martes, 9 de julio de 2013

Criticar desde nuestra forma de vivir

Hace un par de días, mientras leía Héroes, aventureros y cobardes, encontré (en el libro) una entrevista con el historiador Robin Lane Fox sobre Alejandro Magno. Es un personaje que tengo pendiente de descubrir puesto que nunca he tenido mucha suerte con la historia helenística: no la llegamos a dar en el instituto (me refiero a la asignatura de griego) y en la universidad me coincidió la asignatura con un trimestre de huelgas así que en Historia Antigua del segundo cuatrimestre, donde se supone que debíamos dar Grecia y Roma, solo acabamos llegando a la Grecia clásica. Mi conocimiento de Alejandro Magno es lamentable.



En fin, Lane Fox nos habla de que no es posible analizar y/o juzgar un personaje bajo los parámetros de la sociedad actual. Se ha calificado a Alejandro Magno de imperialista. Y pregunto: ¿qué imperios existían o habían existido en su época? El Imperio Egipcio, el Imperio Asirio, el Imperio Hitita, el Imperio Persa (prácticamente el único que se lanzó a la conquista de nuevos territorios). El Imperio Romano como imperio ni siquiera existía todavía, Roma vivía en su república y en Grecia se las habían apañado muy bien con las polis durante varios siglos. Los ciudadanos de la época no podían criticar basándose en la idea actual del imperialismo puesto que la palabra ha ido degradándose a ojos públicos a través de los siglos.

Esta entrevista con Lane Fox me hizo recordar una sección del suplemento cultural, Culturals, de La Vanguardia que había leído hace unas semanas. La sección la redacta Ada Castells y consiste en hacer una crítica de un libro clásico desde un punto de vista actual. El que había leído era sobre El amor de un hombre de cincuenta años de Anthony Trollope donde carga las tintas contra la truculencia victoriana del libro, donde una joven no puede casarse con quien elije por "vivir en el siglo XIX, ser huérfana y estar agradecida al hombre que la ha criado". Pero en aquella época, las personas no se casaban por amor, a pesar de que las novelas de Jane Austen nos digan lo contrario. El amor era solo un ideal. Si retrocedemos en el tiempo, el ideal del amor durante la Edad Media se refería normalmente hacia una mujer casada, casada a una edad muy temprana y de la que se esperaba que diera hijos a su marido cuánto antes. Y claro nunca se ha llevado la poliandria... Pero, por supuesto, el ideal de una época no quiere decir que todos los matrimonios fueran así. Para mi una novela se tiene que ver desde el punto de vista de SU época, es decir, de la época en que fue escrita. En la época victoriana había matrimonios que resultaban un éxito porque había amor de por medio, no importa si ya lo había en el momento de la boda o surgía después.



Lane Fox afirma que no podemos juzgar un personaje clásico bajo los puntos de vista de la sociedad actual. Igualmente no podemos juzgar las reglas de una sociedad como la victoriana bajo nuestras premisas actuales. Sí, quizá sería más bonito que ella pudiera casarse con la persona a la que ama, pero si lo más probable es que no fuera así, ¿por qué tenemos que criticarlo? ¿Por vivir de otra manera? Vivimos en una sociedad donde se nos dice continuamente esa frase tan manida de "el amor lo supera todo, "triunfa el amor" pero a veces no es verdad ¿no? (Sí, soy una persona que NO cree que el amor mueve montañas.)  A veces las parejas acaban separándose ¿no?

Vivir de otra manera y en una sociedad diferente no siempre quiere decir que lo hagamos mejor. O que desde nuestro punto de vista moderno podamos criticar todo lo que no lo es (o creamos que no lo es). Simplemente es su sociedad, sus costumbres, sus reglas, etc. Algo que debemos respetar. No creernos que por tener Iphones 5 o tener naves en Marte somos los mejores de la historia (por cierto, otras culturas menos "avanzadas tecnológicamente" nos dan mil vueltas).

La imagen de Alejandro Magno combatiendo la he sacado de http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/alejandro_magno.htm
Y la pintura pertenece a un autor victoriano desconocido aquí, Frank Holl. http://www.20minutos.es/noticia/1850071/0/frank/holl/exposicion/

9 comentarios:

  1. Lane Fox tiene razón y estoy de acuerdo, pero es muy difícil juzgar lo que leemos según el punto de visa del que escribe. Estamos limitados por nuestro tiempo y nuestra educación y nunca es fácil ponerse en los paños de los demás, aunque sin duda deberíamos intentarlo.
    Un saludo.

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  2. Me ha gustado mucho esta entrada y estoy completamente de acuerdo. Es algo que siempre intento al leer un libro antiguo, no juzgarlo bajo mi punto de vista. A veces es especialmente difícil, pero bueno, por intentarlo que no quede.

    También estoy de acuerdo contigo en que no por tener tecnología y demás somos más avanzados como sociedad. Hay aspectos que le dan mil vueltas a la época victoriana (y anteriores), como la posición de la mujer a nivel social, pero en otros... ñé.

    Lo dicho, estupenda entrada ;)

    ¡Besines!

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  3. Bueno, es que no tenía ni que decirlo, es de cajón. Yo me asombro cuando alguien lee un libro de época victoriana o simplemente anterior a la segunda mitad del siglo XX y se indigna con el autor o la autora porque dibuja unos personajes femeninos sumisos o en cualquier caso cuya rebeldía es aplacada por la sociedad, que se indigna no ya porque no haya amor sino por mil cosas mas que le parecen injustas o si el caso es el de una autora, porque fuera conformista y no feminista o algo así. Es que en aquella epoca las cosas eran así, que a nosotros nos parece todo muy facil porque nos viene regalado, pero mismamente nuestras abuelas tienen (muchas de ellas) una mentalidad que podría considerarse poco liberal o machista y es porque en épocas pasadas se pensaba así, la sociedad era así y no puedes juzgar el entonces comparandolo con el ahora. Tenemos la ventaja de que hay miles de escritos sobre el pasado que nos ayudan a comprender, tenemos la capacidad de saber por lo que las mujeres en esa época debían pasar, pero no podemos juzgarlas, ni a ellos tampoco. Otra cosa sería si leyeramos sobre el futuro, entonces solo podríamos especular, pero quien no nos dice a nosotros que dentro de cien años alguien se leerá libros sobre los tiempos en que nosotros vivimos y nos juzgue por, no levantarnos de nuestros sofás y echar el gobierno abajo, por poner un ejemplo.

    Es inevitable indignarse, porque es imposible no sentir cosas cuando leemos, pero nunca jamas podemos juzgar otras épocas, porque a ellos y ellas les tocó lidiar con lo que tenían que vivir. A nosotros nos toca lidiar con lo nuestro, que no es moco de pavo.

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  4. LittleEmily creo que hoy hablamos de uno de los grandes desafíos de nuestro oficio. Huir del anacronismo, del juicio de valor, del deseo de justificar el presente con un pasado manipulado.

    Si, es cierto que el historiador, como el lector actual, es hijo de su tiempo y como tal no puede desprenderse de su educación, del contexto en el que ha vivido, de las ideas adquiridas y adoptadas como propias. Pero el primer mandamiento de todo historiador es el de ser fiel a las fuentes y a los amplios conocimientos que le ayudaran a interpretarlas.
    Una parte de si mismo, incoscientemente, se introducirá en sus interpretaciones históricas, pero su objetivo y la intención primera que ha de mover sus investigaciones es la INTENCIóN DE VERDAD.

    Por eso no espereis del buen historiador un juicio de buenos y malos de la Historia; de civilizaciones más transcendentes que otras. La Historia no es una ciencia que juzga sino que busca comprender y restituir un pasado lo más cercano posible a la verdad.

    Quizá por eso me gustá tanto leer los clásicos. Cada escritor es hijo de la época en la que escribe y aunque la ficción guíe sus pasos, en las novelas deja mucho de si mismo. Ideas políticas, comportamientos sociales, creencias religiosas... La literatura como fuente histórica es un arma peligrosa (diferenciar lo que el escritor inventa o recoge de sus propias vivencias no es nada fácil), pero si se está atento, puede constituir un material precioso para comprender un período histórico.

    Por eso lectores de los clásicos no búsqueis en ellos encontraros a vosotros mismos ni los comportamientos que os son queridos. Hay constantes universales, el amor, la muerte, el poder. Pero incluso las actitudes ante los mismos cambian de una generación a otra, de un espacio geográfico a otro. ¿Acaso no es más apasionante conocer mundos, personas y comportamientos totalmente distintos, que mirarse constantemente en el espejo y regodearse en la imágen que uno espera encontrar?

    PD; Creo que el experimento de juzgar los clásicos desde nuestra perspectiva actual no me convence en absoluto. Me encantaría saber cual es el objetivo que se persigue con esta actividad.

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  5. Bueno, está claro que por vivir de una forma diferente o porque la sociedad evoluciones (o no) de una manera en concreto no quiere decir que sea peor ni mejor,pero si que es verdad que es dificíl abstraerse a veces de la perspectiva actual cuando lees una obra así, tienes que hacer un esfuerzo muy grande, al menos en mi caso, y tener muchos conocimientos de su contexto para que ello no suceda.

    Un besote!

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  6. Estoy contigo! no se puede juzgar el pasado con lo que sentimos y sabemos ahora, quién sabe cómo nos juzgaran a nosotros? Justo hoy publiqué una reseña de 'Ruth' de Elizabeth Gaskell y hablaba de eso que hay que ponerse en el momento y olvidar la mentalidad que hoy tenemos, además yo estoy convencida de que en el fondo el ser humano seguimos siendo casi, casi el mismo.

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  7. Has planteado un debate muy interesante, la verdad, aunque yo tengo sentimientos encontrados. Lo ideal sería no juzgar y ponerte en la situación, pero reconozco que yo a veces, según qué cosas, no puedo evitar sentir ciertos escalofríos o indignación al pensar cómo podían hacer o pensar ciertas cosas en el pasado. Evidentemente lo hago desde una posición muy cómoda, pero en mi caso es inevitable. Y seguramente hay asuntos actuales que podrán ser criticados por nuestros descendientes dentro de varias décadas. Es ley de vida, creo.

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  8. Interesantísima entrada y muy cierta además. Un ejemplo reciente es la que se montó con Tintín en el Congo; Hergué lo escribió en un contexto en que la sociedad belga (la sociedad en general) era racista.

    En cuanto a Lane Fox te recomiendo su biografía de Alejandro, publicada por Acantilado. Tiene además un libro sobre Grecia y Roma -no recuerdo el título- que se lee como una novela. :D

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  9. Totalmente de acuerdo. Hay que opinar desde el contexto histórico y social de ciertas historias. No dejarse llevar por la vena revolucionaria, hehe.

    Por esa regla de tres, se censura hasta la Divina Comedia de Dante por antisemita, entre otros libros. Ya no hablemos de las épocas como bien planteas en tu entrada. Por ejemplo, yo adoro el Antiguo Egipto y sé perfectamente que tenían esclavos y mil historias más.

    Es el pasado. Lo importante no es repetirlo. De todas maneras, os digo una cosa, había más eruditos antes que ahora :D

    MARAVILLOSA entrada. Un saludo.

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