sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Feliz 2012!


Si la Navidad es victoriana, Fin de Año siempre me hace pensar en unas fechas en las que este día debía ser increíblemente glamouroso y atractivo. Me refiero a las décadas de 1920 y 1930. ¿Qué os parecen estas portadas?







Y aquí algo de música para ambientar la noche:





Os deseo a todos que 2012 llegue repleto de buenas lecturas y mucha felicidad.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Un desafío para el 2012

Nos acercamos al final de 2011, un año del que, haciendo balance, me ha hecho descubrir algunas cosas de mi que no sabía. Vamos, que ha sido muy satisfactorio, excepto en trabajo.

Y, por tanto, toca hacer balance. En las próximas entradas veréis mi balance literario y cinematográfico del año pero me gustaría comentar uno de los desafíos que emprenderé para el año que viene. Incluso he hecho un banner (con la ayuda desinteresada de mi hermano, el experto en estos temas de casa). 

Cualquiera que me conozca sabe que soy una fan de todo lo que tenga que ver con Inglaterra y con lo victoriano así que se me ha ocurrido organizar un pequeño reto relacionado con Charles Dickens, el escritor que me abrió las puertas de Inglaterra hace ya unos 22 años. Desde hace años espero con ganas que llegara el año de su bicentenario y por fin está aquí. 




La forma de hacerlo es bastante sencilla. Habrá tres modalidades más una extra para la Navidad del año 2012. 
Por supuesto, tenéis de tiempo todo el año 2012, del 1 de enero al 31 de diciembre. 

Modalidad A: Es la más "dura" de las tres, propongo leer seis libros durante el año de la forma en que os apetezca más. Uno cada dos meses, dos prácticamente seguidos... como os parezca. Eso sí, 6 durante todo el año más 1 biografía de Dickens o 1 libro que nos hable de la época en que vivió Dickens, vamos, la era victoriana.

Modalidad B: Si elegís esta modalidad, hay que leer 4 de sus novelas o antologías de relatos.  

Modalidad C: Aquí solo hay que leer 2 de sus novelas o libros de relatos más 1 biografía o 1 libro de la época. 

Y si hacia final de 2012, os habéis quedado sin lectura o queréis leer alguno más de sus libros, existe la Modalidad Scrooge (no me he podido resistir). 

Modalidad Scrooge: Canción de Navidad + 1 cuento de Navidad más. 

Esto es todo. A medida que llegue el año, os iré explicando algunas cosillas más, biografías que se pueden leer en español, catalán e inglés, etc. 


miércoles, 28 de diciembre de 2011

lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Qué leeré esta Navidad?



Mis lecturas navideñas este año no están decididas del todo. Hace unas semanas tenía pensado leer esto.


 El espíritu de Navidad de Connie Willis y Vida y aventuras de Papá Noel de Frank L. Baum.


Pero en estas últimas semanas me he encontrado con todo esto:



Cartas de Papá Noel de J.R.R. Tolkien, The Twelve Days of Christmas y 50 poemes de Nadal per llegir dalt de la cadira.


Ahora estoy llena de dudas. Veremos cuáles serán los elegidos.

El que está asegurado es La tieta Mame de Patrick Dennis. Lo tengo en catalán y sí, sé que la portada no es tan atrayente como la española, con ese contraste de colores.

Por cierto, ya estoy decidiendo cuáles serán mis nuevos retos para el 2012. Y uno de ellos será una sorpresa que espero poder enseñaros en unos pocos días.

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!




Tenía pensado pasarme por todos los blogs pero creo que no me va a dar tiempo. Así que desde mi blog os deseo que tengáis una muy feliz Navidad y que disfrutéis mucho rodeados de todos los vuestros.

Cálida, acogedora, rodeada de la familia... En mi imaginario la Navidad es victoriana.

jueves, 22 de diciembre de 2011

It´s Christmas! 2011

Sí, sí, sé que la Navidad ya lleva unas cuantas semanas con nosotros. Yo misma el año pasado publiqué mis fotos y decoré el blog a principios de diciembre el año pasado pero para éste he estado mucho más ocupada. Para ver qué me ha tenido tan ocupada, os tendréis que esperar al final de la entrada ;)

En primer lugar, una canción. Una canción que, hasta que no la escucho, no me parece Navidad.

 

Este año continuamos con la política de renovación del año pasado de renovar algunos de nuestros adornos y no solo comprarlos. Todavía estoy intentando hacer unas casas y unos abetos navideños pero de momento esto es lo que hay.




Como véis, no nos olvidamos del fútbol ni en Navidad. Además queda muy bien un corazón blaugrana en el árbol.


Aquí tenéis las famosas bolas victorianas que compré en Portugal y que ya han encontrado su lugar en el árbol de Navidad.

Este año hemos puesto un mini pesebre. A él han llegado los Reyes Magos y también una nativa americana que se había perdido y que es la representante del continente americano. Además, estoy deseando hacer un pesebre con clicks y esto es lo único que he podido conseguir este año. Los que tenéis pesebres con clicks, ¿podéis darme algún consejo? ¿Dónde? ¿Son muy grandes?


Y he aquí un regalito que se me ha ocurrido hacer por primera vez este año y me ha tenido muy entretenida.



He bordado todas las postales a mano (éstas son solo unas pocas), un trabajo muy satisfactorio. Espero que aunque este año vayan con algo de retraso, les gusten a todos. Y a vosotr@s también.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Un nuevo aniversario para Jane

Cada año me gusta celebrar el aniversario de una de mis autoras preferidas. Vamos, no me puedo estar de decir que hoy Jane Austen cumpliría 236 años (buuf!). Como cada año, vario la celebración y este año os invito a Bath, donde pasó una época de su vida y que conocí este año que nos deja. A un ritmo endiablado, ya lo veréis.



Y de paso, recordar que también sería el 90 Aniversario de mi abuela Esperanza, que comparte aniversario con la querida Jane.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡100 seguidores!


Hoy no tenía pensado hacer una entrada pero tengo que hacerla. Estoy muy contenta, ¡he llegado a los 100 seguidores!

Recuerdo que cuando empecé este blog, pensaba que nadie me leería o lo haría muy poca gente. Me ha hecho mucha ilusión abrir hoy el ordenador y encontrarme con 100 seguidores. Soy de aquellas que cada vez que ven que hay alguien que le ha dado al botoncito de seguir, se emociona. Quizá no participen activamente, pero cuando te encuentras una persona que le interesa lo que escribes o simplemente le gusta, con la que compartes aficiones como la lectura, el cine, etc. sientes que no estás sola en un mundo tan extenso como es la blogosfera.
No ha sido algo rápido, llevo más de tres años escribiendo, no diariamente, a mi ritmo y procurando hacer entradas con las que acabe satisfecha.
He hecho muy buen@s amig@s a través del blog: a algun@s los conozco en persona, hemos compartido grandes momentos e incluso hemos viajado. A otr@s nunca los he visto en persona pero cada vez que veo un comentario suyo, me alegro. Sé que no soy una persona que conteste todos y cada uno de los comentarios que me dejan, lo que puedo decir es que leo todos los que hay y los valoro y tengo en cuenta todo lo que me contáis. Lo que me gustaría es tener tiempo para hablar más con aquell@s que os pasáis por aquí, que a veces no lo hago por vergüenza y/o timidez, que a veces lo soy mucho. Por otro lado, se me ocurren muchas ideas para mejorar o alegrar más la imagen del blog y espero ponerlas en marcha algún día.
Y después de esta perorata solo puedo decir que estoy muy orgullosa de conoceros a todos y todas y espero poder continuar con Reading at the moonlight mucho más. Gracias por estar ahí, de corazón.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Inglaterra y la imaginación infantil. Roald Dahl y Anna Quindlen




Mientras repasaba mis lecturas pendientes, eligiendo aquellas de las que tengo realmente ganas de hablar, me he dado cuenta que hay dos muy diferentes que tienen algo en común. Si en Los libros son tímidos se habla de las lecturas de una niña italiana, éstos no hablan sobre las lecturas de niños ingleses pero tienen en común que nos acercan a la imaginación de un libro pequeño y como esto nos tranforma y nos convierte en los adultos que somos.

Leí Boy de Roald Dahl durante la semana del aniversario de su autor que se celebró en septiembre y que Matilda me recordó gracias a su charla. Decidí inmediatamente que tenía que celebrarlo de alguna manera y ¿qué mejor manera de hacerlo que mediante un libro? Además, Boy era el último de sus libros que corría por casa sin leer.

Roald Dahl no nos habla de sus lecturas infantiles pero sí que nos proporciona algún detalle impagable sobre la presencia del chocolate y los caramelos en sus historias. Lo que nos cuenta está más relacionado con su familia, con sus aventuras en los distintos colegios a los que asistió como interno... pero no a través de una narración al estilo de una autobiografía clásica, sino a través de retazos, de imágenes y anécdotas que nos hacen viajar con la imaginación a la Inglaterra de entreguerras, que quizá sea la más típica y la que más asociada está a la Inglaterra del imaginario colectivo, además de la victoriana.



Nació en Gales en 1916, hijo de una pareja de inmigrantes noruegos. Su padre, a pesar de tener un solo brazo -el libro explica cómo lo perdió, de una forma bastante espeluznante- logró tener un negocio muy próspero. Por otro lado, creía firmemente en la superioridad de la escuela inglesa por sobre de las noruegas así que Roald pasó gran parte de su infancia y adolescencia en colegios ingleses, de los que nos explica numerosas anécdotas que ocurrieron entre sus paredes (y fuera de ellas, hay que contar con las vacaciones), violencia incluida, el episodio en que casi pierde la nariz ya lo conocía gracias a Anne Fadiman y su Ex-Libris, otra de esas lecturas imprescindibles para admiradores de "libros sobre libros". Todo el libro está plagado de fotografías, no solo puedes intentar imaginar a su familia sino que lo tienes ahí. Incluso fragmentos de sus cartas a la familia.


Muchos niños se sumergen en Inglaterra sin fijarse mucho en ella leyendo a Roald Dahl. Sus niños son profundamente ingleses. ¿Recordáis las lecturas de Matilda? Una niña que no paraba de leer y muchas de sus lecturas eran inglesas. Me extrañaría que no quisiera viajar a Londres algún día...

Imagined London. A Tour of the World´s Greatest Fictional City quizá no sea una historia sobre una niña que sueña con viajar a Londres, pero es lo que se adivina detrás de sus páginas. A medida que me adentraba en sus páginas, entendía que aquella mujer que escribía fue una niña que leía literatura inglesa y se enamoraba de Inglaterra. Igual que la niña que sigue viviendo en mi.

Anna Quindlen no es una escritora demasiado conocida. Es cierto que ha ganado un Pulitzer pero la descubrí buscando en Amazon libros que hablaran sobre Londres. Lo hago de vez en cuando y así descubro nuevos libros que hablen sobre una ciudad que me apasiona.

Cuando fui a Londres por primera vez (no solo la primera) buscaba en cada edificio, en cada rincón, lugares que había conocido en los libros: Dickens, Virginia Woolf, Jane Austen (hay poco Londres en sus novelas, pero lo hay), Nancy Mitford, Samuel Pepys, las hermanas Brontë... hay tantos que no acabaría nunca. En Imagined London, la autora hace lo mismo: su Londres es el Londres de la literatura y no se acaba nunca pero, desgraciadamente, ya no está todo el que fue. A medida que ella pasea por la ciudad se da cuenta de que ha elegido el mejor momento de su vida para viajar, a los cuarenta. Tampoco fui de niña o de adolescente. Me esperé hasta hace solo unos años, a los veinticinco, y disfruté como siempre había soñado.

No os imaginéis unos libros melancólicos o tristes. En absoluto. No pude parar de reír con Boy y con Imagined London, la identificación me hacía asentir todo el rato y disfrutarlo a la vez. Y babear con esta portada. Además el título de otro de sus libros me garantiza que la seguiré leyendo, How Reading Changed my Life (Leer cambió mi vida).


Eso sí, en una época tan navideña como ésta, siempre me siento más afín a los niños y a su manera de disfrutar e imaginar. Espero enseñaros la decoración de Navidad la próxima entrada que ya toca.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los libros son tímidos, Giulia Alberico




"Antes de que los signos se volviesen para mí descifrables, eran sonidos, y eran los mayores quienes poseían la capacidad de traducir los signos en palabras y con las palabras construir un cuento... De modo que leía escuchando. Y oliendo. Las palabras de las historias estaban indisolublemente ligadas a los olores.
El tío Rodolfo leía historias de las que emanaba un olor a clavo de clavel mezclado con una infusión que tenía un nombre precioso: kardadé. Las historias que leía Rosinella olían a manzanas porque la estancia de la buhardilla donde me las contaba estaba llena de pequeñas manzanas verdes. Las historias que me contaba mi madre olían a frío: estábamos en el país de la nieve y siempre era invierno, o casi".

No he podido resistirme a poneros la primera página entera de Los libros son tímidos. Lo cierto es que releyendo por encima, hubiera escrito muchos más. Pero prefiero dejaros el placer de ir descubriendo poco a poco este libro. No llega a las cien páginas, las he disfrutado mucho pero... a la vez me ha sabido a poco. Ni yo misma me aclaro, lo cierto es que es una pequeña maravilla y me hubiera encantado que Alberico nos hubiera explicado más cosas sobre su infancia y su relación con los libros. Quizá sea por eso.

Giulia Alberico es una autora muy famosa en Italia pero yo no la conocía. Con solo ver el título, ya sabréis por qué me sentí atraída hacia él, además de contar con una portada bonita y un argumento que despertó mi curiosidad. Alberico nos cuenta su infancia en varios pueblos de la Italia de los Abruzzo, donde su madre era profesora rural y las dos se desplazaban durante el invierno a estos pueblos. Nos lleva después hacia diferentes pueblos y ciudades de la región donde compartimos su gusto por títulos muy conocidos, como Mujercitas, La marcha Radesky o Matar a un ruiseñor u otros muy desconocidos: mucha literatura italiana, por ejemplo. Alberico ha hecho que aumenten todavía más mis ganas de leer a Faulkner.

"Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar sólo con quien los ha elegido, no les gustan las manos extrañas".

P.D. He intentado colgar algunas fotografías de la época pero no hay manera, todas vienen con el sello del copyright. En este enlace hay muchísimas colecciones de fotografías vintage de todas las décadas del siglo XX y lugares del mundo. Buscando por años, hay muchísimas imágenes de escenas cotidianas de la época.

martes, 6 de diciembre de 2011

Invierno y verano



Después de unos días en los que no he estado demasiado puesta ni en el blog ni con internet, me he dado cuenta de que ha llegado diciembre. El último mes del año. Y todavía tengo muchos libros pendientes por hablar, muchas cuentas que arreglar para poder completar los retos... así que sin estrés pero con algo del brío que debería haber tenido el resto del año, voy a empezar a hablar de algunas lecturas que he hecho este año y de las que me gustaría hablar.

Por otro lado, hace unos días compré El llibre de l´any de Vicenç Pagès, donde habla de diferentes libros y autores a través de los meses del año. Tengo muchas ganas de leerlo bien y hablar de él porque vale la pena. Ojearlo me ha dado la idea de hablar de mis lecturas por estaciones del año.




Empecemos con una lectura de invierno. Gélida y triste. En febrero me tuvo absorbida, a pesar del dolor y la dureza con la que Cecília Ce nos explica su historia, El carrer de les Càmelies (La calle de las Camelias) de Mercè Rodoreda. Me encanta la Rodoreda, a pesar de lo crudas que suelen ser sus historias. Y precisamente El carrer de les Càmelies es una de las novelas más tristes que he leído nunca. La novela es un largo monólogo de Cecilia Ce quien, desde un presente indeterminado, nos explica su vida desde el momento en que fue abandonada de bebe en la reja de una casa de la calle de las Camelias, con solo una nota en la que viene escrito su nombre Cecilia Ce, tal y como suena. Leemos sus palabras y nos introducimos poco a poco en su vida: criada por el señor Jaume y la señora Magdalena, que llegan a quererla como si fuera su propia
hija, los abandona para irse a vivir a un barrio de barracas con Eusebi, su primer amante.



A partir del ingreso en prisión de Eusebi, Cecilia pasa de su trabajo de costurera y se pone a hacer la calle, pasa de hombre en hombre casi sin inmutarse, como si no importara. Algunos pasajes me hicieron estremecerme y sufrir con ella: su relación con Marc y el piso que le pone en pleno Eixample barcelonés, que acaba convirtiéndose en una prisión. La breve experiencia con Eladi, etc.




No es una novela fácil de leer, la personalidad de Cecilia es muy errática y nunca acabas de comprender del todo su proceder. Hay momentos en los que parece que no acaba de estar cuerda. Pero el lenguaje que Rodoreda pone en sus labios, la presencia simbólica que tienen las flores y la naturaleza, la presencia de Barcelona en la historia, el barrio de Gracia, la Rambla, el Liceu, el Somorrostro, el Eixample...



En junio, justo antes del verano, leí un pequeño ensayo sobre la caída de Francia bajo el dominio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, La agonía de Francia de Manuel Chaves Nogales. En aquel momento, quería leer Suite Francesa de Irène Nemirovsky y quería tener más información sobre el momento y por qué los franceses se rindieron tan fácilmente delante de los alemanes. En noviembre de 1936, el autor se exilió junto a su familia, descorazonado por los hechos que sucedían en España. Pero en Francia se encontró con que la situación política que se vivía podía desencadenar unos hechos muy parecidos a los que se vivían en su país. Los franceses estaban tan divididos políticamente como en España, solo que la invasión alemana llegó antes de que estallara el conflicto. El gobierno francés, en aquel momento dominado por el Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda, no supo manejar la situación, además de ser odiado a muerte por la derecha francesa, católica, autoritaria, que fue quien acabó dominando la zona colaboracionista del sur después de la ocupación alemana.

Un detalle que acerca el libro a los que no están acostumbrados a leer no ficción y más un libro de historia es que Nogales no utiliza demasiados nombres. Puedes seguirlo perfectamente sin necesidad de buscar en un libro de historia (o Google, que yo soy de lo primero) quién es cada uno. Y lo que más lo acerca a Suite Francesa es que sus autores no sobrevivieron a la guerra y aun así, fueron perfectamente capaces de visualizar cuáles serían sus consecuencias. Libros como estos me hacen continuar interesándome por la Segunda Guerra Mundial.

P.D. Cuando leí El carrer de les Càmelies me sentí inspirada y fui al Guinardó a pasear y hacer unas cuantas fotografías. Las dos últimas son del Parc de les Aigues (Parque de las Aguas).