lunes, 7 de octubre de 2013

Un verano inglés. London (1rst day)


Mi primer verano inglés, más bien semana de finales de agosto, os va a dar envidia. Sí, lo sé, voy mucho a Inglaterra y creo que tengo una fijación con ella espectacular pero cada viaje es un mundo nuevo. O una aventura. Este sexto viaje ha tenido muchísimo de aventura, rozando la muerte por asfixia, caída a las vías del tren o atropellamiento incluidos. Pero no me voy a adelantar a los acontecimientos que hay muchísimo por explicar.

Lo primero de todo es decir que hemos tenido un tiempo estupendísimo y ni siquiera hemos visto el cielo nublado. Sol y calorcito pero de ese suave, 25º como mucho, esos días que me entusiasman y que ya me gustaría que fueran por así. Por un verano tan suave firmaría ya.

Y por otro lado, tendríais que haber visto mi maleta. ¡Lo de otros viajes se ha multiplicado por mucho! ¡Incluso me pusieron la etiqueta de Heavy! Suerte que la compañía en la que viajamos en la vuelta no cobra por sobrepeso.


Cuando nos fuimos dejamos aquí un tiempo londinense y nos encontramos con el tiempo soleado que he mencionado antes. La ida no fue demasiado tranquila pero sí que lo fue el paseo en tren hasta Londres. Incluso rápido, me dio la sensación de llegar a Southwark en un momento. No era nuestro destino y todavía nos quedaba mucho pero al cruzar el río, detenernos en la estación de Blackfriars (toda nuevecita y reformada) fue ver la cúpula de Saint Paul y saber que había llegado y sentirme como en casa. Algún día tendré que buscar un hotel en la City, me encantaría verla al abrir la ventana...



Esta vez he vuelto a cambiar de barrio o dirección londinense, como lo queráis llamar. Habitualmente soy de Bloomsbury, un barrio que me ha llamado la atención desde que descubrí a Virginia Woolf. Ya había probado una vez Victoria pero esta vez he vuelto a mudarme: Bayswater. Es un barrio muy próximo a la estación de Paddington y muy cercano a Hyde Park y a Kensington Gardens, creo que decir que con cruzar la calle entrabámos en Kensington Gardens lo dice todo.

Pero antes de llegar al hotel nos sucedió algo que marcó un poco la tónica del viaje por lo que respecta al metro: casi no fuimos en él. El porque lo tenemos en este primer día: al cambiar de línea en Oxford Circus, nos encontramos engullidas en una multitud que nunca había visto en otro lugar que no fuera una manifestación del 11M o similares. Avanzamos paso a paso y con las maletas detrás nuestro. Tardamos más de 15 minutos en recorrer el túnel. Y lo peor fue al ver que toda esa gente ¡cogía el mismo tren que nosotras! Tardamos tres trenes en poder montarnos, bueno, montarse porque mi amiga consiguió pasar al tercero y yo tuve que esperar al quinto. La gente se lanzaba como salvajes cuando llegaba un tren. Y al esperar el quinto me dije "No voy a esperar más: en éste o en ninguno" así que agarre mi maleta y conseguí entrar antes de que llegaran la decena de personas que saltaban dentro. Como os podéis imaginar, al ser pequeñita, casi me aplastan por todos lados pero una chica que había allí me cuidó muy bien. Y a la hora de bajar, como nadie bajaba en esa parada y yo estaba muy adentro, algunas chicas cogieron mi maleta y me ayudaron a sacarla del vagón. ¡Buuf! ¡Por fin! Al llegar al hotel nos enteramos de que era el último día del Carnaval de Notting Hill y esperaban más de un millón de personas, lo que nos quitó las ganas de pisarlo.



Después de comer en el hotel (lo del hotel no quiere decir en el restaurante o en el bar sino devorar las compras de Marks & Spencer en la habitación), nos fuimos directas a Kensington Gardens. El tenerlo a un paso facilitaba las cosas y teníamos ganas de aire puro y espacio. Nos quedamos admiradas con la estatua de la Energía Física de Watts que podría ser un protagonista secundario del viaje: estaba hasta en la sopa. Acabamos en el Round Pond rodeadas de locos del cricket, una de esas pocas cosas inglesas que odio profundamente, y en el palacio de Kensington, donde no pudimos entrar a hacer la visita porque estaban a punto de cerrar así que nos concentramos en la tienda. Y en los jardines, que si antes de las obras tenían pinta de ser preciosos, ahora todavía lo son más. Aquí tenéis unas muestras.








No pudimos dejar el parque así que continuamos en dirección contraria, adentrándonos en Hyde Park pero siempre cerca del Serpentine. Así nos tropezamos con la Serpentine Gallery, en la que habían construido una estructura como aquella en la que jugábamos de pequeñas, toda hecha de cristal. Me hice una foto subida (ya he comentado por aquí que lo mío son los sitios altos) pero salí con los ojos cerrados y ya no tuve ganas de volver a subir.

Y aprovechando que hacía calorcito y yo necesitaba refrescarme, no se me ocurrió otra idea que poner en remojo los pies en la Diana Fountain Memory. Lo malo es que me mojé más de lo que quería, los niños pasaban corriendo por dentro y claro, salpicaban. Y acabé más refrescada de la cuenta.



Algo que a medida que avanzamos por Hyde Park nos sorprendía es vernos rodeadas de musulmanas aderezadas con todo tipo de velos. No solo ellas, adolescentes, hombres adultos... nos sentimos como si estuvieramos paseando por un país árabe y no por Londres. Pero, quitando esto, pudimos hacer fotos tan impresionantes como éstas desde el puente.



Y, por supuesto, hay un animal que no puede faltar en Hyde Park. Supongo que lo habréis pensado: las ardillas. Aquí estaban algo estresadas por la cantidad de turistas y/o acosadores que tenían alrededor, que incluso se metían en los círculos reservados para ellas y les tiraban montones de comida. Una cosa es querer ver una ardilla y algo muy diferente, lo que vimos. Poco a poco, llegamos al final de Hyde Park y decidimos continuar nuestro paseo, ahora ya bajo la luz de las farolas. Lo cierto es que nos apeteció pasar por las puertas de Hyde Park Corner (estas puertas espectaculares) y nos detuvimos en la puerta del jardín de Apsley House, el hogar del duque de Wellington. Una mansión espectacular para otra ocasión.



Piccadilly Street y la entrada de Green Park tienen otro color por la noche. Pasar por las puertas de hoteles de lujo, restaurantes de nivel es algo extraño. Quizá algún día... pero no lo creo probable. Y después de una buena cena, nos detuvimos a babear con los escaparates de Fortnum & Mason, Hatchards y Waterstones. Y de paso descubrimos que Navidad ya ha llegado a Fortnum. Fijaos en las ventanas superiores:







¡Ay, pero quien no babearía con esto!


Este año están muy emocionados con la Folio Society...

14 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu viaje! Preciosas fotos! Y espera, espera, que estoy quitando las babas del teclado...
    Besotes!!!

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  2. Me encanta Londres... Me gusta muchísimo. Cada vez que llego me pasa como a ti, que me siento como en casa y soy feliz. La penúltima vez que estuve también me alojé en Bayswater y me encantó el barrio. Ya estoy deseando que nos cuentes los siguientes días.

    Lots of kisses

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  3. Cualquier viaje a Londres me produce envidia. No lo puedo evitar. Es una de esas ciudades que siempre tienen algo que ofrecer y que nunca de te cansan. Lo del metro en fin, es una ciudad maravillosa pero no perfecta.
    Un saludo.

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  4. jeejej! Eres una Londoner más ya!!!

    Siempre cojo ideas de tus entradas, la verdad es que es una pasada todos los sitios que conoces!
    Lo del metro es una pesadilla, hay horas que es mejor ni acercarte a él.. :P

    En fin, yo tardaré en volver, ahora tengo otras prioridades y en mis próximos viajes (algún día que vuelva a tener dinero) me apetece conocer sitios distintos... eso sí, cuando vuelva pienso venir derechita a tu blog a coger más ideas!

    Un bsazo!

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  5. Qué fotos tan bonitas. Me ha encantado la crónica. Deseando leer más: Please, ma'am, I want some more ;)

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  6. Me ha gustado mucho la entrada, pero me han dado muchas, muchas ganas de volver a Londres, a ver si puede ser dentro de poco.

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  7. Genial esto de acompañarte también en tus viajes de manera virtual. Quiero más!!!!
    Besines.

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  8. wow todo parece genial!! ojalá lo estes disfrutando mucho y ojalá que nos compartas más :3
    disfrutalo mucho!!
    Un abrazo :)

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  9. Hola LittleEmily!
    Hoy soy yo la que te envidio a ti :) Me gustaría tener Londres más cerquita o que entrar en el centro de Londres con el coche no fuese tan caro, pero el aparcamiento en Inglaterra es un atraco! Hasta 2 libras y pico he visto por una hora!
    Espero poder ir a dar un paseito pronto, aunque me hubiese gustado ir este verano con el calorcito que ha hecho :) Lo dejaremos para Navidad (si aguantamos...)
    Un beso!

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  10. Envidia máxima :D Me han encantado todas las fotografías, sobre todo las del atardecer en Hyde Park y la de los escaparates! Que maravilla!
    Me lo compraba todo, hasta los decorados. Y no conocía a la Folio society :O
    He estado mirando su página web y me he enamorado de unas cuantas ediciones. Madre mía la de "My cousin Rachel" Oh me he enamorado :)
    Please más crónicas! Un besito!

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  11. Me encanta la entrada!!!
    Sobretodo porque me lleva meses a tras, a mi viaje de febrero jejejej
    QUIERO VOLVER!

    Besotes

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  12. Ya que me es imposible visitar Londres, al menos viajo en manera virtual con vos y las demás chicas blogueras.
    Besos

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  13. Qué envidiaca más gorda me ha dado leerte. Me ha encantado tu post, te has currado una entrada súper detallada, más de una cosilla de las que comentas me la apunto para cuando vuelva. Besotes!

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  14. ¡Hola!

    Por fin puedo escribir en tu blog :) Lo he intentado varias veces y no me dejaba. Incluso me hice seguidora de tu blog hace unas semanas y también me costó bastante. Pero bueno, ya está todo solucionado :) Primero de todo, muchas felicidades por tu blog ya que me encanta. Leo siempre las nuevas entradas y poco a poco voy conociendo las más antiguas. Yo también soy una enamorada de Londres. Lo que siento por esta ciudad creo que no tiene nombre. Estuve el pasado mes de octubre/noviembre en ella y quedé encantada. También me instalé en Bayswater y como bien dices Kensington estaba al lado :) Yo solo he estado una vez pero espero repetir en los próximos meses. Creo que en cada viaje se descubre algo nuevo incluso aunque hayas estado muchas veces en él.

    ¡Un beso!

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