit, Ivo Andric. De ella hice una pequeña reseña en septiembre aquí.
- Eloise en París, Kay Thompson.
- Azur y Asmar, Michel Ocelot
- Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias, Jacinto Antón.
- Buenos presagios, Terry Pratchett y Neil Gaiman. Siendo de Pratchett y Gaiman era muy difícil que me decepcionara.
- This is Edinburgh!, Maurice Sasek. Lo compré en el Writers Museum de Edimburgo y creo que antes de volver ya me lo había leído. Ahora cuenta con un par de relecturas en su haber. Recomendadísimo como todo lo de Sasek.


Septiembre ha supuesto la vuelta a una rutina que me hace ilusión (sí, sí) porque paso muchos meses sin trabajar y claro, mis horarios son un desastre y no tengo un orden fijo para casi nada. A mi cuerpo le ha sentado bien tener un horario que cumplir. Lo malo es que tengo menos tiempo para leer, eso sí, pasan muchísimos libros por mis manos y mi wishlist inmediata no para de crecer, como si no fuera ya lo suficientemente grande.



- Tamara: ¡mi primera vez!, Darasse, Bosse y Zidrou
- In the Footsteps of the Brontës, Mark Davies & Ann Dinsdale
- Desencuentros, Jimmy Liao. Si nunca habéis leído nada de Liao, éste es un buen libro para empezar.
- A causa del Doctor Zhivago, Xiaolong Qiu
- Virginia Woolf. La escritora de lo invisible, Maria Luisa Antolín Villota
- La virgen del burdel, Hubert
- Brontë Relics. A Collection History, Ann Dinsdale.
- Les tissores de Matisse, Jeanette Winter.
- El vestit de color mostassa, Sylvia Plath.
- Despertar, Anna Hope. Pronto tendréis una reseña completa, completa de Despertar.
- Cómo enseñar a tus padres a disfrutar de los libros para niños, Alain Serres (texto), Bruno Hertz (ilustraciones)
- El tigre que va venir a berenar, Judith Kerr.
- El libro de la primavera, Rotraut Susanne Berner.
- El libro del verano, Rotraut Susanne Berner.
- El libro de la noche, Rotraut Susanne Berner.
- El libro del otoño, Rotraut Susanne Berner.
- Preguntes equivocades. Qui pot ser a aquestes hores? , Lemony Snicket. Snicket me gustaba pero no especialmente. En cambio, con esta nueva saga se supera: una historia de novela negra clásica para niños (y no tan niños) que a mí personalmente me ha encantado.
- Castle Howard and Brideshead. Fact, Fiction and In-Between, Chris Ridgway.

Parece que Ann Dinsdale haya escrito todos los libros que hay sobre las Brontë. Tengo alguno más todavía sin empezar...

Octubre supuso otro cambio de rutina. Tengo un trabajo que ya no dura unas semanas así que yo pensaba que tendría menos tiempo para leer...

- El libro de invierno, Rotraut Susanne Berner.
- Eloise en Moscu, Kay Thompson.
- Vidas escritas, Javier Marias.
- La quinta ola, Rick Yancey.
- Preguntes equivocades: Quan la va veure per ultima vegada?, Lemony Snicket.
- Crictor, Tomi Ungerer.
- Le Folies Bergère, Zidrou & Porciel.
- El único y verdadero rey del bosque, Iban Barrenetxea
- Isabel. La loba de Francia. Volumen I, Jaime Calderón, ...
- Ciutats al llarg del temps. Beijing, Richard Platt & Manuela Cappon
- La bella y la bestia, Jeanne Marie Le Prince de Beaumont.



Y en la próxima entrada os contaré que he leído en los últimos meses del año. Nos vemos.

P.D. Editada con algunos comentario sobre mis lecturas preferidas. Para la próxima entrada prometo más ;)

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Merry Christmas 2014!

A pesar de que tengo el blog en stand by no quiero faltar a la felicitación navideña anual. Ojalá tengáis todos una muy feliz Navidad y si Papá Noel pasa por vuestras casas, os dejé muchos regalos.

Continuo abonada a las portadas de The New Yorker para felicitar Navidades. Espero que os gusten las de este año. A final tenéis una pequeña sorpresa :)






Y por cierto, por parte mía, ya tenéis un regalo: muy pronto, quizá antes de que acabe el año, volveré por estos lares. ¡Nos vemos muy pronto!

lunes, 3 de noviembre de 2014

Fin de semana

Los fines de semana que estoy mal leo autores americanos. Libros que nadie recomendaría si estuviera mal.

Éste, en concreto, he leído a Salinger. He pasado las horas con la biografía que se publicó hace unos meses, la de Shalerno y Shields, parecida en su forma a un documental (y algo de eso tiene). Pero también con Franny y Zooey. En Franny me he sentido tan identificada en este momento, excepto en el tema religioso. Pero Zooey es diferente y esa sensación no se me borra de la cabeza.

Por encima de todo, creo que la impotencia de Bessie es muy palpable y se resume en esta frase:

"No sé de qué os sirve saber tanto y ser tan listos si eso no os hace felices."

Algo de lo que me siento muy partícipe. Como parte de los Glass, obviamente.

lunes, 27 de octubre de 2014

Un camino radiante en Barcelona

(Esta entrada la escribí hace unos días...)

Hoy tengo en mis manos un libro muy especial. Cuando me han explicado la historia me ha parecido bonita pero a medida que caminaba con él contra el pecho, me he dado cuenta de lo especial que era. Parecía completamente integrado en el lugar, el barrio, la ciudad y su portada, a la vez, me traslada a un Londres pasado.

Empezaré por el principio: hace tiempo, ya no recuerdo cuanto, leí La piedra de moler de Margaret Drabble, que poco después y sin releerlo todavía, se convirtió en uno de mis favoritos. No he comentado casi nada de él por aquí porque es un libro tan intimo que cuesta. Más allá de eso, apunté toda la bibliografía de su autora en mi wishlist.

Tiempo después, compré otra de sus primeras novelas en inglés, Jerusalem the Golden y echee un vistazo en el catálogo de Bibliotecas de Barcelona, en busca de alguna otra obra traducida. La única estaba traducida en 1992 y solo estaba ya en la biblioteca pública de Barberá del Valles. No sabía cuando podría leerla (o tendría ganas, que a veces es lo mismo) así que esperé.

Hace poco, descubrí que otra biblioteca tenía un ejemplar en su catálogo. Desconocía como habría llegado hasta allí pero mis ganas de leer a Drabble han vuelto a aumentar así que no podía esperar mucho más.

Ayer empecé a trabajar en la biblioteca donde se encontraba este misterioso nuevo ejemplar así pues, hoy he preguntado por la donación Isabel Nuñez, buscando Un camino radiante. Y he descubierto la historia que se esconde detrás de ella. Una historia triste pero que me ha acercado a una escritora que no he tenido el gusto de conocer y de la que una parte de su biblioteca particular ha acabado engrosando los estantes de otra biblioteca, en la que estoy estos días. Muchos ejemplares tienen el pequeño ex libris de Isabel así que sabemos de dónde salieron y que ella los disfrutó. Y que ahora libros como El camino radiante, La chaise-longue victoriana, El balneario de Battle Creek pueden ser prestados en cualquier momento. Pero, trabajando en el fondo y descubriendo todos los libros de su biblioteca personal, pequeñas maravillas no demasiado conocidas o algunos de mis libros favoritos, pienso en que me habría encantado conocerla y tener una buena conversación sobre nuestros favoritos.

Al cerrar, me dirigía a coger el autobús cuando me dí cuenta de que la portada londinense de aquel ejemplar la asociaría ya siempre a Sant Gervasi y sentí algo que no sabría como explicar. Cosas que suelen pasar cuando asocias un libro, una historia a una ciudad.

P.D. Isabel Nuñez llevaba un blog que todavía está abierto. Además de apuntes interesantísimos sobre literatura y cine, la última entrada que escribió, ya muy enferma, hiela la sangre.

http://isabelnunez-zbelnu.blogspot.com.es/

lunes, 22 de septiembre de 2014

North England & Edinburgh Tour: Road to Haworth



Como vuestros deseos son órdenes, nos vamos a Haworth primero. Y después tendremos otros lugares para visitar. Perdonad que haya tardado tanto en escribir sobre el viaje y empezar a publicar las crónicas, este mes estoy trabajando a destajo y después de pasarme el día sentada delante de un ordenador no me apetece ponerme con él en casa. Pero tengo un par de entradas más a medias, lo que no sé es cuando podré acabarlas. En fin... a Haworth.

Haworth, Haworth... Habíamos planeado acercarnos el día anterior pero por causas de fuerza mayor tuvimos que dejarlo para el viernes. Ya íbamos informadas, gracias a Cristina, que llegar no es fácil y no hay ningún camino directo para ir de York a Haworth. Así que nos levantamos temprano, nos abrigamos mucho (no podemos olvidar que las hermanas Brontë murieron de tuberculosis) y nos fuimos caminando hasta la estación.

Para llegar a Haworth desde York, hay que coger un tren a Keighley (pronúnciese Kizzley) para el que hay que hay que cambiar de tren en Leeds. De York a Leeds hay trenes cada diez minutos, más o menos, pero los de Keighley pasan más espaciados así que en ocasiones hay que esperar un rato. Pero el viaje no acaba en Keighley: al llegar hay que desplazarse a la estación de autobuses, escondida dentro de un centro comercial, y coger un autobús que te deja al pie de la famosa calle principal de Haworth, Main Street. A partir de ahí, el ritmo se lo marca cada uno: sí, es empinadísima, pero cualquiera que esté acostumbrado a las cuestas puede con ella.

¿Se nota que el Tour de Francia pasó por Haworth?

Nosotras lo tuvimos bastante fácil para llegar, excepto en el tramo que hay que recorrer caminando en Keighley: no sabíamos que estaba tan apartada ni que se ubicaba dentro de un centro comercial. Suerte que nos tropezamos con un hombre mayor que, por casualidad, se dirigía precisamente allá y había vivido una temporada en España. Y después, en el autobús, nos ayudó una señora que había bajado a comprar a la ciudad y se bajaba en la misma parada que nosotras, eso sí, tenía un acento Joseph, vamos, cerrado de Yorkshire que tiraba hacia atrás. Pero todos los que nos ayudaron fueron encantadores. Y, por cierto, lo he comentado en el grupo pero me reitero: Keighley es la ciudad que menos me ha gustado de todas las que he visto en Inglaterra.

Entrando en territorio Brontë en Keighley. 


La famosa Main Street de Haworth, la cuesta no es tan infernal como parece. 
Al empezar a subir por Main Street, flotaba en el aire una sensación parecida a la de recorrer un lugar familiar pero en el que no has estado nunca. Incluso algunos vecinos nos saludaban a medida que nos acercábamos, con la mano, como si ya nos hubiéramos visto antes. No sé, lo encontré muy entrañable. Quizá en una vida anterior viví en Haworth.

Otro detalle que nos sorprendió fue lo cerca que estaba todo. Me explico: leyendo cualquier biografía, recorres todos los lugares que formaban parte de su cotidianidad y los imaginas cerca pero no tanto. En una misma calle tienes la rectoría, la iglesia y la escuela parroquial. Solo giras por otra calle y encuentras todas las tabernas por las que Branwell se paseaba e incluso la farmacia donde compraba sus dosis de opio. No creo que a paso lento llegara a sobrepasar los 3 minutos.



En nuestro camino, nos encontramos primero con la iglesia de Haworth que ¡atención! no es la misma en que Patrick Brontë daba sus sermones. La iglesia antigua fue derruida para construir una nueva en 1879 pero tiene una capilla en el lado derecho dedicada a la familia Brontë, donde están enterrados todos, excepto Anne (que está en Scarborough) y a la izquierda puedes ver la placa dedicada a William Weightman, amigo de la familia que les enviaba felicitaciones de San Valentín a todas. Debo decir que se me escurrió una lágrima al ver sus tumbas y no sería la única del día. ¡Ah! Y si alguna vez vais por allí, haced un pequeño donativo. La iglesia tiene sus problemas, grietas y falta de presupuesto, así que ayudáis a que otros admiradores de las Brontë puedan verla en el futuro.



Añadir leyenda

La famosa placa de entrada al museo. Es tan bonita que me la llevé en tote bag. 
Explicar las sensaciones que me produjo la rectoría, el ver dónde y cómo viviían las hermanas Brontë es algo difícil de explicar. En primer lugar, porque desmonta el mito de las Brontë, ese famoso mito que la propia Charlotte alimentó y que la biografía de Elizabeth Gaskell contribuyó a forjar. La rectoría parece una casa normal victoriana con su salón, su estudio (que era el de Patrick Brontë), su reloj de cuco en las escaleras y que cada noche daba cuerda antes de decirle a sus hijas que no se quedaran hasta tarde. Sus camas con dosel, sus libros... todo es como imaginamos un hogar victoriano de clase media. En muchos detalles me recordó a la casa museo de Charles Dickens en Bloomsbury.



Las habitaciones están restauradas conforme a cómo era la casa en la época en que Charlotte se casó con Arthur Bell Nicholls. Los colores de las paredes, las cortinas (algo que Patrick Brontë nunca había permitido antes por miedo a los incendios) pero antes ya había sufrido muchos cambios, sobre todo en la parte superior. La habitación de los niños es pequeñísima y resulta imposible creer que en ella hubieran dormido más de dos. Pero si piensas que era mucho más grande antes, suspiras de alivio. Y piensas que allí las tres hermanas y Branwell imaginaron sus primeras historias y suspiras más.

En la habitación de Charlotte es donde hay más objetos que les pertenecieron y que inevitablemente, hacen que vuelva a escaparse una lágrima. Cristina ya había comentado lo pequeña que era Charlotte pero ¡es que era más pequeña que yo! O ver la caperuza que su amiga Margaret Wooler había hecho para el hijo que Charlotte nunca llegó a tener y se te saltan las lágrimas de nuevo. Sí, tuvieron una vida muy triste y muy mala suerte. Y acontecimientos como el perder a su madre y a sus hermanas cuando eran tan pequeñas, moldea el carácter de una manera diferente a como habrían podido ser si hubiesen sido una familia feliz y nadie hubiera muerto así que las entiendo. Además, la espada de Damocles de un padre con mala salud que podría morir en cualquier momento, les añadía presión.

La habitación de los niños, posteriormente la habitación de Emily. 

Y al final de la rectoría nos encontramos una sala que fue añadida por el siguiente rector de Haworth y que ahora es la sala Bonnell, uno de los mayores coleccionistas de objetos relacionados con las Brontë. Bonnell, en su testamento, dejo su enorme colección a la Brontë Society con el fin de que otros coleccionistas se animarán a hacer lo mismo. En ella hay una exposición que explica la vida de las Brontë cronológicamente a través de objetos personales, algunos de ellos muy conocidos, pero también hay otros que sorprenden: el ejemplar de Jane Eyre que Patrick Brontë envió a uno de sus hermanos para enseñarle lo orgulloso que estaba de la obra de Charlotte o la guía de conversación que escribió para Charlotte y Emily cuando fueron a estudiar a Bruselas. Siempre me ha caído muy bien Patrick, a pesar de sus excentricidades, y es que me atraen las personalidades fuera de lo común.

Bajando unas escaleras, pudimos ver la exposición temporal que cambia anualmente. La de este 2014 está dedicada a la relación de las Brontë con los animales, con los suyos propios y con los de sus novelas. Y de ahí entramos en la tienda que, no es tan espectacular como la de la casa de Jane Austen en Chawton, pero también tiene su qué. Vine con menos libros de los esperados pero algunos muy interesantes que ya estoy leyendo o he leído: por ejemplo, el de In the Footsteps of the Brontës que ya comenté, el de Brontë Relics que causaba furor cuando lo sacaba en el autobús para ir a trabajar (todo el mundo mirando el título) o otro sobre la rectoria y su historia, que espero que sea una de mis próximas lecturas.

Y, después de ver la rectoría, pudimos disfrutar de las dos librerías de segunda mano que hay en la calle principal. Incluso de una que siempre me comenta Cristina que nunca han podido pisar porque solo abre 3 días a la semana. La encontramos abierta por casualidad. Tuve que dejar allá una edición maravillosa de las cartas de Elizabeth Gaskell y también una edición ilustrada de Cranford preciosa pero la tienda, a pesar de ser muy pequeña, estaba cargada de maravillas relacionadas con las Brontë. Incluso tenían láminas en las estanterías de The British Character de Pont. En la otra, de la cual aquí veis el escaparate, encontré dos libros de la colección English Journeys de Penguin que me faltaban así que salí encantada.



Y después, con las alforjas bien cargadas, nos dirigimos a ese maravilloso lugar del que tanto hemos oído hablar y que aun no conocíamos: los páramos. Ya habíamos contemplado detalles de las vistas desde el pueblo pero esto era increíble. Y al lado del camino encontrabas bancos de madera para descansar o en el caso de que la inspiración se presentara sin avisar, todos enfocados a tener una vista aun mejor de los páramos. Teníamos intención de llegar hasta Top Withens, la granja elizabetiana que inspiró a Emily para escribir Cumbres Borrascosas pero a mitad del camino, sin alcanzar ni siquiera las Brontëfalls, tuvimos que dar la vuelta. Nos esperamos hasta el final para hacer el paseo y casi se nos olvida que teníamos que volver. Si no les pedimos alojamiento a las cabras que había por allí comiendo y que muy gentilmente posaron para nosotras. Deben estar acostumbradísimas a las fotos.

Posando delante de la cámara como si lo llevara haciendo toda la vida. Tiene estilo :P


Heathcliff Street, no podía llamarse de otra manera...

No lo encontramos tan bien señalado como nos habían contado: de hecho, nos perdimos y nos llamaron la atención por meternos en propiedad privada. Finalmente, acabé descubriendo como se debían sentir los victorianos cuando preguntaban por una dirección a alguien montado a caballo. No te hacen caso hasta que no gritas bien fuerte.




Ya en Barcelona, hablando del viaje, decidimos que haríamos algo especial mientras estuviéramos en los páramos. ¿Y qué mejor homenaje a Emily que leer su poesía? Así que mi faceta de amanuense se puso en marcha: durante unas semanas me dediqué a copiar en unas libretas todos los poemas de Emily que se han traducido en versión bilingüe para llevarlas. Me da algo de reparo llevar libros sacados de la biblioteca en un viaje, siempre se pueden perder... Y ya allí, mientras hacíamos paradas, aprovechabámos los bancos de madera maciza y leíamos en voz alta a Emily, dejando que sus palabras nos llenaran y se integraran con el paisaje que las vio nacer.


Fijándose mucho, todavía se veían algunas de las siluetas que hicieron en los páramos para el paso del Tour.
Una casa al borde de los páramos. 





Y cuando nos cansamos de caminar, dimos la vuelta con la promesa de volver algún día para acabar el recorrido y llegar a Top Withens. O como mínimo bajar a Stanbury. Todavía nos quedaba coger el autobús para volver a Keighley, coger el tren a Leeds y volver a York. Y ahí en la estación de Leeds experimentamos el primer retraso largo que he visto en un tren en Inglaterra: veinticinco minutos de más esperando el tren a York. Los ingleses se lo cogieron con mucha filosofía... Y ya en York, nos atrevimos (bueno, se atrevió P., yo no) a preguntar a una pareja algo que nos llamaba mucho la atención cada vez que paseábamos por la ciudad. Esto me lo reservo para la siguiente entrada donde os explicaré la historia completa...



¿Os ha gustado el paseo por Haworth?

Las fotos que he colgado son mías excepto las del interior de la rectoria, que pertenecen a la web de http://www.bronte.org.uk/museum-and-library. Ahí podéis ver el resto de habitaciones. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

Sobre la Primera Guerra Mundial


Leyendo las conclusiones de Magrat a su ciclo sobre la Primera Guerra Mundial, enseguida me entraron ganas de hacer uno a mi también. Me cuesta mucho ponerme a ver películas y/o series así que mi ciclo estará constituido sobre todo, por lecturas. Y de paso, aprovecharé para completar un poco más ese reto que me he propuesto para este año sobre el tema. ¿Cómo vais con él?



Al final me he decidido por leer:

- Los cañones de agosto, Barbara W. Tuchman. Narra los primeros días de la guerra.

- Adiós a todo eso, Robert Graves. Una autobiografía de Robert Graves, el autor de Yo Claudio, sobre su vida antes de marcharse de Inglaterra. Incluye su traumática experiencia en la guerra.

- Despertar, Anna Hope. Es mi lectura actual y está siendo un gran descubrimiento.  (EDITADO antes de subirla: Esto ha perdido mucho fuelle)

- Testament of Youth, Vera Brittain. Brittain fue enfermera durante de la guerra. Por fin este año me lo he traído de York.

- Los favores de la fortuna, Frederic Manning. ¿Recordáis que os hablé de ella en la lista de recomendaciones? Hace unos meses, Sajalín la ha publicado en castellano con este título.

- La Gran Guerra y la memoria moderna, Paul Fussell. Un ensayo fabuloso que enlaza literatura y guerra.

- Probablemente algo de poesía. Tengo a Edward Thomas sobre mi mesita desde hace tiempo pero también me apetece leer a Sassoon, Owen o Rupert Brooke. ¿Sabe alguien de poetas de otras nacionalidades que combatieran?

- Regeneración, Par Barket. Si se deciden a sacarlo algún día en castellano. ¡Animo Galaxia Gutenberg podéis hacerlo! (¡NOTICIA! 17 de septiembre en librerías)

- El dolor y la belleza, Peter Englund.

- El retorno del soldado, Rebecca West.

- El mundo de ayer, Stefan Zweig.

- Follies Bergiere, Zidrou & ... Una incorporación de última hora: hace unos días pedí por Préstamo Ínter bibliotecario un par de comics de Zidrou y este era el que menos me llamaba (lo hice sin saber ni de que iban). Al llegar me sorprendí muchísimo porque no esperaba este tema para nada. Habla sobre un grupo de soldados franceses en las trincheras.

Si hablamos de series o películas me apetece mucho ver:

- La gran ilusión (1937) de Jean Renoir. Aunque no tiene mérito porque es una de mis favoritas y me apetece revisitarla siempre.

- Blackadder Goes Forth, la cuarta serie de L' escurçó negre, dedicada a la Primera Guerra Mundial y que tiene uno de los finales más antibelicistas que he visto. Además, ahora que un miembro del gobierno de David Cameron lo ha criticado públicamente, es más subversivo todavía.

- The Village. Al menos, la primera temporada está muy relacionada con la Gran Guerra.

Al ser lecturas, irá para largo y lo haré con mucha calma. Nos quedan 4 años más de conmemoración ¿no? Y por supuesto, si alguna lectura más llega a casa con ganas de ser leída, la añadiré a la lista.

¿Alguien se anima?


P.D. La siguiente entrada, sí, prometido, nos llevará a Haworth.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Leyendo las 7 diferencias: In the Footsteps of the Brontës, Mark Davis & Ann Dinsdale





En los dos últimos viajes a Inglaterra he comprado dos libros diferentes de la misma serie. No os emocionéis: no es una saga ni juvenil ni literaria ni nada que se le parezca. Son libros de fotografías, esas fotos que nos enseñan como era un lugar en el pasado y cómo es ahora. Es jugar a las siete diferencias con fotos victorianas y eduardianas y actuales.

El año pasado compré mi primer Through Time en el Museum of London. Me decidí por un barrio que conozco bastante bien y así podía reconocer las imágenes actuales y ver su pasado, Bloomsbury. Y lo cierto es que disfruté muchísimo viendo cómo había cambiado el barrio. No tenía solo fotos antiguas, algunas eran de los 50, pero explicaba muy bien cómo ha cambiado arquitectó

Este año no me he centrado exactamente en un pueblo o ciudad, si no en seguir los pasos de las Brontë en Inglaterra. No solo nos enseña Haworth, también vemos las casas donde trabajaron como institutrices, las de sus amigas, los lugares donde se alojaron (porque las Bronte viajaban ¿eh?)... incluso la casa donde nacieron y los lugares donde su padre predicó antes de llegar a Haworth.

Algunas fotografías me han sorprendido: sorprende saber que los niños fueron de vacaciones a casa de su tío John Fennell acompañados de la tía Branwell y donde Charlotte escribió la primera carta que se le conoce. O también visitaron Bolton Abbey, unas ruinas espectaculares que hay en el West Yorkshire. Todo esto al estilo de unas vacaciones familiares como las que solemos hacer nosotros y que imaginar en los Brontë nos parece completamente irreal. De hecho, en Haworth me cambió bastante la visión que tenía acerca de ellas y ver estas fotos solo ha hecho que confirmar mis impresiones.
Bolton Abbey: ¿no os parece un lugar muy brontëano de por sí?

En el libro también hay varias fotos de los páramos, que cualquier lector asocia enseguida a Emily, pero también de ciudades del norte que a primera vista no se asocian a ellas. Uno de ellos es York. Imaginaos mi cara al descubrir que Charlotte y Anne habían viajado a York y se habían alojado en una posada situada en el centro histórico. Incluso Anne había hecho de guía en la catedral para su hermana y Ellen Nussey. Del edificio ya no queda nada pero hay una placa que recuerda el hecho muy cerca de Waterstones. Y nosotras sin saberlo.

Pero lugares que enseguida asociamos a las hermanas Brontë no pueden faltar en el libro. Está Haworth, del que ya os explicaré más cosas cuando publique la crónica del viaje, con su iglesia de St. Michael, la escuela parroquial donde enseñaba Charlotte los domingos y donde celebró una comida multitudinaria para celebrar su boda, el cementerio, tocando al jardín de la rectoria, que no puede faltar en cualquier recorrido, muy al norte del pueblo, en un extremo, justo donde comienzan los páramos. O la ruta de la perdición de Branwell, tan cerca de la iglesia que sorprende. No puedo explicaros mucho más del libro sin contar la experiencia del viaje así que tendréis que esperar unos días. Eso sí, vuelvo a preguntar: ¿queréis que la narración sea cronológica o nos vamos a Haworth primero? Me encantaría volver.

Las hermanas Brontë en el jardín de la rectoría


viernes, 5 de septiembre de 2014

Tengo una nueva debilidad: Ivo Andric (Minireseña)

Entre todos los libros que me llevé de la biblioteca en julio, hay uno que cogí por casualidad y que me ha dejado con ganas de más. ¿El título? El pati maleït o El lugar maldito en la edición castellana que publicó Caralt hace muchos años y que me imagino estará descatalogada. El autor es Ivo Andric, premio Nobel de Literatura en 1961.



El pati maleït es una novela corta, que apenas supera el centenar de páginas, pero que fue escogida la mejor novela serbia por los escritores del susodicho país. Nos remite a un rincón de Bosnia donde acaba de morir un fraile católico. Allí, uno de sus compañeros, recuerda las historias que le explicaba sobre los años que pasó encerrado en una cárcel de Constantinopla. Las narraciones orales nos trasladan de lugar en lugar, desde ese monasterio nevado donde comienza la historia a Anatolia, Grecia...  como si el fraile fuera la mismísima Sherezade. 

Y son cien páginas, sí, pero mantienen toda tu atención y desearías que hubiese más. Un pequeño libro que os animo a descubrir. Me ha dejado con muchas ganas de más Andric (lleva acento el la c pero no tengo ni idea de cómo ponerlo). De momento ya me he comprado Crónica de Travnik porque su gran clásico El puente sobre el Drina no he sido capaz de encontrarlo. 

Andric ya era gafapastil antes de la llegada de los gafapastas.

P.D. Este mes no habrá la típica sección ¿Qué he leído en...? Entre el trabajo y que todavía tengo la cabeza en Gran Bretaña, no hay manera. A principios de octubre habrá ración doble. Con lo que estoy muy puesta es en el escribir las crónicas del viaje. Dentro de poco tendréis la primera pero antes os pregunto
¿cuál queréis primero? ¿Las hago por orden cronológico o me paso directamente a Haworth? 

jueves, 28 de agosto de 2014

Hablando de las honorables Mitford y reseñando Nobles y rebeldes de Jessica Mitford

Me fascinan las hermanas Mitford. Su padre solía decir "yo soy normal, mi mujer es normal pero mis hijas están cada una más loca". Yo, después de leer la autobiografía de Jessica, creo que sus hijas eran bastante normales pero tenían encanto y sobre todo, sabían perfectamente lo que querían en la vida. Creo que para entender a Jessica, hay que hablar primero de su familia: quiénes eran, qué querían y sobretodo, su fascinante carácter.

Por si no las conocéis, las Mitford eran las seis hijas de una familia de la aristocracia rural inglesa de principios del siglo XX, los Freeman - Mitford, que ya eran raros por ellos mismos. Se negaron a llevar a sus hijas a la escuela, mientras Tom, el único varón estudió en Eton y en la universidad, Sidney decidió suprimir el uso de servilletas en casa para ahorrar dinero y estaba obsesionada con el ahorro. Por lo demás, eran los típicos aristócratas ingleses que adoraban cazar, que opinaban que sus hijas no necesitaban trabajar puesto que lo único que harían en la vida era casarse, etc. a pesar de que la falta de dinero de su familia era algo habitual.

Aquí tenéis empezando por la izquierda a Jessica, Nancy, Diana, Unity y Pamela. 


Nancy, la mayor, es la autora de The Pursuit of Love (A la caza del amor), Love in a Cold Climate (Amor en clima frío), Don´t Tell Alfred, etc. todas ellas ambientadas en el mundo de la alta sociedad inglesa que conocía tan bien. Nancy tenía ese humor afilado, satírico que tan característico era de todas ellas. Amaba París por encima de todas las cosas así que después de su divorcio acabo instalándose allí.

Pamela, la segunda hermana, es una de las menos conocidas. No quiso ser una celebridad: le gustaba el campo, los caballos y se dedicó mayoritariamente a esto. Para mi, es la gran desconocida y es una de mis favoritas, a pesar de que se ha hablado poco de ella.

Diana, la belleza de las Mitford, es una de las más famosas. Diana se casó en primeras nupcias con Brian Guinness, el heredero de las cervezas, pero se divorció al enamorarse de Oswald Mosley, el líder del Partido Fascista británico. Se adhirió a la ideología de su marido y viajaron muchas veces a Alemania, donde llegaron a casarse con Goebbels de testimonio, pero al estallar la Segunda Guerra Mundial fueron encarcelados por considerarse un peligro que siguieran en libertad debido a sus ideas.

Unity es más conocida como "la novia de Hitler". Era una chica terca y algo obsesiva así que cuando se obsesionó con el fascismo, también lo hizo con la idea de vivir en Alemania y conocer a Hitler en persona. Nadie pudo detenerla así que se fue a vivir a Munich, se integró en el Partido Nacional-Socialista y se convirtió en la "groupie de Hitler". Cuando Inglaterra le declaró la guerra a Alemania, no pudo soportar que sus dos naciones entraran en guerra e intentó suicidarse. No lo consiguió y vivió el resto de su vida con las secuelas de una bala alojada en su cerebro.

Jessica, al contrario, se adhirió desde muy joven a la causa comunista y se fugó de casa. Pero como esta entrada es también una reseña de Nobles y rebeldes, os lo explico más adelante.

Deborah o Debo, la pequeña, decidió no adherirse a ninguna causa política y siguió las aspiraciones que tenían sus padres para ella. Como todas sus hermanas, fue debutante y se presentó ante el rey. Años después, se casó con Andrew, el hijo menor del duque de Devonshire. El hijo mayor, William, murió durante la guerra así que finalmente Debo consiguió hacer su sueño realidad: casarse con un duque, por muy frívolo que suene. Aunque era una chica que, como sus hermanas, no había recibido una educación regulada, se convirtió en la cara visible de Chatsworth y en una experta en marketing: ella ha convertido Chatsworth en esa mansión que todos los anglófilos queremos visitar.

Y ahora toca hablar ya de Nobles y rebeldes, la autobiografía que Jessica publicó en 1960. Jessica, como he comentado, era la "oveja roja" de la familia, la única que abandonó totalmente los privilegios de su familia. Me lo he pasado muy bien leyéndola a pesar de que sus ideas se alejan muy pronto de las british de clase alta que son propias de la familia.

Si habéis leído alguna novela de Nancy Mitford, Nobles y rebeldes os sonará vagamente. Tiene su mismo humor irónico y esos golpes de genio que nos gustan a los admiradores de las Mitford. Pero pronto vemos que Jessica le da un enfoque diferente: al ser la oveja roja, desde pequeña nos cuenta que daba muestras de preocupación por los menos favorecidos y le preguntaba a su madre sobre por qué la riqueza no se podía repartir entre todos. Muv intentaba siempre despistar a su hija con un tono muy clasista.

Jessica se sentía diferente de sus hermanas, sobretodo al llegar a su adolescencia. Se sentía atrapada y en perpetua lucha contra todo lo que representaba su familia. Leía sin parar libros relacionados con el comunismo y mantenía su propia cartilla de ahorros para la Fuga, con mayúsculas. (Si habéis leído A la caza del amor, recordaréis a Jassy y su cartilla). Mantenía luchas con su hermana Unity, que se hizo una gran admiradora de Hitler y el nazismo, y con Diana. Pero, a pesar de todo esto, su familia seguía sin tomarla en serio. Jessica nos deja ver su tristeza y su desesperación en cada momento que acaba yendo más allá de la rebeldía adolescente.



Todo da un vuelco cuando nos empieza a hablar de Esmond Romilly, uno de sus primos, al que comienza admirando por su actitud rebelde y del que se enamora inmediatamente en cuanto lo conoce. Esmond es el centro de su vida y lo será durante toda su relación en común. Quizá la historia decae al abandonar a su familia y fugarse a luchar en la Guerra Civil pero al trasladarse a Estados Unidos vuelve a ganar enteros. Los lugares que recorren, los personajes que nos descubren y su forma de vida nos recuerdan insistentemente a una vía de escape de la vida que llevaban en Inglaterra.

En fin, es una historia muy recomendable si queremos empezar a descubrir quienes eran las Mitford, que tanto divirtieron y escandalizaron a la Gran Bretaña de los años 30 y 40. Recomendadisimo. Yo, de momento, seguiré coleccionando libros Mitford.

lunes, 18 de agosto de 2014

Una entrada escrita a mano

Mientras pensaba en esta entrada, se me ha ocurrido hacer algo diferente: publicarla primero en Instagram y después subir la fotografía aquí. Pero me da la sensación y Guacimara lo ha corroborado, que no se lee bien. Imagino que es la calidad de la cámara y mi letra tan pequeña.



En fin, subo la foto aquí y transcribo el texto. Esto me recuerda a mis clases de paleografía ;)


Libros que podría llevarme:

- Por no mencionar al perro, Connie Willis (desde aquel viaje, no concibo un viaje sin algún libro suyo)

- Ángela Thirkell, cualquiera de sus novelas.

- Edward Thomas (me apetece leer poesía)

- John Betjeman, Betjeman' s England (porque es Betjeman)

- House-Bound, Winifred Peck (está ambientada en Edimburgo y por si Persephone llama a Persephone)

- Paseos por Edimburgo, Roberto Louis Stevenson (es TAN Edimburgo)

- Despertar, Anna Hope (la intuyo terriblemente otoñal y creo que en Escocia ya ha llegado el otoño)

Esta es mi Doubt list para este viaje.               ¿Habéis leído alguno? ¿Cual os llevaríais?

viernes, 15 de agosto de 2014

Fortuity (II)

Hoy acabaré la lectura de Pilotos, caimanes y otras aventuras extraordinarias y me sentiré como si me hubiera quedado huérfana. Como siempre que acabo uno de sus libros (suerte que sólo tiene dos). Estar a punto de llegar al final me ha recordado que hace unas semanas, mientras trabajaba en la biblioteca, experimenté un momento fortuity, de aquellos para los que inauguré una sección propia hace semanas.



Es un momento muy típico de un lector compulsivo. Jacinto Antón nos descubre su fascinación por la figura del Conde Laszlo Almásy, sobre el cual Michael Ondaatje escribió la novela El paciente inglés. El Almassy real era bastante diferente del de la novela pero compartía su amor por el desierto del Sahara, igual que el mismo Antón (yo prefiero el del Gobi). El caso es que, a partir de leer esos artículos, no paré de encontrar a Almassy por los estantes de la biblioteca. Incluso alguien devolvió Nadadores en el desierto: a la búsqueda del oasis de Zarzura, y me tocó devolverlo a su lugar en la estantería.



Adoro este tipo de coincidencias.

Y, por cierto, ésta es la primera entrada que he escrito casi íntegramente con el móvil nuevo, excepto las correcciones y la foto. ¿Quién había dicho que no se podía comentar ni escribir en el blog con un smartphone?

viernes, 8 de agosto de 2014

IMM nº 37. Especial biblioteca veraniega + Reto

Este verano me he vuelto un poco loca y he sacado de la biblioteca muchos libros para leer. En el grupo de Facebook os pregunté si queríais un IMM de la locura veraniega y me dijisteis que sí, allá vamos. Aquí tenéis fotos de todo lo que he sacado y que planeo leer estos días. Eso sí, ninguno se quedará en casa mucho tiempo. Incluso un par ya han vuelto a la biblioteca.



- El jilguero, Donna Tartt.

- Manual de filosofía portátil, Juan Arnau.

- Historia de la guerra, John Keegan.

- Eloïse, Kay Thompson.

- Eloïse en París, Kay Thompson.

- Desencuentros, Jimmy Liao.

- Hermosa Soledad, Jimmy Liao.

- El retorn del soldat, Rebecca West.

- L´hivern del comissari Ricciardi, Maurizio de Giovanni.

- La primavera del comisario Ricciardi, Maurizio de Giovanni.

- Azur y Asmar, Michel Ocelot.

- Gemma Bovery, Posy Simmonds

- Omnibus Jeeves, P.G. Wodehouse.

- El Pati maleït, Ivo Andric.

- Històries de la història de Barcelona, Dani Cortijo.

- Mi año, Quentin Blake.

- Matar un ruiseñor, Harper Lee.

- Passeig per la moda de Barcelona, Elisenda Alberti.

- Buenos presagios, Terry Pratchett y Neil Gaiman.

- Historia menor de Grecia, Pedro Olalla.

- Sempre l´Oest, J.M. Romero.

- 1001 lugares que ver antes de morir. Europa, Patricia Schultz.

- Historia militar de la Gran Guerra (1914-1918), Peter Hart.

- Juego de tronos, VV.AA.

- Sin nombre, Wilkie Collins.

- El papel pintado amarillo, Charlotte Perkins Gillman.

- 300 lugares de verdad que parecen de mentira, Sergio Parra.

- Les Cròniques de Wildwood, Colin Meloy, Carson Ellis.

- Cinco mujeres excepcionales, James Lord.

- Hija de humo y hueso, Laini Taylor.



Y mi reto, como os podéis imaginar, es acabar todo esto entre agosto y septiembre. De momento, voy por buen camino, ¡llevo 3! Y tengo 3 más empezados.  A medida que acabé uno iré actualizando la entrada y lo marcaré en negrita.

P.D. Azur y Asmar leído, el 9 de agosto. ¡Tenéis que leerlo o ver la película!

domingo, 3 de agosto de 2014

¿Qué he leído en julio?

Ya se ha acabado julio y de nuevo la sensación de que he leído poco, en parte porque, excepto los 4 últimos libros, el resto los acabé antes del 10 de julio. Este mes no hay demasiados libros en la foto porque 3 los leí con el Kindle, 2 vinieron de la biblioteca y ya están devueltos, 2 más los leí en la biblioteca (en los descansos)... así que solo posaran para esta foto Jessica Mitford y Eloïse, acompañadas del Kindle (of course) y de la foto del mes, unos romanos que cruzan el Muro de Adriano.



- El chico perfecto no sabe bailar el twist, Bea Magaña.
- Enrique VI (2ª parte), William Shakespeare.
- Enrique VI (3ª parte), William Shakespeare.
- Nobles y rebeldes, Jessica Mitford.
- Perduda, Gillian Flynn.
- El cuento del carpintero, Iban Barrenetxea.
- Humberto Horacio Herminio Bobton-Trent, Lauren Child.
- Eloïse, Kay Thompson.
- Entender la Primera Guerra Mundial, VV. AA.

En total, este año ya llevo 72 libros y solo estamos en julio.

viernes, 25 de julio de 2014

IMM 36. Etapa de exámenes...

Exámenes y menos libros. Aunque no muchos menos. Y ya os aviso que aquí veréis mucho ensayo y clásico, algunos que tenía pendientes desde hace mucho. Con esta entrada me pongo casi al día en la lista de In My Mailbox pendientes, solo falta el previo al cumpleaños.



- The Construction of Anne Boleyn, Susan Bordo. Hace una temporada, en el último Readathon que organizó Isi, empecé a leerlo en mi Kindle pero por una vez me sentía un poco rara por no leerlo en papel. Tenía muchas ganas de poner post its, de subrayarlo, etc. y no podía. Así que el día que lo encontré por casualidad en La Central no me lo pensé mucho.

- Mr. Selfridge, Lindy Woodhead. Un libro que nunca imaginé que traducirían al castellano y me lo encuentro en las estanterías de la FNAC en bolsillo. Al final, creo que lo acabaré de leer en nuestro idioma.

- Tu nombre después de la lluvia, Victoria Alvarez. Ya tenía muchas ganas de hacerme con el nuevo libro de Victoria y no sé por qué, lo iba retrasando. ¡Ya es mío!



- La dama de provincias prospera, E.M. Delafield.

- Mansfield Park, Jane Austen. Otro ejemplar de Mansfield Park a la colección que estaba un poco coja en ejemplares duplicados de MP. Solo tenía uno.

- Un mapa en la cabeza, Ken Jennings. Escuché hablar de él y enseguida supe que era un libro para mi. Soy una amante de los mapas desde niña y Jennings es otro de esos niños que se pasaron la infancia enganchados a un atlas. Ya lo he empezado y me lo estoy pasando pipa, de verdad.



- Armchair Nation, Joe Moran. Éste y los dos que siguen fueron una compra no esperada en Come In, la librería inglesa. Armchair Nation es un ensayo sobre la historia de la televisión en Inglaterra.

- The Forties in The New Yorker, VV.AA. Un libro que desconocía y que me pareció alucinante al descubrir. Y, a pesar de que todavía no he empezado con él, me encantaría que The New Yorker continuara, lo transformará en una serie y tener en la estantería un "The Fifties", "The Sixties", "The Seventies"... Ya os hablaré más adelante de él porque se

- The Pure Gold Baby, Margaret Drabble. Y no podía faltar el libro que había ido a buscar a la libreria. Mi querida Margaret Drabble y su última novela, en formato bolsillo. Ya tenía ganas...

Y esto ha sido todo en este IMM. El próximo vendrá cargadito: entre una visita mítica a Gigamesh, otra a Laie... tengo para otro :P

miércoles, 23 de julio de 2014

Una entrada de cumpleaños



Los primeros años de vida de este blog tenía la costumbre de escribir una entrada el día de mi cumpleaños y la verdad, no sé por qué desapareció esta costumbre. El año pasado no hubo entrada. Pero este año de mi vida, el número 32, me apetece volver a regalarme una entrada de éstas.

Los 30 están sobrevalorados. Para muchos, llegar a los 30 supone volverse loco y pensar que estás tirando tu vida por la borda, empezar a tener prisa por hacerlo todo y tirarse como un loco a casarse, tener hijos... Me imagino que habrá unos cuantos que irán con más calma por la vida... En mi caso, no ha sido así. Yo sigo la máxima de mi madre que es una sabia: "Vivir el presente, tal y como la vida te va presentando las cosas". Eso hago. Mejor hacer las cosas con calma que no arrepentirse.

Además, desde que tengo 30, he hecho realidad unos cuántos de mis sueños (y os puedo asegurar que tengo muchos). Este verano, cumpliré alguno más. Pero siempre me ha gustado cumplir años y no tengo ni traumas ni manías. De hecho, por mi como si me caen 20 más de golpe... total, nadie se lo iba a creer.

Y hablando de regalos, ya haré próximamente una entrada con los probablemente escasos regalos que me hagan.

martes, 15 de julio de 2014

Brontëmania


Si en una entrada anterior os comentaba El profesor,  ahora os tengo que explicar que desde hace unos días, no puedo leer ningún libro que no esté relacionado con las hermanas Brontë. Sufro de fiebre Brontë. Desde que decidimos hacer el viaje de este verano, mi amiga P y yo nos hemos propuesto ir bien documentadas así que hemos empezado a leer o releer todo lo que podamos referido a ellas.


Mi favorita, ya desde pequeña, ha sido siempre Emily. Me fascina. Quiero ser como ella. En cambio, a Charlotte la siento muy próxima, en parte gracias a las biografías que he leído y que me permiten acercarme más a ella como persona. Tengo la sensación de que somos bastantes parecidas (excepto en lo que a Jane Austen se refiere) y en cambio, Anne me desconcierta. Conozco a algunas que Emily les parece desagradable o les sobrepasa y prefieren a Anne (¿Carmen, Maria?) Con Anne siempre he tenido una sensación muy rara: no me desagradan sus novelas, al contrario, pero las encuentro flojas. No sé, creo que soy la única a la que le pasa.

Y en esa foto que veis arriba tengo todo el material Brontë que he reunido hasta ahora. Algunos llevan conmigo muchos años, desde mi primer ejemplar de Cumbres borrascosas que me regalaron cuando cumplí doce años, Jane Eyre, dos libros de poemas, el resto de novelas de Charlotte, etc. Y una colección de biografías que han ido creciendo poco a poco a pesar de que algunas las he sacado de la biblioteca. No me olvido de aquel ejemplar de Vida de Charlotte Brontë de Elizabeth Gaskell, todo anotado y subrayado que tenía y que alguien se quedó.



En la imagen no tenéis, por ejemplo, mi ejemplar de Agnes Grey que sigue guardado en la estantería. Ni tampoco La inquilina de Wildfell Hall que saqué de la biblioteca.

Y aquí hay cuatro que pensé en fotografiar aparte por que no son conocidos e imagino que os despertarán la curiosidad: una edición bilingüe de poemas de Emily, algunos de los escritos juveniles de los cuatro hermanos (sí, incluido Branwell), un libro sobre peregrinaciones literarias inglesas y una biografía novelada de sus vidas.




¿Qué os parece la fiebre Brontë? ¿Habéis sufrido alguna vez este tipo de fiebre con la obra de un autor?

viernes, 11 de julio de 2014

IMM 35. La primavera me trae... picores

Y justo acabo de publicar el número 33, me voy poniendo al día con otro. No penséis que tengo tal ansía con los libros que en una semana he reunido esta cantidad. Este IMM es menor que el anterior y correspondería a mayo, más o menos. En él veréis mucha Brontë, advertid@s quedáis:



- Jamaica Inn, Daphne Du Maurier. Cuando vi que se había realizado otra adaptación de la novela de Du Maurier, pensé que por una vez, mejor leerla antes. Y recordaba haberla visto en Alibri así que hasta allá me fui pero lo que no recordaba era que la edición fuera en una de esas tan bonitas de Virago, con sus cubiertas llenas de flores.

- Poesía completa, Edward Thomas. Thomas es uno de los poetas ingleses de la Primera Guerra Mundial y cada vez sentía más curiosidad por él. Ya tenía este libro en mente, sobretodo porque tiene un tamaño de bolsillo ideal para sacarlo de casa.

- Càndid, Voltaire. Càndid o Candido es uno de esos libros que nunca me habían llamado la atención. Al contrario. Leía las palabras "cuento filosófico" y me entraban escalofríos. ¿Cómo es que he caído? Las ilustraciones de Quentin Blake y saber que la traducción es de Jordi Llovet* me han hecho cambiar de opinión. Espero que la historia también sea buena.

*Jordi Llovet fue profesor mío en la Universidad. Lo pasaba genial en sus clases porque además de un erudito, es un humorista consumado.



- Villette, Charlotte Brontë. Con lo fan que soy de las Brontë, no sé como todavía me faltan libros suyos por leer. Villette es uno de ellos.

- Te vas sin decir adiós, Sarah Dessen. Lo cierto es que de tanto en tanto, me gusta leer novelas juveniles para desconectar un poco.

- Qué fue de Sophie Wilder, Christopher R. Beha. Aquí entono el mea culpa. Por leer suplementos literarios en las cafeterías. Leí el artículo que le dedicaron en e inmediatamente quise leerlo pero creo que me lo voy a reservar para el otoño. Le pega más.

- El enano verde, Charlotte Brontë.

- La nobleza de Verdopólis, Charlotte Brontë. Hace años compré El huérfano, el primer libro de los Juvenilia de Charlotte Brontë que publicó la editorial Imágica. Y hace unas semanas saqué de la biblioteca El hechizo. Y al tenerlos en la mano me di cuenta que faltaban dos libros en medio y que estaban prácticamente descatalogados. No me quedó otra opción que encargarlos en Iber Libro.

- Humo y espejos, Neil Gaiman. Uno de los pocos libros de Neil Gaiman que me faltaban por leer. No lo encontraba en ningún lado y otra vez le tengo que dar las gracias a Iber Libro.

- Los inconformistas, Martin Parr. Un libro de fotografía que me maravilló desde el primer momento. Recoge las fotografías de la exposición "Els inconformistes" que actualmente está en el Palau de la Virreina hasta finales de este mes de julio, acompañadas de los textos de Susie Parr, su esposa, sobre la comunidad metodista de Hebden Bridge, un pueblo del West Riding donde está enterrada Silvia Plath.



- Betjeman´s England, John Betjeman. Llevo una temporada con ganas de descubrir a John Betjeman, uno de los poetas más populares del siglo XX inglés. Además de ser poeta, se dedicó a la televisión y a explorar Gran Bretaña.

- Selected Letters, Charlotte Brontë. Y aprovechando que estoy en una fase Brontë y que hacía un pedido a Amazon, pedí también un volumen con cartas de Charlotte, la única de la que se han publicado sus cartas. Y de paso, ampliar la colección Brontë de la que pronto veréis una muestra. Ya os aviso que no es como la colección de Jane Austen...