domingo, 19 de agosto de 2012

El Londres dickensiano, preolímpico y postjubileo (III)

Y llegamos al tercer día, quizá el más tranquilo y el que nos aguardaba una sorpresa que no esperábamos. Perdonad que vaya escribiendo tan lentamente la crónica londinense, pero no tengo más tiempo y ya sabéis que me gusta contar muchos detalles. Por otra parte, así os hago viajar un poquito a los que os quedéis en casa estas vacaciones...

Durante todo el lunes llovió. Y mucho. Si el día anterior acabamos empapadas, al ser lunes teníamos menos posibilidades por aquello de que los lunes todo vuelve a estar abierto.


Queríamos un día tranquilo y acabamos decidiéndonos por volver a la British Library, un lugar en el que yo ya había estado y babeado en la gran colección de manuscritos que tienen. La parte principal de la Biblioteca es para investigadores que cuentan con su pase y, por tanto, su acceso a ese mundo que recoge un ejemplar de cualquier publicación de Gran Bretaña. Pero también tienen ese pequeño rincón que os contaba donde hay Biblias impresas, miniaturas de textos religiosos pero tienen un ejemplar del First Folio de Shakespeare, manuscritos de Jane Austen (y su escritorio), Jane Eyre (siempre que voy está abierto por el famoso "Reader, I married him"), Mrs. Dalloway de Virginia Woolf, además de poder escuchar su voz en una lectura que está colgada en Youtube, etc., etc. Vamos, una maravilla para los anglófilos. Lo malo es que si vais con alguien que no esté demasiado interesado en ver manuscritos, leáse mi madre, será incapaz de esperar a que os despeguéis de una vitrina para engancharos a la siguiente. Suelo mirar tantas cosas en un manuscrito: la letra, su inteligibilidad intentando leerlo, pienso si se corresponde con la imagen que tenía del autor... tantas cosas. Pero sé que a muchos les parece pesadísimo y muy lento.

Hace un par de años, tenían una miniexposición en la sala relacionada con Alicia en el país de las maravillas, con imágenes de los originales de Carroll e incluso originales del vestuario de la película de Tim Burton. Esta vez nos encontramos con unas vitrinas dedicadas al trabajo de uno de los grandes cartógrafos del siglo XVI,  toda repleta de mapas.

Y además, en la sección de textos religiosos, vimos varios volúmenes de la Torah realizados en Cataluña, sin especificar en que ciudad. Es una pena, me hubiera gustado saber más de ellos. Todo eso, sin contar con la joya de la corona de la colección, la Carta Magna, que Juan Sin Tierra hizo firmar a los nobles en 1215 para limitar su poder. Seguramente, habréis escuchado otra cosa pero le salió el tiro por la culata porque murió unos pocos años más tarde, dejando a su hijo, Enrique III, siendo menor de edad y la Carta Magna sirvió finalmente a los barones para negociar. Cuando fuimos a Londres, justo tenía muy reciente la serie Robin Hood (la vi otra vez durante el mes de mayo) así que esto me sumergió en el ambiente de la época. Y para acabar la exposición, había una serie de recuerdos de los diferentes Jubileos reales, pequeña, pero interesante. Ya sabéis que para mi todo es interesante...

Y aquí llegamos al GRAN ERROR del viaje y que pagaré con creces toda mi vida. En la British Library había en ese momento (y todavía está) una exposición sobre escritores ingleses titulada Writing Britain.Wastelands to Wonderlands, donde hay una cantidad inmensa de originales de las novelas más famosas de la literatura inglesa. Voy a deciros unos cuantos y así, si por si acaso alguien tiene programado un viaje a Londres antes del 25 de septiembre, sabe de algo que no puede perderse:

- Jane Austen, Persuasión
- Jane Austen, Sanditon
- Charlotte Brontë, Jane Eyre y Shirley
- Emily Brontë, Cumbres borrascosas
- Winifred Holtby, South Riding
- Charles Dickens, Grandes esperanzas, Nuestro amigo común
- Elizabeth Gaskell, Norte y sur (además de una carta)
- George Eliot, Middlemarch
- J.K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal
- Daphne du Maurier, Rebecca
- J.R.R. Tolkien, El hobbit
- Blackmore, Lorna Doone
- Walter Scott, Conan Doyle, John Keats,
- Jonathan Coe, El club de los canallas
- etc., etc, etc.

Yo no lo sabía así que decidí en aquel momento que no entraramos. Al volver aquí descubrí todos los originales que había y casi me echo a llorar. Muy triste... así que como mínimo y para resarcirme un poco, compré el catálogo de la exposición en su web. Me sirve para aliviar las penas.

En fin... después de pasarnos por la tienda, otro de esos típicos antros de perdición que sueles encontrar en Londres y donde mi colección de postales y marcapáginas sigue subiendo, decidimos darnos una vuelta por Bloomsbury (en realidad, es más bien St. Pancras) hasta la casa museo de Dickens. Caminando bajo la lluvia nos perdimos y llegamos hasta Clerkenwell, más bien por el hecho de no poder sacar el pequeño mapa que llevo siempre en el bolso. Y llegamos... a una casa cerrada y en obras. Sí, la Casa Museo de Dickens está cerrada el año del bicentenario, cerró en marzo y no volverá a abrirse hasta diciembre, qué pena.

Ya nos marchábamos cuando uno de los obreros se dirigió a mi y me contó (no cuento a mi madre porque su inglés es inexistente, a no ser por su please y su thank you. Sabe suplicar y dar las gracias muy bien) que a pesar de que la casa estaba cerrada, había una pequeña exposición sobre Dickens en la Biblioteca Pública de Holborn, puesto que el edificio alberga el Centro de Estudios Históricos del distrito de Camden. Olé, olé y enseguida me dio las indicaciones para llegar. Qué majos los obreros ingleses... cada vez que voy a Londres descubro algo que me deja más alucinada. Antes de marcharnos, encontramos una plaquita relacionada con dos autoras que me gustan mucho y de las que he hablado en ocasiones por aquí, Winifred Holtby y Vera Brittain: en concreto, la primera casa que compartieron en Londres, a unos pasos de la mismísima Casa Museo de Dickens.



La biblioteca de Holborn es una biblioteca pública muy parecida a las que podemos encontrar por aquí pero en el último piso organizan exposiciones sobre temas relacionados con la zona. Justo acababa de finalizar una sobre el Hospital Bedlam. La de Dickens estaba en el segundo piso pero ya había algún que otro aperitivo en forma de manuscritos en la planta baja.
Subiendo nos dimos cuenta de que sería una exposición muy pequeñita pero bueno, al fin y al cabo, complementaba nuestro viaje dickensiano y era algo que no esperábamos para nada. Ilustraciones de sus obras, sobretodo de aquellas que se relacionaban con la zona (el Camden Borough tiene dentro a Bloomsbury, Holborn, Highgate, Camden, Hampstead, Highgate, Kentish Town, etc, vamos un distrito muy interesante), además de fotografías de la época victoriana y de principios del siglo XX. Y por supuesto, fragmentos de sus obras para ubicarnos mejor. Además, algún objeto personal animaba la vista: el escritorio en el que trabajó Dickens cuando estaba de pasante en un buffet de abogados. Y una maqueta nos enseñaba cómo sería la Casa Museo cuando esté reformada. Quizá a mi madre le decepcionó un poco, quería volver a la casa y le supo a poco. Pero para ser una exposición de una biblioteca pública en estos tiempos de crisis que corren y más en Inglaterra, donde parece que hay una cruzada contra las bibliotecas públicas por temas económicos. Antes de irnos, no pude resistirme a unas postales del Centro, claro, eran muy originales y absolutamente diferentes a las que nos encontramos en las zonas turísticas.



Antes de comer, decidimos pasarnos por Persephone Books que, como sabéis, es una de mis ideas fijas siempre que voy a Londres. Estaba muy cerca de la biblioteca y por suerte, había parado de llover, así que, por lo menos, pudimos pasear hasta la librería sin mojarnos y cansarnos los brazos.

Como siempre, Persephone Books acaba siendo una maravilla, una maravilla donde soy incapaz de elegir un libro si no voy con una pequeña lista de lo que más me interesa en este momento. Tenía en la mente buscar la biografía de Winifred Holtby escrita por su amiga Vera Brittain allí, a pesar de estar publicada por otra editorial, suelen tener libros "que les hubiera gustado publicar". Nada. Pensaba llevarme otro libro de Holtby pero al final me acabé decantando por los que visteis en la foto del último IMM: Miss Buncle Married de D.E. Stevenson (tengo mucha curiosidad por saber más de la nueva vida de la señorita Buncle) y The Village de Marghanita Laski. En la estantería también se quedó Miss Ranskill Comes Home.
Además, también traje conmigo Weid Things that Customers Says in Bookshops, de Jen Campbell. No estaba en mi lista pero había oído hablar bastante de él así que lo cogí de la mesita de Persephone y, por primera vez, me senté en la butaca que tienen para los clientes donde, después de leer un par de anécdotas, supe enseguida que el libro se vendría conmigo.

Y después de una hora o casi (el tiempo en una librería pasa muy deprisa para mí, cualquier día, entro en una y como Rip Van Winkle, saldría cuando hubieran pasado cien años) nos fuimos a comer. Al final, ya que no llovía, decidimos acercarnos a un Tesco y comer en Brunswick Square, tan tranquilas.



Por la tarde, nos decidimos acercar de una vez por todas a un lugar en el que nosotras dos juntas nunca habíamos estado. Yo fui, hace un par de años, acompañada por Patricia y Guacimara pero ella no había estado. Me refiero a la National Gallery. Pero antes un inciso:
Me gusta el arte, más unos períodos que otros, pero me gusta. Pero viajar a Londres y visitar museos de arte no me convence. No hago más que pensar: "Con la cantidad de museos raros, interesantes que hay aquí, ¿qué hago en uno de arte?" En Gran Bretaña prefiero ir a museos sobre decoración inglesa, sobre juguetes, a casas de escritores y personajes famosos, que a un museo de arte. Es solo una idea personal, en cualquier otro lado no me importa nada en absoluto ver tres museos de arte en un día pero allí..."
Así que no pise la National Gallery hasta el tercer viaje y la Tate Britain hasta la cuarta. Creo que no he visto ningún otro. En fin... tampoco he visto nunca otros lugares emblemáticos de Londres: no me acerqué al Palacio de Buckingham hasta la quinta y lo hicimos al atardecer. Nunca he pisado un pub, no he subido al London Eye, etc, etc. Cualquier día hago una entrada sobre lugares muy típicos de ciudades donde he estado y no he sido capaz de visitar).

Pero esta vez no disfrutamos nada en la National. Mi madre se llevó una decepción al ver que las salas donde estaban los cuadros que más quería ver estaban cerradas. Casi no nos dio tiempo a ver a los impresionistas, a los que teníamos más ganas. El agobio fue enorme. Y al final, salimos a la hora de cerrar muy cansadas y con la sensación de que habíamos perdido el tiempo. Confirmamos que los lugares tan turísticos no son para nosotras. Creo que nos hemos acostumbrado y a la vez, nos sentimos más cómodas en rincones donde somos las únicas españolas.



Mientras hacíamos fotos en una Trafalgar Square muy diferente a la del primer día donde todavía quedaban bastantes días para los Juegos Olímpicos, comenzó a llover, acompañado de un viento fortísimo. Así que intentamos de todas las maneras posibles refugiarnos en algún lugar: volvimos a Waterstone´s para tomar un té en la cafetería pero acababan de cerrar, volvimos a la calle y atravesando la plaza otra vez, mi paraguas decidió optar por la muerte más rápida posible: mientras cruzábamos un paso de cebra y en mi cara.
Nos metimos en el metro pero no funcionaba ninguna máquina para recargar la Oyster Card y las taquillas estaban cerradas, el único guardia de seguridad que había en la estación nos dijo que fuéramos a la estación de Charing Cross pero que teníamos que hacerlo por arriba. Así que venga, otra vez, al diluvio y sin paraguas. Suerte que por el camino pasamos por una tienda donde había algunos baratitos en el escaparate y me modernicé con un paraguas con muchos topitos (los que lleváis mucho siguiéndome, sabréis lo mucho que me gustan). Y, por fin, resguardadas de la lluvia, llegamos a Charing Cross donde, como siempre que tenemos que recargar las Oyster, estamos gafadas. Normalmente las máquinas no funcionan o sí que lo hacen con los demás, pero no con nosotras. En fin... siempre he tenido muchísimos problemas con la tecnología. Tuvimos que acercarnos a las taquillas en las que, por suerte, había alguien. Lo malo es que estaba prácticamente sordo así que tuve que deslizar el billete de la recarga por la ventanilla.

Pero no volvimos directas al hotel: queríamos tomar un té calentito en cualquier lugar, cualquiera nos valía. Y acabamos en St. Pancras Station, en un Costa´s (todavía no nos hemos declarado fans pero en cualquier viaje lo hacemos). Y fue una merienda de aquellas contundentes: un afternoon tea, prácticamente, a pesar de que casi era las 8 de la tarde. Aquí tenéis una muestra (cuidado aquellos que leáis esto a la hora de desayunar o merendar).



Un scone con clotted cream, un pedazo de lemoncake para mi madre, un muffin... todo acompañado de dos tazones de té caliente y un vasito de leche para acompañar. Al fondo, está lo que fue mi cena, bocadillo de huevo, uno de mis favoritos en Inglaterra donde, si como bocadillos, me limito a 3 o 4 variedades.

Y por una vez, volvimos tempranito al hotel: era la última noche y ITV nos tenía preparado algo especial: después de días de Eurocopa, disfrutamos de un capítulo de Miss Marple donde, los protagonistas eran Juliet Stevenson, Burn Gorman y mi querido Richard Armitage en silla de ruedas. Lo que liga perfectamente con el Robin Hood matinal.



Ya sólo nos queda un día...

CONTINUARÁ...

Las fotos son todas mías y pertenecen a este viaje, excepto la fotografía de Richard Armitage que cierra la crónica, pertenece a http://www.richardarmitageonline.com

8 comentarios:

  1. En todos los viajes hay pequeñas decepciónes y olvidos, es algo a lo que hay que resignarse, cuando me ocurre intento pensar que habrá una nueva oportunidad y la verdad es que en la mayoría de casos ha sido así.
    Lo que cuentas de que al compañero de viaje habrá cosas que no le interesara también es normal, a Enrique le gusta mucho el arte moderno y a mi no, así que a veces quedamos en algún sitio y así todos contentos.
    La London eye no deja de ser una turistada, solo subí en la ultima visita y reconozco que me gusto.

    ResponderEliminar
  2. Buenas tardes Little Emily, te he dejado un premio en mi blog.
    Un besito muy grande y feliz domingo!

    ResponderEliminar
  3. Ay, qué dlicia de entrada y casi me lanzo sobre ese afternoon/evening tea que os tomásteis en Costa.

    Cada vez que cuentas lode Writing Britain me muero de pena. Qué rabia, por favor. Pero bueno, al menos te has resarcido un poco con el catálogo.

    A nosotros nos pasa igual con los sitios más turísticos. Luego hay gente que sabe que viajas mucho a Londres y cuando dices que no conoces X sitio turístico te miran con cara de "me estás tomando el pelo". No es que no me apetezca, qué sé yo, subirme al London Eye, pero es cuestión de prioridades y elijo otros sitios.

    ResponderEliminar
  4. Por cierto que en mi primer viaje a Londres - estancia de un mes - en que ODIÉ la ciudad (aún nos estamos reconciliando, ya lo sabes), me acerqué a Buckingham y al cambio de guardia. El palacio no me impresionó y el cambio de guardia me espantó. No creo que vuelva a ver si, como en otras cosas, voy cambiando de opinión.

    ResponderEliminar
  5. No sabes como envidio tu viaje aunque no todo sea perfecto. Yo este año después de preparar mi viaje con mucho cariño no me voy a poder ir por temas laborales así que estoy viviendo mis veranos ideales a través de vosotros.
    un saludo,

    ResponderEliminar
  6. Por favor! Con lluvia o sin lluvia, me puse el impermeable y paseé como loca con vos y tu madre!
    Hermoso y envidiable!

    ResponderEliminar
  7. Mira que he estado veces en Londres, pero nunca he conseguio ir a la British Library a ver esos manuscritos, a los que les tengo unas ganas enormes (yo también soy fan de los manuscritos), ya fuese por falta de tiempo o porque la persona con quien iba no tenía el más mínimo interés es ellos. Babeo sólo de ver la lista que citas. ¡Quién pudiera...! En cuanto a museos de arte, ahí sí que no me pierdo uno: es una de mis pasiones, junto con la literatura. No me extraña que salieseis agobiadas de la National Gallery, suele estar a tope de gente. Para otra vez, te recomiendo un museo mucho más pequeño y abarcable, la Courtauld Gallery. Te encantará tanto el edificio como lo que contiene.

    ResponderEliminar
  8. El teu blog és fantàstic, si fos en català (i t'ho dic amb tot el respecte del món al fet de fer-lo en castellà, em pots creure) ja t'hauria proposat per un munt de premis "catosfèrics" ;-)
    Quines explicacions tan ben fetes!!

    Quina llàstima això de l'exposició dels originals! Hauries gaudit molt!... Però bé, tens excusa per tornar-hi una altre vegada... i prendre un altre te com aquest (quina pinta!!) ;-))

    ResponderEliminar