miércoles, 7 de marzo de 2012

Hilvanando pensamientos (I)

Creativa, así es como estoy estos días. Pienso en el blog y se me ocurren secciones nuevas, libros de los que quiero hablar, historias que contar... Incluso el célebre viaje a Londres (del año pasado) volverá en unos días. Pero de momento me lo voy a tomar con calma e iré incoporando todas las ideas que se me ocurren poco a poco.

Una de ellas es la de viajar a través de los pensamientos. Me explico: muchas veces escuchamos algo que nos remite a otra cosa, pero con el que, a veces, rescatamos un recuerdo que permanecía perdido en nuestro subconsciente. Algo así me pasó ayer así que pensé "¿Por qué no lo escribo en el blog?"

De Cataluña a Francia pasando por México.

Con motivo del centenario de Pere Calders (que ya comenté aquí), en las bibliotecas de Barcelona han organizado un ciclo de conferencias sobre su vida y obra titulado "El gran Calders". En la de ayer trataban el exilio mexicano de Calders y lo mucho que influyó en su obra.
Pere Calders tuvo que exiliarse después de la Guerra Civil a causa de su filiación republicana, como muchos otros intelectuales. Él eligió México, que acabaría teniendo muchísima importancia en su obra, no solo como inspirador, también como lugar de maduración de su obra.

Hablando sobre sus "cuentos mexicanos", hemos llegado a una de sus novelas cortas más conocidas, Aquí descansa Nevares. Seguramente será mi próxima lectura suya. Habla sobre la miseria y sobre cómo a veces se vive mejor en lugares que no parecen destinados a los vivos, como los cementerios.

Y, de un salto, he pasado de los cementerios mexicanos a los franceses. El año pasado, viajé a la Francia medieval de la mano de Phillipe Àries a través de su libro "El hombre ante la muerte" donde en un capítulo habla de lo superpoblados que llegaron a estar los cementerios durante en la Edad Media. Y me refiero a los vivos. Centenares de personas se instalaron a vivir entre las tumbas. Formaron pequeños pueblos que además de residencia, servían como lugar de reunión, lugar de culto (las misas se celebraban en medio del cementerio), daban asilo en caso de invasión o guerra, etc. Incluso Ariès llega a comentar que las fosas comunes permanecían abiertas hasta que se llenaban, imaginaos el olor... También se construyeron hornos comunitarios, muy cerca de las famosas fosas abierta que os he mencionado.

Para acabar el viaje, he enlazado con una ranchera escrita por Chava Flores que pusieron al final de la sesión, relacionando la forma de reírse de la muerte tan típica de los mexicanos con el espíritu de los cuentos  mexicanos de Calders. El título, Cerró sus ojitos Cleto.




Cada vez que la escucho no puedo dejar de reír con la última estrofa.

6 comentarios:

  1. Leí Aquí descansa Nevares hace muchísimos años y me gustó. ES cierto todo lo que dices. Pues nada, ordena tus ideas y pon secciones nuevas!!!!
    Un beso.

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  2. Me ha encanto está entrada en la que comienzas apuntando temas que me interesas (Londres,lecturas..9 y continúas enlazando tres temas aparentemente sin relación. Es una pena que no conozca al autor de que hablas. Besos

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  3. Me ha gustado mucho esta entrada.
    Y la canción genial.
    Si tienes una época creativa, adelante! Inicia nuevas secciones, publica sobre nuevos temas. Nosotros, tus lectores bloggeros te lo agradeceremos encantad@s.
    Besos.

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  4. Mi respuesta no tendrá que ver con la entrada, es para avisarte que hace varios días que tu blog me aparece con advertencia de software mal intencionado.

    Besos,

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  5. Me encantan la divagaciones! Y qué interesante ese libro, El hombre ante la muerte...
    Besos,

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