viernes, 12 de julio de 2013

The Classics Spin: La Ilíada

La Ilíada no necesita presentación ¿verdad? Es el libro que me tocó en el sorteo de The Classics Spin (aquel que se hizo en marzo) y me ha costado lo mío leerlo, en parte porque es un libro que no puedo llevar en el bolso y empezar a leer en cualquier momento y en parte por su estilo y características. Un poema épico (al final me decidí por el verso) de más de mil páginas sobre una de las primeras guerras que recuerda la humanidad es todo un libro con el que deleitarse con las palabras y si puede ser, recitarlas, que fui lo que hice yo.

Por otro lado, ésta no es la primera vez que me atrevo con Hómero (debo decir que leí la Odisea en el instituto): cuando estudiaba en la universidad, ya probé leer la Ilíada en prosa. En aquella ocasión, no hubo suerte: conseguí llegar hasta el Canto XV pero, a pesar de estar a un pasito de uno de los acontecimientos más importantes de la historia (no spoilearé a nadie) acabé muy cansada y lo dejé. La segunda vez fue un par de años después, imagino que sería la época en la que preparaba un trabajo sobre Casandra, para una asignatura de la universidad. En esta ocasión no logré pasar del Canto I.

Pero esta vez ha sido la definitiva. He conseguido leerlo todo y a medida que iba leyendo más convencida estaba de que había cometido un gran error al dejarlo correr tanto tiempo, en parte por los prejuicios, en parte por el esfuerzo. Es una maravilla. Y como prueba os voy a enseñar en qué estado ha quedado mi ejemplar: mirad cuántas esquinitas dobladas. Son esos momentos que no quiero olvidar, esos comentarios que me han hecho reír o que han hecho que mi corazón se encogiera por unos instantes. Hay muchos pero también son mitos que quiero recordar, detalles (como el de las mujeres autómatas de Hefesto, los primeros "robots" de la literatura) que encontraré de nuevo en una relectura... Definitivamente, como dice Marie, la Ilíada ha sido (por fin) un cop de coeur. Y creo que al ser éste el único libro del mundo que me daba miedo leer, me he convertido en Juan sin Miedo, bueno, más bien, en littleEmily sin miedo.



Creo que todos conocéis la historia de la Ilíada, pero igualmente os voy a poner en antecedentes. Es difícil saber dónde empezar. La mitología suele llevarnos al momento en que, durante las bodas de Peleo y Tetis, Eris, la diosa de la discordia, lanzó una manzana al suelo diciendo "Para la más bella". Qué lianta. Por supuesto, las diosas invitadas a la ceremonia, Hera, Atenea (algo que siempre me ha extrañado) y Afrodita quisieron la manzana. Y como juez imparcial Zeus eligió a Paris, uno de los hijos de Priamo, rey de Troya. Hera y Atenea le prometieron ser poder, sabiduría y las habilidades de los grandes guerreros. En cambio, Afrodita le prometió que tendría el amor de la mujer más bella del mundo, Helena. Por supuesto, Paris eligió a Afrodita. Si es que los hombres siempre piensan en lo mismo... Pero existía un pequeño problema: Helena estaba casada con Menelao, rey de Esparta y hermano de Agamenón, el rey de Micenas y el más poderoso de todos los guerreros aqueos. Así que nada, París secuestró a Helena y se la llevó a Troya y como es lógico, al cabo de poco tiempo, Agamenón y Menelao tenían un ejército formado por todos los guerreros más fuertes de Grecia dispuesto a marchar a Troya para recuperar a Helena y el honor perdido (esto en realidad es muchísimo más complicado pero tengo que resumir).



Todo lo que os he explicado hasta ahora es el contexto que tenéis que tener en cuenta. La Ilíada no empieza hasta que entramos en el décimo año de la guerra. Y lo hace con estas palabras:

                           Canta, diosa, de Aquiles el Pelida
                           ese resentimiento -¡qué mal haya!-
                           que infligió a los aqueos mil dolores, 
                           y muchas almas de héroes esforzados
                           precipitó al Hades,
                           y de sus cuerpos el botín hacía
                           de perros y de todas
                           las aves de rapiña, 
                           y el designio de Zeus se iba cumpliendo
                           desde el primer momento
                           en que se separaron, 
                           después de una disputa, 
                           el Átrida, caudillo de guerreros, 
                           y Aquiles que vástago es de Zeus.

Aquiles es el centro de la historia y de la tragedia: desde antes de nacer, ya los oráculos predijeron que ese niño sería mucho más poderoso que su padre. Así pues, Zeus, que pretendía casarse con Tetis, decide que ésta se acabe casando con un mortal, Peleo, rey de los mirmidones. Además de ser tan poderoso, al nacer su madre no perdió el tiempo y le sumergió en la laguna Estigia, cuyas aguas convertían a cualquiera en inmortal. Pero lo hizo agarrándole del talón que se convirtió en su punto débil. Igualmente, su destino estaba ya decidido: los oráculos profetizaron que moriría joven. Y este es un tema central que está presente en la Ilíada: nadie puede huir de su destino ni podemos hacer nada por cambiarlo. Aquiles tiene completamente asumido, al igual que su madre y los que les rodean, que morirá joven. La cuestión es si lo hará como un guerrero, cayendo en combate con honor, o no. Esto lleva al extremo a Aquiles y a aquellos que lo rodean. Esto, y su cólera, por supuesto.



Como he dicho hace un par de párrafos, la Ilíada comienza en el décimo año de la guerra, con los griegos y sus naves sitiando Troya. Lo hace con la primera cólera de Aquiles: en este caso, se enfada porque debido a una plaga de peste que se ha extendido en el campamento, Agamenón, el líder de los griegos que han ido a combatir, decide quitarle a Briseida, una joven que le fue otorgada como premio durante una invasión anterior. Todo porque la única manera de aplacar esa peste es devolviendo a su hija Criseida al sacerdote Crises. Y claro, Aquiles, al entrar en cólera, se niega a luchar, no importa quién le intente convencer o cómo lo haga. Para los griegos todo irá a peor y se sucederán los combates sin que la suerte definitiva aparezca de parte un bando u otro.

La Ilíada no cuenta solo con un gran protagonista si no que otros guerreros aqueos llegan a ser secundarios de lujo, de aquellos que tampoco puedes olvidar: Agamenón, que no es tan cruel como la película Troya lo pinta; Menelao, el marido ultrajado y al que Hómero trata siempre de tú; Idomeneo, rey de Creta; los dos Ayax (mucho más humano el mayor); Patroclo, compañero de armas de Aquiles, o mi favorito, Diomedes. Esto por el bando griego. Entre los troyanos tenemos a París, aunque pese a todo lo que es capaz de liarla, el pobre no sobresale mucho en el combate, o su hermano Héctor, más conocido como el gran héroe troyano. Héctor es otro de mis personajes favoritos, quizá el reverso humano de Aquiles, un héroe que evoluciona durante la guerra para bien y para mal.



Y algo que en las adaptaciones modernas de la historia al cine han querido obviar (Troya) es una característica fundamental del pensamiento de la época: los dioses son los únicos capaces de decidir qué harás en la vida. Si estallas en ira, no eres tú quien lo ha hecho, si no es Zeus quien lo ha decidido así y ha puesto esa cólera en ti. Y, por supuesto, los dioses son tan o más humanos que nosotros: el odio que aún después de diez años de guerra sienten Hera y Atenea por Troya y todo lo que la rodea contribuye a que, incluso, los dioses se enfrenten de vez en cuando entre ellos. A que Hera idee un plan para engañar a su marido. Incluso Zeus debe interferir y prohibir a los dioses que se infiltren en la batalla. Algo que hacen bastante a menudo, por cierto, siempre usurpando formas humanas. Y debo decir que Atenea siempre había sido mi diosa griega favorita pero, Atenea cariño, lo que haces aquí no tiene nombre. Sobretodo lo del canto XXII.



Seguramente querréis saber si seguir la lectura es complicado. Bien, es complicado hasta que te acostumbras. Antes había leído unas cuántas obras de teatro clásico, soy fan de Eurípides, y conocía el lenguaje poético y a la vez reiterativo que se utiliza, sobretodo para describir a los personajes. En Wikipedia encontraréis una lista con todos los epítetos que reciben los personajes. Pero ya os he comentado más arriba lo maravilloso que he encontrado el libro. Supera la Odisea pero claro es que siempre me han ido más las batallas y las luchas. Por otra parte, a veces tendréis la sensación de que no sois capaces de recordar quién lucha con quién y por qué. Por eso, mi recomendación es que, si de verdad queréis leer la Ilíada, os hagáis con una edición con notas a pie de página. La mía es de Cátedra y en serio, me ha ido maravillosamente bien para saber qué personajes eran prescindibles, cuáles debía recordar y qué mitos griegos debía tener presentes para la historia. Tranquilos, que eso está en las notas.

Y, por último, no voy a decir un spoiler muy grande si os cuento que la Ilíada no acaba con los griegos infiltrándose en la ciudad dentro de un caballo de madera. ¿Cómo lo hace? Mutis.



"El juicio de Paris" fue pintado por Enrique Simonet y lo podéis encontrar en el Museo de Málaga. 
En la cerámica de figuras negras vemos a Aquiles jugando al ajedrez con Odiseo (más conocido como Ulises). 
La cerámica de figuras rojas representa a Héctor y Andrómaca junto a su hijo Astianacte. (Wikipedia). 
Y, por último, la fotografía la he sacado del diario abc (sí) y pertenece a una exposición que se organizó en 2011 en Bilbao con reconstrucciones de la guerra de Troya con clicks. Este en concreto es del combate entre Aquiles y Héctor. 

12 comentarios:

  1. No lo he leído aunque se que debería, porque hay clásicos que deberían ser de "obligada lectura", pero ya sabes a veces te dejas ir más de la cuenta.
    Un saludo.

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  2. NO creo que haya sido un error dejar correr tanto tiempo. Creo que lo has leído en el momento adecuado, cuando verdaderamente lo has disfrutado. Que los libros también tienen sus momentos. Y desde luego una reseña fantástica, que me tienta a leer este libro que lleva mucho tiempo esperando en mi estantería.
    Besotes!!!

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  3. ¡Qué gusto sacarte esa espinita de no poder con un libro y que luego te acabe encantando!
    A mí este libro me impone demasiado, no sé si me animaré con él, ya que hay otros clásicos que también tengo pendientes y me llaman más.
    ¡Un abrazo!

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  4. Me ha parecido fascinante esta reseña...para empezar, no tenía ni idea de que podías leerlo tanto en verso como en prosa..
    Hace muchos años compré la Odisea..en la misma edición que tu Ilíada :), pero todavía está esperando a que me atreva. Ganas no me faltan, pues aunque no haya leído nada de autores clásicos, me gusta mucho la mitología. Lo que tengo claro es que quiero cojerlo con ganas para no desanimarme y seguir adelante para terminarlo. Creo que son lecturas que valen mucho la pena.

    :)

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  5. No lo he leído, pero me gustaría =)
    Lo tengo en casa en una edición bastante maja además...

    Besotes

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  6. Genial esta entrada!
    Me ha sorprendido ver tantas páginas marcadas! Pensaba que tu no lo hacías, jeje!
    Besos.

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  7. Me ha encantado la entrada. Me has dado ganas de leerla, a pesar de que me da algo de respeto, mi intención es ponerme con ella algún día.

    Un beso!!

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  8. La Ilíada, junto con Odisea, es un tesoro de la mente humana.

    Y, no hay nada bello a lo que queramos acceder que no cueste un esfuerzo.

    Un saludo.

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  9. a mi me dejaron leerlo en la secu y te soy sincera, no lo leí! jaja me dio una flojera...por suerte tuve una maestra buenísima de filosofía que nos habló de grecia y roma, y mencionó varias cosas sobre Homero y ahora me ha interesado! y sí, la tengo más que apuntada como una lectura que quiero/debo hacer! jaja
    saludos :D

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  10. Gran ovación por esta entrada LittleEmily!
    Yo leí La Ilíada y La Odisea en la asignatura de griego durante el bachillerato. Las disfruté muchísimo aunque desde siempre he tenido debilidad por Ulises y su periplo hasta Itaca.
    Mi profesora también nos recomendó la edición de Cátedra y tienes toda la razón en recomendarla; las anotaciones son un gran apoyo para comprender la historia y el orígen de los personajes mitológicos citados.
    Mil gracias por esta entrada!
    Besitos!!

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  11. Ay que se me olvidaba Atena es también mi divinidad griega favorita(así bautizamos a la revista que editabamos en el colegio con mis compañeros);aunque como tú jamás le perdonaré la jugarreta a Héctor :D!!

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  12. Este libro es un recuerdo de mi época de facultad de Historia, cuando leímos todas estas obras en Culturas Mediterráneas y en Filosofía. Tal vez por ello, por ser obligatorio, no disfruté de ellas.
    Besos

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