lunes, 17 de septiembre de 2012

Semana british: Visitando casas inglesas




Uno de mis mayores placeres al visitar Inglaterra (no ya solo Londres, sino Inglaterra en general) es visitar casas de autores famosos. No solo por ver como vivían, también porque viendo una casa de cualquier época se aprende muchísimo sobre la vida en general en aquella época. Algunas están mejor en cuanto a la reconstrucción histórica, es cierto. Pero igualmente es fascinante visitarlas ¿no creéis?

En el primer viaje pudimos visitar dos casas, las dos de los escritores más famosos de Inglaterra: William Shakespeare y Charles Dickens. La primera está situada en Stratford-upon-Avon, un pueblecito idílico (al menos el centro, donde se pueden ver muchas casas construidas durante el período Tudor y donde también nació el fundador de la Universidad de Harvard) situado al oeste de Inglaterra, en una región conocida como   de los Cotswolds. Al ir por la carretera veíamos enormes campos de flores amarillas, aquellas que se utilizan para fabricar el aceite de linaza.



La casa donde nació Shakespeare, vamos la de sus padres, data del siglo XVI así que es bastante diferente de una casa victoriana. De entrada, algo que llama muchísimo la atención es el tamaño de las camas, muy cortas de largo. Y no porque fueran muy bajitos, sino porque dormían sentados rodeados de cojines para evitar ahogarse con el humo que flotaba por toda la casa. (Ahora mismo estoy leyendo En casa de Bill Bryson, que ha confirmado estas teorías sobre el humo que no se acabaron hasta la invención de las chimeneas y el cierre de los tejados.) Por otro lado, las ventanas se cerraban con postigos, algo que era muy común por lo mucho que costaban las ventanas y sus cristales.



Y algo muy curioso, es que muchos autores británicos no se han podido resistir a pasar por allí, como Thomas Hardy, Dickens o Keats, de un par de ellos hablaré más adelante. Ya en el siglo XVIII empezaron a circular por allí los primeros turistas pero fue en la era victoriana cuando se convirtió en el centro de peregrinaje que es actualmente y fue restaurada para darle un "look isabelino" adecuado.



Al día siguiente de visitar Stratford, no pudimos evitar ir a la casa de otro de los grandes escritores británicos, Charles Dickens. La guía nos recomendó no ir y acabar viendo todos los lugares típicos de la ciudad, algo que no nos convenció, como os podéis imaginar. La que conocemos como la casa de Dickens es la Dickens House Museum, ubicada en el número 48 de Doughty Street. Fue la primera de sus casas en la ciudad. Durante su infancia y adolescencia, Dickens y su familia se mudaron innumerables veces dentro de las mismas zonas: en Portsmouth y Chatham pero también al instalarse en Londres continuaron con las mudanzas: Bloomsbury, Somers Town, Camden, Hampstead... Al casarse con Catherine Hogarth, vivieron una temporada en unas habitaciones alquiladas en Furnival´s Inn antes de mudarse al 48 de Doughty Street. A principios del siglo XX, la Charles Dickens Fellowship consiguió comprar la casa antes de que la demiolieran e instalaron allí un museo donde todo está exactamente como a principios de la era victoriana. (Por cierto, que ahora mismo está de restauración hasta diciembre. Sí, sí en pleno bicentenario.)

Dickens y Catherine (y sus criados, obviamente) no estaban solos en la casa. Allí nacieron sus dos hijas, Mamie (Mary) y Kate, ya tenían a Charles Jr. y con ellos se instalaron también Frederick, el hermano de Dickens y Mary Hogarth, la hermana de ella. En realidad, en una de las habitaciones murió Mary, después de encontrarse mal en el teatro. Fue algo tan súbito que supuso un trauma para él. De hecho, fue la única vez que no pudo cumplir con su entrega y le acabó inspirando para escribir la muerte de la pequeña Nell en La tienda de antigüedades.

En total, son cuatro pisos los que se pueden visitar, sin contar con el patio trasero. En el sótano, como os podéis imaginar, está la cocina, la despensa y la habitación donde se almacenaban los vinos. Como añadido, puesto que por supuesto no estaba en la era victoriana, hay una biblioteca donde se almacenan ediciones de sus obras, no solo inglesas, también traducciones. Planta baja (además de la tienda) encontramos el comedor y una sala donde hay colgado un enorme árbol genealógico de la familia Dickens. Dos de sus descendientes son conocidos: uno de ellos es la escritora Monica Dickens, autora de One Pair of Hands. El otro es Harry Lloyd, si sois fans de Juego de tronos, le recordaréis mejor con el pelo plateado, como Viserys Targaryen. Si no, habrá que remontarse a la serie de Robin Hood de la BBC.
Volviendo a la casa, en el pasillo de la planta baja, hay también una curiosidad: una verja colgada de la cárcel de Marshalsea, la famosa cárcel de deudores donde estuvo encerrado su padre, John Dickens, y donde, en la ficción, creció la pequeña Dorrit. Y hablando de Amy Dorrit, en el patio hay una placa de la iglesia donde casó a Amy con Arthur Clenham, St. George en Southwark.



Primera planta, la sala de estar y la habitación de Mary Hogarth, allí donde murió. Vueltas y vueltas alrededor de la habitación, acompañada de dos portuguesas que también comentaban lo triste que debió ser la muerte de Mary. Vidrieras en las ventanas de las escaleras que nos muestran a personajes de varias de sus obras, preciosas. No podíamos dejar de suspirar. Y en el despacho, por supuesto, el cuadro más famoso relacionado con Dickens, "Dickens´s Dream". Un autor rodeado por todos sus personajes mientras duerme. Como siempre, acabamos jugando a ver si reconocemos los personajes.

Y así pasamos al segundo viaje. Allí solo vimos la casa de un poeta, John Keats, de quien ya hablé un poquito aquí (tendré que contaros algo más otro día y donde prácticamente no se podía andar de lo llenísima que estaba). Pero me apetece hablaros también de un rincón de Londres que no es demasiado conocido y que es un gran paseo. Además, está bastante lejos del centro. Me refiero al barrio de Hampstead y a Kenwood House, una enorme mansión al norte del parque de Hampstead Heath. Ahora mismo no estará exactamente tal y como estaba como la vimos puesto que está en restauración y no volverá a abrir sus puertas hasta este otoño. Tengo curiosidad por saber qué habrán hecho...



La casa está rodeada de jardines e incluso tiene un lago, bajando la ladera de la colina donde hasta 2005 se celebraban conciertos cada verano. Ese año se cancelaron por las protestas de los vecinos y actualmente se han vuelto a celebrar. Por cierto, si habréis visto Notting Hill reconoceréis la casa por ser donde rodaba Julia Roberts una adaptación de Henry James.

Lord Iveagh, el último propietario del palacio, lo donó al Estado, junto a una colección de arte que incluye obras de Rembrandt y Vermeer (por supuesto, mi colección de postales de Vermeer se incrementó ligeramente cuando pasé por la tienda). Ahora lo gestiona English Heritage. Cuando fuimos nosotras, había una exposición impresionante de retratos de nobles y aristócratas del reino, en particular de los siglos XVI, XVII y XVIII. Ahora mismo, con la restauración, las obras están de gira y la pintura de Vermeer está alojada en la National Gallery. Además, hubo algo que me gustó muchísimo, una colección de miniaturas. Incluso encontré algunas que en el The World of Her Novels (sobre Jane Austen) de Deirdre Le Faye, comentaba la autora que podrían parecerse a varios de los protagonistas de sus obras (en particular, creo que estaban allí Edmund Bertram, Emma Woodhouse y alguno más). Costó despegarme de aquellas vitrinas, creo que pasamos más de 20 minutos en la sala y eso que era bastante pequeña.


Una de las habitaciones que más me gustó fue, obviamente, la biblioteca, diseñada y construida por Robert Adam en el siglo XVIII de la que en esta foto que sigue solo podéis ver una parte.



Durante el último viaje, visitamos la que fue el hogar durante muchísimos años de un personaje conocídisimo en Inglaterra, Samuel Johnson, que por estos lares no es demasiado famoso. Vivió durante el siglo XVIII y es conocido por haber sido el compilador del primer diccionario de inglés. De hecho, hay un ejemplar en el desván que puedes hojear y buscar palabras al azar. Tiene referencias a textos clásicos, a Shakespeare... el doctor Johnson no era, para nada, un inculto. Por lo que he escuchado, todavía se considera a Johnson como uno de los grandes genios que ha dado Gran Bretaña.



Su casa tiene una particularidad: está situada justo detrás de Fleet Street, en pleno corazón de Londres, en una zona rodeada de edificios de oficinas y rascacielos. Pero la casita se conserva tal y como estaba en el siglo XVIII, toda de ladrillo y con un pequeño jardincito en el interior de la verja así que mirando por la ventana, puedes ver el mundo del siglo XXI mientras descansas en el XVIII. En la plaza, Gough Square, a la que se accede desde una callejuela que parte de Fleet Street, hay una estatua de su gato Hodge, al que adoraba. Era un gran amante de los gatos el Dr. Johnson.



El edificio tiene cuatro pisos, sin contar con la cocina y el baño (que son tan modernos que acaban siendo estilo XXI). La cocina no se ha restaurado porque para Johnson apenas contaba: al vivir en una zona rodeada de pubs y ser un personaje tan conocido, todos se morían por invitarle a cenar y él, que no tenía grandes ingresos, estaba encantado. Encantado de ahorrarse del presupuesto la cena ;) .

En la planta baja, además de la entrada y la tiendecita, donde compré alguna que otra postal de esas preciosas que utilizo también de marcapáginas, hay una sala utilizada como comedor. Y en el segundo piso, una habitación que hoy en día nos parece una maravilla de la ingeniería: una habitación que podía cerrarse de varias maneras según para qué se utilizaba. En la tercera planta, una biblioteca con unos pocos libros que le pertenecieron y muchas ediciones de sus obras. Se dedicó fundamentalmente a ejercer de periodista, biógrafo y crítico aunque también escribió poesía y una novela, Rasselas, que si habéis leído Jane Eyre, es la novela que lee Helen Burns la primera vez que habla con Jane.



Pero mis lugares favoritos de la casa están en el tercer piso y en el desván. En el tercer piso, a la derecha, está lo que fue el dormitorio y que actualmente es donde está colgado su testamento y donde hay un armario con vestidos del siglo XVIII para que el público se los pruebe. Pelucas blancas incluidas. Soy incapaz de resistirme a ponerme un vestido de otro siglo así que elegí un vestido azul y comprobé como las pelucas no le quedaban bien a nadie. Quedo mejor de dama del XVIII de clase media-baja. Pero no voy a colgar las fotos, a no ser por petición popular, claro.



El desván es el lugar donde Johnson hizo todo el trabajo de compilación del diccionario. Tenía una imprenta y varios colaboradores a su disposición, teniendo en cuenta que el espacio no es demasiado grande (pero sí amplio), tiene mucho mérito. En la mesa hay un ejemplar enorme del Diccionario y se puede cotillear. Además, una vitrina y una foto recuerdan que el conservador del museo durante la Segunda Guerra Mundial cedió el espacio como club social para el Servicio Auxiliar de Bomberos, algo que lo salvó de las bombas.

Y esto es todo por ahora. Todavía nos quedan muchas casas por visitar, confío en poder seguir haciéndolo en los próximos viajes.

Las fotos de la visita a la Dr. Johnson´s House son todas mías. Las de la casa donde nació Shakespeare pertenecen a la web oficial de la casa, http://www.shakespeare.org.uk/visit-the-houses/shakespeares-birthplace.html. Las que pertenecen al Charles Dickens Museum las he extraído del artículo sobre el museo en wikipedia y de la web de The Guardian www.guardian.co.uk. Por último, las fotografías del puente y el exterior de Kenwood House son mías, excepto la de la biblioteca, que hallé en http://www.offtolondon.com/kenwood-house.html y es obra del English Heriatage.

P.D. De momento, continuaré con mi hiatus.

8 comentarios:

  1. Un bonito recorrido y preciosas fotos! Me encante el estilo inglés. Lo que daría por vivir en una de esas preciosas casas de campo...
    Muchas gracias por tu original aportación!!
    Kisses,

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  2. Qué lugares tan lindos para conocer y visitar, por ahora sólo en sueños o a través de ustedes.
    Besos.

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  3. PRECIOSA entrada *_*

    Quiero una casita así. La campiña inglesa es muy bonita. Aunque, Galiza no tiene nada que envidiar jaja.

    No sabía lo de la estatua del gato del Dr Johnson. Miaau!

    Saludos gatunos.

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  4. Son preciosas las casas inglesas!! ME encanta =)
    Me ha gustado mucho la entrada.

    Besotes

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  5. Que interesante todo lo que cuentas, me ha encantado. Ha sido como viajar junto a tí e ir visitando cada lugar
    Besos
    Emma

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  6. Buenas noches: Que bonitos lugares y cómo me gustaría tener una de esas casitas! Me gustó mucho tu entrada, por medio de esta iniciativa de Carmen pude aprender un montón y conocer a muchos... Muy lindo blog, vendré de visita! Besitos =)

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  7. Gran entrada. Yo también tengo debilidad por las casas inglesas, donde haya una abierta que se quite todo lo demás.

    Conoces muchas más que yo, así que me apunto muchas :)

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  8. ¡Qué bonitas las casas inglesas! Me encanta la mansión campestre, buscaré más información de ella. Por cierto, tus fotos muy chulas. Besos

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