jueves, 18 de octubre de 2012

La palabra heredada, Eudora Welty

Hace mucho os prometí una reseña sobre La palabra heredada de Eudora Welty y muchos la esperabais con ganas, así que por fin ha llegado. Empecé a escribir sobre ella y La palabra heredada hace meses así que voy a dejar algunos párrafos exactamente igual a como los escribí por primera vez, con nuevas adiciones. Así que perdonadme si encontráis errores de conexión entre los párrafos o errores en general...

Uno de los retos del 2012 consiste en estar abierta a cualquier región geográfica, a cualquier lectura vengan de donde vengan los autores. Si Jimmy Liao (de Taiwan) fue mi descubrimiento del invierno, aquí tenéis mi gran descubrimiento de la primavera, Eudora Welty. No hace mucho, revisando números atrasados de Qué leer en la biblioteca, vi un reportaje sobre ella en la sección de Clásicos, ya os podéis imaginar que es una de las secciones que prefiero de la revista (no voy a entrar en más comentarios ahora) y lo cierto es que me entraron ganas de leer alguna de sus obras. Welty es una autora muy completa: novelas, cuentos... pero cuando días después, entré en una de mis librerías favoritas y encontré este librito que ha editado Impedimenta, La palabra heredada, no pude evitarlo. Fui a la caja e inmediatamente, empecé a leerlo en el autobús.

Antes de empezar con La palabra heredada, me gustaría hacer una pequeña presentación sobre ella. Eudora Welty nació en Jackson (Mississippi) en 1909 y murió hace, como quien dice cuatro días, en 2002. Es una autora sureña, por lo tanto, muy desconocida en España pero muy reconocida en su país. De hecho, en Mississippi cada 2 de mayo se celebra el Día de Eudora Welty. Autores como Alice Munro, Salman Rushdie o Richard Ford la adoran pero más allá no es muy conocida. Quizá es por su condición de autora centrada en el sur de Estados Unidos, de dónde apenas se movió, pero yo creo que sus historias, igual que las de Jane Austen (que tampoco viajó demasiado durante su vida) son universales. Fáciles de leer pero a la vez muy evocadoras, tanto en sus formas como en sus descripciones. El comienzo de Boda en el delta, por ejemplo, te hace imaginar viajar en un tren con Laura, la protagonista. Los trenes también tienen su importancia en este libro.

La palabra heredada es el primer libro que leo de ella y no es una novela ni una colección de relatos, más bien, una recopilación de ensayos que ofreció en la Universidad de Harvard sobre cómo empezó a escribir y sobre la importancia de la palabra, tanto oral como escrita, en su vida. No solo la palabra, la imagen, la forma de observar el mundo que la rodeaba también están presentes (además de escritora, fue fotógrafa durante la Gran Depresión). En España ya lo había publicado hace años la editorial Montesinos pero estuvo descatalogado muchos años hasta que Impedimenta ha decidido recuperarlo en una edición corregida de aquella, algo que nos cuenta Enrique Redel en el prólogo.

Para Welty, la familia tuvo muchísima importancia en su vida. Convivió con ellos muchos años, en especial con su madre puesto que vivió con ella hasta su muerte. De sus padres aprendió el amor por los libros y las historias, algo que su familia tenía bien presente. Eudora era la mayor de tres hermanos y la única niña. A pesar de su identificación con Mississippi, ninguno de sus padres era de allí. Su padre provenía de Ohio y su madre de Virginia Occidental, se habían conocido cuando ambos trabajaban como maestros en el estado natal de su madre. Su padre era racional, práctico y siempre enfocado hacia el futuro, acabó trabajando como presidente de una compañía de seguros. En cambio, su madre, era emocional y adoraba la lectura: fue ella quien le contagió su pasión por autores ingleses como Dickens, las hermanas Brontë, etc. Lo cierto es que también va más allá y narra las historias personales de sus padres y sus dos familias, a quien personalmente me hubiese encantado conocer, en particular a su madre, que me ha parecido todo un carácter.

Los recuerdos de infancia de Welty llenan todo el libro. De hecho, gran parte del libro se compone por su infancia. Apenas menciona que se marchó a estudiar publicidad a Nueva York, justo después de acabar sus estudios en la Universidad de Wisconsin y tuvo que volver precipitadamente después de la muerte prematura de su padre en 1931. Pero no importa: sus recuerdos son tan vividos que nos encanta acercarnos a ellos: sus padres silbando a dúo La viuda alegre cuando ella era tan pequeña como para tardar mucho en abrocharse los zapatos, la colección de enciclopedias que reunió su padre para sus hijos (ahora sería un fanático de Internet y las nuevas tecnologías, seguro), las excursiones con su madre a la biblioteca Carnegie, justo en su misma calle... Os podría explicar centenares de pequeñas anécdotas que hay en el libro pero no tendrían el mismo interés.

Algo que me ha hecho muchísima gracia del libro es una de las historias que protagoniza su madre. La primera casa donde sus padres vivieron al casarse se incendió y su madre decidió salvar a toda costa sus Obras Completas de Dickens. Fue arrojando todos los volúmenes por la ventana y el padre de Eudora recogiéndolos abajo, hasta que al acabar, saltó ella y acabó rompiéndose una pierna. Más adelante, descubrimos que fueron el regalo que le hizo su padre cuando era una niña.

Podéis estar seguros que continuaré con sus lecturas. De momento, tengo La hija del optimista y he sacado de la biblioteca Las batallas perdidas. No sé con cuál me pondré primero. El primero es breve y ya he escuchado muchas buenas críticas, pero el segundo, a pesar de que son casi 600 páginas, me atrae más por su argumento.

Para acabar, aquí tenéis el último párrafo. Me ha llegado especialmente y espero que a vosotros también os llegue. Habla de ella misma y de su vida pero se nos puede aplicar a todos, a todos los que no llevamos una vida aventurera o somos tranquilos por naturaleza.

"Mi literatura nace de una vida satisfecha, protegida. Una vida así puede ser, también, una vida colmada de retos. Y todo reto serio, ambicioso, surge ante todo de nuestro interior."


Y como remate aquí está la famosa fotografía que le hizo Anne Leibovitz con un enorme abrigo marrón (o camel, que dirían los entendidos).

11 comentarios:

  1. Buena reseña. Yo pensaba (sin jamás haber consultado sobre el tema) que la autora era británica. Así que hoy, además de descubrirme una novela que podría gustarme, me llevo una nueva autora a la lista de autores desconocidos. ¡Gracias!

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  2. Los libros que publica Impedimenta por lo general son un acierto. Eudora Welty es una autora que hace tiempo quiero leer y con tu estupenda reseña me has animado a buscarla, pero ya. Además los ensayos me gustan mucho.
    muchas gracias y un saludo.

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  3. Estaba como Offuscatio, pensando que la autora era inglesa :) así que me ha venido muy bien esta reseña. Tengo pendiente leer La hija del optimista. un beso

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  4. Yo he leído no hace mucho La hija del optimista que me encantó, así que tomo nota para seguir conociendo a esta autora que me ha parecido excepcional. Un besazo

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  5. Muy buena entrada...muy interesante!
    En mi blog tenes un premio para retirar...
    Besotes

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  6. Eres mala, LittleEmily, muy mala!! Acaso pensabas que ibas a poner esta entrada tan bonita y que lograría evitar anotarme otro título a la lista de pendientes?? Por cierto, la frase que has seleccionado, preciosa, se da un aire Austen, no crees?
    Besines,

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  7. Pues tengo ganas de estrenarme con esta autora y pensaba hacerlo con alguna de sus novelas. Pero tras leer tu reseña, creo que me voy a animar antes a probar con este título, que has conseguido llamar mi atención. Y así retomo el ensayo, que lo tengo abandonadito.
    Besotes!!!

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  8. Pues me lo apunto!!!
    No lo conocía, pero creo que puede gustarme =)

    Besotes

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  9. Pues lo tengo en la estantería abandonadito, a ver si me pongo con él en cuanto pueda. Buena reseña. Besos.

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  10. En buena te has metido¡¡ (Es broma). A mi me picó el "gusano Welty" hace años y no puedo dejar de leerla. Pocas autoras son tan admiradas entre los propios estadounidenses y con razón. Welty tiene además dos acracterísticas en mi opinión: además de escribir todos los tipos de literatura que refieres (ensayo, novela, relato, esbozo autobiográfico), es que los lleva todos a cabo no bien, sino magistralmente; y además es uan de las escritoras de las que todos los demás escritores siempre hablan bien y usan como referente (no son tantos los que pueden presumir de esto).

    "La hija del optimista" es un obligatorio. Me gustas (personalmente, ya nos contarás a ti) más que "Las batallas perdidas". Pero vamos, sin duda alguna, el plato fuerte de Welty son sus relatos. No los dejes escapar. Luego serán ellos los que no te dejarán escapar.

    Saludos.

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  11. Uf qué ganas de conseguirlo me han entrado!
    Dudo que esté publicado por acá, pero con buscar no se pierde nada.
    Besos.

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