martes, 21 de agosto de 2012

¿Calor es masculino o femenino?



Y por segundo año, voy a hacer una pequeña pausa este mes de agosto, solo de una semana. Había dicho que mi intención era no cerrar pero encuentro que me hace falta. Llevo unos días bastante vaga, incluso en el tema de comentar en otros blogs (perdonadme) y la ola de calor seguirá durante toda esta semana así que voy a aparcar un poquito para reunir fuerzas y soportar el calor dignamente, es decir, abrazada al aire acondicionado y declarándole amor eterno. Leyendo mucho, mucho más de lo que llevo hasta ahora y como toca, aunque no me lo proponga, algunos de estas lecturas son sobre viajes. A este paso, creo que superaré mi marca del año pasado (estoy solo a 7 libros y estamos a mitad de agosto, a ver si puedo superar la marca de 2008, 88 libros leídos). Para la vuelta, estoy preparando más entradas del Maratón de Lectura, del que ya he llegado a los 7 libros que me había propuesto leer y otra entrada sobre cómo avanzan los retos que me había propuesto para el año. Eso sí, habrá una entrada (programada) durante esta semana ampliando uno de los retos del año. A ver qué os parece.

Ahora sí, buena semana y nos leemos pronto.

domingo, 19 de agosto de 2012

El Londres dickensiano, preolímpico y postjubileo (III)

Y llegamos al tercer día, quizá el más tranquilo y el que nos aguardaba una sorpresa que no esperábamos. Perdonad que vaya escribiendo tan lentamente la crónica londinense, pero no tengo más tiempo y ya sabéis que me gusta contar muchos detalles. Por otra parte, así os hago viajar un poquito a los que os quedéis en casa estas vacaciones...

Durante todo el lunes llovió. Y mucho. Si el día anterior acabamos empapadas, al ser lunes teníamos menos posibilidades por aquello de que los lunes todo vuelve a estar abierto.


Queríamos un día tranquilo y acabamos decidiéndonos por volver a la British Library, un lugar en el que yo ya había estado y babeado en la gran colección de manuscritos que tienen. La parte principal de la Biblioteca es para investigadores que cuentan con su pase y, por tanto, su acceso a ese mundo que recoge un ejemplar de cualquier publicación de Gran Bretaña. Pero también tienen ese pequeño rincón que os contaba donde hay Biblias impresas, miniaturas de textos religiosos pero tienen un ejemplar del First Folio de Shakespeare, manuscritos de Jane Austen (y su escritorio), Jane Eyre (siempre que voy está abierto por el famoso "Reader, I married him"), Mrs. Dalloway de Virginia Woolf, además de poder escuchar su voz en una lectura que está colgada en Youtube, etc., etc. Vamos, una maravilla para los anglófilos. Lo malo es que si vais con alguien que no esté demasiado interesado en ver manuscritos, leáse mi madre, será incapaz de esperar a que os despeguéis de una vitrina para engancharos a la siguiente. Suelo mirar tantas cosas en un manuscrito: la letra, su inteligibilidad intentando leerlo, pienso si se corresponde con la imagen que tenía del autor... tantas cosas. Pero sé que a muchos les parece pesadísimo y muy lento.

Hace un par de años, tenían una miniexposición en la sala relacionada con Alicia en el país de las maravillas, con imágenes de los originales de Carroll e incluso originales del vestuario de la película de Tim Burton. Esta vez nos encontramos con unas vitrinas dedicadas al trabajo de uno de los grandes cartógrafos del siglo XVI,  toda repleta de mapas.

Y además, en la sección de textos religiosos, vimos varios volúmenes de la Torah realizados en Cataluña, sin especificar en que ciudad. Es una pena, me hubiera gustado saber más de ellos. Todo eso, sin contar con la joya de la corona de la colección, la Carta Magna, que Juan Sin Tierra hizo firmar a los nobles en 1215 para limitar su poder. Seguramente, habréis escuchado otra cosa pero le salió el tiro por la culata porque murió unos pocos años más tarde, dejando a su hijo, Enrique III, siendo menor de edad y la Carta Magna sirvió finalmente a los barones para negociar. Cuando fuimos a Londres, justo tenía muy reciente la serie Robin Hood (la vi otra vez durante el mes de mayo) así que esto me sumergió en el ambiente de la época. Y para acabar la exposición, había una serie de recuerdos de los diferentes Jubileos reales, pequeña, pero interesante. Ya sabéis que para mi todo es interesante...

Y aquí llegamos al GRAN ERROR del viaje y que pagaré con creces toda mi vida. En la British Library había en ese momento (y todavía está) una exposición sobre escritores ingleses titulada Writing Britain.Wastelands to Wonderlands, donde hay una cantidad inmensa de originales de las novelas más famosas de la literatura inglesa. Voy a deciros unos cuantos y así, si por si acaso alguien tiene programado un viaje a Londres antes del 25 de septiembre, sabe de algo que no puede perderse:

- Jane Austen, Persuasión
- Jane Austen, Sanditon
- Charlotte Brontë, Jane Eyre y Shirley
- Emily Brontë, Cumbres borrascosas
- Winifred Holtby, South Riding
- Charles Dickens, Grandes esperanzas, Nuestro amigo común
- Elizabeth Gaskell, Norte y sur (además de una carta)
- George Eliot, Middlemarch
- J.K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal
- Daphne du Maurier, Rebecca
- J.R.R. Tolkien, El hobbit
- Blackmore, Lorna Doone
- Walter Scott, Conan Doyle, John Keats,
- Jonathan Coe, El club de los canallas
- etc., etc, etc.

Yo no lo sabía así que decidí en aquel momento que no entraramos. Al volver aquí descubrí todos los originales que había y casi me echo a llorar. Muy triste... así que como mínimo y para resarcirme un poco, compré el catálogo de la exposición en su web. Me sirve para aliviar las penas.

En fin... después de pasarnos por la tienda, otro de esos típicos antros de perdición que sueles encontrar en Londres y donde mi colección de postales y marcapáginas sigue subiendo, decidimos darnos una vuelta por Bloomsbury (en realidad, es más bien St. Pancras) hasta la casa museo de Dickens. Caminando bajo la lluvia nos perdimos y llegamos hasta Clerkenwell, más bien por el hecho de no poder sacar el pequeño mapa que llevo siempre en el bolso. Y llegamos... a una casa cerrada y en obras. Sí, la Casa Museo de Dickens está cerrada el año del bicentenario, cerró en marzo y no volverá a abrirse hasta diciembre, qué pena.

Ya nos marchábamos cuando uno de los obreros se dirigió a mi y me contó (no cuento a mi madre porque su inglés es inexistente, a no ser por su please y su thank you. Sabe suplicar y dar las gracias muy bien) que a pesar de que la casa estaba cerrada, había una pequeña exposición sobre Dickens en la Biblioteca Pública de Holborn, puesto que el edificio alberga el Centro de Estudios Históricos del distrito de Camden. Olé, olé y enseguida me dio las indicaciones para llegar. Qué majos los obreros ingleses... cada vez que voy a Londres descubro algo que me deja más alucinada. Antes de marcharnos, encontramos una plaquita relacionada con dos autoras que me gustan mucho y de las que he hablado en ocasiones por aquí, Winifred Holtby y Vera Brittain: en concreto, la primera casa que compartieron en Londres, a unos pasos de la mismísima Casa Museo de Dickens.



La biblioteca de Holborn es una biblioteca pública muy parecida a las que podemos encontrar por aquí pero en el último piso organizan exposiciones sobre temas relacionados con la zona. Justo acababa de finalizar una sobre el Hospital Bedlam. La de Dickens estaba en el segundo piso pero ya había algún que otro aperitivo en forma de manuscritos en la planta baja.
Subiendo nos dimos cuenta de que sería una exposición muy pequeñita pero bueno, al fin y al cabo, complementaba nuestro viaje dickensiano y era algo que no esperábamos para nada. Ilustraciones de sus obras, sobretodo de aquellas que se relacionaban con la zona (el Camden Borough tiene dentro a Bloomsbury, Holborn, Highgate, Camden, Hampstead, Highgate, Kentish Town, etc, vamos un distrito muy interesante), además de fotografías de la época victoriana y de principios del siglo XX. Y por supuesto, fragmentos de sus obras para ubicarnos mejor. Además, algún objeto personal animaba la vista: el escritorio en el que trabajó Dickens cuando estaba de pasante en un buffet de abogados. Y una maqueta nos enseñaba cómo sería la Casa Museo cuando esté reformada. Quizá a mi madre le decepcionó un poco, quería volver a la casa y le supo a poco. Pero para ser una exposición de una biblioteca pública en estos tiempos de crisis que corren y más en Inglaterra, donde parece que hay una cruzada contra las bibliotecas públicas por temas económicos. Antes de irnos, no pude resistirme a unas postales del Centro, claro, eran muy originales y absolutamente diferentes a las que nos encontramos en las zonas turísticas.



Antes de comer, decidimos pasarnos por Persephone Books que, como sabéis, es una de mis ideas fijas siempre que voy a Londres. Estaba muy cerca de la biblioteca y por suerte, había parado de llover, así que, por lo menos, pudimos pasear hasta la librería sin mojarnos y cansarnos los brazos.

Como siempre, Persephone Books acaba siendo una maravilla, una maravilla donde soy incapaz de elegir un libro si no voy con una pequeña lista de lo que más me interesa en este momento. Tenía en la mente buscar la biografía de Winifred Holtby escrita por su amiga Vera Brittain allí, a pesar de estar publicada por otra editorial, suelen tener libros "que les hubiera gustado publicar". Nada. Pensaba llevarme otro libro de Holtby pero al final me acabé decantando por los que visteis en la foto del último IMM: Miss Buncle Married de D.E. Stevenson (tengo mucha curiosidad por saber más de la nueva vida de la señorita Buncle) y The Village de Marghanita Laski. En la estantería también se quedó Miss Ranskill Comes Home.
Además, también traje conmigo Weid Things that Customers Says in Bookshops, de Jen Campbell. No estaba en mi lista pero había oído hablar bastante de él así que lo cogí de la mesita de Persephone y, por primera vez, me senté en la butaca que tienen para los clientes donde, después de leer un par de anécdotas, supe enseguida que el libro se vendría conmigo.

Y después de una hora o casi (el tiempo en una librería pasa muy deprisa para mí, cualquier día, entro en una y como Rip Van Winkle, saldría cuando hubieran pasado cien años) nos fuimos a comer. Al final, ya que no llovía, decidimos acercarnos a un Tesco y comer en Brunswick Square, tan tranquilas.



Por la tarde, nos decidimos acercar de una vez por todas a un lugar en el que nosotras dos juntas nunca habíamos estado. Yo fui, hace un par de años, acompañada por Patricia y Guacimara pero ella no había estado. Me refiero a la National Gallery. Pero antes un inciso:
Me gusta el arte, más unos períodos que otros, pero me gusta. Pero viajar a Londres y visitar museos de arte no me convence. No hago más que pensar: "Con la cantidad de museos raros, interesantes que hay aquí, ¿qué hago en uno de arte?" En Gran Bretaña prefiero ir a museos sobre decoración inglesa, sobre juguetes, a casas de escritores y personajes famosos, que a un museo de arte. Es solo una idea personal, en cualquier otro lado no me importa nada en absoluto ver tres museos de arte en un día pero allí..."
Así que no pise la National Gallery hasta el tercer viaje y la Tate Britain hasta la cuarta. Creo que no he visto ningún otro. En fin... tampoco he visto nunca otros lugares emblemáticos de Londres: no me acerqué al Palacio de Buckingham hasta la quinta y lo hicimos al atardecer. Nunca he pisado un pub, no he subido al London Eye, etc, etc. Cualquier día hago una entrada sobre lugares muy típicos de ciudades donde he estado y no he sido capaz de visitar).

Pero esta vez no disfrutamos nada en la National. Mi madre se llevó una decepción al ver que las salas donde estaban los cuadros que más quería ver estaban cerradas. Casi no nos dio tiempo a ver a los impresionistas, a los que teníamos más ganas. El agobio fue enorme. Y al final, salimos a la hora de cerrar muy cansadas y con la sensación de que habíamos perdido el tiempo. Confirmamos que los lugares tan turísticos no son para nosotras. Creo que nos hemos acostumbrado y a la vez, nos sentimos más cómodas en rincones donde somos las únicas españolas.



Mientras hacíamos fotos en una Trafalgar Square muy diferente a la del primer día donde todavía quedaban bastantes días para los Juegos Olímpicos, comenzó a llover, acompañado de un viento fortísimo. Así que intentamos de todas las maneras posibles refugiarnos en algún lugar: volvimos a Waterstone´s para tomar un té en la cafetería pero acababan de cerrar, volvimos a la calle y atravesando la plaza otra vez, mi paraguas decidió optar por la muerte más rápida posible: mientras cruzábamos un paso de cebra y en mi cara.
Nos metimos en el metro pero no funcionaba ninguna máquina para recargar la Oyster Card y las taquillas estaban cerradas, el único guardia de seguridad que había en la estación nos dijo que fuéramos a la estación de Charing Cross pero que teníamos que hacerlo por arriba. Así que venga, otra vez, al diluvio y sin paraguas. Suerte que por el camino pasamos por una tienda donde había algunos baratitos en el escaparate y me modernicé con un paraguas con muchos topitos (los que lleváis mucho siguiéndome, sabréis lo mucho que me gustan). Y, por fin, resguardadas de la lluvia, llegamos a Charing Cross donde, como siempre que tenemos que recargar las Oyster, estamos gafadas. Normalmente las máquinas no funcionan o sí que lo hacen con los demás, pero no con nosotras. En fin... siempre he tenido muchísimos problemas con la tecnología. Tuvimos que acercarnos a las taquillas en las que, por suerte, había alguien. Lo malo es que estaba prácticamente sordo así que tuve que deslizar el billete de la recarga por la ventanilla.

Pero no volvimos directas al hotel: queríamos tomar un té calentito en cualquier lugar, cualquiera nos valía. Y acabamos en St. Pancras Station, en un Costa´s (todavía no nos hemos declarado fans pero en cualquier viaje lo hacemos). Y fue una merienda de aquellas contundentes: un afternoon tea, prácticamente, a pesar de que casi era las 8 de la tarde. Aquí tenéis una muestra (cuidado aquellos que leáis esto a la hora de desayunar o merendar).



Un scone con clotted cream, un pedazo de lemoncake para mi madre, un muffin... todo acompañado de dos tazones de té caliente y un vasito de leche para acompañar. Al fondo, está lo que fue mi cena, bocadillo de huevo, uno de mis favoritos en Inglaterra donde, si como bocadillos, me limito a 3 o 4 variedades.

Y por una vez, volvimos tempranito al hotel: era la última noche y ITV nos tenía preparado algo especial: después de días de Eurocopa, disfrutamos de un capítulo de Miss Marple donde, los protagonistas eran Juliet Stevenson, Burn Gorman y mi querido Richard Armitage en silla de ruedas. Lo que liga perfectamente con el Robin Hood matinal.



Ya sólo nos queda un día...

CONTINUARÁ...

Las fotos son todas mías y pertenecen a este viaje, excepto la fotografía de Richard Armitage que cierra la crónica, pertenece a http://www.richardarmitageonline.com

jueves, 16 de agosto de 2012

Maratón de lectura nª1: Españistán, de Aleix Saló




Creo que he sido de las últimas en descubrir Españistán de Aleix Saló. Como cómic o libro del que no puedo decir demasiado sin spoilear, diré solo que está bien, me ha gustado, pero no será una lectura que recuerde mucho tiempo.

Explica muy bien este momento, sí, y me han entrado ganas de leer Simiocracia. Lo que no me ha convencido es la parodia de El Señor de los Anillos, algo ya muy trillado desde que se rodó la trilogía. Y aquí me quedo porque, como he dicho de tanto en tanto, hay libros que no me inspiran para escribir y Españistán es uno de ellos.

El próximo libro de la Maratón de Lectura me ha convencido más...

domingo, 12 de agosto de 2012

Dedicado a los Juegos Olímpicos: we are a Big Fans of...


Con lo divertido que está siendo este agosto en casa, gracias a los Juegos Olímpicos, no podía hacer otra cosa que escribir un poquito sobre ellos ahora que están llegando a su final.



Lo primero, en casa lo vemos prácticamente todo, por no decir todo. Somos capaces de seguir dos o tres deportes a la vez, viendo uno en televisión y teniendo un ojo puesto en el resto que se celebre a la misma hora. Ver deportes que el resto del año no nos dicen nada: el baloncesto, en mi caso, que me aburre soberanamente. En cambio, el fútbol, que me encanta, en campeonatos de selecciones me aburre y más en Juegos Olímpicos, me hacen resoplar.

Además, nos gusta hacernos fans de todo aquello que nos llama la atención. En cuanto decimos las palabras mágicas: "Soy fan..." ya es imparable. Aquí tenéis una lista de algunas cositas de las que somos fans, algo que me parece un buen resumen de estos Juegos:

- Fans rendidos de la Ceremonia de Inauguración: esos paisajes de la campiña, la Revolución Industrial, Kenneth Branagh recitando a Shakespeare vestido de victoriano, el repaso a la música británica (ese "Hey Jude" coreado por todo el estadio), el homenaje a la literatura infantil, del pebetero... podría continuar durante horas. Aquí os dejo el video que grabó alguien que estuvo en el estadio.


- Fans del jamaicano profundo de Blake, cualquiera se rinde al escucharle e intentar comprender / traducir lo que dice.



- Fans de la idea de que Usain Bolt ya no necesita fans. Nosotros nos borramos.

- Fans de Fabrizio Donoso, bronce en el concurso de Triple Salto. Como diríamos por aquí, no dábamos un duro por él cuando los presentaron pero con su primer salto hizo la mejor marca así que no nos quedaba otro remedio. Fans.

- Fans del recorrido de ciclismo en carretera, que empezaba en el palacio de Hampton Court, yo daría vueltas por el palacio en bici, bueno, con la bici en la mano que (todavía) no sé montar. Y por supuesto, fans del look setentero de Wiggins.



- Fans del equipo de waterpolo español femenino, hemos visto todos sus partidos. Y más cuando una de las chicas comparte nombre y apellido contigo, es como estar en la piscina. En los Juegos de Pekín había otra chica con mi mismo nombre y primer apellido, soy doble subcampeona olímpica XD.

- Fans del tenis masculino y los partidos de Del Potro - Federer y Federer - Murray. Muy fan de los tres, eso debe compensar lo mal que me cae Nadal y lo largo que se me hace un partido de tenis. Este año he sido capaz de ver el partido de semifinales entre Del Potro y Federer, creo que fueron unas 4 horas y media, y después la otra semifinal de dobles masculinos entre Francia y España. Unas 3 horas más. Acabé la tarde rebentada. Por cierto, después de leer esto, más fan de Murray.

- Fans de la voz de Almudena Cid comentando las pruebas de Gimnasia Rítimica. Por cierto, a mi y a mi madre nos recuerda a alguien... algo que le hace subir puntos.

- Y, por supuesto, fans de las dos rusas que han subido al podio en Rítimica individual, Kanaeva, por ser la primera gimnasta que consigue dos oros, y Dimitrievna. Yo personalmente, también lo soy de la bielorrusa que ha ganado el bronce, Liubou Charkashyna.



- Fans del badminton, de hecho, el único deporte que viéndolo, soy capaz de decir "esto también lo hago yo". Me ha dado una idea...

- Fans de Moh Farrah, el primer británico que gana las dos competiciones de fondo, 5.000 y 10.000 metros. Y también del nuevo príncipe masai, ganador de los 800 metros.

- Fans de la natación en general. Creo que hemos hecho todas las piscinas, nadado kilómetros y aplaudido récords del mundo y olímpicos. Por supuesto, nos alucinaron las competiciones donde Mireia Belmonte ganó medalla pero también el resto. Y el siguiente párrafo está relacionado directamente con este...



- Fans (bueno, solo yo) de la nadadora australiana Alicia Coutts. Además de las medallas que se ha llevado, encuentra tiempo para cuidar gatitos abandonados en una asociación. Lo dicho, fan.

- Fans de la saltadora americana que para concentrarse durante las semifinales se ponía los auriculares y cogía su libro (Kindle), de espaldas a la piscina y al público. No he encontrado ninguna foto porque creo que aquello solo nos llamó la atención a nosotros... Eso sí, debía estar más concentrada en la lectura que en la competición porque quedó 15ª.

- Fan de TODOS los saltadores, dios mío.

- Fans del clima londinense. Nosotros también queremos estar a 20º.

- Fans del circuito urbano de 20 y 50 km marcha, porque nos hemos hartado de ver St. James Park, Buckingham Palace, el Victoria Memorial y The Mall. Por cierto, yo que había ocultado tan cuidadosamente a mi madre, que Buckingham Palace se podía visitar... en la próxima, no me libro.



- Fans del recorrido de la maratón, porque hemos podido pasear por todos los rincones de la zona antigua de la ciudad que nos gustan. St. Paul (la próxima vez vuelvo a subir), Paternoster Square, Postman´s Park, el Museum of London con el que tan pesada me pongo, Bank, Leadenhall Market, etc.

Y, por supuesto, fans de Oscar Pistorius. Esta noche pasada, hemos estado todos delante de la TV para ver la carrera del 4x400 masculino y ver qué tal le iba. Sudáfrica ha quedado última pero lo que Pistorius ha hecho por el deporte en general y por sí mismo es digno de admirar.

Y hoy, llega la Ceremonía de Clausura. Volveremos a estar delante de la tele para despedir como se merecen estos Juegos. Y yo continuaré preparando la carpeta dedicada a Londres del Archivo Olímpico (el mío particular), que este año, dicho sea de paso, también convertiré en digital por aquello de modernizarse.

Ninguna de las fotos es mía. La caricatura del principio pertenece a una exposición, Internationale Sportcartoonale Zemst que organiza el Sportinomium, el Museo de Deportes de Bélgica y la he sacado de su Facebook. La imagen de Liubou es de Marca, mientras que las de Coutts y Wiggins pertenecen a Mirror y la de The Mall a London-Attractions Info. 

miércoles, 8 de agosto de 2012

Cine y Broadway para este agosto

Este mes de agosto, a no ser que el cansancio me venza a última hora, no os vais a librar de mi. Voy a seguir publicando entradas y quizá decida hacer un descanso a finales de mes pero volveré para estar a punto para la Semana British y con las últimas entradas de la Maratón de Lectura, del que llevo de momento dos libros leídos.



Este mes, además, he decidido hacer sesiones de cine, además de ver series inglesas y de ver todo lo que pueda protagonizado por Ben Whishaw. Ayer le eché un primer vistazo a Richard II (The Hollow Crown) y quedé impresionadísima, tanto, que ya he buscado más cosas que pueda ver de este chico, bueno, hombre, que tiene 2 años más que yo.



La idea, en cuanto al cine, es ver todo tipo de películas interesantes, si puede ser no del Hollywood actual. Cine clásico, europeo, asiático... iré ideando sobre la marcha. Eso sí, me gustaría que me recomendarais algunas películas, de todo tipo de géneros y no me importa la procedencia. Antes, os comentaré mi curriculum: he visto bastante cine clásico, en parte musicales y comedías de los 40 y 50. He hecho un par de cursos de historia del cine. He visto La marsellesa de Renoir como unas 5 veces. Me gusta muchísimo Jacques Tati. ¿He mencionado ya mi obsesión con los musicales clásicos? Adoro a Gene Kelly y Fred Astaire me parece un estirado.
De momento tengo preparadas unas cuantas películas, la mayoría de Alfred Hitchock para hacer un ciclo. Pero necesito más y las iré distribuyendo como pueda durante el mes y más allá.

Y, por otro lado, he cogido de la biblioteca una colección de DVDs sobre la historia de Broadway, titulado Broadway. El musical americano, desde los inicios hasta la actualidad. He visto ya los tres primeros documentales de la serie, sobre el inicio de Broadway como zona de teatros, la aparición de las primeras estrellas, el productor Zigfield... hasta el gran primer éxito de un musical en el que no solo había comedía, Show Boat. El tercero habla de la Gran Depresión y los grandes éxitos de la época: Porgy and Bess, Anything Goes, Pal Joey, protagonizada por mi adorado Gene Kelly, etc. hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial y el estreno del gran musical patriótico de Irving Berlin, It´s the Army! con sus soldados (reales) que hacían instrucción durante el día y se  disfrazaban de mujeres por la noche, todo bajo el consentimiento del gobierno de los Estados Unidos. Esta frase es literal del documental y como comprenderéis, he estallado en carcajadas.
Falla un poco la traducción y la pronunciación de algunos nombres, como la transformación de Abraham Lincoln en ABRAJAM. Suena fatal, como una especie de fórmula de magia negra... Pero, a pesar de estos pequeños detalles, me parece muy bueno. Y además, contar con Julie Andrews como introductora también es un punto a favor.

Para acabar esta entrada, pondré una canción. Una canción que he escuchado por primera vez en este documental y que me ha dejado con la piel de gallina. La he compartido en Facebook y también me apetece ponerla aquí. La intérprete es Ethel Waters pero no he encontrado la versión que aparece en el documental así que tendré que poner una versión de los años 60, muchos años después. Se titula Suppertime.



De momento no voy a explicaros de qué habla la canción. Lo dejo para los comentarios o para una futura edición.

P.D. Las imágenes de Ben Whishaw están ahí, básicamente, para alegrarme un poco la vista, por una vez.

domingo, 5 de agosto de 2012

Dos propuestas muy británicas

Llevo bastantes días apuntada y todavía no os había comentado nada de las dos propuestas británicas que Carmen nos hace para este otoño. Las dos son muy de mi estilo, que dirían algunos, y no he dudado ni un segundo en apuntarme. A ver qué os parecen...



La primera es la "Semana British" que será del 10 al 16 de septiembre. Consiste en redactar una entrada british, puede abarcar todos los temas que queráis: literatura, cine, TV, costumbres, arte... lo que se os ocurra, siempre que tenga que ver con la Gran Bretaña. Y por supuesto, publicarla durante esa semana. Aquí mismo os dejo el enlace a las bases. Además, Carmen se ha decidido a sortear dos ejemplares de los títulos que reseñará esa semana, entre los que están La hija de Robert Poste y Westwood, ambos de Stella Gibbons, Reina Lucía, de E.F. Benson o La juguetería mágica. Si no lo habéis hecho ya, tenéis hasta el día 10 de agosto para apuntaros.



Y, por otro lado, Carmen organiza un club dedicado a homenajear a Jane Austen. Por lo que comenta, además de una reseña de la novela que nosotros elijamos, habrá lecturas conjuntas... Para uniros al club, hay tiempo hasta el 1 de octubre. De momento, he sido la única que leerá (bueno, releeré) Sanditon. A ver si os convenzo de que el fragmento vale la pena...
Aquí tenéis el enlace a las bases.


jueves, 2 de agosto de 2012

Signatura 400, Sophie Divry

Ahora que he empezado mi aventura en un trabajo rodeada de libros, me apetecía leer algo que tuviera relación con el tema así que me he ido a lo que tenía más a mano. Una "novela" de Sophie Divry que publicó el año pasado Blackie Books, una editorial con la que tenía ganas de estrenarme, titulada Signatura 400 y de la que ya había visto críticas en la blogosfera. Lo cierto es que no ha sido para nada como me esperaba, me ha revuelto las entrañas. Algo que no había visto que le pasara a nadie.



En fin... La "novela" es, en realidad, un largo monólogo de una bibliotecaria anónima, encargada de la sección de geografía de la biblioteca de una pequeña ciudad de provincias, al encontrarse un día antes de abrir a un usuario que ha pasado la noche atrapado en ella. Son un poco más de 100 páginas, donde ella desgrana sus filias y sus fobias, su pena por ser habitualmente ignorada por todo el mundo, su dolor por haber sido abandonada por su marido, etc. Aún así, he llegado a simpatizar un poco con ella pues gracias a sus contradicciones, que las hay y son muchas, me ha llegado a parecer una persona muy humana. Y respondiendo a algunas críticas que he visto por ahí lanzo al aire la siguiente pregunta: ¿Acaso no puede alguien, si está solo, tener un momento en que se siente acompañado y escuchado y soltar todo lo que había estado guardando para sí durante mucho tiempo? A ver si ahora todos vamos a ser máquinas insensibles...

Por lo que os acabo de explicar me ha tocado la fibra sensible. La bibliotecaria nos cuenta sus teorías en cuanto a la cultura, el estado de la sociedad, la literatura, etc. En algunas de ellas, no podía hacer más que asentir todo el rato pero en otras me hacía dudar. Parecen muy radicales (y lo son) pero me da la sensación que tiene razón en cosas como que ahora se identifica la cultura con el ocio, leer, escuchar música y ver cine con un entretenimiento más, en vez de como ella misma dice ser "un esfuerzo permanente del ser para escapar de su vil condición de primate subcivilizado".

La cultura no es tan simple, amigos. Puede que para muchos sea una forma de distracción más, como para otros es el fútbol, la gastronomía o la montaña, pero para mi, y espero no estar sola en este grupo, es una forma de aprender, de progresar, de debatir, de viajar, de sentir y como dice la bibliotecaria, de dejar de incluirnos en la masa y tener un mínimo de criterio para afrontar la vida.

Como veis, Signatura 400 me ha hecho pensar mucho pero también me ha conmovido su historia personal.
Espero que a todas las bibliotecarias no nos espere un destino parecido... Eso no quiere decir que el libro me haya entusiasmado, ni mucho menos, pero como veis me ha hecho pensar, algo todavía mejor.

Y para rematar, voy a apuntar aquí algunas frases de la contraportada, que describen mucho mejor que lo hago yo de qué va el libro:

"Ni siquiera tiene nombre. Y es que nadie habla con ella, como no sea para pedir libros en préstamo. Su consuelo: las buenas lecturas (siempre de autores muertos) y estar rodeada de seres mucho más tristes que ella. 
Se pasa los días ordenando, clasificando, poniendo signaturas. No pensaba ser bibliotecaria, pero abandonó las oposiciones por un hombre. [...]
Preferiría la sección de historia a la de geografía, allí en el sótano de una biblioteca de provincias, donde lleva la mitad de la vida, donde ya empieza a ser vieja, pero el anonimato al menos le concede pequeñas venganzas. De las que quizá solo ella se percata. [...]
Solo le queda, pues, la literatura. Para elevarse, dice ella. Los libros, los buenos libros. Y quizá, también, los buenos lectores, que van a la biblioteca en busca de algo más que calefacción o aire acondicionado, y que dan vida a las grandes historias, como el breve monólogo de esta mujer insignificante, que relata su desencanto con acritud y humor."