lunes, 30 de julio de 2012

Preparada para el Maratón de Lectura



Durante el mes de agosto, como todos los años, no me voy a ningún lado así que como, igualmente, tengo vacaciones aprovecharé para leer mucho. Me he apuntado al Maratón de Lectura que organizan Laky y Lectora de tot. Ya he visto que muchos os habéis apuntado pero por si alguien no lo conoce, aquí tiene los enlaces a sus blogs para que veáis en qué consiste exactamente.

Simplemente es hacer una lista de los libros que pensáis leer y fijar una cantidad que, en principio, veáis posible. Y los requisitos obligatorios son hacer una entrada inicial como ésta donde expliquéis cuántas lecturas tenéis en mente hacer y una al final donde contéis cómo ha ido vuestro maratón: si habéis cumplido, si no, qué lecturas han surgido...

En principio, he decidido que los libros sean 7. No os voy a dar la lista completa, sé que siempre habrá algún libro que se me cruce por delante y detrás del que se me irán los ojos así que me dejo dos libros de margen.

Los elegidos, de momento, son:



- Manhattan Transfer, John Dos Passos.



- Brujerías, Terry Pratchett. (Dedicado a todos los fans de las brujas del Mundodisco).



- La meva germana viu sobre la llar de foc, Annabel Pitcher.


- Tiempos difíciles, Charles Dickens. Mi intención era leer Historia de dos ciudades, la novela de Dickens que considero más veraniega pero no me va a dar tiempo de comprarla y tenerla en casa. El resto que tenía pensadas leer van para otoño e invierno, una época más propicia para leer a Dickens.


- La espuma de los días, Boris Vian.

Como veís, en verano no me apetecen las lecturas más ligeras. Tengo en la recámara a Thomas Mann, George Eliot, Balzac, Dickens y Muriel Spark por si las moscas...

viernes, 27 de julio de 2012

Nostalgia olímpica



Hoy os quiero presentar a una persona que, desgraciadamente, ya no está entre nosotros pero que es el culpable de mi afición olímpica. Ahora pienso que si en Inglaterra no hay demasiada emoción porque lleguen los Juegos, solo tienen que contratarme a mi, ponerme una habitación en el Ritz o en Hampstead y dejar que se la contagie, es muy expansiva.

Este año, además de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, se celebran los 20 años de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, los de mi ciudad. Acababa de cumplir 10 años pero me acuerdo de todo: de la euforia, de los deportistas, de todas y cada una de las medallas que ganaron los españoles... Después de Barcelona, la euforia olímpica que vivo cada cuatro años no se ha detenido. No lo he vuelto a vivir con la misma intensidad, excepto en Sidney 2000, pero cada verano olímpico me encontraréis delante del televisor (y de Internet desde Pekín 2008) viendo fases clasificatorias y partidos importantes de mis deportes favoritos y de los no tan favoritos.

El "culpable" de  todo esto es mi abuelo. Durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, los primeros que recuerdo, nos pasamos todo un verano delante de la televisión, en el terreno o la casita de verano, viendo uno tras otro partidos de tenis, fútbol, gimnasia, waterpolo (vimos la famosa final de las tres prórrogas entera y eso que allí no teníamos sofá), hockey hierba, atletismo, etc., etc.

Años después, descubrí que él mismo había practicado atletismo y se quedó a las puertas de hacerlo profesionalmente y de ir a unos Juegos a competir. De ahí tanta ilusión y por el hecho de que se celebraran en su ciudad. Y por contagiárselo a su única nieta. También supo contagiarme su barcelonismo y yo estoy encantada.

Los Juegos Olímpicos, sean donde sean, me recuerdan a él. A las tardes de verano, a los baños en la piscina, a que siempre sabía dónde estaba cuando llegaba la hora de comer. Mañana, después del trabajo, me pongo manos a la obra... llegan los Juegos Olímpicos de Londres.

 

La foto que hay más arriba es de la mañana de Ramos de 1985, creo. El lugar, un parque de Barcelona, nadie se molestó en apuntarlo y tengo muchas dudas. 

lunes, 23 de julio de 2012

Días de melancolía (llegan los 30)




En el viaje a Madrid he descubierto detalles que me distinguen del resto de la humanidad: no sé distinguir una col lombarda de una berenjena o una acelga de un canónigo, Hopper no me provoca melancolía. Provoca nostalgia, regreso a la infancia, comodidad, tranquilidad. Me gustan sus rincones y personas solitarias, en parte porque soy una solitaria que se encuentra cómoda rodeada de gente pero que a la vez guarda su intimidad muy en secreto.

Imagino que estas reflexiones vienen porque hace calor, no tengo demasiadas ganas de pensar, echo de menos el mar, al que no me gusta acercarme cuando hay mucha gente, prefiero los lugares tranquilos. En parte son porque hoy cumplo 30 años que para muchos, es una edad terrorífica y que para mi simplemente quiere decir que tengo las cosas más claras.

Por otro lado, el mismo día (y a la misma hora) que cumplo 30, empiezo a trabajar en algo que siempre me ha gustado. Estoy encantada y (no lo voy a decir muy alto por si alguien me escucha) me da la sensación de que no necesito más regalos. Algo que negaré si vienen, por supuesto.

Para acabar, os dejo con un pequeño homenaje que le hicieron a Hopper en Aquellos maravillosos 70.


 

Como estoy muy nostálgica, esta semana hablaré más sobre que me hace poner así. Y la foto que pensaba colgar hoy quedará mejor ubicada...

miércoles, 18 de julio de 2012

El Londres dickensiano, preolímpico y postjubileo (II)

Aquí tenéis la segunda parte de la crónica del último viaje a Londres. Cuesta mucho de hacer y entre recordar muchos detalles que conforman el viaje, no solo imaginado y planeado, sino como resulta ser. De ahí el motivo de que se alargue tanto. En fin... no puedo hacer otra cosa.
Continuamos con el domingo: no lo sabíamos pero iba a ser el día más dickensiano de todos.

Quizá lo que más me gusta de estar en un hotel es el desayuno buffet: en el nuestro teníamos desayuno inglés, de los que te puedes poner las botas con un desayuno caliente y no volver a tener hambre en toda la mañana. En los últimos viajes me he vuelto una adicta al porridge y es lo que suelo desayunar allí, además de mi huevo frito y un par de tostadas con mantequilla y mermelada. Sin contar el zumo, la leche y el té, entre pecho y espalda. Y como seguro que os imagináis, no vuelvo a tener hambre hasta la hora de comer.

Nuestra primera parada era la que habíamos dejado aparcada la tarde anterior: el Museo de Londres, en particular la exposición Dickens and London, pero también el resto del museo que nos dejamos por ver en la última visita, aquella que quedó sin acabar de contaros. El Museo de Londres es, entre todos los museos de la ciudad, casi mi favorito. Veréis: no me suelen gustar los museos repletos de visitantes a todas horas y más, los que están repletos de turistas. En otro de los museos que visitamos en este viaje lo pasamos muy mal por esa misma razón. Pero el Museo de Londres solo atrae a visitantes ingleses, con lo que estamos más tranquilas. Y no está masificado a pesar de que nunca te encuentras solo en una sala.



Ya os he contado el pequeño lío que hubo el primer día para acceder al museo, así que el domingo, después de desayunar, nos plantamos en el metro con un camino alternativo. Finalmente bajamos en Moorgate, donde hubo una de las puertas de la ciudad que fue demolida en el siglo XVIII. Rodeada de obras como estaba la estación, nos perdimos otra vez. Bueno, por eso y por la anécdota más freak del viaje: el ver a un hombre corriendo en calzoncillos por la calle. Nos pusimos a seguirle y eso nos despistó. En serio. Pero, bueno, no hay mal que bien no venga: una de nuestras aficiones en Londres es buscar (y encontrar) iglesias y eso fue con lo que nos topamos. No solo una iglesia, también nos encontramos con restos arqueológicos, de esos que tanto me gustan: los de la muralla romana de Londres, justo delante de la entrada al museo. Algo que me gusta muchísimo de la City es encontrar edificios modernísimos al lado de otros antiquísimos. Por ejemplo, como aquí. 








Pasamos allí el resto de la jornada, sin preverlo en absoluto, así que tengo muchísimo que explicar. Empezaré, como no, con la exposición de "Dickens and London". Llegamos a verla el último día y podría hablar durante horas y horas de la exposición. Muy buena y muy interesante. Habla sobre muchísimos aspectos de la vida y la obra de Dickens, además de su relación con la ciudad de Londres y con la vida cotidiana de la época. Un detalle que me gustó mucho es que en cada banco de descanso había dos ejemplares de lo que fueron las entregas de sus novelas: estuve hojeando las de David Copperfield y la de Nicholas Nickleby, con anuncios de la época.

Si veis habitualmente Página 2, en el especial que emitieron hace un mes sobre Dickens, hay muchísimas imágenes de la exposición y se puede hacer un pequeño recorrido por ella. Pero claro, haberla visto en directo, nos permitió poder detenernos en los manuscritos de sus novelas, la gran mayoría de sus obras, o poder escuchar los diferentes acentos de personajes y diferenciarlos de otros. Escuché a Sam Weller, la señora Gamp mientras una catedrática de Cambridge nos explicaba la evolución de algunos acentos: por ejemplo, Mrs Grummidge (de David Copperfield) pertenece a una zona de Inglaterra, East Anglia, que fue ocupada muchos años por los vikingos y donde su forma de hablar ha perdurado durante años, por lo que el habla común de la zona tiene mucha influencia. Además, había objetos como la cabina del portero de Furnival´s Inn, el primer hogar de casado de Dickens, e imágenes esteoroscopicas de la época.
Otro rincón de la exposición está dedicado a la pasión que Dickens sentía por el teatro. En otro, nos introducimos en las imágenes de la vida cotidiana que aparecen en sus obras y en su vida. Aparece el famoso cuadro de El sueño de Dickens, donde aparece rodeado de escenas de sus obras, y donde tuve el lapsus de confundir a Jacob Marley con Bob Marley (creo que Scrooge le habría echado a patadas con solo ver sus rastas), rodeados de manuscritos y originales de algunas de sus obras, como Canción de Navidad. Incluso estaba allí el escritorio y su silla o una colección de picaportes, del que como hacemos a veces, empezamos a sortearnos sobre cuáles pondríamos en la puerta de casa.



La exposición continúa presentándonos el mundo moderno que rodeaba la era victoriana. Muchísimas fotografías y montajes del Londres de la época, con las primeras fotos de rincones de la ciudad, algo así como lo que hacemos cuando viajamos a una ciudad que no es la nuestra. Claro que ahora son rincones que nunca volverán a ser como antes. Cuando tocó la visita a la tienda del museo, acabo cayendo el catálogo de la exposición, pues hay una gran cantidad de estas fotografías.
La parte final nos lleva a la visión que tenían los victorianos de la vida y la muerte. Afectaba tanto a niños como adultos, ricos y pobres, además de la vida en las casas de pobres. En ella había también juegos donde el objetivo era adivinar de qué personaje dickensiano te hablan.
Finalmente, había una pequeña sorpresa: una proyección final donde William Raban adaptó un ensayo de Dickens titulado Night Walks, que describe una noche de insomnio de las que solía padecer a menudo, para guiarnos a través del Londres nocturno actual. Todo a través de las palabras del autor. Cambia un poco pero Raban demuestra que las palabras de Dickens todavía siguen muy vivas.




Y como no, después de introducirnos en la época victoriana londinense, tuvimos ganas de más así que nos quedamos en el museo, del que ya habíamos visto una parte importante el año pasado pero no acabamos. En esa ocasión nos quedamos en la entrada de un pequeño paseo por una calle victoriana, con una reconstrucción de tiendas de la época, de las que muchas son tiendas reales. Las mejores son las que te enseñan un escaparate: la juguetería, una tienda de regalos para familias de clase media, etc. Pero la barbería, el banco, la zapatería e incluso, unos retretes públicos, no se quedan atrás. Pero nos hizo ilusión volver a los jardines de la época georgiana, donde reconstruyen un jardín de clase alta con sus cenas de postín, con sus bancos de época, sus vestidos y a través de varias escenas de películas que se proyectan en diferentes partes de la sala de forma que parece que haya camarillas que se dividen para cuchichear.



En el Museo de Londres hay reconstrucciones de este tipo pero también es un museo que cuida mucho los audiovisuales. Ya pasada la época victoriana, con la llegada de los años 20 pudimos ver fragmentos de películas y documentales cedidos por el British Film Institute en una reconstrucción de un cine de la época. Y pasamos también muchísimo rato en la sala donde pasaban vídeos sobre historia oral de la Segunda Guerra Mundial. En la entrada que hice hace poco sobre el Museum of London sabréis más cosas sobre este museo y por qué me gusta tanto.

Después de comer y de salir del museo (y de la tienda, quizá más absorbente si cabe) nos acercamos a un lugar muy famoso, situado justo al lado del Museum of London, la iglesia de ST Botolph Aldergate. Seguramente la iglesia no es muy conocida por su nombre, pero sí por lo que albergan sus jardines: el famoso Postman´s Park, donde bajo tejado hay un montón de lápidas donde se recuerda a héroes que salvaron a otras personas a costa de sus vidas. Pensábamos que todas las placas iban a ser del siglo XIX o principios del XX, en fin, ninguno demasiado actual pero... sí que lo hay. La lápida que veis arriba a la derecha, la de Leigh Pitt, es de 2007. Quizá ya no se estile entregar tu vida por otros, pero todavía hay alguien que lo hace.


Postman´s Park es, de verdad, un retiro espiritual. Me hubiera encantado sentarme y disfrutar de un buen descanso pero ya sabéis que a menudo, vamos justas de tiempo.

Y por la tarde, decidimos acercarnos a la British Library, a ver si teníamos suerte y estaba abierta. No, como ya he dicho estábamos gafadas así que volvimos tranquilamente a Barbican y nos dedicamos a una de nuestras actividades favoritas: pasear por la parte más antigua de la ciudad. Todo estaba cerrado y a la vez, casi vacío, algo que nos fue perfecto para pasear con tranquilidad. Nuestro recorrido lo improvisamos con la guía A-Z de la ciudad, que nos va de perlas cada vez que viajamos. Eso sí, tenemos la edición de 1995 que encontré hace unos añitos ya en el Punt Verd de Sarrià, acompañada de notas y tarjetas de varios locales, así que edificios nuevos que llevan unos años inaugurados, en la guía no aparecen o lo hacen "en construcción". Pero para lo que queremos ver ya nos interesa.

Nuestra ruta empezó en la estación de Barbican, nos llevó al enorme Smithfield Market, uno de los pocos mercados victorianos de la ciudad que sigue sirviendo como tal (de mercado, me refiero) y que está especializado en carne. Recuerdo que en Oliver Twist había una descripción muy buena de la ciudad que empezaba justo aquí y que recorría Londres.



En una pequeña callecita delante del mercado, está uno de los descubrimientos del viaje: la iglesia de St. Bartholomew. No es pequeña, pero en el barullo de calles de la zona, si paseas por las calles anchas puedes obviarla. Y en mi caso, está recomendadísima. Eso si, intentad pasar por allí a una hora que no sea la de misa. A nosotras nos dio tiempo de entrar y asomar la cabeza por su interior por el que asomaba una luz preciosa pero nada más, excepto de hojear los paneles que tienen en la cafetería / claustro sobre la historia de St. Bartholomew y de ver que en ella se habían rodado películas como Shakespeare in Love y Cuatro bodas y un funeral. Además, el pequeño jardín en el que nos sentamos, acabamos descubriendo gracias a una foto antigua del catálogo de "Dickens and London", era el cementerio de la iglesia. Parece que retiraron gran parte de las lápidas que lo cubrían y ahora hay un par de bancos en un rincón, mientras que el suelo está relativamente vacío y se puede pasear por allí.



Al ser hora de misa, nos encontramos a bastantes feligreses en el jardín o de camino al interior e incluso a varios sacerdotes preparados para la misa. Algunos de ellos me hicieron replantearme en mi agnosticismo y otros, pensar aquello típico de "¡qué perdida para la humanidad!" que decimos en casa.

Después de tropocientas fotos en la iglesia, los jardines, el claustro y las dos entradas, continuamos el paseo por St. Bartholomew Hospital, justo al lado de la iglesia y descubrimos que en esa misma plaza se ejecutó a William Wallace, al que seguramente todos conocéis. La placa siempre está rodeada de banderas escocesas y flores, puesto que fue una asociación escocesa la que presionó para que hubiese una placa en el lugar de la muerte de Wallace.



Bajando la calle, continuamos por Cock Lane, famosa por ser el límite más al norte donde llegó el fuego del Gran Incendio de 1666 y por ser el único lugar donde las prostitutas del siglo XIV podían ejercer. De lo segundo ya no hay restos, pero hay una escultura de un pequeño querubín que conmemora el primer acontecimiento. Después, nos dirigimos a un lugar muy conocido en el Londres medieval, moderno, georgiano y victoriano, la prisión de Newgate, una de las más famosas. Ya hace muchos años que fue derruida pero en el mismo lugar hay una placa que nos recuerda su existencia, además del Old Bailey.
Y una manzana más allá, sufrí uno de los shocks más extraños que he tenido en este viaje: la iglesia del Santo Sepulcro, una iglesia preciosa, donde se rezaba por las almas de los condenados a muerte en la prisión. Está en un estado deplorable, bolsas de basura apiladas en la puerta y con un cartel de FOR SALE (En venta). Había visto otras señales de la crisis en Londres pero nada tan triste como esto.  El jardín, dedicado a la memoria de los oficiales que murieron durante la Primera Guerra Mundial, no estaba mucho mejor.



Y cruzando la calle, nos fuimos hacia St. Paul, uno de esos lugares que siempre que voy a Londres, tengo que pisar, pasear por sus jardines, etc. Antes era Russell Square, ahora ha sido sustituida por la City. Por supuesto, lo hicimos por Paternoster Square. En esta calle y en la anterior Paternoster Row, bombardeadas salvajemente durante la noche del 29 de diciembre de 1940, era donde se ubicaban la mayoría de editoriales de la ciudad. Ahora ya no queda nada. También esta calle tenía una conexión Brontë muy interesante, pues en ella Charlotte y Anne Brontë se alojaron cuando estuvieron en Londres, al ir a confesarle a George Smith, editor de Charlotte que los "hermanos Bell" eran tres hermanas. Imagino que irían a pie hasta Cornhill, pues solo hay un paseo de unos diez minutos.

Algo que no os he comentado de nuestro paseo es que desde que salimos de Cock Lane, diluviaba. Nuestro  querido M & S de St. Paul ya había cerrado así que solo nos quedaba una opción: Starbucks. El resto de pubs de la zona estarían copados por compatriotas que iban a ver el partido (era el día del debut de España en la Eurocopa) así que era la mejor opción. Además, pude hojear tranquilamente mi catálogo de Dickens & London, todo repleto de fotografías de la época victoriana y de rincones de Londres, algunos de ellos desaparecidos.



Después de un buen rato, decidimos volver a la lluvia y nos atrevimos a regresar al hotel andando. Fleet Street, adelante. Las calles estaban prácticamente vacías, excepto por fumadores que salían de los pubs a por su vicio y que reían al verme con la cámara en una mano, la bolsa en otra y el paraguas como podía haciendo fotos de los rincones más curiosos de la calle. En mi vida anterior debí haber sido japonesa, en Londres no suelto la cámara ni por casualidad. Edificios, rincones, placas azules, detalles... nada se escapa de mi objetivo. Las fotos que cuelgo en las entradas son una mínima parte de todas las que hago.
Fleet Street y las callecitas que la rodean es muy digna de fotografiar. Tiene rincones insólitos y a la vez, muy famosos. Calles que te conducen a plazas encantadoras donde se puede descansar y alejarse un poco del Londres de la City, conocido por ser ruidoso y moderno, calles que te llevan al siglo XVII, XVIII o XIX pues se conservan igual que lo podrían haber estado entonces. El último día regresamos a la zona y ya os explicaré otros detalles muy bien guardados.



Y finalmente, caminando, caminando, nos plantamos en la famosísima Old Curiosity Shop. La tienda de antigüedades, el edificio real en que se basó Dickens para escribir su novela. Como no, fotos debajo del diluvio. Y xino, xano acabamos en el hotel, preparadas para ver BBC News y saber cómo iban los partidos de la Eurocopa. Y mira que no pensamos verla pero somos así de sencillas y nos gusta el fútbol que, mira por dónde, se inventó en Inglaterra (al menos, la variante moderna).

Continuará...

domingo, 15 de julio de 2012

IMM 12: de nuevo londinense

Como siempre, en Londres también me dedico a comprar libros. Una parte de ellos son de historia, historia de Londres, biografías... libros que seguramente aquí no encontraré así que solo es cuestión de buscar un poquito en mis librerías favoritas. Y esta vez, como ya han quitado los andamios y tengo bien arreglado el balcón, la sesión de fotos es ahí.



- The Fleet Street. History of a Street. Ya os conté la historia de por qué elegí este libro aquí. No tenía ni idea de que existía y como siempre me ha interesado mucho la historia de esta calle, no fui capaz de dejarlo en la estantería. Habla sobre el río que le da nombre, sobre las iglesias que la habitan (una de ellas sobrevivió al Incendio de Londres), sobre la literatura relacionada con el lugar... vamos, que tengo muchas ganas de leerlo.

- Walking Dickens London, Lee Jackson. Ya sabéis el cariño que le tengo a Dickens así que cuando vi este librito con fotografías en color y todo lleno de rutas que se pueden hacer por Londres relacionadas con su vida y su obra no me pude resistir mucho tiempo. Por otro lado, el autor es Lee Jackson, el autor de una web victoriana que suelo visitar a menudo (y ya tengo otro de sus libros). Puedo dar fe que ya le sacamos partido a la guía en este viaje...



- Millions Like Us, Virginia Nicholson. Uno de esos imprescindibles con los que no pensaba volver sin ellos en la maleta. Hace poco que salió la versión en bolsillo y queda muy bien en mi estantería al lado de las demás obras de Nicholson, que, por cierto, es sobrina nieta de Virginia Woolf.

- The New Moon With the Old, Dodie Smith. Unos días antes de marcharnos, descubrí gracias a Amazon que se han empezado a reeditar varias novelas de Dodie Smith, la autora de I Capture the Castle. Como he perdido la libreta donde tengo apuntada mi wishlist, tenía que rehacerla con las urgencias que encontrará y sabía que Dodie Smith era perfecta.

- One Pair of Hands, Monica Dickens. Seguimos con Dickens, en este caso con una de sus descendientes, también escritora. Estaba en mi wishlist desde hace años pero no encontré ninguna edición. Parece que Ebury Press lo ha reeditado hace poco, en esa colección donde vuelven a aparecer memorias y libros sobre las vivencias de mujeres y hombres de otras épocas.

- Foyle´s. A Celebration. Lo compré un poco por curiosidad ya que Foyles ha pasado a ser una de mis librerías favoritas de la ciudad. También me llama la atención la historia que tiene como institución dentro de la ciudad y como librería, además de que la familia propietaria siempre ha tenido mucho carácter.

- Evelina, Fanny Burney. Seguramente ya os habréis enterado de la colección de English Classics que Penguin ha sacado. 15 volúmenes para empezar, que se irán ampliando a razón de 10 al mes durante todo el año. Evelina era uno de los que estaban en mi lista porque tengo ganas de empezar con Fanny Burney. y porque siempre me ha gustado la literatura inglesa del siglo XVIII. Además de su faceta como escritora, me interesan otras facetas de su vida, de manera que como el libro va acompañado de algunas cartas y fragmentos de diario, me va perfecto.

- Abandoned Stations on London´s Underground. A Photographic Record, J.E. Connor. No sé si lo he dicho alguna vez pero soy una "friki" del metro de Londres, del tube. Iba con la idea de buscar otro libro de este autor, un experto en las estaciones abandonadas de la ciudad pero en su lugar apareció éste, que se centra más en fotografiar los rincones de las estaciones de metro abandonadas.



- Dickens´s Victorian London, 1837-1901. El catálogo fotográfico de la gran exposición de Dickens in London que fuimos a ver al Museum of London.



- Weird Things Buyers Says in Bookshops, Jen Campbell. No estaba en mi lista a pesar de que había oído hablar mucho de él. Al entrar en Persephone Books lo vi en la mesita que tienen, me senté a hojearlo en un pequeño sillón y con solo dos anécdotas (y las carcajadas que solté) me convencieron para llevarmelo a casa.

- The Village, Marganita Lashki. Esta novela de Lashki estuvo mucho tiempo en reimpresión en Persephone (donde la quería comprar) y ahora, por fin, vuelve a estar en sus estantes. Había un par de libros que me tentaban mucho pero finalmente fui lógica, algo que no soy muy a menudo, al ser un libro al que tenía muchas ganas y llevaba esperando mucho tiempo. Habla sobre cómo la vida cotidiana de los ingleses cambió después de la Segunda Guerra Mundial, un tema que me interesa mucho.

- Miss Buncle Married, D.E. Stevenson. Después de lo mucho que disfruté con El libro de la señorita Buncle, sabía que no podría resistirme a la segunda parte. Y fue uno de los libros que más rápidamente cogí en esta visita a Persephone Books. No creo que tarde mucho en ponerme con él.



- Testament of Friendship. The Story of Winifred Holtby, Vera Brittain. La biografía que Vera Brittain le dedicó a su gran amiga era uno de los must con los que debía volver de este viaje (si podía, claro). En Foyles no lo tenían, algo que fue una decepción. Pensé que en Persephone Books lo tendrían, por aquello de que Holtby es una autora que publican pero nada, y el último día que estuvimos entero volví a Waterstone´s de Trafalgar Square para ver si estaba allí. Si no, nada, ya lo compraría por Book Depository. Y después de cruzarme con otros muchos libros que se habrían venido conmigo, fui a la sección de biografía histórica y lo localizé entre otras obras de Vera Brittain.

- House-Bound, Winifred Peck. Un Persephone que no compré en su tienda. Como había elegido ya tres libros en Persephone Books, decidí que uno más no vendría mal pero no sabía cuál elegir. Me llamaba la atención The Crowded Street de Winifred Holtby y Miss Ranskill Comes Home pero finalmente acabé por llevarme House-Bound, donde se trata un tema que prefigura el futuro de las mujeres de clase media-alta después de la guerra. Y porque la autora es tía de Penelope Fitzgerald.

- The Sir John Soane´s Museum Guide. Una pequeña guía de recuerdo de la casa museo de Sir John Soane.   Un lugar pintoresco y muy interesante, cerca del British Museum y bastante desconocido. Ya os contaré más cuando lleguemos a la última entrada del viaje.

Una semana después del viaje, y a raíz de una conversación twittera, me di cuenta de que me había olvidado de un libro y no me quedó más remedio que encargarlo a Amazon. Aquí está:



- Writing Brittain. Westlands to Wonderlands, Christina Hardyment. Los que estéis al tanto de "acontecimientos londinenses" sabréis de la exposición temporal que hay en la British Library. En ella se pueden encontrar muchísimos originales y manuscritos de obras clásicas y modernas inglesas. Cuando estuvimos en la British Library, no sabíamos lo que había dentro así que no entramos. Y hablando por Twitter, me di cuenta de lo que me había perdido: originales de Dickens (Grandes esperanzas), Elizabeth Gaskell (Norte y sur), Jane Austen (Persuasion, Sanditon), Winifred Holtby (South Riding), George Eliot, Stevenson, J.K. Rowling, Ishiguro, Daphne Du Maurier, las Brontë... En fin, aquí os dejo el enlace a la lista.

- Cider with Rosie, Laurie Lee. Un ejemplar de Collector´s Library de una de las novelas cuyo original estaba en la exposición.

martes, 10 de julio de 2012

Paseando por el Museum of London

Preparando las entradas sobre el viaje a Londres, me di cuenta de que hay varios lugares que se merecen una entrada más larga / más profunda de lo que pensaba escribir. Uno en concreto, el Museo de Londres, lo hemos disfrutado en dos tandas: hasta la época georgiana el año anterior y a partir de la época victoriana éste, así que como nunca acabé las crónicas del año pasado, voy a fusionar las dos entradas que pensaba dedicarle, exceptuando, al ser una exposición temporal, Dickens & London. ¿Qué os parece?



En la crónica del segundo día*, comentaba que el Museum of London es uno de mis museos favoritos de la ciudad. Creo que me gusta muchísimo más que la National Gallery (que me gusta poco de por sí), el British Museum o cualquiera de los museos de arte que están repletos de turistas que apenas se fijan en lo que hay pues lo interesante para ellos es decir que han estado allí. El Museum of London tiene varias ventajas: a nivel internacional, es el gran desconocido, puesto que al ser bastante local en sus contenidos, no atrae multitud de turistas. Por otro lado, es muy grande y muy denso pero los visitantes solo llegamos a ver una pequeña parte de sus colecciones: recopilan todo aquello relacionado con la ciudad, sea de la época que sea, desde objetos arqueológicos (tienen un servicio de Arqueología, llamado, muy oportunamente, MOLA), una enorme colección de vestuario de todas las épocas, archivos completos de diferentes instituciones... vamos una mina que por aquí no se ha descubierto. De tanto en tanto, organizan actividades que descubren al público general sus almacenes. ¡Ay! Quien viviera allí...

Yo, en cambio, me instalaría a vivir allí una temporada. Ya le he echado el ojo a una salita-comedor de la zona del Londres romano con un sofá que tiene muy buena pinta. Por supuesto, va desde los hallazgos prehistóricos de Londres hasta la actualidad. He leído críticas al museo en Internet que hablan de lo pesado que se hace la parte prehistórica del museo puesto que como decían "es una época de la que se sabe muy poco". Cada vez se conoce más sobre la Prehistoria así que cada vez los investigadores son capaces de elaborar la parte que concierne a esta época con más precisión. Otra cosa es que el espectador medio no sepa nada de la prehistoria, sin contar con tres o cuatro detalles que pronto quedaron obsoletos y que el cine ha contribuido a perpetuar.



Algo que me gusta especialmente del museo son las reconstrucciones históricas que hacen: salas acondicionadas donde se pueden ver cómo serían diferentes lugares. Os he hablado de la reconstrucción de varias habitaciones de una casa en la Londinium romana pero hay más, en particular a partir de la época georgiana. Durante este viaje, decidimos empezar por el mismo lugar donde nos quedamos el año pasado: el paseo victoriano. Imaginad una pequeña calle victoriana, con su oficina de banco, sus tiendas, su pub, incluso un carro de la leche... Todo ello basado en tiendas auténticas de la época. Las mejores son las que te enseñan un escaparate: la juguetería, una tienda de regalos para familias de clase media, etc. Pero la barbería, el banco, la zapatería e incluso, unos retretes públicos, no se quedan atrás. Pero nos hizo ilusión volver a los jardines de la época georgiana, donde reconstruyen un jardín de clase alta con sus cenas de postín, con sus bancos de época, sus vestidos y a través de varias escenas de películas que se proyectan en diferentes partes de la sala de forma que parece que haya camarillas que se dividen para cuchichear. Por otro lado, también está la recreación de un café de los años 30 que en All Clear, mi lectura eterna, aparece de tanto en tanto, Lyon´s Corner, donde puedes sentarte en las mesas mientras aprendes a calcular el precio de un té con pastas. 


En el Museo de Londres hay reconstrucciones de este tipo pero también es un museo que cuida mucho los audiovisuales. Ya pasada la época victoriana, con la llegada de los años 20 pudimos ver fragmentos de películas y documentales cedidos por el British Film Institute en una reconstrucción de un cine de la época.

En la exposición permanente hay uno que nos introduce en el Gran Incendio de 1666, a través de los diarios de Samuel Pepys y John Evelyn. Creo que lo he visto las dos veces que hemos estado allá. Y hay otro que me gustó muchísimo, como aficionada que soy a la Segunda Guerra Mundial, con testimonios de personas que vivieron los bombardeos en primera persona y lo explican a través de su voz y de fotografías de la época. 


Y por supuesto, hay expuestos una gran cantidad de objetos, maquetas, fotografías y pinturas de la historia de Londres. Podría pasarme horas caminando por el museo y no acabar nunca. Aquí tenéis unos cuantos ejemplos:










Durante la primera visita, compré la Guía de Recuerdo del museo, titulada Museum Highlights. Me ha ido muy bien para redactar una parte de la entrada. Y hace unos cuantos IMMs os comenté que había encontrado en Barcelona London. The Illustrated History, el otro libro fundamental sobre la ciudad que han publicado. 


Por otro lado, si os gusta la fotografía, hay que echarle un ojo a Museum of London Prints, donde tienen una colección de fotografías, pinturas, posters, objetos... vamos de todo lo que hay en los archivos del museo, ordenadas por períodos históricos. Como no, las fotografías y posters se pueden comprar en diferentes tamaños y acabados. Con la cantidad de fotos que hay, cualquier día encargo una para decorar el despacho.  Además, gracias a esta página he descubierto a un fotoperiodista, Henry Grant, cuyas inmensas colecciones de fotografías (desde 1950 a 1980) retratan el Londres cotidiano y actualmente se guardan en un archivo que lleva su nombre. Aquí podéis ver algunas. 


*Finalmente he publicado esta entrada antes que la crónica del segundo día, no penséis que os habéis perdido algo. 

viernes, 6 de julio de 2012

¡Y los ganadores son...!

Me ha costado lo mío aprender a capturar las imágenes pero aquí tenéis a los ganadores:



El segundo premio es para: ¡Magrat Ajostiernos!

Y el primer premio es para:



¡Marilú Cuentalibros!

¡Felicidades a las dos!

Tenéis 3 días para poneros en contacto conmigo al e-mail que hay arriba y que ahora os repito: l_lovegood_82@hotmail.com (recordad que la primera ele es minúscula). Si no, volveré a sortear el premio que no se haya reclamado.

miércoles, 4 de julio de 2012

Lista de participantes del concurso con sus números asignados

Ya he cerrado la lista para apuntarse al primer concurso de este blog y estoy contenta por la respuesta tan positiva que ha tenido: no me esperaba tanto para nada.
Aquí tenéis la lista de participantes y los números que os corresponden. Sacaré dos números en random.org: el primero será el segundo premio y se llevará a Virginia Woolf, el segundo será el ganador del libro que elija, eso sí, que no supere los 20 €:

Offuscatio: 4 puntos:  1, 2, 3, 4
Magrat: 10 puntos: 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14
Laura: 3 puntos: 15, 16, 17
Bego: 3 puntos: 18, 19, 20
Aglaia Callia: 3 puntos: 21, 22, 23
Carmen: 7 puntos: 24, 25, 26, 27, 28, 29, 30
Meg: 7 puntos: 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37
Luciana: 9 puntos: 38, 39, 40, 41, 42, 43, 44, 45, 46
Pilar: 9 puntos: 47, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55
Tapujos: 7 puntos: 56, 57, 58, 59, 60, 61, 62
Xavier: 3 puntos: 63, 64, 65
InesM: 9 puntos: 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 73, 74
Sonix: 3 puntos: 75, 76, 77
Sweetsmile_xx : 3 puntos: 78, 79, 80
Margari: 9 puntos: 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89
Little: 3 puntos: 90, 91, 92
Pakiko: 6 puntos: 93, 94, 95, 96, 97, 98
Lu: 10 puntos: 99, 100, 101, 102, 103, 104, 105, 106, 107, 108
Noelia: 9 puntos: 109, 110, 111, 112, 113, 114, 115, 116, 117
Mientrasleo: 3 puntos: 118, 119, 120
Eliane: 7 puntos: 121, 122, 123, 124, 125, 126, 127
Ale (Bibliobulimica): 3 puntos: 128, 129, 130
Anne Shirley: 4 puntos: 131, 132, 133, 134
Madame Mer Banaan: 7 puntos: 135, 136, 137, 138, 139, 140, 141
Guacimara: 10 puntos: 142, 143, 144, 145, 146, 147, 148, 149, 150, 151
Isi: 7 puntos: 152, 153, 154, 155, 156, 157, 158
Marilú Cuentalibros: 10 puntos: 159, 160, 161, 162, 163, 164, 165, 166, 167, 168
Liz: 10 puntos: 169, 170, 171, 172, 173, 174, 175, 176, 177, 178
Lissette: 4 puntos: 179, 180, 181, 182
Lectora de tot: 10 puntos: 183, 184, 185, 186, 187, 188, 189, 190, 191, 192
Esther Magil: 4 puntos: 193, 194, 195, 196
Mandy: 9 puntos: 197, 198, 199, 200, 201, 202, 203, 204, 205
Elena:) : 9 puntos: 206, 207, 208, 209, 210, 211, 212, 213, 214
Carla: 6 puntos: 215, 216, 217, 218, 219, 220
Montse: 6 puntos: 221, 222, 223, 224, 225, 226
Aguscosta2009: 3 puntos: 227, 228, 229
Pepe: 10 puntos: 230, 231, 232, 233, 234, 235, 236, 237, 238, 239
Nuemiel: 10 puntos: 240, 241, 242, 243, 244, 245, 246, 247, 248, 249
Porlomenix: 7 puntos: 250, 251, 252, 253, 254, 255, 256
Capicúa Ester: 10 puntos: 257, 258, 259, 260, 261, 262, 263, 264, 265, 266
Princess: 10 puntos: 267, 268, 269, 270, 271, 272, 273, 274, 275, 276
Nathaly Habich: 10 puntos: 277, 278, 279, 280, 281, 282, 283, 284, 285, 286
Matilda: 7 puntos: 287, 288, 289, 290, 291, 292, 293
Gloria Bes: 4 puntos: 294, 295, 296, 297
Espe: 7 puntos: 298, 299, 300, 301, 302, 303, 304
Perdidas entre libros: 7 puntos: 305, 306, 307, 308, 309, 310, 311

Para corregir algún error en la puntuación o por si me he dejado a alguien, tenéis todo el día de hoy y el de mañana. El viernes día 6 por la mañana colgaré las capturas con los ganadores.

¡Mucha suerte a todos y todas!

martes, 3 de julio de 2012

Lecturas de verano: ¡Mundodisco! + Mi biblioteca

Haciendo la lista de lecturas de verano y comparándola a la de año pasado, me he dado cuenta de que todavía no he leído nada de Terry Pratchett y del Mundodisco. Lo tengo en la lista pero lo voy aparcando, dejando atrás sin acordarme o acordándome muy de cuando en cuando. Este verano no puede acabar sin que haya leído, como mínimo, alguno de sus libros. Pero... no sé por dónde empezar.



¿Empiezo por el principio? ¿El color de la magia? ¿Escojo una saga y acabo con todos los volúmenes antes de empezar por otra? Podría hacer miles de preguntas pero mejor dicho, necesito consejos. Lectores de Mundodisco, contadme...


Y cambiando de tema, voy a aprovechar esta entrada para comentaros algo sobre un blog que me gusta mucho, Notas para lectores curiosos, y su sección sobre las bibliotecas personales de varios blogeros, entre los que está la mía. Si queréis curiosear sobre libros y descubrir múltiples curiosidades, el blog de Elena Rius es vuestra página.