jueves, 29 de noviembre de 2012

Empezando un libro... (VI)




Lo mío es empezar nuevos libros sin haber acabado los anteriores y a la vez, sin dejarlos tirados. Esta vez me ha pasado con Katherine Mansfield: saqué de la biblioteca sus Cuentos completos (están en mi lista de The Classics Club) y decidí solo leer el primero para ver si era tan buena como los augurios pronostican. Me quedé enganchada al libro y ya he acabado el primer libro de cuentos, En un balneario alemán, publicado en 1911. Y como llevo una temporada en la que no he escrito nada por asuntillos familiares, se me ha pasado el escribir el comienzo de él así que os dejo aquí el comienzo del primer relato de su segundo volumen publicado, Felicidad y otros cuentos, que es el más famoso de la autora, Preludio.  Un principio que me recuerda un poco al de un cuento infantil muy famoso:

" No había donde meter a Lottie y a Kezia en la calesa. Cuando Pat las puso encima del equipaje se tambalearon. La abuela tenía el regazo ocupado y de ningún modo Linda Burnell habría podido cargar con el peso de una niña en el suyo. Isabel, con aires de superioridad, estaba sentada junto al mozo nuevo en el pescante. En el suelo se amontonaban baúles, maletas y cajas. 
- Estas son cosas imprescindibles que no quiero perder de vista ni un instante - dijo Linda Burnell, con la voz temblorosa por el cansancio y la excitación. 
Lottie y Kezia estaban de pie en el césped junto a la verja, a punto para la partida con sus abrigos de botones dorados de anclas y sus gorritos redondos con cintas de marinero. Cogidas de la mano, lo miraban todo con ojos redondos y solemnes, primero las cosas imprescindibles y luego a su madre. 
- Sencillamente tendremos que dejarlas. No hay más que hablar. No hay más remedio que abandonarlas - dijo Linda Burnell. "

He copiado un poco más de lo habitual para que veáis el parecido... Mañana intentaré volver por aquí para contestar los comentarios de la entrada anterior.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Un reto a gran escala: The Classics Club

Entramos en la recta final de este 2012 y a pesar de que todavía no sé si acabaré algunos de mis retos, ya estoy pensando en los nuevos. Por supuesto, me espero a reservar un hueco para algunos de los que vea en mis blogs de cabecera pero ya tengo 2 decididos. Ahora solo os voy a hablar de uno.




Voy a apuntarme al reto de The Classics Club que es un reto más largo que cualquier otro y por supuesto, cinco veces más intenso. ¿Cinco? Sí, dura cinco años. Consiste simplemente en leer clásicos, la cantidad que tú misma quieras marcarte, pero dentro del plazo de 5 años que comienzan el mismo día en que te apuntas y redactas tu lista. 

En la lista de clásicos pendientes tengo bastantes libros, algunos os sorprenderían muchísimo, porque llevo mucho postergándolos. He decidido que ya es hora de que vaya tachando de mi lista y en esta época del año me apetece mucho más leer clásicos.
Pongo a continuación las reglas:

  • Escoger los clásicos que quieras en tu lista. El mínimo son 50 y no hay límite, eso sí, hay que hacerlo con un poco de sentido común y ser realistas.
  • Colgar la lista en el blog. 
  • Escoger la fecha límite en que quieres acabar el reto. Como máximo son 5 años. 
  • Volver a la web de The Classics Club y enlazar el link de tu lista siguiendo estas instrucciones.
  • Hacer una reseña o escribir un texto sobre cada título de la lista cuando hayas acabado con ellos y poner el enlace en la lista.

Mi lista está disponible en una de las pestañas de arriba pero por supuesto, aquí la dejo también. La he decidido ordenar cronológicamente por siglos y no por géneros, como sería, más habitual aunque lo cierto es que en esta primera lista la gran mayoría son narrativa. Y por supuesto, como no es una lista cerrada, seguramente habrá cambios más adelante.


Siglo XX:

Stoppard, Tom:  Arcadia
Woolf, Virginia: La señora Dalloway (1925) - Las olas  - El lector común.
Faulkner, William: El ruido y la furia.
Orwell, George: 1984.
Calvino, Italo: El barón rampante - Si una tarde de invierno un viajero.
Munthe, Axel: La historia de Sant Michele
Smith, Dodie: El castillo soñado - The New Moon with the Old.
Thurber, James: Los 13 relojes.
Lawrence, D.H.: El zorro.
Hogson Burnett, Frances: La formación de una marquesa - The Shuttle.
Streitfeild, Noel: The Whicharts - Saplings.
Nèmirovsky, Irène: Suite francesa.
Hilton, James: Passi-ho bé, Mr. Chips.
Holtby, Winifred: South Riding.
Brittain, Vera: Testament of Youth - Testament of Friendship
Camus, Albert: El extranjero.
Greene, Graham: Brighton Rock.
Somerset Maugham, William: Cakes and Ale
Hasek, Jaroslav: El buen soldado Svejk.
Lee, Harper: Matar a un ruiseñor.
Isherwood, Christopher: Adiós a Berlín.
Dos Passos, John: Manhattan Transfer.
Christie, Agatha: El asesinato de Roger Ackroyd.
Mansfield, Katherine: En un balneario alemán - Felicidad y otros cuentos - Fiesta en el jardín y otros cuentos - El nido de la paloma y otros cuentos - Algo infantil y otros cuentos.
Fournier, Alain: El gran Meaulnes.
Dickens, Monica: Mariana.
Conan Doyle, Arthur: Las aventuras de Sherlock Holmes.
Scott Fitzagerald, Francis: El gran Gatsby
Fowles, John: El coleccionista.
Gibbons, Stella: Westwood.
Laski, Marganita: The victorian Chaise-Longue - Little Boy Lost
Miller, Arthur: Panorama desde el puente.
Salinger, J.D.: Franny y Zooey
Pasternak, Boris: Doctor Zhivago.
Du Maurier, Daphne: Rebecca.
Comyns, Barbara: Our Spoons came from Woolworths.
Stevenson, D.E.: Mrs. Buncle´s Married - Mrs. Tim of the Regiment
Steinbeck, John: Las uvas de la ira - Al este del Edén - Cannery Row - Dulce jueves.
Howard, Elizabeth Jane: Light Years - Marking Time - (resto de la saga de The Cazalets)

Siglo XIX:
Brontë, Charlotte: Jane Eyre (relectura) - Shirley - Villette
Thackeray, William M.: El libro de los snobs
Gaskell, Elizabeth: Mary Barton - Ruth - Esposas e hijas
Austen, Jane: Emma.
Dickens, Charles: Pickwick - Dombey e hijo - Casa desolada (relectura) - La pequeña Dorrit - Nuestro amigo común
Dumas, Alexendre: El conde de Montecristo
Tolstoi, Leon: Anna Karenina - Guerra y paz
James, Henry: Los papeles de Aspern - Otra vuelta de tuerca - Washington Square.
Hardy, Thomas: El alcalde de Casterbridge - Tess la de los D´Ubbervilles
Manzoni, Alessandro: Los novios.
Zola, Emile: Germinal - La fortuna de los Rougon.
Stendhal: El rojo y el negro.
Melville, Herman: Moby Dick.
Hugo, Victor: Los miserables.
Turgenev, Ivan: Padres e hijos - Primer amor.
Somerville and Ross: The real Charlotte.
Balzac, Honoré de: Papá Goriot - La muchacha de los ojos de oro - El coronel Chabert
Collins, Wilkie: Armadale
Eliot, George: El molino en el Floss - Middlemarch - Daniel Deronda.
Goethe: Las afinidades electivas.
Thoreau, Henry David: Walden.
Blackmore, R.D.: Lorna Doone
Scott, Walter: Eterna mortalidad.

Siglo XVIII:
Goldsmith, Oliver: El vicario de Wakefield
Burney, Fanny: Evelina
Radcliffe, Ann: El italiano - El romance en el bosque - Los misterios de Udolfo
Swift, Jonathan: Los viajes de Gulliver.
Walpole, Horace: El castillo de Otranto

Siglo XVII:
Milton, John: El paraíso perdido
Madame Sevigny: La princesa de Cleves (relectura)

Edad Media:
Boccaccio, Giovanni: El Decamerón
La saga de Erik el Rojo

Antigua Roma:
Virgilio: La Eneida

Antigua Grecia:
Homero: La Ilíada (relectura y acabar)
Aristofanes: Las nubes - Lísistrata

domingo, 18 de noviembre de 2012

En casa: una breve historia de la vida privada, Bill Bryson



He pasado más de dos meses absorbida con este libro. No porque no me gustara, ni porque le pudiera dedicar poco tiempo. He ido tan despacio porque he disfrutado aprendiendo miles de curiosidades sobre la vida cotidiana con él. Tantas que casi tenía ganas de sembrar el libro de post-its, luego me di cuenta de que con el índice onomástico ya tenía suficiente.

Para quien no conozca a Bill Bryson, debo decir (y seguramente otros me apoyarán) que os estáis perdiendo a un escritor divertidísimo. Sus libros abarcan todo tipo de temas: su especialidad son, sobretodo, los libros de viajes, pero es capaz de escribir sobre la lengua inglesa, la historia de la ciencia, etc. sin que se haga aburrido ni pesado.

La idea de escribir En casa surgió de un típico momento que nos suele suceder en la vida doméstica: tuvo que subir al desván de su casa para hacer un pequeño arreglo. Pero claro, si Bryson y su familia no viven en una casa cualquiera si no en una rectoría inglesa del siglo XIX, la cosa cambia. Allí encontró una pequeña puerta secreta que conducía al exterior, a un pequeño espacio en el tejado desde donde podía ver una vista increíble de Norfolk. A partir de aquí, y gracias a las conversaciones con un amigo arqueólogo, Bryson empezó a preguntarse sobre detalles de la vida cotidiana, aspectos con los que convivimos y por los que no nos preguntamos. Y así llegó a la conclusión de que pasamos mucho tiempo estudiando los grandes hechos de la humanidad pero no los pequeños, los que nos rodean y que podemos reconocer en nuestra vida. Por ejemplo, ¿alguien se ha preguntado por qué ponemos sal y pimienta en nuestras mesas? ¿cuándo empezamos a utilizar hielo para conservar los alimentos? ¿cómo era el mundo de oscuro antes de que se utilizara la electricidad para iluminar las calles por la noche? ¿cómo se realizaban las operaciones antes de que existiera la anestesia? ¿de dónde salieron las chimeneas? Miles de detalles que forman parte de la historia de una casa.



Quizá los capítulos finales se me han pasado un poco más rápido porque conocía muchas de las historias que hay. Con capítulo finales me refiero a los que están en la parte superior de la casa (dormitorio, baño, cuarto de los niños, desván). Es que algo muy divertido de la lectura era poder decir: "Estoy en la cocina" o "Estoy en el comedor" cuando alguien me preguntaba. He disfrutado muchísimo descubriendo detalles que no conocía sobre la construcción de grandes mansiones inglesas y americanas como Blenheim, Castle Howard (es la que aparece en las dos adaptaciones de Retorno a Brideshead) o Monticello, sobre la vida de los criados en las mansiones inglesas (lo que he dicho muchas veces, en Downton Abbey solo trabajaron de verdad el primer capítulo) o sobre la moda de los baños para curar enfermedades (enorme la anécdota de la banda tocando el God Save the King el primer día que Jorge III se bañó en Weymouth).



Bill Bryson suele ser disperso en sus libros: al empezar un capítulo y entrar en una nueva habitación, no hay manera de saber por qué momento de la historia empezaremos o dónde acabaremos. Y habitaciones, donde en principio, no puede haber dudas acerca de qué nos hablará, se convierten en algo sorprendente. Por ejemplo, el estudio. Hablará de libros, de grandes personajes... pues no. Como en su casa, es donde acaban la mayoría de bichos muertos en sus trampas, nos habla de todos los bichos asquerosos (al estilo de ratas, chinches, piojos... que nos hemos podido encontrar en una casa a lo largo de la historia). Horrorizada me quedé al descubrir cuál es el lugar más sucio de la casa. Una pista: no está en el baño, como solemos pensar.



Y si lo miro con ojos de historiadora, que para algo es lo que estudié, puedo deciros que hay algunos errores, algo normal porque al fin y al cabo, Bryson no es historiador. Intenta acercar la historia de nuestras casas al público general que no se preocupa tanto por estos temas. Otro detalle que me ha parecido muy bueno es que en los capítulos en que intenta acercar la arqueología y hablar sobre la ciudad de Skara Brae y su abandono o la invención del maíz (sí, invención) no nos ofrece conclusiones. Intenta hablarnos como si fuera un arqueólogo y si hace falta decir "pues no sabemos por qué fue así", lo dice y se queda tan ancho.

No es un libro perfecto pero no hace falta para disfrutarlo. Pero Bill Bryson es una de mis debilidades: ¿a qué estáis esperando?

El cuadro del Crystal Palace pintado por Joseph Paxton, que Bryson explica muy bien en el libro, pertenece a http://enateneo.blogspot.com.es/2012_09_30_archive.html
La imagen de la bahía de Weymouth pertenece al libro From Weymouth and Melcombe Regis New Guide de E Groves (1835). La he sacado de la web http://www.regencyhistory.net/2012/07/george-iii-in-weymouth.html
Y la última imagen, el yacimiento arqueológico de Skara Brae, en las Islas Orcadas, es de http://www.ancientworlds.net/aw/Board/590847

jueves, 15 de noviembre de 2012

Empezando un libro... (V). Mi primer Hornby



No me he podido resistir a escribirlo en el título: éste es mi primer Nick Hornby. No os penséis que después de lo famoso que es, es la primera vez que decido leer una de sus novelas. No es así. Más bien, es el que espero que sea el primero de sus libros que consigo acabar. Hace años empecé Fiebre en las gradas, en parte motivada porque uno de los argumentos principales fuera el fútbol, en parte por la película protagonizada por Colin Firth y en parte porque lo encontré tiradísimo de precio en una librería... No hubo manera así que desterré a Hornby de mis próximas lecturas. Pero hace un par de años descubrí que su nueva novela, Juliet Naked, me atraía. Y lo hacía más que cualquier otra de sus obras... así que después de un tiempo, me he puesto manos a la obra.

Así empieza Juliet Naked, llamada así en inglés y en catalán, es Juliet desnuda en castellano. Como la estoy leyendo en catalán pondré el primer párrafo en este idioma y después haré una traducción al castellano. No os asustéis, no soy traductora profesional:

"Havien volat d´Anglaterra a Minneapolis per mirar un lavabo. Annie només va veure aquella dura realitat un cop ja eren dins. A part de les pintades a les parets, algunes de les quals al·ludien a la importància del lavabo en la història de la música, aquell lloc humit, pestilent i fosc no tenia res d´extraordinari. Els americans tenien un talent especial per treure el màxim profit del seu patrimoni però en aquest cas no hi havia res a fer."

"Habían volado de Inglaterra a Minneapolis para mirar un baño. Annie vio esa dura realidad cuando ya estaban dentro. Aparte de las pintadas en las paredes, algunas de las cuales aludían a la importancia de ese baño en la historia de la música, aquel lugar húmedo, oscuro y apestoso no tenía nada de extraordinario. Los americanos tenían un talento especial para extraer el máximo provecho de su patrimonio pero en ese caso no había nada que hacer."

De momento, la lectura va estupendamente bien...

Un viaje en tren con los novios





Hace doscientos años, Alessandro Manzoni escribió una novela titulada Los novios. Bien, hace unas semanas la editorial Anagrama comenzó a publicar en España una colección ideada por Alessandro Baricco, Save the Story, que quiere explicar a los niños de ahora grandes historias de la literatura universal. Todas ellas vienen bajo la firma de grandes autores actuales y están ilustrados. Entre los autores están Umberto Eco, Andrea Camillieri (que se encarga de La nariz de Gogol), el mismo Baricco (Don Juan) y también Cyrano de Bergerac... De momento hay cuatro publicados pero ya anuncian cuatro más:  Los viajes de Gulliver, al que no me podré resistir porque viene firmado por uno de mis escritores favoritos, Jonathan Coe; Antígona, Gigamesh...   La idea en sí es acercar los clásicos a las nuevas generaciones gracias a una selección de las mejores escenas de las novelas adaptadas al lenguaje actual, que no a la actualidad, e ilustradas por grandes ilustradores.

Hace unos días hice una pequeña escapada a Girona en tren y durante el viaje de vuelta, me he dedicado a leer Los Novios, la adaptación que ha hecho Umberto Eco de la novela de Manzoni. Para aquellos que no hayáis escuchado nunca hablar de Los novios, es una de las grandes obras de la literatura italiana. Se publicó a principios del siglo XIX y es una de las novelas más importantes porque está publicada durante la etapa de la historia de Italia en que los estados italianos encontraron cada vez más motivos para estar juntos, vamos, cuando comenzó la unificación italiana.

Los novios transcurre en Milán, donde los jóvenes Renzo y Lucia están a punto de casarse. Pero como os podéis imaginar esto no va a ser sencillo, porque el noble don Rodrigo se ha encaprichado de Lucia y va a hacer todo lo posible para evitar esa boda. Y a pesar de estar escrita en el siglo XIX, Manzoni emplea un recurso que otros autores como Cervantes o Dumas ya habían utilizado: hacer creer al lector que es una historia real y él es solo un intermediario que ha hallado el manuscrito y nos lo hace llegar a nosotros, así lo ambienta en el siglo XVII en una época en la que como sabréis Italia estaba dividida en decenas de estados independientes y que no hacían más que pelearse entre sí. Por otra parte, Italia siempre ha sido un país católico y curas, monjes, monjas aparecen por doquier. 

Realmente, me parece una gran iniciativa para acercar la literatura universal no solo a los niños, sino también a todos aquellos adultos que no se atreven con ella. Llevo muchos años con el libro en la lista de pendientes (desde que vi la miniserie, más o menos) y después de leer esta versión, solo han hecho que aumentar...

martes, 13 de noviembre de 2012

Empezando un libro... (IV)



Y después de Siempre hemos vivido en el castillo (próximamente reseña, cuando ordene todos los pensamientos que me ha provocado) me apetecía leer o un ensayo o algo más ligero. Coincidiendo que estoy a punto de acabar En casa: una breve historia de la vida privada y que por tanto, me quedo sin leer ningún ensayo histórico, me he decidido a empezar con una de mis últimas adquisiciones (que veréis en el próximo IMM). Se titula Escaleras arriba y abajo. Historia de los criados en las casas de campo inglesas. El autor, Jeremy Musson. El tema no hace falta ni decirlo ¿verdad?

Empecemos por la introducción...

"Según el famoso Diccionario de la lengua inglesa de Johnson de 1755, un sirviente es "aquel que atiende a otro y actúa a sus órdenes". Resulta curioso pensar que hasta la década de los cincuenta del siglo pasado la palabra era tan común como cualquier otra en el campo semántico de la administración de la casa entre las clases altas y medias, pero en los sesenta y los setenta prácticamente había desaparecido del vocabulario habitual."

Al ritmo que voy con la narrativa, seguro que en un par de días os presento la próxima novela a la que me dedique...


viernes, 9 de noviembre de 2012

Una entrada de pura estadística + ¡200 seguidores!



¡200 seguidores! Guau, estoy contentísima. Y tenía que repetir la imagen de cuando llegué a los 100 seguidores porque me encanta y expresa mi estado de ánimo perfectamente.
Cuando empecé este blog ni siquiera existía el gadget de seguidores y no me podía imaginar que algún día habría tantos a los que les gusta leerme. ¡Muchas gracias! Para mi es una alegría encontrar algún comentario nuevo en una entrada o que seáis tantos los que os pasáis por aquí.

Y para celebrarlo, voy  a hacer una entrada estadística sobre qué es aquello más visitado del blog. Ahora que me he enterado que si quiero estudiar algo que me podría ir muy bien para mejorar en la profesión, tengo que estudiar estadística obligatoriamente así que me toca familiarizarme. Pero puede que dentro de poco os encontréis alguna sorpresa...

75.000 visitas, de momento. Me hace gracia echar una ojeada a los países de dónde vienen las visitas:
En primer lugar está España, como no. Pero el siguiente país es muy curioso: supera a otros países de habla hispana, Estados Unidos. En parte, es porque leo algunos blogs en inglés sobre literatura británica y alguno de ellos es de allí.
Después vienen la gran mayoría de países de América del Sur: México, Argentina, Colombia, Ecuador, Perú... Pero el blog tiene una gran cantidad de lectores en Alemania (que va 5ª en el ranking), Francia, Países Bajos y Rusia, algo que me sorprende muchísimo. Hace poquito hubo una racha de seguidores del Reino Unido... Vamos que por Europa también saben que existo.
Y en cuestión de lectores, durante una temporada, pasaron por aquí muchos surcoreanos. Algo más sorprendente todavía. Hablo muy poco de temas relacionados con Asia Oriental y eso que me gusta muchísimo. Desde siempre he sido lectora de manga, a pesar de que hablo muy poquito aquí.

La entrada más vista es una que hice hace años, al empezar con el blog, sobre la novela Ballet Shoes de Noel Streatfield. Durante años ha sido de largo la más visitada pero ahora se le acerca peligrosamente una que escribí sobre Edward Hopper.
Por otro lado, he visto que hay mucho fan de los Tudor suelto, buscando dónde está enterrado Enrique VIII o datos sobre la Abadía de Westminster. O de Roald Dahl, del que vienen buscando "Matilda libro", un tema que empieza a despuntar. Incluso sobre Pere Calders y su obra Cròniques de la veritat oculta (Crónicas de la verdad oculta), uno de mis libros favoritos. O un libro que reseñé al principio del blog, Londres sin receta, buscando a su autora Lala Isla. Y cada vez llegan más lectores buscando el artículo que escribí hace poco sobre casas inglesas o como versión alternativa, casas victorianas.
Pero algo que me hace muchísima ilusión es que uno de los temas más buscados sea directamente el título de mi blog o la dirección de la web más mi pseudónimo: "fotografiando pies little Emily". 

Pero también hay personas que llegan aquí buscando cosas curiosas, como "cómo era Matthew MacFadyen a los 18 años" (¿alguién me puede aclarar eso?), cosas de camas en London, etc.

Vamos, que a todos los que pasáis por aquí, os gusta lo que leéis y decidís quedaros, ¡muchas gracias!

lunes, 5 de noviembre de 2012

La plenitud de la señorita Brodie, Muriel Spark


Y, por fin, aquí llega la reseña de la señorita Brodie. Así, a secas, porque ella y sus alumnas se han convertido en parte de mi vida estos días, solo espero que su plenitud no me influya tanto como lo hace en la novela.

¿Por dónde empiezo? Había leído algunas cosillas de Muriel Spark antes de ponerme con la que es su obra maestra y lo cierto es que no estaba muy convencida. El primer libro de ella que leí fue Los impostores (Aiding and Abetting) y salí de la experiencia bastante asqueada. Un principio muy prometedor se desinflaba y llegaba a la confusión... pero aún tenía esperanzas con la autora puesto que siempre he oído que tiene libros muy buenos y otros que no lo son. Solo tenía que encontrar el bueno...

La plenitud de la señorita Brodie se cruzó conmigo una tarde en la biblioteca cuando había ido a buscar otro libro. Vino conmigo, imagino que en parte porque en los últimos meses arrastró conmigo una preferencia por leer clásicos del siglo XX y en parte porque últimamente visito demasiado las estanterías de la letra S. Tan solo llegar a casa algo me dijo que la comenzara ya y a ello me puse.

La señorita Brodie tiene un método educativo muy peculiar: enseña a las niñas a partir de sus propias experiencias, tanto emocionales como amorosas. Eso sí, siempre con el libro de historia abierto por si acaso aparece la directora por el aula. Para ella, la educación consiste en "extraer" lo que ya existe en el interior de cada niña (algo muy socrático, por cierto). Es culta, adora Italia (en especial, su arte y a Mussolini) y proporciona a las niñas una educación muy libre. Pero, a pesar de todo, la señorita Brodie es muy estrecha de miras: no permite a las chicas que estudien la rama moderna de secundaria porque ella misma no entiende de matemáticas ni de ciencias, ni es capaz de valorarlas. Para ella, las chicas son material moldeable a su manera de hacer y de ser. Ve a través de ellas y las manipula a su antojo. Como me dijo el otro día una amiga, puede ser una sátira del fascismo. Pero a pesar de todo, la señorita Brodie es incapaz de adivinar lo que les deparará el futuro a ella y a sus niñas. Lo malo es que quiere creer que puede dominarlo todo.



En fin, la señorita Brodie se construye a medida un grupo de niñas a las que influir para convertirlas en "la crème de la crème". Al contrario que la profesora, las chicas están descritas de una manera que las hace parecer planas. Por ejemplo, la autora suele repetirnos la característica más llamativa de cada una de las chicas: irascibilidad, aura sexual, etc. puesto que no acertaremos a recordar el nombre y algo más de ellas. En cambio, de una de ellas, Sandy (parece que haya leído la novela en el momento en que este nombre vuelva a estar de moda), la más ingeniosa e imaginativa de todas, ejerce de punto de vista, aunque no de narradora. Sandy escribe cuentos y novelas centradas en la vida amorosa de la señorita Brodie cuando es una niña (también lo hace con el señor Rochester de Jane Eyre) durante su infancia y a medida que va creciendo, comienza a ver aspectos que no le gustan de su profesora, en especial, en su forma de ser y en la lealtad que le deben. Sus pequeños ojos, que entrecierra cuando observa a alguien en particular, pronto empiezan a ver más... más de la relación de la señorita Brodie con los dos únicos profesores de la escuela: Gordon Lowther, el profesor de canto, y Teddy Lloyd, el de dibujo.

Algo que sorprende pero que, a la vez me atrajo de la novela, es la forma particular en que Spark nos narra la historia: el tiempo va y viene, en un párrafo las alumnas pueden ser niñas mientras que en el siguiente son adultas que recuerdan aquellos momentos o pueden conversar con una señorita Brodie ya jubilada que continúa obsesionada por descubrir quién la "traicionó". Sabe que fue una de sus alumnas. Al cabo de un momento, volvemos a la infancia. Todo esto sin que a Muriel Spark le tiemble el pulso ni pierda en ningún momento un tono de comedía algo cruel. Y de paso, nos describe unas escenas espectaculares del Edimburgo de los años 30 que hace que te entren ganas de coger un avión ahora mismo. Teniendo en cuenta mi experiencia con novelas y películas  ambientadas en la ciudad, mi visión se reduce al Edimburgo de entre los años 30 y 50.

Y después de todo lo que os he explicado de la señorita Brodie, me han quedado ganas de ver la película. Lo malo es que no la encuentro en ningún sitio. La protagonista es Maggie Smith (con 40 años menos) y en el reparto están Robert Stephens, uno de sus maridos y el padre de Toby Stephens (uno de los mejores señores Rochester de la historia) y Gordon Jackson, actor del que nunca soy capaz de recordar el nombre pero que siempre digo: "¡Es el señor Hudson!" (de la famosísima serie Arriba y Abajo o Upstairs, Downstairs). Los que me conozcan de toda la vida sabrán lo obsesionada que estaba yo con esta serie a los 14 años, cuando todos eran adictos a Expediente X o a otras series más moderna. Siempre voy a la contra...



Ahora ya tengo en las manos otra de sus novelas, "El asiento del conductor", ¿será otra señorita Brodie o un impostor? Espero que lo primero.

jueves, 1 de noviembre de 2012

IMM (In My Mailbox) 13: Otoñal

Ay, para empezar debo decir que este no va a ser un IMM completo. Creo que he olvidado la gran mayoría de libros que han entrado en casa desde el último, algo que me hace pensar en que debería poner una fecha fija en el calendario para estas entradas. Me parece que el último fue allí por julio... Para los siguientes, he decidido poner una fecha fija y de paso, cada vez que tenga algo nuevo, ir ampliando la futura entrada. Y ya me he puesto a ello, pero de momento aquí tenéis las adquisiciones de julio a mitad de octubre.



- Remember, remember, de Winifred Holtby. Un día, curioseando por la web de La central, miré si por casualidad tenían algún libro de Holtby en las estanterías. Ya sabéis, la autora de South Riding. Mi sorpresa fue encontrar uno en castellano, editado por la editorial El Nadir. Ya no estaba en stock pero podía encargarlo... Y al cabo de unos pocos días lo fui a buscar.
El libro está formado por una selección de relatos de entre todos los que publicó durante su carrera. El título se ha respetado igual que en la edición original pero son muchísimos menos y sinceramente, la portada es un horror. Pero estoy muy contenta de encontrar a Holtby en castellano.

- La espuma de los días, de Boris Vian. Uno de esos clásicos de la literatura moderna que llevaba muchos años posponiendo, una y otra vez. Pero ahora, escuchar que está a punto de estrenarse la película, dirigida por Michel Gondry y protagonizada por Audrey Tautou y Romain Duris (tres de mis favoritos en el paquete)  me ha hecho decidirme ya.

- Walden o La vida als boscos, de Henry David Thoreau. Un libro, relacionado con la naturaleza y con el volver a vivir más cerca de ella, que tenía muchas ganas de tener entre manos. Lo he tenido en las manos muchas veces pero nunca me lo llevaba a casa. Este verano, en julio, hice una escapada a Vic y siguiendo esa sana costumbre que me caracteriza al visitar pueblos o ciudades donde nunca he estado, entramos en una de las librerías más conocidas de Cataluña: La Tralla. Y allí fue donde tropecé con la edición catalana, no me lo pensé mucho, la verdad...



- We are at War, Simon Garfield (ed.). Uno de los dos únicos libros que he recibido este año por mi cumpleaños. Es la primera parte de la edición que ha hecho Simon Garfield de los diarios de Mass Observation Archive del primer año de la Segunda Guerra Mundial. Era el último que me faltaba para completar la colección. Lo más seguro es que lo lea pronto, por fin tengo el inicio de la guerra en mis manos.

- Brooklyn Follies, Paul Auster. Mientras estaba en Madrid, a finales de julio, aprovechando los últimos días de mi vida como veinteañera, me llegó un paquete. Allí, envuelto en unas ramitas de lavanda, había un regalo de precumpleaños: un Paul Auster que no tenía, Brooklyn Follies, acompañado de un regalo de lo más especial: un marcapáginas en forma de búho (y otro de Hopper). Todo de la mano de Noelia, que sabe que los búhos son de mis animales preferidos.
En la foto encontrareis a los dos, libro y búho, posando muy guapos.



- Manhattan Transfer, John Dos Passos. Cuando trabajaba este verano en la biblioteca, no pude evitar fijándome en el libro cuando alguien lo devolvió. Es un clásico del siglo XX que ya tenía en mi lista de pendientes pero con los retos del año me dije que tenía que leerlo ya. Solo con decir que habla sobre Nueva York y sus habitantes, creo que me entenderéis ;)

- ¡Llama a la comadrona!, Jennifer Worth. ¿Quién no conoce a día de hoy este libro o la serie que se basa en él? Me anima sobretodo el retrato del East End que aparece en él, un lugar en el que gracias a Connie Willis, llevo un tiempo sumergida, justo en la posguerra y que había dejado la zona muy tocada.




- Guía literaria de Londres, VV.AA. Imagino que ya habéis oído hablar de ella. Londres, Londres, Londres... en textos de historiadores romanos (una de mis perdiciones), cronistas vikingos, Beda el Venerable, Jane Austen, Charlotte Brontë, Dickens, Daniel Defoe, Pepys, John Evelyn, Kipling, James Boswell, Soseki, etc., etc., etc. en fragmentos de sus novelas, cartas, diarios... Irresistible.

- Ruth, Elizabeth Gaskell. Ya estaba tardando demasiado en ser mía... Decidí comprarla en una excursión a Girona puesto que así sería más especial... me gusta comprar libros en viajes y excursiones. Ahora que ha llegado el frío me apetece más leer libros gruesos... y más si son de autores victorianos.



- La trilogía de Els jocs de la fam, En flames i L´ocell de la revolta, de Suzanne Collins. Vamos, Los juegos del hambre en castellano. Sabía que tarde o temprano la acabaría leyendo, en parte por curiosidad, en parte por el tema. Creo que es la única saga juvenil que me ha convencido. Pero que le voy a hacer: me gustan las distopías y las novelas donde haya algo de sangre y/o violencia. Empecé sacándolos de la biblioteca pero como no, entre las prisas de los que reservan los libros y yo misma, que notaba que me estaba empezando a enganchar demasiado, los compré. Tengo la reseña a medio hacer.





- Diarios, de Henry David Thoreau. Mi Thoreaumanía se está acrecentando y creo que no me puedo resistir a nada que haya salido de su pluma (el otro día lo conseguí, con mucho esfuerzo, claro, con sus Cartas). Es un pequeño libro con una antología de sus diarios, Thoreau escribió diarios toda su vida.

- La chaise-longue victoriana, Marganita Lashki. Otro libro de Persephone Books traducido al castellano, en este caso por Automática Editorial, una de esas pequeñas editoriales que todos aquellos que les gusten los clásicos y descubrir todo tipo de libros interesantes tienen que tener en su lista.

- Siempre hemos vivido en el castillo, Shirley Jackson. Llevo mucho tiempo queriendo leer a Jackson pero no sabía que quería leer esta novela hasta que la vi en la librería. Soy muy previsible... pero lo cierto es que me recordó una versión más inquietante de I capture the castle, uno de mis libros favoritos. Espero poder leerlo antes de Halloween / Castanyada / Todos Santos o durante. Por una vez me apetece inquietarme durante esas fechas. Ya he empezado con él así que pronto os contaré más.



- Vida y auge de Reginald Perrin, David Nobbs. No había escuchado hablar de él nunca (veis como mi anglofilia tiene lagunas) ni he visto la serie de los 80 (normal, estaba en pañales) pero el argumento consiguió captar mi atención. Las novelas de humor inglesas siempre lo hacen... Ojalá pudiera ver la serie ahora aunque me parece que será misión imposible.

- La buena novela, Laurence Cossé. Un libro sobre snobs de la literatura, snobs con medios para abrir una librería donde solo venden "buenas" novelas. Me sentí tan identificada leyendo el argumento que me dije que tenía que leerlo (ya sabéis que me considero una snob literaria). Además, hay en él un misterio así que me va perfecto para el Reto genérico.

- Mapp y Lucia, E.F. Benson. Tengo la primera parte de la saga, Reina Lucia, en la recámara todavía así que no pensaba comprar éste hasta que no lo hubiese leído. Pero me lo regalo una amiga y no pude decir que no ;) Más snobs, en este caso ingleses y de pueblo.

Y, por último, el cartero me ha traído hoy un paquete con un par de libros pero creo que se merecen su espacio propio. Haré otra entrada para ellos bien documentada en unos días.