jueves, 24 de mayo de 2012

IMM 11, los libros se suben al andamio

Y no es ninguna broma. Ya que tengo de "invitado especial" en casa una restauración de la fachada y tengo parte de los andamios instalados a menos de un metro de altura del balcón, pues me he atrevido a hacer un IMM presentando los recién llegados a las estanterías colocaditos en el andamio. No he contado los de Sant Jordi que ya tuvieron una entrada para ellos solos.



- La història de l´amor, Nicole Krauss. Compré La història de l´amor para la lectura conjunta del Café Literario y como siempre llevo retraso lector y cada vez soy más lenta leyendo, se ha quedado ahí en la estantería de pendientes sin que me diera tiempo a participar. Pero, al ser un libro al que le tengo ganas, no importa: sé que tendrá su hueco dentro de poco.

- Sonetos, William Shakespeare. Lo compré en pleno marzo, en aquella pequeña ola de calor que hubo y en plena fiebre poética. Me imaginaba leyéndolos en uno de mis parques favoritos, sentada en la hierba pero de momento no ha podido ser. Seguro que cuando el tiempo se anime y yo tenga más tiempo libre, me decido.

- Middlemarch, George Eliot. Al fin la tengo. Middlemarch es una de esas lecturas pendientes desde hace muchos años pero que sabía que no compraría hasta que llegara el momento de leerla. Y, por mis ganas y tiempo, ha llegado el momento. Me he decantado por la edición de bolsillo de Cátedra que cuesta casi tanto como la de Alba Editorial pero es mucho más manejable (y viene con introducción y notas).



- The Major Works, John Keats. ¡Por fin! Desde que vi Bright Star empecé a buscar libros con su poesía completa. Solo encontraba los típicos de poemas escogidos y con los mismos poemas. Después de mucho buscar, encontré en La Central este volumen con más de 700 páginas de poemas, el Endymion completo, incluso comentarios que hizo el poeta en sus volúmenes de las Obras Completas de Shakespeare o El paraíso perdido de Milton.

- La palabra heredada, Eudora Welty. Una preciosidad de libro que ya he devorado y al que no puedo referirme sin recomendarlo. En fin... pronto sabréis más cosas de él.



- La muchacha de los ojos de oro, Honoré de Balzac.

- El vell Goriot, Honoré de Balzac. Después de mi recién descubierto amor por Balzac (el año pasado me enamoré de sus obras gracias a leer Eugénie Grandet) me he decidido a ir leyéndole poco a poco. En casa me esperaba La prima Bette, comprada hace un par de años en la única visita que he hecho a la Feria del Libro de Madrid, pero intento ir completando la colección. Además, sé que es un autor al que recurriré y en el que puedo confiar en que sus obras me gustarán.



- La casa del páramo, Elizabeth Gaskell.

- Mary Barton, Elizabeth Gaskell. ¡Por fin! Mary Barton era uno de esos libros que llevaba años esperando años.


- Xingú, de Edith Wharton. Una pequeña joyita de Edith Wharton. Teniendo en cuenta que cada vez leo más despacio, estoy alucinada con ésta porque la leí seguida. El prólogo que ha escrito Eva Puyó es muy interesante y nada delator, como lo son otros. Vamos que, espero que dentro de muy poquito, os pueda hablar sobre él.

- El arte de la ficción, de Edith Wharton. Olañeta había sacado varios libros en los que Wharton hablaba sobre la escritura ("Como escribir una novela", "El vicio de la lectura", "Como escribir un relato"). Ahora se han atrevido a publicarlos todos juntos, tal y como fue concebido. Muchas veces pasaba junto a ellos y estaba a punto de llevármelos... hasta el día que los vi todos reunidos en un volumen y me dejé de preocupar... vamos, me los llevé en ese momento.



- Tess of the D´Urbervilles, Thomas Hardy. No sabía si hacerme con él en castellano o en inglés. Como no encontraba en ningún lado la edición castellana, pensé en coger la de Penguin pero al encontrar en la librería la preciosa edición de Penguin Classics en tela, pensé: ¿Por qué no? Viene cargada con ensayos, notas y una introducción muy interesante sobre el autor y Tess.

- Freud´s Couch, Scott´s Buttocks, Brontë´s Grave, Simon Goldhill. Este título tan largo es el de un ensayo sobre el peregrinaje literario. Como soy muy aficionada a este tipo de viajes / excursiones / paseos, no me lo pensé demasiado. Entre los lugares que menciona Goldhill, hay uno que ya conozco (Stratford upon-Avon, el pueblo donde nació Shakespeare) y uno que tengo muchas ganas de visitar...



- The Penguin Book of First World War Stories. Uno de esos recopilatorios de cuentos sobre la Primera Guerra Mundial. Los que hay se dividen en varios segmentos, según los diversos ámbitos: el frente, el punto de vista de los espías y la inteligencia, el de aquellos que estaban obligados a quedarse en casa esperando noticias e incluso cuentos que se han publicado años después que contemplan desde la distancia cómo la guerra afectó a la nación. Entre los autores están Conan Doyle, Kipling, Conrad, Katherine Mansfield, Muriel Spark, Somerset Maugham o mi adorada Winifred Holtby.

- Charmed Life, Diana Wynne Jones. Wynne Jones es una de mis autoras de fantasía favoritas y por desgracia, no todos sus libros están publicados en castellano. Aquellos que la conozcáis seguramente será por la adaptación que hizo Hayao Miyazaki de El castillo ambulante, pero tiene muchas más novelas de fantasía y unas cuantas se agrupan en sagas. Charmed Life es el primer libro de la saga de Chrestomanci: aquí comenzó a publicarse hace años pero está descatalogada a día de hoy.



- El libro de la señorita Buncle, D.E. Stevenson. La semana pasada fui a una de mis librerías favoritas y allá lo tenían, nuevecito en un aparador... Tenía ganas de leerlo, como me suele pasar con la mayoría de libros editados por Persephone Books así que no pude esperar... Y tanto que no pude esperar, el sábado lo empecé y queda muy poco para acabarlo. Os adelanto que me está gustando muchísimo.

- La fotografía, Penelope Lively. Después de tantas maravillas que he escuchado de Lively a Cristina y Oscar no me podía resistir a sus novelas. Y más ahora que se ha publicado La fotografía en castellano, la primera de sus novelas adultas que se traduce (en la visita a Zaragoza del año pasado encontré una versión abreviada de La Eneida en la sección de literatura infantil).

¡Esto es todo por esta vez! Ya veis que tengo mucho por leer...

viernes, 18 de mayo de 2012

Un artículo al día

Entre los libros varios que cayeron en Sant Jordi, estaba el último de Jordi Llovet, Brins de literatura universal. Lo tengo firmado pero claro, la gracia de la dedicatoria está en conocer mi nombre y de momento, a todos aquellos que no lo sepáis, os dejaré con la duda.



He empezado a leerlo pero muy despacio. Cada día me regalo un ensayo durante el desayuno. Dos si hay tiempo. 
De momento estoy con la muerte de Jesús y cómo a través de los Evangelios se ha interpretado la historia de diferentes maneras. Sé más cosas sobre los presocráticos, Platón, Aristóteles, Epícuro, Horacio... 
Acaba con Alan Bennett así que de momento va para largo pero lo bueno es que puedo combinarlo con otras lecturas.  

jueves, 17 de mayo de 2012

Gavin y Stacey (BBC)

Hace unas semanas, dejé apalabrado hablar sobre alguna que otra serie inglesa que me había robado el corazón. Podíais pensar que es una serie de época, pero no. La descubrí por casualidad: ahora tenemos en Cataluña varios canales que ponen series inglesas, tanto de época (el mes de abril daban un par de miniseries a la semana, entre ellas South Riding o Tess de los D´Urbervilles. Este fin de semana prometen Daniel Deronda) como actuales: Shameless, Skins (de la que queda pendiente hablar), Sherlock, The League of Gentlemen, Doctor Who o de la que os voy a hablar, Gavin & Stacey. Vamos, estoy emocionadísima y estoy viendo más series de las que veía antes.



Gavin y Stacey es una serie creada en 2007 y ambientada en la época actual. El argumento es muy sencillo: por un lado, tenemos a Gavin, que trabaja en una empresa en Londres y vive con sus padres en una casa de  un pueblo de Essex. Por el otro, a Stacey, galesa, muy enamoradiza, que vive con su madre en Barry, un pueblo del sur de Gales. Un día, después de meses charlando por teléfono desde sus respectivos trabajos, deciden conocerse en persona, acompañados por sus mejores amigos. El amor surge rápidamente y en nada, tenemos todos los típicos momentos que hay que superar en una relación: peleas, reconciliaciones, el momento de conocer a las respectivas familias (como uno es de Essex y la otra de Gales, implican desplazamientos de horas y horas en carretera)... Puede que la historia de por sí, por sus protagonistas, es un poco sosa pero los que me han robado el corazón son los secundarios, a cada cual mejor.

La gran mayoría de papeles fueron escritos para los actores que los interpretan así que los vemos a todos en su salsa: Gavin y Stacey fueron de los pocos a los que escogieron en casting, Joanna Page (Stacey) fue Dora Spenlow en la versión de la BBC de David Copperfield (aquella en la que está Maggie Smith) y Mathew Horne apareció en un capítulo de Robin Hood que, por cierto, ahora estoy volviendo a ver.

Primero, están los padres de Gavin. Él es bastante tranquilo y realmente es el hombre calmado que viendo a Gavin, entendemos perfectamente de dónde ha salido. En cambio, su madre, Pam, está loquísima por su hijo (normal, es hijo único) pero si habeís visto una miniserie de la BBC en particular, os imaginaréis el nivel que llega a alcanzar esta mujer.



Si, es la señora Benett de Orgullo y prejuicio (1995), Alison Steadman. Aquí pasa de tener cinco hijas casaderas a uno mimadísimo pero los shows que monta son geniales. Pero con su marido y su hijo (y su casi hijo adoptivo Smithy) son una familia feliz.



Y como miembros extraoficiales están Pete y Dawn Sutcliffe, los mejores amigos de los padres de Gavin. Son una pareja agobiados siempre por el mismo problema: el divorcio. Y para revitalizar su vida, intentan hacer de todo: tríos, todo lo que puedan y mucho más.

Si nos vamos a Gales, patria de Stacey, tenemos a otro de mis personajes favoritos, Bryn, el tío de Stacey. Cuando su padre murió, él, que vive en el edificio de enfrente, se hizo cargo moralmente de la familia pero lo cierto es que es todo un personaje. Un solterón de tomo y lomo, capaz de montar un gimnasio en su propia casa, de estrenar un GPS en un eterno viaje de Gales a Londres o sobre todo, de declararse fan de James Blunt y aderezar los viajes Gales-Essex, Essex-Gales con sus canciones, que por supuesto, tiene que cantar.


Rob Brydon no es demasiado conocido fuera de Inglaterra  pero si habéis visto Tristram Shandy. A Cook and Bull Story seguro que lo reconocéis como el tío de Tristram (parece que esté condenado al papel de tío).


En Gales tenemos también a Gwen, la madre viuda de Stacey, con un carácter de armas tomar a pesar de lo que pueda parecer a simple vista, o Doris, la vecina de la familia que, con sus 90 años, tiene todavía una vida sexual alucinante (incluso se quiere llevar a Gavin al huerto en varias ocasiones). Y Jason, el hermano gay de Stacey, que vive en España y aparece en las ocasiones especiales, vamos, bodas, bautizos... y que comparte un secreto con su tío relacionado con un día de pesca.

Y los creadores de la serie, James Corden y Ruth Jones, se reservaron también dos papeles al escribir los guiones: precisamente, los mejores amigos de él y de ella. James Corden es Smithy, un gordinflón bastante quejica, futbolero (hincha del West Ham), con mucha facilidad para emborracharse y montar números en público. También está bastante mimado pero no por su familia, sino por la de Gavin (la suya empieza a aparecer en la 2ª temporada y es muy peculiar, como no). Ruth Jones es Nessa, la mejor amiga de ella y todo un personaje que está de vuelta de todo, siempre vestida de negro, cubierta de tatuajes y con una vida de lo más interesante, que ella misma se encarga de ir explicando poco a poco. Lo cierto es que Smithy y Nessa se llevan fatal, no congenían para nada pero ya sabéis como funcionan estas cosas ;)



A ella la había visto en Hattie, una película sobre una de las actrices cómicas más famosas de los años 50 en Gran Bretaña, donde también aparecía Aidan Turner, pero también aparecía en la Emma de Gwyneth Paltrow o más recientemente, como la madre de Tess Durbeyfield en la última adaptación de la novela de Hardy. Además es una de las actrices cómicas más famosas de Gran Bretaña.  Que le voy a hacer, me encanta Nessa... pero aquí la tenéis, caracterizada de la Reina de Inglaterra dando el discurso de Navidad.



A James Corden, como el resto de la pandilla de Gavin, aparece en The History Boys. Vamos que si os gustó la película basada en la obra de Alan Bennett aquí aparece de tanto en tanto el reparto casi al completo.

Y aquí están los dos, improvisando una canción que interpretarían si la serie se convirtiera en un musical (hay rumores y yo cruzaría el Canal de la Mancha para verlo).



Es una serie divertidísima y os la recomiendo. Los guionistas se meten con todo pero con mucho humor británico, por supuesto. No se escapa ni Lark Rise to Candleford, ni los nacionalistas galeses, ni los vegetarianos.

lunes, 14 de mayo de 2012

Ecléctica y snob: ¿qué busco en un libro?

Desde que empecé con el blog, hace ya casi cuatro años, he llegado a muchos otros blogs, he conocido mucha gente interesante y sobre todo, he descubierto muchos y muchos libros. Gracias a conocer tantos libros nuevos se me ha ocurrido hacer una entrada sobre cuáles son mis gustos literarios, algo que me da la sensación de que queda muy difuso si entráis en el blog por primera vez buscando una reseña o un comentario y luego esperáis que haya más lecturas parecidas a la que os ha llamado la atención. Los que me conocéis ya sabéis que a veces sueno un poco radical, pero espero no serlo en esta ocasión.




1. Soy una snob. Ya lo he dicho muchas veces, pero con esta entrada os quedará claro. Pero también soy una ecléctica, vamos, soy capaz de leer cualquier cosa que me llame la atención, sea de dónde sea, y sea cualquiera el género al que pertenezca.  De ahí el título de la entrada. 

2. Me gustan mucho los clásicos. Llevo leyendo clásicos desde que era una niña y me quedé colgada con una adaptación al cine de Oliver Twist (creo que incluso, antes de aprender a leer) así que encuentro muy interesante cualquier libro que me traslade al pasado y si puede ser, no lo haga desde el punto de vista de alguien que imagina cómo era, si no de alguien que lo vivió. Me parece más atractivo que la visión que puede dar alguien que idealiza y/o visualiza la época y procura dar sus impresiones básicas o documentándose mucho. Desde luego, hay excepciones: Pétalo carmesí, flor blanca de Michel Faber es una de ellas.



3. No me van los best-sellers. Muchas veces, si algún libro que he leído hace poco se convierte en un best-seller de los que todos quieren leer, dejo de leerlo. Literalmente. Me sabe mal con algunos pero tengo una resitencia natural a algo muy popular. Para mi, hay que dejarlo macerar y con el tiempo sabré si de verdad vale la pena leerlo o no. Necesito tiempo, críticas que no me digan lo bueno que es, etc. y no me despierta la curiosidad que todos los que lo leen me digan lo bueno que es o el hecho de sentirme excluida si no lo he leído. Eso siempre me ha dado igual. 

4. Me van los libros que pocos conocen o aquellos que directamente nadie conoce . Con el cine me pasa algo parecido, me cuesta mucho ir a ver una película que sea número 1 en la taquilla, a no ser que de verdad me llame la atención. He dejado de ir al cine en grupo porque cuando elegía yo, era la única a la que le gustaba la película. Cuando elegían los demás, yo era la única a la que no le gustaba. Más sencillo: llevo desde los 16 yendo al cine sola, el 90% de las ocasiones, una vez a la semana, viendo películas que son bastante desconocidas en su mayoría y aún me quedo con algunas pendientes. (Ahora ya no me da tiempo pero fue una costumbre, llamemoslo así).

5. Me cuesta mucho leer novela histórica o una biografía novelada. Con muchos personajes es imposible saber exactamente cuáles eran sus verdaderos pensamientos o qué motivos les empujaban a actuar de la manera qué lo hacían. No me trago que tuvieran un comportamiento tan adecuado a la época actual... Directamente me voy a una biografía sesuda, de más de 500 páginas que me explique con referencias a textos de la época cómo eran los personajes, por qué se movían y en qué creían.

6. Siempre he pensado que leer un libro no sirve únicamente para desconectar, pasar un buen rato y ya está. A través de los libros se ha despertado en mí el gusto por aprender y por descubrir el mundo. Así, si me gustaba un libro o un cómic sobre el Japón medieval, me lanzo a buscar libros por Internet, por las bibliotecas, etc. Si me leo una biografía de un actor o director, me lanzo inmediatamente a ver su filmografía. Si en un libro sobre crítica literaria, mencionan 3 libros que parecen interesantes me lanzo a buscarlos sin ninguna duda. No me dan miedo los libros gruesos ni los que puedan parecer demasiado complicados a simple vista. De hecho, uno de mis libros favoritos para ir leyendo poco a poco como lectura ligera (esto suena a Hermione Granger) es La cultura. El patrimonio cultural de los europeos de Donald Sassoon, más de 1.600 páginas sobre la cultura europea de los últimos 200 años. Un día leo sobre las tarifas de los escritores ingleses del siglo XIX por libro y al día siguiente, me apetece enterarme de cómo funciona la industria de las novelas románticas. Todo está ahí.



7. Ahora que se habla tanto de si las lecturas obligatorias en los colegios, institutos... son buenas, en mi caso lo fueron. Siempre había alguna que otra que no me gustaba, pero en mi caso me despertaban una afirmación: "Si todavía se siguen leyendo después de 500 / 300 / 200 años, deben tener algo". Por ese motivo, mientras la gran mayoría de mis amigos no leían, yo me lancé sin miedo en busca de Hómero, de Dante, de Shakespeare, de Geoffrey Chaucer, de Virginia Woolf ... y así de snob he acabado.



8. Soy incapaz de escribir sobre todos los libros que leo. Algunos los leo y no me inspiran absolutamente nada, salvo decir que me ha gustado y para eso, podría hacer un copiar / pegar con la sinopsis de la editorial pero no me interesa. Es mejor leer una novela / poema / ensayo / crónica / lo que sea y dejarse inspirar por el texto que no escribir cualquier cosa en diez minutos.



9. Mi afición que cualquiera ve por la literatura británica es, a la vez, heredada y propia. Mi madre me compraba algunos libros de literatura infantil (y no tan infantil) inglesa cuando era una niña, entre otros tipos de literatura. Simplemente, he continuado leyendo lo que tanto me emocionó de pequeña y como no se acaba nunca, mejor. 

10. Lo más importante, sé que mis gustos no coinciden con la mayoría. Pero no me importa. 


Las fotos que he incluido vienen de: la primera, extraída de http://cesotodoydejemefb.blogspot.com.es/2010/06/51-manifiesto-elegiaco-por-el-libro.html; la segunda es una ilustración de Matilda (Roald Dahl) dibujada por Quentin Blake; la tercera es la portada de La cultura... de Donald Sassoon; la cuarta fotografía la he sacado de aquí: http://www.apartmenttherapy.com/literary-style-15-writers-bedrooms-168023 (es la segunda habitación, la de Virginia Woolf) y por último, la quinta aparece aquí http://calledelorco.com/2012/02/12/introduccion-a-la-literatura-inglesa-jorge-luis-borges/ 

viernes, 11 de mayo de 2012

Crónicas marcianas, Ray Bradbury

Pocas reseñas me han costado como ésta. Sí, no escribo todas las que debería escribir y algunas las voy posponiendo hasta que lo he olvidado todo, excepto las impresiones más elementales o aquello que me llamo más la atención.

"Crónicas marcianas" ha sido el último libro que he leído con la Sarten Littéraire y ya hace como dos o tres semanas que le dedicamos su día a Bradbury. En este tiempo, he ido releyendo cuentos, paladeando sus frases una y otra vez... hasta que al fin creo estar preparada para explicaros alguna cosa sobre Crónicas marcianas.



Primero... me gustaría dejar claro que Crónicas marcianas no es un libro de ciencia ficción al uso. No está centrado en máquinas, ni robots, ni aparecen en él armas ni futuros apócalipticos (al menos, explícitos). Vamos, todo lo que está de moda ahora en la ciencia ficción. Todo lo que se nos narra sobre el futuro que espera a la Tierra es muy difuso, lejano... tanto para los humanos que se han decidido a dar el gran paso y emigrar como para nosotros, los lectores, que en realidad no tenemos ni idea.
Es un libro sobre los humanos y sobre como se pensaba que podía ser la vida en el futuro. Un futuro donde a  la humanidad se le ha quedado pequeño el planeta y sale a buscar un nuevo lugar en el espacio, que, casualmente, es Marte, pero podría ser perfectamente otro planeta ya que en los cuentos aparecen algún que otro astronauta con destinos diferentes. Se publicó en 1946, justo al acabar la Segunda Guerra Mundial, en un momento de incertidumbre acerca de que iba a pasar, donde se acababan de lanzar las primeras bombas atómicas y era difícil predecir el daño a gran escala que iban a hacer con los años, o donde el comunismo y el capitalismo iban posicionando poco a poco hasta explotar la Guerra Fría (que, en realidad, nunca explotó).

El primer relato, "El verano del cohete", nos lleva a la calor que desprendió el primer cohete que salió con destino a Marte. Más allá somos testigos de las diversas expediciones que se envían al planeta rojo, algunas poéticas, otras terroríficas (como "La tercera expedición", que es uno de los cuentos que el mismo Bradbury adaptó en una serie de televisión y que pone los pelos de punta, del principio al final). Un par de ellas nos describen la vida cotidiana de los marcianos antes de la llegada de los invasores, más a través de los sueños y de momentos concretos de su existencia. Algún comentario de ellas me hizo mucha gracia:

"En el tercer planeta no puede haber vida - explicó pacientemente el señor K-. Nuestros hombres de ciencia han dicho que la atmósfera tiene demasiado oxígeno."

Igualmente, para mi, "La tercera expedición" tiene su reverso en uno de los cuentos finales, aquel que nos narra la vida de un matrimonio de ancianos a los que una noche se les aparece en casa su hijo, que murió cuando era solo un chico de 15 años. Si los marcianos eran los "malos" en aquel cuento, aquí es totalmente al contrario. Y a pesar de tener un final muy triste, es uno de los mejores.

En realidad, se menciona varias veces que Marte está vacío, casi deshabitado, desde hace siglos. Nadie sabe que se ha hecho de los marcianos. Lo cierto es que no mencionan cómo desaparecieron de la faz de su planeta pero a lo largo de los relatos centrados en los humanos en Marte aparecen como figuras solitarias (El marciano), fantasmales (Encuentro nocturno) y capaces de experimentar los sentimientos más humanos, como los celos, pero a la vez resultan más sabios que los humanos.

No penséis tampoco que las Crónicas marcianas no tienen sentido del humor. Lo hay, y de todos colores: del más negro (aquí me remito a la segunda expedición o al cuento del hombre que quiere montar un kiosco de salchichas en pleno Marte) o al más irónico, la historia del último hombre y la última mujer sobre el planeta Marte.

Y lo mejor de todo es lo cultivadísimo que es Ray Bradbury, que se atreve con referencias a lord Byron, a Poe (atención al cuento Usher II, donde un entusiasta de la literatura se construye una casa réplica de la famosa casa Usher para... vete a saber qué, estas cosas hay que guardarselas).

Lo cierto es que pasaría horas y horas hablando de este libro y, a la vez, no os explicaría nada. Aunque no os gusten los relatos, no os lo podéis perder.


Y me he descuidado decir qué se rodó una miniserie americana de tres capítulos, donde se adaptan algunas de las historias del libro, allá por 1980. El mismo Bradbury se encargó de la adaptación, pero como no, Hay algún que otro actor conocido, además de Rock Hudson y Roddy McDowall. Ahora mismo, se puede ver toda entera por Youtube sin subtítulos(solo hay que buscar The Martian Chronicles)  pero voy a subir solo un vídeo: el de Usher II. Por cierto, me entran ganas de abofetear (por decir algo suave) al arquitecto... ¿no os pasa lo mismo?



martes, 8 de mayo de 2012

4 años ya...

Llevo unos cuantos días de capa caída pero no podía dejar pasar el 4º aniversario del blog. Como digo siempre, el Día de la Victoria Europea en la Segunda Guerra Mundial, un día con sus desfiles y fiestas es un buen día para empezar a escribir un blog.



Winston Churchill estaría de acuerdo (si supiera que es un blog, claro).

Y como siempre me quedo con dudas acerca de qué hacer para celebrarlo, os pido ayuda. Tengo alguna cosita pensada, vamos, voy a hacer un par de entradas "especiales" pero ya que es el cuarto aniversario me apetece hacer algo más especial. O empezar a organizarlo.

Ya que no he podido comprar ningún pastel para la celebración, el del año pasado continúa teniendo una pinta muy apetitosa (y el lugar que lo rodea también).