miércoles, 18 de julio de 2012

El Londres dickensiano, preolímpico y postjubileo (II)

Aquí tenéis la segunda parte de la crónica del último viaje a Londres. Cuesta mucho de hacer y entre recordar muchos detalles que conforman el viaje, no solo imaginado y planeado, sino como resulta ser. De ahí el motivo de que se alargue tanto. En fin... no puedo hacer otra cosa.
Continuamos con el domingo: no lo sabíamos pero iba a ser el día más dickensiano de todos.

Quizá lo que más me gusta de estar en un hotel es el desayuno buffet: en el nuestro teníamos desayuno inglés, de los que te puedes poner las botas con un desayuno caliente y no volver a tener hambre en toda la mañana. En los últimos viajes me he vuelto una adicta al porridge y es lo que suelo desayunar allí, además de mi huevo frito y un par de tostadas con mantequilla y mermelada. Sin contar el zumo, la leche y el té, entre pecho y espalda. Y como seguro que os imagináis, no vuelvo a tener hambre hasta la hora de comer.

Nuestra primera parada era la que habíamos dejado aparcada la tarde anterior: el Museo de Londres, en particular la exposición Dickens and London, pero también el resto del museo que nos dejamos por ver en la última visita, aquella que quedó sin acabar de contaros. El Museo de Londres es, entre todos los museos de la ciudad, casi mi favorito. Veréis: no me suelen gustar los museos repletos de visitantes a todas horas y más, los que están repletos de turistas. En otro de los museos que visitamos en este viaje lo pasamos muy mal por esa misma razón. Pero el Museo de Londres solo atrae a visitantes ingleses, con lo que estamos más tranquilas. Y no está masificado a pesar de que nunca te encuentras solo en una sala.



Ya os he contado el pequeño lío que hubo el primer día para acceder al museo, así que el domingo, después de desayunar, nos plantamos en el metro con un camino alternativo. Finalmente bajamos en Moorgate, donde hubo una de las puertas de la ciudad que fue demolida en el siglo XVIII. Rodeada de obras como estaba la estación, nos perdimos otra vez. Bueno, por eso y por la anécdota más freak del viaje: el ver a un hombre corriendo en calzoncillos por la calle. Nos pusimos a seguirle y eso nos despistó. En serio. Pero, bueno, no hay mal que bien no venga: una de nuestras aficiones en Londres es buscar (y encontrar) iglesias y eso fue con lo que nos topamos. No solo una iglesia, también nos encontramos con restos arqueológicos, de esos que tanto me gustan: los de la muralla romana de Londres, justo delante de la entrada al museo. Algo que me gusta muchísimo de la City es encontrar edificios modernísimos al lado de otros antiquísimos. Por ejemplo, como aquí. 








Pasamos allí el resto de la jornada, sin preverlo en absoluto, así que tengo muchísimo que explicar. Empezaré, como no, con la exposición de "Dickens and London". Llegamos a verla el último día y podría hablar durante horas y horas de la exposición. Muy buena y muy interesante. Habla sobre muchísimos aspectos de la vida y la obra de Dickens, además de su relación con la ciudad de Londres y con la vida cotidiana de la época. Un detalle que me gustó mucho es que en cada banco de descanso había dos ejemplares de lo que fueron las entregas de sus novelas: estuve hojeando las de David Copperfield y la de Nicholas Nickleby, con anuncios de la época.

Si veis habitualmente Página 2, en el especial que emitieron hace un mes sobre Dickens, hay muchísimas imágenes de la exposición y se puede hacer un pequeño recorrido por ella. Pero claro, haberla visto en directo, nos permitió poder detenernos en los manuscritos de sus novelas, la gran mayoría de sus obras, o poder escuchar los diferentes acentos de personajes y diferenciarlos de otros. Escuché a Sam Weller, la señora Gamp mientras una catedrática de Cambridge nos explicaba la evolución de algunos acentos: por ejemplo, Mrs Grummidge (de David Copperfield) pertenece a una zona de Inglaterra, East Anglia, que fue ocupada muchos años por los vikingos y donde su forma de hablar ha perdurado durante años, por lo que el habla común de la zona tiene mucha influencia. Además, había objetos como la cabina del portero de Furnival´s Inn, el primer hogar de casado de Dickens, e imágenes esteoroscopicas de la época.
Otro rincón de la exposición está dedicado a la pasión que Dickens sentía por el teatro. En otro, nos introducimos en las imágenes de la vida cotidiana que aparecen en sus obras y en su vida. Aparece el famoso cuadro de El sueño de Dickens, donde aparece rodeado de escenas de sus obras, y donde tuve el lapsus de confundir a Jacob Marley con Bob Marley (creo que Scrooge le habría echado a patadas con solo ver sus rastas), rodeados de manuscritos y originales de algunas de sus obras, como Canción de Navidad. Incluso estaba allí el escritorio y su silla o una colección de picaportes, del que como hacemos a veces, empezamos a sortearnos sobre cuáles pondríamos en la puerta de casa.



La exposición continúa presentándonos el mundo moderno que rodeaba la era victoriana. Muchísimas fotografías y montajes del Londres de la época, con las primeras fotos de rincones de la ciudad, algo así como lo que hacemos cuando viajamos a una ciudad que no es la nuestra. Claro que ahora son rincones que nunca volverán a ser como antes. Cuando tocó la visita a la tienda del museo, acabo cayendo el catálogo de la exposición, pues hay una gran cantidad de estas fotografías.
La parte final nos lleva a la visión que tenían los victorianos de la vida y la muerte. Afectaba tanto a niños como adultos, ricos y pobres, además de la vida en las casas de pobres. En ella había también juegos donde el objetivo era adivinar de qué personaje dickensiano te hablan.
Finalmente, había una pequeña sorpresa: una proyección final donde William Raban adaptó un ensayo de Dickens titulado Night Walks, que describe una noche de insomnio de las que solía padecer a menudo, para guiarnos a través del Londres nocturno actual. Todo a través de las palabras del autor. Cambia un poco pero Raban demuestra que las palabras de Dickens todavía siguen muy vivas.




Y como no, después de introducirnos en la época victoriana londinense, tuvimos ganas de más así que nos quedamos en el museo, del que ya habíamos visto una parte importante el año pasado pero no acabamos. En esa ocasión nos quedamos en la entrada de un pequeño paseo por una calle victoriana, con una reconstrucción de tiendas de la época, de las que muchas son tiendas reales. Las mejores son las que te enseñan un escaparate: la juguetería, una tienda de regalos para familias de clase media, etc. Pero la barbería, el banco, la zapatería e incluso, unos retretes públicos, no se quedan atrás. Pero nos hizo ilusión volver a los jardines de la época georgiana, donde reconstruyen un jardín de clase alta con sus cenas de postín, con sus bancos de época, sus vestidos y a través de varias escenas de películas que se proyectan en diferentes partes de la sala de forma que parece que haya camarillas que se dividen para cuchichear.



En el Museo de Londres hay reconstrucciones de este tipo pero también es un museo que cuida mucho los audiovisuales. Ya pasada la época victoriana, con la llegada de los años 20 pudimos ver fragmentos de películas y documentales cedidos por el British Film Institute en una reconstrucción de un cine de la época. Y pasamos también muchísimo rato en la sala donde pasaban vídeos sobre historia oral de la Segunda Guerra Mundial. En la entrada que hice hace poco sobre el Museum of London sabréis más cosas sobre este museo y por qué me gusta tanto.

Después de comer y de salir del museo (y de la tienda, quizá más absorbente si cabe) nos acercamos a un lugar muy famoso, situado justo al lado del Museum of London, la iglesia de ST Botolph Aldergate. Seguramente la iglesia no es muy conocida por su nombre, pero sí por lo que albergan sus jardines: el famoso Postman´s Park, donde bajo tejado hay un montón de lápidas donde se recuerda a héroes que salvaron a otras personas a costa de sus vidas. Pensábamos que todas las placas iban a ser del siglo XIX o principios del XX, en fin, ninguno demasiado actual pero... sí que lo hay. La lápida que veis arriba a la derecha, la de Leigh Pitt, es de 2007. Quizá ya no se estile entregar tu vida por otros, pero todavía hay alguien que lo hace.


Postman´s Park es, de verdad, un retiro espiritual. Me hubiera encantado sentarme y disfrutar de un buen descanso pero ya sabéis que a menudo, vamos justas de tiempo.

Y por la tarde, decidimos acercarnos a la British Library, a ver si teníamos suerte y estaba abierta. No, como ya he dicho estábamos gafadas así que volvimos tranquilamente a Barbican y nos dedicamos a una de nuestras actividades favoritas: pasear por la parte más antigua de la ciudad. Todo estaba cerrado y a la vez, casi vacío, algo que nos fue perfecto para pasear con tranquilidad. Nuestro recorrido lo improvisamos con la guía A-Z de la ciudad, que nos va de perlas cada vez que viajamos. Eso sí, tenemos la edición de 1995 que encontré hace unos añitos ya en el Punt Verd de Sarrià, acompañada de notas y tarjetas de varios locales, así que edificios nuevos que llevan unos años inaugurados, en la guía no aparecen o lo hacen "en construcción". Pero para lo que queremos ver ya nos interesa.

Nuestra ruta empezó en la estación de Barbican, nos llevó al enorme Smithfield Market, uno de los pocos mercados victorianos de la ciudad que sigue sirviendo como tal (de mercado, me refiero) y que está especializado en carne. Recuerdo que en Oliver Twist había una descripción muy buena de la ciudad que empezaba justo aquí y que recorría Londres.



En una pequeña callecita delante del mercado, está uno de los descubrimientos del viaje: la iglesia de St. Bartholomew. No es pequeña, pero en el barullo de calles de la zona, si paseas por las calles anchas puedes obviarla. Y en mi caso, está recomendadísima. Eso si, intentad pasar por allí a una hora que no sea la de misa. A nosotras nos dio tiempo de entrar y asomar la cabeza por su interior por el que asomaba una luz preciosa pero nada más, excepto de hojear los paneles que tienen en la cafetería / claustro sobre la historia de St. Bartholomew y de ver que en ella se habían rodado películas como Shakespeare in Love y Cuatro bodas y un funeral. Además, el pequeño jardín en el que nos sentamos, acabamos descubriendo gracias a una foto antigua del catálogo de "Dickens and London", era el cementerio de la iglesia. Parece que retiraron gran parte de las lápidas que lo cubrían y ahora hay un par de bancos en un rincón, mientras que el suelo está relativamente vacío y se puede pasear por allí.



Al ser hora de misa, nos encontramos a bastantes feligreses en el jardín o de camino al interior e incluso a varios sacerdotes preparados para la misa. Algunos de ellos me hicieron replantearme en mi agnosticismo y otros, pensar aquello típico de "¡qué perdida para la humanidad!" que decimos en casa.

Después de tropocientas fotos en la iglesia, los jardines, el claustro y las dos entradas, continuamos el paseo por St. Bartholomew Hospital, justo al lado de la iglesia y descubrimos que en esa misma plaza se ejecutó a William Wallace, al que seguramente todos conocéis. La placa siempre está rodeada de banderas escocesas y flores, puesto que fue una asociación escocesa la que presionó para que hubiese una placa en el lugar de la muerte de Wallace.



Bajando la calle, continuamos por Cock Lane, famosa por ser el límite más al norte donde llegó el fuego del Gran Incendio de 1666 y por ser el único lugar donde las prostitutas del siglo XIV podían ejercer. De lo segundo ya no hay restos, pero hay una escultura de un pequeño querubín que conmemora el primer acontecimiento. Después, nos dirigimos a un lugar muy conocido en el Londres medieval, moderno, georgiano y victoriano, la prisión de Newgate, una de las más famosas. Ya hace muchos años que fue derruida pero en el mismo lugar hay una placa que nos recuerda su existencia, además del Old Bailey.
Y una manzana más allá, sufrí uno de los shocks más extraños que he tenido en este viaje: la iglesia del Santo Sepulcro, una iglesia preciosa, donde se rezaba por las almas de los condenados a muerte en la prisión. Está en un estado deplorable, bolsas de basura apiladas en la puerta y con un cartel de FOR SALE (En venta). Había visto otras señales de la crisis en Londres pero nada tan triste como esto.  El jardín, dedicado a la memoria de los oficiales que murieron durante la Primera Guerra Mundial, no estaba mucho mejor.



Y cruzando la calle, nos fuimos hacia St. Paul, uno de esos lugares que siempre que voy a Londres, tengo que pisar, pasear por sus jardines, etc. Antes era Russell Square, ahora ha sido sustituida por la City. Por supuesto, lo hicimos por Paternoster Square. En esta calle y en la anterior Paternoster Row, bombardeadas salvajemente durante la noche del 29 de diciembre de 1940, era donde se ubicaban la mayoría de editoriales de la ciudad. Ahora ya no queda nada. También esta calle tenía una conexión Brontë muy interesante, pues en ella Charlotte y Anne Brontë se alojaron cuando estuvieron en Londres, al ir a confesarle a George Smith, editor de Charlotte que los "hermanos Bell" eran tres hermanas. Imagino que irían a pie hasta Cornhill, pues solo hay un paseo de unos diez minutos.

Algo que no os he comentado de nuestro paseo es que desde que salimos de Cock Lane, diluviaba. Nuestro  querido M & S de St. Paul ya había cerrado así que solo nos quedaba una opción: Starbucks. El resto de pubs de la zona estarían copados por compatriotas que iban a ver el partido (era el día del debut de España en la Eurocopa) así que era la mejor opción. Además, pude hojear tranquilamente mi catálogo de Dickens & London, todo repleto de fotografías de la época victoriana y de rincones de Londres, algunos de ellos desaparecidos.



Después de un buen rato, decidimos volver a la lluvia y nos atrevimos a regresar al hotel andando. Fleet Street, adelante. Las calles estaban prácticamente vacías, excepto por fumadores que salían de los pubs a por su vicio y que reían al verme con la cámara en una mano, la bolsa en otra y el paraguas como podía haciendo fotos de los rincones más curiosos de la calle. En mi vida anterior debí haber sido japonesa, en Londres no suelto la cámara ni por casualidad. Edificios, rincones, placas azules, detalles... nada se escapa de mi objetivo. Las fotos que cuelgo en las entradas son una mínima parte de todas las que hago.
Fleet Street y las callecitas que la rodean es muy digna de fotografiar. Tiene rincones insólitos y a la vez, muy famosos. Calles que te conducen a plazas encantadoras donde se puede descansar y alejarse un poco del Londres de la City, conocido por ser ruidoso y moderno, calles que te llevan al siglo XVII, XVIII o XIX pues se conservan igual que lo podrían haber estado entonces. El último día regresamos a la zona y ya os explicaré otros detalles muy bien guardados.



Y finalmente, caminando, caminando, nos plantamos en la famosísima Old Curiosity Shop. La tienda de antigüedades, el edificio real en que se basó Dickens para escribir su novela. Como no, fotos debajo del diluvio. Y xino, xano acabamos en el hotel, preparadas para ver BBC News y saber cómo iban los partidos de la Eurocopa. Y mira que no pensamos verla pero somos así de sencillas y nos gusta el fútbol que, mira por dónde, se inventó en Inglaterra (al menos, la variante moderna).

Continuará...

14 comentarios:

  1. ¡Me gusta especialmente el cuadro (imagen) que nos traes de Dickens rodeado de libros! Es realmente impresionante. ¡Gracias por compartirlo!

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  2. Me ha encantado el paseo nocturno de Dickens... me encanta leer tus entradas porque aprendo mushícimo!
    Respecto a Cock Lane, mantiene de su pasado el nombre, jeje!
    Muy bueno lo de la perdida para la humanidad, jeje!
    Besos!

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  3. qué viaje tan completo!! Me encanta el sueño de Dickens, un besote!

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  4. Me encanta, de veras. Me ha parecido super bonito lo de las lápidas que conmemoran a las personas que han dado sus vidas por salvar a otra.
    Y todo el recorrido Dickensiano me ha gustado mucho.
    Se nota que aprovechaste el viaje al máximo.

    Un beso!

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  5. ¡Qué envidia me estás dando! Estupenda la crónica que nos has hecho de tu viaje! Y me ha encantado ese cuadro de El sueño de Dickens. Pero mira que confundir a Jacob Marley con Bob Marley...Jajaja
    Besotes!!!

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  6. Offuscatio: Es una imagen preciosa, y te aseguro que si conoces las novelas de Dickens pasas un rato intentando asignar cada imagen a una obra :)
    Besitos.

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  7. Guacimara: A ver si ahora voy a ser una experta en temas ingleses, que me queda mucho por aprender...
    Lo de perdida para la humanidad se da en muchos sitios: fíjate en el obispo de Solsona, por ejemplo ;) Creo que si viviera en Londres o alrededores, me pasaría bastante por las iglesias...
    Petonets.

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  8. Meg: Todavía quedan dos días y continuamos a este ritmo así que todavía queda mucho ;)
    Besitos.

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  9. Carla: Postman´s Park es una maravilla, además es un rincón que fuera de los londinenses no conoce casi nadie y está al lado de lugares muy turísticos así que lo recomiendo de verás ^_^
    Y ya verás, que todavía nos quedan 2 días.
    Besitos.

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  10. Margari: Lo mejor de todo es que lo vi en mi cabeza, jajaja...
    A ver cuando puedo continuar y explicaros lo que queda.
    Besitos.

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  11. Me ha gustado mucho ese londres tan dickensiano. ¡Me has descubierto muchas cosas que no sabía! Que bonita la iglesia antigua entre los modernos edificios. El Museum of London cada vez más interesante. Besos

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  12. Pilar: La iglesia que se ve es la de St. Agnes, me parece que pasamos por delante en otro viaje. Y lo cierto es que esa zona y la de la City están repletas de lugares similares. En algunas se puede entrar en los jardines y en otras no... Y el Museum of London es tan interesante.
    Besitos.

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  13. Me hubiese encantado estar por ahi, en especial sentarme un rato por Postman's Park, al que sólo he visto por la película Closer.
    Besos.

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  14. Luciana: Ojalá puedas ir pronto a Inglaterra ydigo Inglaterra porque sé lo lejos que está para ti. Y segurísima estoy de que disfrutarás muchísimo :)
    Besitos.

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