viernes, 29 de junio de 2012

La lluvia antes de caer, Jonathan Coe

Me paso la vida leyendo y con todos los libros que leo, sé que hago muy pocas reseñas. Normalmente espero un tiempo a escribir, como si dejara el libro en maceración, como si necesitara librar mi mente del influjo de un libro que he disfrutado. Pero soy incapaz de esperar a escribir sobre el último libro que he leído, me ha impresionado, me ha hecho disfrutar, llorar y pensar. Y he pasado la tarde como si se acabara el mundo.



La lluvia antes de caer era una de esas lecturas pendientes desde hace mucho pero en los últimos días se ha acelerado gracias al Café Literario. Veréis: entre Carol, Atram y La hierba roja montaron una lectura conjunta improvisada de esta novela. Yo ni siquiera la tenía en casa y no estaba en mi biblioteca habitual así que tuve que ir buscando por el catálogo hasta encontrarlo y esperar a tener un hueco libre para ir a buscarlo. Y aunque Coe es un autor que me gusta muchísimo, no sabía que me encontraría dentro, más allá de la contraportada.

De Jonathan Coe ya había leído un par de novelas y una de ellas, El club de los canallas, es una de mis favoritas. No se parece en nada a La lluvia antes de caer y a la vez, tiene elementos comunes. Lo cierto es que todas las novelas de Jonathan Coe me causan un efecto similar. Sus personajes son perfectamente tridimensionales: no importa que sean protagonistas, secundarios o solo aparezcan en un capítulo.  De manera que me encuentro odiando a algunos de sus personajes, cogiendo manía a otros... vamos, sintiendo cosas sobre los personajes que me podría provocar una persona de la calle perfectamente. Igual que en sus otros libros. 


Si tuviera que enmarcarlo en un género, creo que sería típico englobarlo en el ahora tan popular "saga familiar". Se centra, como no, en los personajes femeninos, los hombres están ahí, sí, pero no mucho más. Vienen y van, como el viento que sopla en muchas ocasiones. Habla, sobretodo, de madre e hijas, de mujeres, de sentimientos, de la privacidad, de la hipocresía, del dolor...

Un día, Gill recibe la noticia de que su tía Rosamond ha muerto. Su herencia se repartirá en tres partes: una es para Gill, la otra para David, su hermano, y la tercera para Imogen, una desconocida. Hace años la vieron en una fiesta de cumpleaños de Rosamond pero nadie sabe nada de ella: quién es, dónde vive, nada. Era una niña rubia y ciega de siete años que nadie conoce.
Cuando Gill va a casa de su tía, encuentra otro legado: una colección de cintas que Rosamond ha grabado para Imogen. Si no pueden encontrarla, puede escucharlas Gill. Así que, unos meses después, en una visita a Londres, se sumerge en una historia que desconocía, a través de una serie de 20 fotografías que describen detalles ocultos para ella, una historia que se remonta a dos niñas que se escaparon de casa una noche de invierno durante la Segunda Guerra Mundial...

Una de las cosas que más me ha convencido del libro es su narración: la voz de Rosamond te ayuda a comprender a los personajes, no solo a ella, pero también da una visión parcial, algo habitual en este tipo de historias. Pero no echas en falta las voces de personajes como Beatrix (cómo la he odiado), Thea, Rebecca... la voz de Rosamond ya te da todo lo que necesitas. Su voz es muy envolvente y a pesar de que, a veces, las descripciones se me pueden hacer demasiado largas, este no ha sido el caso en absoluto.

Y otra cosa que me convencía del libro es (voy a ser frívola) su portada. Está en casi todas las ediciones porque refleja muy bien la historia, y en concreto, para aquellos que la hayáis leído, la fotografía número 5. Y, de paso, me ha descubierto un lugar muy interesante: la Mary Evans Picture Library, donde licencian imágenes y fotografías clásicas (y otras). Tienen un catálogo impresionante... todo protegido así que no puedo colgar ninguna imagen aquí.

Y ahora me uniré a la lectura de Al faro, que lleva unos días leyéndose en el Café...  Virginia Woolf para pasar el verano, creo que acabaré leyendo toda su obra antes de La señora Dalloway. Pero me han entrado ganas de releer El club de los canallas...



martes, 26 de junio de 2012

Un par de recordatorios




Esta entrada tan breve es para recordaros que queda solo una semana para que se cierre el plazo del primer concurso del blog. No he publicado nada pero tengo controlados los puntos de todos los que os habéis apuntado y me he llevado una gran sorpresa, no esperaba tanta participación. Vamos, que estoy encantada. Las bases y todo lo relacionado para apuntarse está en este enlace.

Llevo un par de días sin pasarme por la blogosfera por temas de trabajo: la próxima entrega del viaje tardará un poquito más de lo que esperaba, aunque ya os aviso que está a medias e intentaré que no tarde demasiado. Y si no, siempre habrá alguna entrada antes.

sábado, 23 de junio de 2012

El Londres dickensiano, preolímpico y postjubileo (I)




El bicentenario de Dickens era algo que sabía que bien vale un viaje a Londres, a pesar de ser año olímpico y del Jubileo de Diamante de la Queen Elizabeth. Así que, teniendo en cuenta que ha sido un viaje bastante improvisado por causas ajenas a nuestra voluntad, nos fuimos cuatro días. Y después de todo, lo podría definir con una palabra: extraño. Quizá ha sido por lo precipitado que no he podido preparar bien todo lo que me gusta llevar a mano, me refiero a algunas notas sobre lo que vamos a visitar o algunas rutas preparadas para hacer a pie. Puede que en las guías haya, pero me gusta diseñarlas en función de lo que vamos a ver así que había lugares muy emblemáticos de la ciudad que casi se nos escapan por no ir lo suficiente documentada.

Estos días Londres está revolucionado y se nota: a veces no podíamos llegar a nuestro destino en metro porque había tramos de varias líneas cortadas, de obras. Toda la ciudad se está poniendo a punto para los Juegos Olímpicos del mes que viene. Entre eso y la lluvia, tuvimos que cambiar de planes varias veces. Pero no voy a adelantar acontecimientos... empezaré por el principio, que se ralentizó por un retraso con el vuelo: pasajeros en el de al lado, con destino a Liverpool que no aparecían.

Los aviones me provocan dos sentimientos: adoro el inicio del vuelo, cuando la sensación de elevarse te provoca un vacío en el estómago pero odio las interferencias por el dolor que me provocan en los oídos. Durante el viaje de ida sentí las dos pero no fue nada comparado con la vuelta del último viaje a Vigo en noviembre, cuando el oído derecho se me inflamó tanto que pasé sin oír varios días. Y por el camino, como siempre, una lectura: esta vez no empecé ningún libro nuevo, llevé All Clear, que tenía abandonada reposando sobre la mesa de noche y que sabía que cualquier día me volvería a atrapar. Y, en efecto, lo hizo. Además, con una de esas curiosas coincidencias: parece que 2012 es el aniversario de muchísimos autores, intérpretes, matemáticos... Leyendo la revista de la compañía aérea mencionaban el centenario de Alan Turing, uno de los matemáticos que se hizo cargo del proyecto Enigma (primero), luego llamado proyecto Ultra. En el libro aparece Turing en Bletchley Park casi atropellando con su bicicleta a uno de los protagonistas. No sabíamos que las casualidades iban a ser la tónica del viaje.



Cada vez que voy a Londres, intento fijar un eje temático sobre el que gire el viaje: el año pasado no había uno general pero acabaron surgiendo dos: uno sobre Samuel Pepys y el otro alrededor de la Regencia, en particular a través de dos de sus figuras literarias: Jane Austen y John Keats. Este año estaba muy claro: tema victoriano, por supuesto, e intentaríamos centrarnos lo más posible en Charles Dickens. Pero ha surgido también un tema secundario, la Segunda Guerra Mundial, a través de la lectura que llevé y de lugares que nos iban apareciendo por el camino. Y por supuesto, el reinado de Enrique VIII (más conocido en casa como Enriquito) que siempre intenta hacer su aparición sea como sea. Nosotras como fans de los Tudor, encantadas.

Y, por cierto, como en todos los viajes victorianos, contamos con la presencia invitada de un actor de Hollywood nada victoriano pero que siempre acaba por colarnos alguna de sus películas: Clint Eastwood. Igual que en aquel viaje que hice hace dos años con Patricia y Guacimara, donde mientras ellas hacían cola en las afueras del teatro, yo me quedé en el hotel y bajé a la salita victoriana donde en la tele ponían una película de Eastwood. Es muy extraño estar en una sala completamente decorada al estilo victoriano con una televisión donde ponen una película de Clint Eastwood (una de acción de principios de los 90, no un western, que fue lo nos pusieron esta vez). Y, por supuesto, en un viaje victoriano no podía faltar la lluvia.

En este viaje hemos estado muy limitadas geográficamente: lo más al oeste de la ciudad que hemos pisado ha sido el Soho: mucho Charing Cross, mucha (muchísima) City, mucho Bloomsbury, Clerkenwell, Lincoln´s Inn. Hemos utilizado poco el metro así que la inversión del año anterior en dos Oyster Card nos ha ido de perlas: los billetes de un día no nos salían a cuenta.

Nuestra idea era, como en cada viaje, hacer una excursión de un día y el sitio que teníamos elegido, además confirmado por la visión en el aeropuerto del doble de uno de sus habitantes más famosos. Pero eso os lo explicaré más adelante.  viendo las noticias de la BBC nos acabaron de confirmar la previsión de heavy rain para el lunes así que improvisamos planes para el día siguiente.

En fin, después del aterrizaje, tenemos nuestra primera parada en el Marks & Spencer del aeropuerto. Somos así de ansiosas con M & S, además nos moríamos de hambre y solo eran las 13.30. Creo que empiezo a entender a los ingleses y el por qué comen tan temprano. Normalmente, el primer día esperamos y comemos en el hotel o en Russell Square, el ya famoso parque que está delante pero esta vez no pudimos: devoramos la comida en el mismísimo tren. Y al salir de la estación de Saint Pancras, aprovechamos para dar un paseo que nos bajó la comida.

Pero las Oyster Card que os comentaba arriba al principio no resultaron tan buena idea: cuando llegó el momento de recargarlas por primera vez, llevar esta idea a la práctica se convirtió en un infierno. Probamos todas las máquinas de Russell Square y ninguna era capaz de leer bien las tarjetas. Cuando decidieron hacerlo, era imposible que aceptaran la recarga. Solo pudimos recargar una y mi madre tuvo que comprar un billete... Dentro tampoco tuvimos suerte: nuestra intención era, impacientes como somos, ir ya a la exposición de Dickens and London, uno de los principales motivos del viaje. Pero al bajar nos encontramos con varios carteles que indican que el tramo de la línea Central desde Marble Arch hasta casi la Torre de Londres está cerrado por obras así que tuvimos que improvisar una nueva visita porque si teníamos que dar la vuelta y hacer otro transbordo no nos daba tiempo a llegar. En fin, encaminamos nuestros pasos hasta...

Charing Cross y en concreto, la National Portrait Gallery. La vi en aquel segundo viaje que hicimos con Patricia y Guacimara hace dos años, pero allí nos dedicamos a ver los retratos que más nos gustaban: la Regencia, la época victoriana y pasamos un poquito por encima del siglo XX. Esta vez, en cambio, lo pudimos ver todo, incluidas algunas salas especiales. Lo que no vimos fue la exposición dedicada a la imagen de la reina Elizabeth, puedo asegurar que para los ingleses el Jubileo no está tan pasado. Como muestra, un balcón que vimos en Southbank. Si hablar de que todas las tiendas estaban repletas de recuerdos del Jubileo y en muchos pubs conservaban la decoración típica de triángulos azules y rojos.



Volviendo al National Portrait Gallery, dimos varias vueltas hasta empezar cronológicamente por los Tudor (como toca) pero al final de todo nos encontramos con una pequeña sorpresa: había una exposición temporal con varias esculturas de los reyes Plantagenet y un poco más avanzado el tiempo, otra sobre las dos mujeres que cambiaron el destino de Inglaterra: Charlotte (Carlota) la hija del Príncipe Regente, quizá si no hubiera muerto tan joven, nunca hubiéramos oído hablar de la otra: la reina Victoria. Las láminas que exponían iban desde la boda de Charlotte, que solía identificarse con Marianne Dashwood de Sentido y sensibilidad, a la boda de Victoria y Alberto. Vimos el retrato de un conde de la época de Elizabeth I con un enorme parecido con mi hermano (algo que él todavía no cree porque soy incapaz de encontrar el retrato en cuestión en la web, snif, snif). Y la foto del mes, que no es otro que Alan Turing, el matemático del que os he hablado antes.

Y, por supuesto, llegamos a la época de la Regencia tranquilamente, deteniéndonos delante del pequeño retrato de Jane Austen, comentando las bondades físicas de Constable, en mi caso, y de Lord Byron, en el de mi madre. Y también comentando el famoso Kit Cat Club, que fuera de Inglaterra no es tan famoso, que en el siglo XVIII se reunía en la taberna Trumpet (entre otros lugares) y que se dedicaba fundamentalmente a la literatura y a la política. Los siglos XVIII, XIX y XX nos ocuparon un buen rato: también vimos gran parte de los victorianos y nos sentamos a descansar delante de los retratos de Charles Dickens y las Brontë.



Mi madre, a quien le gusta mucho Dickens pero apenas conoce a las Brontë, empezó a hacer preguntas sobre los retratos y a quejarse de que el famoso retrato de las hermanas se le notan las marcas de deterioro por haber pasado muchos años metido en un cajón. No le conté la historia completa pero no creo que le hubiera gustado demasiado. Finalmente, fuimos a ver los retratos del siglo XX, con algunos de los miembros más conocidos del grupo de Bloomsbury, entre los que no vimos a Virginia Woolf.

Después de una breve visita por la tienda, en que encontré esta preciosidad que se vino después a casa: una colección de reproducciones de documentos de la Segunda Guerra Mundial, carteles, folletos de información sobre qué hacer en caso de ataques con gas, recetarios para alimentar a una familia con el racionamiento, etc. Incluso lleva un marcapáginas muy bonito sobre la necesidad de reaprovechar papel que, por supuesto, como mi lectura actual es All Clear, ahora mismo está entre sus páginas. Y salimos a disfrutar de una tarde soleadísima en Trafalgar Square con muchísima gente en manga corta y tomando el sol en los bancos.



Lo malo fue que el hambre nos apretaba y una merienda se hizo imprescindible así que después de dar un par de vueltas a la plaza nos metimos en Waterstone´s de Trafalgar Square en busca de un Costa, se ve que desde el último viaje nos hemos vuelto asiduas. Un par de zumos, un trozo de pastel y un muffin nos trajeron un ratito de tranquilidad. Y nos permitieron contemplar a un par de lectoras más, ¿recordáis la chica que leía a Danielle Steel? Yo misma, al ser la primera planta muy pequeña, me atreví a hacer una rueda de reconocimiento: estaba toda dedicada a viajes, pero incluía una mesa y una estantería dedicadas a la ciudad de Londres, desde todos los puntos de vista, especialmente del histórico. Así que me senté allí mismo en el suelo y parece que quedé integrada en el lugar tan bien que algunas mujeres me preguntaron dónde estaba el baño. Mientras tanto, me acabé llevando dos libros de historia de Londres: uno sobre la historia de la calle Fleet (más conocida por haber sido la sede de la gran mayoría de prensa británica) y otro, que nos iría muy bien en nuestro periplo dickensiano, con varias rutas por su Londres. Igual que el año pasado aprovechamos muy bien la guía de placas que compré en la tienda del London Transport Museum.



Y como no sabíamos dónde ir exactamente, nos dedicamos a subir por una de las calles más famosas del mundo en lo que a libros se refiere, Charing Cross Road. Pero, de repente, tuve un antojo (no de embarazada, pero sí algo similar): "¿Por qué no vamos al Soho?" Lo cierto es que, a pesar de todas las veces que he ido a la ciudad, nunca había estado en él. En realidad, vimos muy poco: unas cuantas calles, que nos hicieron gracia por llevar el nombre en inglés y en chino, y llegamos a las puertas del único parque que hay, Soho Square. Y de allí bajamos y volvimos a Charing Cross, donde compramos algún que otro regalo especial, más fotos (como fan de Cantando bajo la lluvia no pude resistirme a hacerme algunas fotos en la puerta del teatro donde se representa el musical) y como no, nos metimos de cabeza en una de mis librerías favoritas, que cerraba a las 21h.



La librería en concreto (seguro que muchos ya lo habéis imaginado) es Foyle´s. En la visita del año pasado me di cuenta de que, cada vez que iba a Waterstone´s Piccadilly, salía con pocas cosas, encontraba cada vez menos libros que me interesaban, además de ver como las secciones que encuentro más interesantes cada vez tenían menos espacio, sin contar la horrorosa transformación de la sección de literatura infantil y juvenil donde la literatura teenager tiene cada vez más peso. Esta vez ni hemos pasado por allí. Hemos ido directamente a Foyle´s que, además, estaba muy cerca de nuestro hotel. Y allí es un no parar :P
Mi madre siente un terror instintivo hacia mis compras literarias y decidió sentarse en un sillón de la planta baja mientras yo subía a la segunda planta, donde tienen varias secciones que me interesan: historia, arqueología, biografía. En fin, suele ser un lugar donde paso mucho rato y me gusta muchísimo la sensación de pasillos inacabables donde nunca sabes por dónde saldrás, suerte que tengo controladas las salas donde está la historia inglesa. Tuve suerte: varias biografías, entre ellas la de Pepys (finalmente tuve que dejarla allí aunque no descarto que cualquier día venga conmigo via Amazon o Book Depository), el último libro de Virginia Nicholson en bolsillo, un clásico inglés del XVIII y alguna cosilla más, que ya veréis en el IMM 12 (aún en fase de redacción). Por supuesto, cayeron unas cuantas postales, de esas que me gusta utilizar de puntos de libro de tanto en tanto, allí las tienen preciosas.



Y después de comprar y dar vueltas por toda Foyle´s, un lugar en el que, a veces, me gustaría pasar toda una tarde o un día revolviendo estanterías, nos fuimos paseando hacia el hotel tranquilamente, tropezando con un montón de carteles de musicales: parece que este año se han vuelto locos adaptando clásicos infantiles, Matilda de Roald Dahl es uno de ellos y también es inminente el estreno de El león, la bruja y el armario. Pero de la que estuvimos más cerca es de Rock of Ages que, no dio tiempo de entrar ningún día, pero que tengo que ver la próxima vez que vaya. Parecía un concierto de rock de verdad, todo el público coreando las canciones, me pareció impresionante y eso que solo lo escuchamos desde fuera. Grabé un vídeo para la ocasión antes de que se acabara la batería de la cámara pero al no saber como subirlo, os cuelgo un vídeo de la versión original de Broadway.



Y, por supuesto, ya sabéis que en nuestras noches londinenses no podemos alejarnos de la tele, por si acaso hay algo interesante en los canales de la BBC, ITV, Channel Four... pero esta vez la primera noche la dedicamos íntegramente a la Eurocopa (y yo que no pensaba verla).

Continuará...

sábado, 16 de junio de 2012

Reading books in London

Leyendo a Nit y recordando algunas escenas del viaje a Londres, relacionadas con los libros, me he atrevido a escribir una entrada sobre lecturas que he visto por la capital británica. Como ha llovido tantísimo, no he visto a nadie leer en los parques y casi no hemos podido entrar en ninguno, me corrijo, en Lincoln´s Inn Fields y en uno al que le tenía muchas ganas, los jardines de Postman´s Park. Vamos, me tendré que limitar a los aviones y al metro.



En el aeropuerto, viaje de ida, casi todos los pasajeros ingleses leían: unos pocos en su e-reader, otros (los más) en formato tradicional. Niños incluidos.
Una niña sentada delante mío leía cuentos de terror, una serie titulada Victorian Horror Tales. Su madre, a su lado, estaba sumergida en su e-reader.
Una chica de más allá leía una novela de Anthony Quinn (buscando por internet, he descubierto que hay un autor así llamado y que no es el actor, al estilo de las dos Elizabeth Taylor) y de tanto en tanto, charlaba con su vecina, otra lectora que tenía demasiado lejos para ver cuál era su lectura.
En mi caso, me dediqué a All Clear, un libro que tenía a medias y que me pareció el adecuado para llevar en el avión, su lectura y la de su primera parte, Blackout, son las que más me han acercado a Londres en los últimos meses.
En el metro de Londres, lecturas variadas: Tormenta de espadas, de George R.R. Martin (curiosamente, a pesar de lo muy de moda que está, solo lo vi en brazos de una chica), novelas románticas, thrillers, novelas de moda... tantos que sería incapaz de repetirlos aquí.

Algo que me gusta de las fotografías de lectores es que nunca puedes saber exactamente qué libro será leído por quien, a pesar de que por aquí, en Barcelona, es mucho más fácil de prever qué libros te encontrarás en el metro. Hay excepciones, claro. Todavía recuerdo al adolescente que muchos calificarían de "pintas" que leía apasionadamente un libro sobre la Segunda Guerra Mundial y que le tenía tan absorbido que no podía despegar los ojos.

La primera tarde, descansando en la cafetería del Waterstone´s de Trafalgar Square, una chica se sentó en la mesa de al lado y leía, muy acertadamente, una novela de Danielle Steel, y suspiraba de tanto en tanto. Después de beber mi zumo, me fui a sentar en el suelo de la primera planta, rodeada de libros sobre historia de Londres y acompañada de una pareja de ancianos que hacían lo mismo, por supuesto sin suelo.

Este año, gracias al Jubileo, estaban de moda los libros de historia, las biografías de ingleses históricos famosos y sobretodo, los libros sobre la familia real y sobre Londres. Y por supuesto, Dickens. Excepto en el tercer grupo, me he puesto las botas con los otros. Lo cierto es que son los que suelo buscar cuando estoy en Inglaterra, dejando a un lado las novelas, por supuesto. Así que he buscado y rebuscado de lo lindo. Dentro de unos días veréis las compras...

Y en la vuelta, rodeada otra vez de lectores en el avión: en el asiento de delante, un chico leía un thriller y justo al otro lado del pasillo, otro no despegaba los ojos de su lectura: Rebel, una novela histórica basada en la vida de William Wallace. Coincidencia o no, hacía un par de días tropezamos por casualidad con la placa dedicada a su memoria en St. Batholomew Hospital. En nuestros viajes todo está relacionado.



He buscado en mis archivos fotos que haya hecho en Londres de personas leyendo y me he tenido que remontar al viaje del año pasado y a Hampstead, a la casa de Keats. La segunda es la placa dedicada a la memoria de William Wallace en St. Bartholomew Hospital, el lugar donde murió y fue descuartizado. 

domingo, 10 de junio de 2012

A vueltas con Dickens



Cuando leáis esta entrada, estaré dando vueltas por Londres, impregnándome del ambiente dickensiano y también del preolímpico, que una es muy fan de los Juegos Olímpicos y que me encantaría presenciar en directo.

Os cuento a la vuelta.

P.D. He programado esta entrada así que espero que haya suerte y suba bien. A la vuelta, empezaré a responder a todos los que os habéis apuntado al concurso, no me he olvidado.

viernes, 8 de junio de 2012

Leyendo sobre Silverstream ¿o era Copperfield? (El libro de la señorita Buncle)

Uno de los últimos libros que he leído ha sido El libro de la señorita Buncle y de verdad, tenía muchas ganas de acabarlo para contaros mis impresiones. Llevaba una época en que había empezado unos cuantos pero se me escurrían porque, a pesar de interesarme, no acababa de tener la concentración necesaria para leer. Pero todo eso acabó con El libro de la señorita Buncle: lo compré un jueves en una de mis librerías de cabecera y lo reservé intencionadamente para empezarlo en el próximo viaje en tren que hiciera, dos días después y a Girona, hace unas semanas, cuando subí a ver Girona, Temps de Flors. Entre la ida y la vuelta había devorado más de 100 páginas y así seguí hasta que lo acabé. De ahí la foto...



El argumento es bastante sencillo pero llega a ser muy ocurrente: la señorita Buncle vive en un pequeño pueblo de Inglaterra y culpa de la Gran Depresión (la novela transcurre a mitad de los años 30) las rentas de las que vive empiezan a disminuir. Así pues, para ganar dinero tiene dos opciones: dedicarse a la cría de gallinas, algo que no le va mucho, o escribir un libro. Y, como os podéis imaginar, opta por la segunda. Pero como ella misma cree que no tiene imaginación, se dedica a escribir sobre el pueblo en el que vive, al que transforma en Copperfield y sobre sus vecinos. Al acabarlo, lo envía a la primera editorial que aparece en la guía (muchas risas) y el señor Abbott, el editor, sabe que tiene en sus manos una buena novela, quizá el ansiado éxito de ventas. Eso sí, duda de si se trata de una sátira exquisita, comparable al primer capítulo de La abadía de Northanger, de Jane Austen, o de una sencilla crónica de acontecimientos vistos con la mirada ingenua e inocente de un simple. Abbott decide cambiar el nombre de Crónicas de un pueblo inglés por el de El perturbador de la paz. Título que acabará siendo mucho más acertado...

El verdadero protagonista de la historia no es la señorita Buncle, ni Silverstream, ni ninguno de sus habitantes, si no el libro, muy bien llamado El perturbador de la paz. Es su lectura la que pone patas arriba el pueblo, todos intentan (infructuosamente, claro) descubrir quién es John Smith, lo único que les falta es sacar los perros a la calle. Y tampoco se centra exclusivamente en ningún personaje, ni siquiera en Barbara, Stevenson se centra en todo el pueblo y su modo de vida, y como éste se ve perturbado por el libro. Habla más de escenas cotidianas, de como las clases sociales tan marcadas que existen en el pueblo se desploman porque sus secretos más reveladores se desvelan en el libro. Y lo más divertido, que me hizo reír muchísimo, es como los personajes adoptan diferentes actitudes: unos se enfadan, otros intentan demostrar que no son como se dice y otros empiezan a comportarse como los personajes del libro.

Entre los personajes, variados y de todo tipo y condición, me quedaría con Dorcas, la cocinera, criada, chica para todo de Barbara Buncle, toda una inyección de optimismo; después, está Sarah Walker, la mujer del médico, la única que no se deja llevar por toda esa vorágine porque, como ella misma se da cuenta, no aparece en el libro, y que es lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de que la novela es un entretenimiento. Sally es otro personaje que me gusta: es la nieta de la señora Carter, que, después de extirparle el apéndice, se ve obligada a hacer la convalecencia en casa de su abuela en Silverstream. Sally se cansa muy pronto de que su abuela la trate como si tuviera siete años.
Pero lo cierto es que uno de los que menos me ha gustado es la misma Barbara Buncle que, a pesar de que tiene capacidad de observación e inteligencia, no lo demuestra de forma que todo el pueblo la considera tonta, por decir algo suave. A mí me ha parecido algo sosa.
Y entre los líderes de la "cruzada" mis favoritos son la señora Featherstone Hogg, indignadísima porque en el libro se destapa un hecho de su pasado que como gran dama del pueblo quiere olvidar, y la cazafortunas, la señora Vivian Greensleeves.

Me he olvidado de comentar alguna cosa de D.E. Stevenson: el apellido os recordará a Robert Louis. Los dos eran escoceses y primos. En Gran Bretaña fue una autora bastante conocida pero llevaba unos años en el olvido hasta que dos editoriales se dedicaron a reeditar sus obras: Bloomsbury, en su catálogo de Bloomsbury Group, donde ha recuperado clásicos ingleses del siglo XX (publicó Mrs. Tim in the Regiment) y, como no, Persephone Books, que publicó Miss Buncle´s Book y su continuación, Miss Buncle Married, por el éxito que tuvo la primera parte. Además, todavía hay una tercera parte, The Two Mrs. Abbott. En España lo ha traído inesperadamente Alba Editorial en su nueva colección Rara Avis.

En fin... es una novela muy entretenida y divertida, como dicen en la faja de la edición española, para una tarde de lluvia. Además del tren, es exactamente el momento en que la leí. Un día en el tren y una tarde de lluvia. 

lunes, 4 de junio de 2012

¡Las primeras 50.000 visitas y algo más!

Cada vez me sorprende más que por aquí se pase tanta gente al día, en los últimos meses cada vez el blog tiene más visitas. Para muchos de los que me visitáis y que tenéis vuestros rincones, quizá sea más habitual llegar a estas cifras pero como el mío ha tardado 4 años en alcanzar 50.000 visitas, me apetece celebrarlo con algo especial. Eran las 50.000 visitas o los 200 seguidores pero como el ritmo de seguidores es mucho más lento...
Vamos, que finalmente me he atrevido y organizo el primer concurso del blog.



Después de darle muchas vueltas, he decidido que haya 2 premios. El segundo premio será un ejemplar del libro de Virginia Woolf Una habitación propia, uno de esos libros que hay que leer. Y el primero... será totalmente a libre elección del ganador, eso sí, a condición de que sea capaz de encontrarlo y que no sobrepase los 20 €. ¿Qué os parece?

Y como condiciones, no voy a ser tan exigente como otros blogs. Lo único que os pido es:

1- Que seáis seguidores del blog. A pesar de la condición, hay un par de personas habituales del blog desde hace mucho que no tienen cuenta de seguidores pero que si se animan pueden participar igualmente, Cristina y Maria. Por esto ya tendréis 1 punto.

2- Que dejéis un comentario en esta entrada diciendo que queréis participar. Por esto 2 punto más.

A partir de aquí os propongo opciones para tener más puntos que no son obligatorias.

3- Colocar en el banner en un lugar visible de vuestro blog con un enlace a esta entrada. 3 puntos.

4- Hacer una entrada en el blog con el anuncio de este concurso, da igual que sea individual o conjunta. 3 puntos.

5- Anunciarla en redes sociales como Facebook y Twitter. 1 punto.

Resultaría mucho más práctico que en la entrada, al apuntaros, me dieráis ya los enlaces si queréis optar a tener más opciones. La suma ya la haré yo, no hace falta sufrir por eso.
El plazo acabará el día 3 de julio y para ese día, espero saber cómo utilizar random.org porque no confío demasiado en las manos inocentes de Tommy, Titi y Penny, mis gatitos, para que uno de ellos se atreva a sacar un número. El día 4 subiré la lista de participantes con sus números asignados y el día 5 os daré el resultado.

En fin... espero que os apuntéis.

EDITADO EL 05/06/2012: Me he olvidado comentar que sí, es un concurso INTERNACIONAL.

sábado, 2 de junio de 2012

Más memes y celebraciones

Aprovechando estos días que he estado fuera y aprovechando también que Reading at the moonlight ha cumplido una fecha importante, tenía pendientes un par de premios que publicar, premios de aquellos que llevan preguntas.



El primero es de Magrat Ajostiernos de "Crónicas del ferrocarril" y consiste en responder unas cuántas preguntas y en proponer otras cuántas a los que quieran responder.

1. ¿Cuál es tu adaptación preferida al cine o la televisión de Jane Eyre?
- Soy incapaz de decidirme así que tengo que decir dos: la de 2006 de la BBC protagonizada por Ruth Wilson y Toby Stephens, y la última, de 2010, con Mia Wasikowska y Michael Fassbender. Las dos tienen todo lo bueno que espero en una adaptación: que capturen la esencia del libro. Puede que la segunda elimine muchas cosas pero está bien adaptada.

2. ¿Cuál es tu libro preferido de Jane Austen?
- A eso ya contesté en el Tridente Literario hace unos días: Persuasión.

3. Una novela de Dickens que recomendarías por encima de las demás.
- Tengo la impresión de que todos los que deciden leer a Dickens, eligen siempre las mismas novelas: que si Oliver Twist (que ha llegado a un punto en que me aburre un poco), Historia de dos ciudades, Canción de Navidad o Grandes esperanzas. Y ya está. Mis favoritas, aparte de Canción de Navidad, nunca entran en la lista. Así que me voy a decantar por recomendaros Casa desolada y Los papeles póstumos del club Pickwick. Cada vez que lo cojo me hace reír a carcajadas.

4. ¿Cuál es tu serie o miniserie de época preferida?
- Norte y sur y Orgullo y prejuicio.

5. ¿Y tu película de época preferida?
- Sentido y sensibilidad. La veo de tanto en tanto, una y otra vez, además cuando la pasan por la tele soy incapaz de encontrar una excusa para no sentarme en el sofá.

6. ¿Qué personaje de Downton Abbey borrarías del mapa?
- Mmmm... le tengo cariño hasta a Thomas así que es difícil. Puede que a Lady Crowley, que me da la sensación de que pinta poco ahí. O a Ethel, que me cansa.

7. ¿Cuál es tu actor de época favorito?
- Colin Firth, Richard Armitage y Alan Rickman.

8. ¿Y actriz?
- ¡Kate Winslet! Es mi actriz favorita ya de por sí, desde los tiempos de Sentido y sensibilidad. Y Romola Garai también me gusta mucho.

9. ¿Qué actriz ha interpretado a la Jo March (Mujercitas) perfecta en tu opinión?
- Winona Ryder. A June Allison siempre la he encontrado demasiado mayor para el personaje y Katherine Hepburn... bueno, es que a la gran Katherine Hepburn nunca me la he podido imaginar como una chica de 15 años.

10. ¿Has leído Ruth y Mary Barton de Elizabeth Gaskell? ¿Cuál te gustó más?
- De momento solo tengo Mary Barton, espero que Ruth llegue pronto.

11. ¿Qué adaptación de una novela de época te gustaría que llevaran (una vez más o por vez primera) a la gran pantalla?
- La mujer Quijote o alguna novela inglesa del siglo XVIII. Esa era mi primera opción pero ahora que he leído El libro de la señorita Buncle me estoy imaginando a los personajes cuchicheando y organizándose para descubrir al autor que... me encantaría verlo adaptado.


Y de parte de Marian de Marian lee más libros, tengo otro meme pendiente. Consiste en responder 11 preguntas y después, nominar a cinco blogs más que respondan las que formularé yo.

1. Si un libro no te engancha y te aburre, ¿lo abandonas, o sigues hasta terminarlo?

Antes me costaba mucho dejarlo, ahora si veo que realmente no me lleva a ninguna parte y es un sufrimiento continuar, lo dejo.

2. ¿Te gustan las novelas de ciencia ficción? Si es así, ¿Cual es tu autor favorito de este género?

Me gustan, sí, pero he leído muy pocas. Ahora que he leído Crónicas Marcianas, estoy atravesando una fase muy Bradbury así que le voy a colocar como autor favorito.

3. Dime un título de novela histórica que figure entre tus preferidas.
Mmmm... La novela histórica no me gusta demasiado, prefiero las biografías o los libros de historia gordos (para algo soy historiadora). Pero si tengo que mencionar algo diría London, de Edward Rutherfurd o Yo Claudio de Robert Graves.

4. ¿Eres de los que ya se ha pasado al libro electrónico y reconoces sus ventajas, o sigues siendo fiel al formato de papel?
De momento sigo siendo fiel al papel: tengo una tablet y también descargo de Amazon e-books libres de derechos para la aplicación de Kindle en el ordenador pero el papel va primero. Lo cierto es que descargo y se queda en el cajón...

5. ¿Que te gusta más, ver películas, o eres más de series de televisión? Si eres más de series, dinos una que te haya enganchado.
De las dos cosas. Durante el fin de semana suelo ver películas y durante la semana series. Ahora mismo estoy viendo muchas series británicas: Robin Hood (otra vez), Skins, Shameless. Acabo de recordar que tengo pendiente una entrada de la segunda...

6. ¿Te gusta escribir, disfrutas escribiendo?

Disfruto mucho. Además, escribo mucho más de lo que publico.


7. ¿Que crees que es lo que más les gusta de tu blog a tus seguidores?

Todavía me lo pregunto. En fin, eso tendría que preguntárselo a ellos. Respondedlo en los comentarios, please.

8. ¿Porque decidiste abrir tu blog?

Creo que ya lo he explicado alguna vez: hace años, durante el boom de Messenger, tenía un MSN Space en el que iba escribiendo críticas de libros, de películas... Llegó un momento en el que me cansó y la vida se me complicó mucho como para escribir a menudo así que cerré. Al cabo de unos años, en 2008, la vida me trajo otro momento similar a aquel en que creé el Space y en aquel momento empezó el boom de los blogs. Necesitaba tener un lugar donde escribir otra vez y al principio, empecé en wordpress pero me pase a Blogger porque me liaba muchísimo con wordpress que para alguien que empieza, es algo complicado.


9. ¿Te gustaría conocer personalmente a tus seguidores más asíduos?

Conozco a una gran parte: María, Samedimanche, Guacimara, Patricia, Noemi, Vanesa, etc. Siempre me ha hecho mucha ilusión conocer a tod@s l@s que se pasan por aquí. Vamos, que lo de conocer a alguien me hace mucha ilusión, me da la sensación de que todos los seguidores y seguidoras somos una pequeña familia.

10. Si tuvieras la oportunidad de conocer y tomarte un café con un gran escritor, ¿a cual elegirías y porqué?

Mmmm... la gran mayoría de los que me gustan están criando malvas. ¿Puedo resucitar a alguno? Pienso que sería muy interesante tener una charla con Elizabeth Gaskell, cada vez la encuentro más interesante. O ya que es el bicentenario, una entrevista con Charles Dickens sería una exclusiva muy interesante.

11. Dí dos frases que te caracterizan y que digas a menudo.

Cuando estoy explicando cualquier cosa, siempre digo "Y entonces... y entonces...". Creo que ya lo decía hace muchos años. Y no sé me ocurre ninguna más...

Y aquí dejo mis preguntas:

1. ¿Cuál es tu género favorito?
2. ¿Dónde es el viaje de tus sueños?
3. ¿Te dan miedo los clásicos?
4. ¿Te gusta Jane Austen?
5. En caso afirmativo a la pregunta anterior, ¿cuál es tu personaje masculino favorito? Por favor, dime alguien que no sea Darcy...
6. ¿Hay algún género que te guste pero que tengas algo olvidado?
7. ¿Utilizas mucho las bibliotecas?
8. ¿Te gusta leer libros de no ficción? ¿De qué tipo?
9. Además de leer, ¿qué otras aficiones tienes?
10. Si tuvieras que escoger el país de dónde provienen la mayoría de tus novelas preferidas ¿cuál sería?
11. Y un tema muy de actualidad, ¿frío o calor? ¿O prefieres los meses no demasiado extremos?

Y finalmente, después de todas las preguntas, les voy a lanzar el reto a tod@s aquell@s que se atrevan.

Por cierto, aprovechando la entrada os anuncio que pronto tendréis una sorpresa, en la próxima entrada ;)