miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lectura conjunta. El sabor de las pepitas de manzana, Katharina Hagena





Hace poco, Carmen propuso en su blog una lectura conjunta. Decidí apuntarme por el libro (había leído el argumento en su blog) y también por probar como sería una lectura conjunta, pues es la primera que hago y, en conjunto, creo que ha sido una buena experiencia. El libro que Carmen escogió es El sabor de las pepitas de manzana de Katharina Hagena, como he puesto en el título pero, en mi caso, lo he leído en catalán y bajo el título de El gust de les llavors de poma. Dejo el título en castellano porque es así como lo habrá leído la mayoría. Eso sí, los fragmentos que he seleccionado están en catalán, advertidos quedáis.

Primero, tengo que explicaros un poco el argumento: Iris Berger, debe volver a la casa familiar, en un pequeño pueblo del norte de Alemania, para el entierro de su abuela Bertha. Sin saber por qué, Bertha dejó a Iris como heredera de la casa así que decide quedarse unos días más para decidir que hace con ella. A través de los recuerdos que le despierta la vuelta a la casa de su infancia, nos acercamos a su familia materna, la familia Lüschen: su tia abuela Anna, su abuela Bertha, su madre Christa, sus tías Inga y Harriet, y su prima Rosmarie. En estos días de dudas y reflexiones, Iris se dedica a descubrir secretos de su familia y a recordar qué era lo que atraía de aquel lugar tan alejado de su vida actual. A través de ella visitamos la casa, todas sus estancias, el gallinero, el jardín, el pueblo...

Mi clave para que un libro me guste mucho es tener ganas de leerlo y a la vez, acercarme a él sin expectativas, sin saber qué es lo que te vas a encontrar. Y debo decir que las expectativas que había en la blogosfera eran altas por lo que había leído así que, por supuesto, las mías iban muy altas y en principio esto ha sido perjudicial. Lo cierto es que me costó muchísimo meterme en el libro: lo encontraba lento y sin profundidad, una simple recopilación de momentos familiares con los que no lograba conectar. Por otro lado, Iris me caía muy mal y esa opinión continúa igual. Pero el resto de opinión ha ido cambiando a medida que iba leyendo, tanto que he leído las últimas cien páginas casi sin detenerme. El misterio relacionado con algunos de los personajes, en especial el señor Lexow o Rosmarie y Mira también contribuyeron.


De toda la novela, lo que más me ha atrapado son las descripciones, lentas, pausadas, evocadoras, de esas que tanto me gustan. Apenas hay acción de aquella que muchos esperan en un libro y quizá eso sea lo que me ha acabado conquistando. Tanto, que mientras leía este párrafo, he llegado a sentir el olor de las manzanas:

"Vam pelar totes les pomes i vam preparar-ne vint-i-tres pots de compota. No n´havia pogut treure més de pots de vidre. [...] Vam assaonar la compota amb canyella i una mica de nou moscada. Jo vaig agafar tres llavors de poma, les vaig pelar, vaig tallar-les ben petites i vaig afegir-les a la compota. L´aroma càlida, dolça i lleugerament terrosa de les pomes bullides va envair tots i cadascun dels racons de la casa, fins i tot els llits i les cortines es van embeure
d´aquell perfum. Va resultar una compota de poma extraordinària."

De los personajes, Iris es la que me ha dejado más fría a pesar de que es uno de los pocos personajes de los que vemos la evolución. Max me ha gustado más pero quizá he encontrado un poco tópica su relación. Y de la familia Lüschen, me quedo con Harriet: puede que porque me ha parecido la más sincera consigo misma de todos ellos, acaba siendo lo que siempre fue.
Otro detalle que me ha gustado es que los personajes, a pesar de que a la mayoría los conocemos como recuerdos de Iris, nunca son idealizados. Iris recuerda buenos y malos momentos y a su familia tal y como es.

De tanto en tanto, Iris recuerda su relación con la lectura. Ella es bibliotecaria pero ya no lee libros por placer, de hecho, no lee nada en absoluto. Pero sus recuerdos asociados a la lectura están, inevitablemente. relacionados con la comida:

"M´encantava llegir i mentrestant anar menjant alguna cosa, un panet rere l´altre, una galeta rere l´altra; anava combinant dolç i salat constantment. Era meravellós: històries romàntiques amb formatge gouda, novel·les d´aventures amb xocolata amb nous, tragèdies familiars amb musli, contes infantils amb llaminadures, llegendes de cavallers amb galetes de xocolata. [...] I llegiria i menjaria, i seria una pobra sirena muda o bé un petit lord, embarrancaria a una illa deserta, cavalcaria amb els cabells esvalotats sobre una torbera desolada o mataria dracs a cops d´espasa. "

En fin, a pesar de un principio que no me acabó de convencer, la historia evoluciona y al cabo de unos pocos capítulos más consiguió engancharme. La recomiendo muchísimo, en serio. Lo de Iris y la manía que le cogí desde el principio ya es otro cantar...

Y por otro lado, me ha parecido una buena experiencia participar en una lectura conjunta. Espero participar en otra pronto. Aquí os dejo la lista de bloggeros que participan en la lectura:

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ingleses eminentes (I). Samuel Pepys



Desde hace unos días, me ronda una idea por la cabeza: en mis entradas suelo hablar de muchos personajes ingleses, tanto dieciochescos, victorianos, del siglo XX e incluso muy anteriores en el tiempo. Muchas veces son desconocidos en España y sé que, a veces, cuesta seguirme así que me he decidido a ir publicando de tanto en tanto biografías e imágenes de personajes que en Inglaterra son famosos o simplemente conocidos pero aquí no tanto.

Mi primera "víctima" es un personaje de la Restauración inglesa, cuando la monarquía se volvió a instalar en Inglaterra, Escocia e Irlanda después de la Commonwealth, y que tiene mucho que ver con el viaje a Londres que hice el mes pasado y que todavía tengo pendiente de acabar. El elegido es Samuel Pepys.




Samuel Pepys es uno de los cronistas más importantes de la historia inglesa. No era escritor profesional: durante la época de redacción de su diario ocupaba el cargo de Secretario de la Marina y posteriormente, llegó a ser Presidente de la Royal Society, justo durante su presidencia Isaac Newton publicó Principia Mathematica. Pero fundamentalmente, se le recuerda por su diario que escribió durante casi diez años, de 1660 a 1669. Pepys era un gran conocedor de la vida inglesa de la época y un gran caminante de Londres así que en ellos se puede ver una visión de cómo era la ciudad durante el siglo XVII, muy diferente a la que conocemos ahora y a la ciudad victoriana que aparece en tantas novelas y que es la visión más popular de la ciudad. Leer sus diarios te hace viajar por todo el Londres de la época, desde el palacio real en Westminster hasta los barrios bajos y más allá del río.

Samuel Pepys tenía grandes esperanzas de ascender en la escala social. No tenía demasiadas influencias puesto que su familia no era demasiado rica pero tenía contactos: ya en el primer año de su diario, 1660, fue escogido para acompañar a su mentor, Montagu, en el viaje que devolvería al rey Carlos II de vuelta a Inglaterra. A lo largo de su vida iría ascendiendo más e incluso pasó una temporada en la Torre de Londres, acusado de conspiración.

Un personaje que está perfectamente descrito en su diario es su esposa, Elizabeth. Los dos tenían una gran cultura musical, en especial: Samuel tocaba el laúd, el violín, la viola, la flauta y la espineta, además de cantar. Elizabeth también tocaba, cantaba y bailaba pero también tenían una relación complicada: ella tenía unos ataques de celos descomunales cada vez que Sam se dedicaba a perseguir mujeres (era muy mujeriego) y una de las imágenes más famosas del diario es aquella en que, después de descubrirle metiendo mano a su peluquera, le persigue por toda la casa con el atizador del fuego. Impagable. Muy llamativas son también sus comidas: en Inglaterra se le recuerda, en parte, por los menús que ingería.

Otra de esas escenas por las que mejor se le recuerda es su descripción del Gran Incendio de Londres (así en mayúsculas) de 1666 que a punto estuvo de destruir toda la ciudad. En la Edad Media los incendios eran muy frecuentes en la ciudad pero no tanto en su época. Las casas y la mayoría de edificios se construían con madera así que un simple incendio que empezó en la panadería real de Pudding Lane acabó destruyendo un 80 % de la ciudad. A Pepys le avisó su criada antes de meterse en la cama pero no creyó que fuera tan importante y se fue a dormir. Al cabo de unas horas ella le volvió a despertar para que viera lo que estaba sucediendo. Los siguientes días nos llevan por una Londres medio quemada, donde sus habitantes deben huir de sus casas dejándolo casi todo atrás y con la incertidumbre de desconocer si sus casas están bien, si las llamas se acercan...


Finalmente, en 1669 se vio obligado a dejar de escribir por una enfermedad que le estaba dejando ciego. Un mes después de dejar el diario, él y su mujer emprendieron un viaje de varios meses por Francia y los Países Bajos. Al volver a Londres, estalló la tragedia: Elizabeth murió, después de una breve enfermedad. Y Sam se quedo solo. No volvió a casarse pero si que convivió con otra mujer años después.

Cuando murió, donó sus diarios a la institución inglesa donde había estudiado, la Biblioteca del Magdalene College de Cambridge, junto con su biblioteca. Allí los diarios pasaron inadvertidos casi un siglo hasta que se encontraron y empezó la titánica labor de descifrarlos, puesto que Pepys escribía utilizando abreviaturas y mediante taquigrafía. Finalmente no se publicaron hasta mediados del siglo XIX.

Si habéis leído 84, Charing Cross Road recordaréis que Helene Hanff, la gran enamorada de Londres y sus rincones, le pedía varias veces a Marks & Co los diarios de Sam Pepys y se indignaba cuando le llegaba una antología. A Pepys se le tiene que leer entero, eso sí, con mucha calma y sin prisas. De momento, sólo he leído hasta mediados de 1663 a pesar de que leí las entradas que dedica al Gran Incendio de 1666. Mi madre, una campeona, sí que ha devorado todo el diario, al menos lo que está publicado en castellano. Hay publicadas dos ediciones, las dos antologías: la primera es de editorial Renacimiento (creo recordar que no está traducida directamente del inglés, sino que parte de una edición francesa. En estos tiempos me parece absurdo) y la que tenemos en casa, de Espasa.

Y con lo que os he explicado en esta entrada, ya hay la información suficiente para entender la próxima entrada de la crónica de Londres, que aparqué por el tema de las opos antes del verano pero que volveré a retomar estos días. Para recordar lo que ya escribí hace meses aquí dejo los enlaces:



La primera imagen corresponde al retrato de Pepys que hay en la National Portrait Gallery, pintado por John Closterman en la década de 1690. La segunda es un dibujo de cómo quedó la catedral de Saint Paul después del Gran Incendio de 1666. Al reconstruirse, ya tuvo la imagen que vemos ahora.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Miss Pettigrew Lives for a day, Winifred Watson



Todos los que os pasáis por aquí y os gusta leerme sabéis que no tengo una constancia especial en escribir sobre mis lecturas. Leo mucho y normalmente disfruto bastante todo lo que leo pero no se traduce en muchas reseñas ni en muchas entradas sobre libros. Sí, soy un poco vaga: para que os hagáis una idea, tengo varias reseñas de libros que leí en febrero a medio hacer y que pienso publicar algún día (espero que antes de que acabe el año).

Después del viaje a Vigo, donde no pude concentrarme excesivamente en ninguno de los libros que llevaba en la bolsa, cogí una gripe monumental, tan monumental que los restos aún siguen conmigo. Y entre que me costó concentrarme en la lectura y no quería nada excesivamente duro o difícil, al levantarme de la cama y dirigirme a la estantería sabía perfectamente qué libro vendría conmigo: Miss Pettigrew Lives for a day, de Winifred Watson. Años 30, libertad, joie de vivre a la inglesa, claro. Y un libro de Persephone Books, que ya hace tiempo que no leía ninguno.



Guinevere Pettigrew no tiene trabajo, la casera la acaba de echar de casa. En la agencia de colocación le ofrecen una entrevista para un trabajo en la casa de la señorita LaFosse. Su última esperanza de trabajo pues ha tocado fondo. Y solo entrar en casa de la señorita LaFosse su vida dará un giro de 180º. La señorita Pettigrew ha sido educada como buena hija de rector inglés, a la antigua y educada solo para un trabajo digno, el de institutriz. En estas maneras ha vivido toda su vida y al conocer a Delysia, una cabaretera con facilidad para enredarse en líos amorosos, cualquiera puede pensar que chocarán de todas las maneras posibles. Pero... no es así. Congenian a la perfección desde el primer momento. Durante 24 horas convivirá con Delysia LaFosse, cantante de music hall y salvará de unos cuántas situaciones complicadas a su nueva amiga.

Siempre he pensado que hay un momento adecuado para cada libro: un libro nos puede gustar pero si lo leemos en el momento adecuado podemos encontrarlo una maravilla. Y eso es lo que me ha pasado con Miss Pettigrew. Además, el humor inglés, los diálogos chispeantes, los personajes... todos ellos extravagantes, con mucho carácter y profundamente divertidos y tiernos. A medida que lo leía, pensaba: ¿por qué nadie la ha adaptado como obra de teatro? Pocos escenarios, diálogos divertidos y una gran cantidad de personajes que entran y salen de escena y que nos dejan con ganas de más.Funcionaría maravillosamente bien en un escenario. Creo que la señorita Pettigrew se uniría a la petición.

Para los que no sabéis / no os atrevéis a leer un libro en ingles, Miss Pettigrew tiene traducción española. La titularon El gran día de la señorita Pettigrew y está publicada en Espasa. Conserva todos los detalles de la edición de Persephone Books incluyendo las ilustraciones, las originales de las primeras ediciones de Mary Thomson. Como soy una loca, tengo las dos ahora mismo delante de mí, edición Classics de Persephone Books, con su punto de libro correspondiente.


Por otro lado, ya había visto la película que se rodó hace tres años, Miss Pettigrew Lives for a Day (aquí Un gran día para ellas) y a pesar de que he encontrado algunos cambios, significativamente es muy fiel a la historia. Excepto por un pequeño detalle. Como actores tenemos a Mark Strong (Septimus, uno de los príncipes malvados de Stardust), Ciaran Hinds, Shirley Henderson y Lee Pace (¡me encanta! el actor y el personaje, Michael es un personaje del que no esperamos gran cosa y cuando después de haber oído hablar de él durante gran parte de la novela, finalmente aparece, quedamos encantados). Miss Pettigrew es una actriz que me gusta mucho, Frances McDormand (muchos la recordaréis por Fargo) y Miss LaFosse es Amy Adams, la Giselle de Encantada. Pero esta vez no voy a dejar el trailer porque hay varios spoilers que avanzan la historia, lo que haré es colocar unas cuántas imágenes.





P.D. A ver si un día os hablo más de la editorial, Persephone Books. Una pequeña editorial inglesa que me encanta y de la que ya hace mucho que conozco su existencia. Y debo decir que como algunas de las fieles de este blog, no la descubrí gracias a Cristina, ni a Maria ni a nadie... llegué yo solita y gracias a la novela de la que he hablado, con la que tropecé en Londres en un Borders de Charing Cross Road que ya no existe. Lo único que me queda es pedir humildemente a Persephone es que recuperen otras de sus novelas, en especial Hop, Step and Jump, me encantaría leer más Winifred Watson.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Marrón y verde, agua y viento




El fin de semana pasado hice mi primera visita a una comunidad autónoma que tenía muchas ganas de visitar, Galicia, y no para hacer turismo (aunque hicimos un poquito). Viajamos, Guacimara y yo, para conocer a la pequeña Celia de Patricia. Y lo poco que he visto de la zona me ha encantado y me encantaría volver algún día. Me he enamorado de los verdes, marrones y azules que predominan en su paisaje. Patricia ya me lo decía... Y de los edificios medievales, a pesar de que la Edad Media sea una de las épocas históricas que menos me gustan.






Solo estuvimos un día y medio pero como somos rápidas nos dio tiempo a pasear por Vigo, descubir Tuy e incluso acercarnos a la frontera y cruzarla: nunca había estado en Portugal. Pasamos por una pequeña población llamada Valença do Minho, que no conocía. Paseamos, llegamos hasta la fortaleza medieval que defendía la ciudad durante la Edad Media. Y entre sus tiendecitas encontré una bolas navideñas victorianas que ya os enseñaré a medida que se acerque Navidad.




Hace años alguien me preguntó sobre en qué lugar de El Señor de los Anillos viviría (sí, tiene que ver con lo que os explico). Yo era incapaz de decidirme y optaba por trasladarme con cada estación. Pues bien: esos colores gallegos son los que me quedaría si tuviera que hacer lo mismo aquí. Durante el otoño, claro.



Lo único malo ha sido la gripe que me he traído conmigo. La gripe me ha mantenido alejada de todo esta semana así que perdonadme. Espero poder volver ya a la programación habitual del blog, vamos, caótica y desorganizada. Y encima, con un montón de libros por reseñar.

Una parte de las fotos son mías y otras son de Guacimara. La primera foto pertenece a las vistas que se tienen del Atlántico desde el parque Charlie Rivel en Vigo. La segunda es la catedral de Tuy. La tercera pertenece a una calle de Tuy, las vistas son ya de Portugal. La cuarta, una vista desde Valença de Tuy y sobretodo, del puente que cruza el Miño. En la quinta estoy de espaldas descubriendo la tienda de la que he hablado más arriba y finalmente, una pequeña vista de los castros, los primeros asentamientos de Vigo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

11 de noviembre

El día 11 de noviembre es un día muy especial en Inglaterra y, por ende, para mí también (y por otros motivos, por supuesto). El año pasado hice una pequeña explicación sobre el origen de esta jornada (aquí lo tenéis) y me gustaría recordarlo también hoy, es una fecha con un significado muy triste pero a la vez, muy sentido. El utilizar amapolas como recordatorio viene de un poema, In Flanders Field de John McCrae, donde se dice que las amapolas fueron las primeras flores que crecieron en lo que habían sido los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. En Inglaterra es una fecha muy recordada y por estas fechas, todos llevan en las solapas de sus chaquetas una pequeña amapola (en inglés, poppy) de papel.

Y como vídeo, este año he elegido otra serie que, al ritmo que va, se va a convertir en mítica, Downton Abbey y el momento que dedican a hacer un minuto de silencio el día 11 de noviembre a las 11 de la mañana. Cuidado, que hay algún pequeño SPOILER!


Me voy de viaje este fin de semana así que nos veremos a la vuelta.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

IMM (In my Mailbox) 7, bajo la lluvia



Sí, acabo de publicar otro IMM. Lo cierto es que aquel llevaba pendiente desde julio y desde que lo acabé hace ya unas semanas, los libros se han reproducido como esporas. Además, después del fin de semana tranquilo y muy literario que he pasado, no he podido resistirme a titular la entrada así. Vamos allá:





- Rue de l´Odéon, Adrienne Monier. Hace unos años apareció en castellano Shakespeare & Company donde Sylvia Beach hablaba sobre su librería, La Maison des Amis des Livres, una de las más famosas del mundo. Este libro su amiga Adrienne Monnier nos habla de su propia librería, de los personajes que pululaban por ella... Libros, autores y además, casi como bonus track, la crónica del viaje que hizo Monnier a Londres cuando tenía diecisiete años. ¿Me comprendéis verdad?

- Crónicas de Nueva York, Maeve Brennan. Una pequeña joyita por la que me sentí atraída en cuánto la tuve en las manos. Brennan fue una escritora de origen irlandés que, además de su faceta como novelista, escribió durante muchos años una columna en The New Yorker titulada The Talk of the Town en la que relataba la vida cotidiana de Nueva York y su visión de ésta. Años 50, Nueva York.






- Demasiada felicidad, Alice Munro. Una recopilación de varios de sus relatos y uno de sus libros más conocidos. Lo descubrí gracias a un artículo de Elvira Lindo en El País que os enlazo aquí (lleva algún que otro spoiler así que precaución).

- La vida de las mujeres, Alice Munro. Una de las pocas novelas que ha escrito, en concreto está ambientada en los años 50. Nos cuenta una historia muy conocida para much@s, la de una niña que crece leyendo y queriendo ser escritora. No creo que me defraude.


- Odi, amistat, festeig, amor, matrimoni, Alice Munro. He entrado en una fase Alice Munro (ya os habréis dado cuenta). He tenido muchas épocas como ésta donde parece que sólo tenga ganas de leer a un escritor. Y ahora es el momento de Munro. Curiosamente, solo he leído de ella el cuento The Bear Came Over the Fountain, que inspiró a la actriz Sarah Polley para hacer su debut como directora y que pertenece a esta recopilación. Pero tengo ganas de tirarme a la piscina...




- Donde se guardan los libros. Bibliotecas de escritores, Jesús Marchamalo. No he leído nada suyo hasta ahora (¿vale haber ojeado su libro sobre la biblioteca de Cortázar?) y la literatura española contemporánea no es lo mío (solo he leído a dos escritores de los que aparecen) pero soy incapaz de resistirme a un libro sobre libros y a cotillear por estanterías ajenas. Y ha sido imposible resistirse mucho tiempo porque ya lo he leído, poco a poco, para poder deleitarme por el paseo.




- Palladian, Elizabeth Taylor. Elizabeth Taylor la escritora, que no la actriz. Lo cierto es que tengo muchas ganas de leer Palladian, a pesar de que Angel, otra de sus novelas, que leí hace unos años no fuera demasiado de mi gusto. Creo que no estaba preparada en aquel momento, sobretodo por el argumento y la protagonista. Pero Palladian, por su historia y sus referencias tiene todas las papeletas para gustarme. Veremos... (la foto la hice en la playa de Sitges, en aquellos días del Festival de Sitges. Entonces leía a las Brontë y Palladian las tiene como referentes, todo está ligado).


- Las crónicas de la señorita Hempel, Sarah Shun-lien Bynum. Uno de esos libros finitos que una editorial que me gusta mucho, Libros del Asteroide, está publicando. Lo cierto es que en las últimas semanas estoy mucho más centrada en la literatura norteamericana así que no es de extrañar que tenga muchas ganas de leerlo (y de que mis últimas lecturas y compras me remitan más a Estados Unidos que a Inglaterra).


- London Under, Peter Akroyd. Un libro que me ponía los dientes largos desde hace meses. El Londres subterráneo y todo lo que se puede encontrar en él ahora y a lo largo de la historia. Además, Akroyd como narrador histórico y biógrafo nunca me ha defraudado.

- Un amor d´en Swann, Marcel Proust. Una de mis grandes asignaturas pendientes es leer a Proust. El año pasado comencé con En busca del tiempo perdido pero lo aparqué por falta de tiempo y de previsión. Me quedaba hechizada con la magia que contienen sus palabras así que era incapaz de leer más de una página. Volveré, seguro así que alguien previsor me regaló el segundo volumen de la traducción que Cercle de Viena está publicando en catalán.

- La hija del optimista, Eudora Welty. Hace unas semanas leí el reportaje que la revista Qué leer le dedicó en la sección de Clásicos. Y enseguida quedé atrapada y decidida a leerla. En particular, me llama la atención este título así que, aprovechando una visita a Girona, me hice con él en una de sus librerías. Ya sabéis que me gusta comprar libros en los viajes / excursiones así que espero que éste sea una muy buena inversión.

Pues ya está por ahora. Eso sí, los libros procedentes de la biblioteca continúan entrando y saliendo de casa. Espero poder continuar pronto con las reseñas para explicar qué estoy leyendo ahora.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Remember, remember...


Remember, remember, the fifth of November
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why gunpowder, treason
Should ever be forgot...





Este mes viene repleto de fiestas, tanto nacionales como extranjeras. Empezamos el mes con la Castanyada, Halloween o como lo prefiráis celebrar y ahora llega la Bonfire Night o Guy Fawkes Night. Lo cierto es que, aunque no sean fiestas nacionales, mi anglofilia no puede resistirse a celebrar, en mayor o menor medida, todo tipo de fiestas relacionadas con Inglaterra. Además, la Bonfire Night de este año coincide con el día en que me examino (¡por fin!) así que tengo más motivos todavía.

Si habéis visto o leído V de Vendetta, recordaréis que V celebra de una manera muy especial la fiesta del 5 de noviembre. Tranquil@s, que no voy a hacer lo mismo pero sí os explicaré en que consiste la fiesta y en dónde se celebra. Este mes, el blog va a parecer un costumario.

La Bonfire Night o Noche de Guy Fawkes se celebra cada 5 de noviembre, no solo en el Reino Unido, también en Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, etc. pero supongo que el motivo de la conmemoración se ha ido perdiendo. Es una fiesta que conmemora el fracaso de la Conspiración de la Pólvora con el que una facción de aristócratas católicos, entre los que estaba Guy Fawkes, intentó destruir el Palacio de Westminster, la sede del Parlamento inglés. En aquel momento, el rey de Inglaterra era Jaime I (Jaime aquí es conocido como Jacobo, que proviene del mismo origen hebreo. Yo siempre le he conocido como Jaime y en inglés es James, así que opto por llamarle así). En Inglaterra (donde fue obligatorio celebrarla hasta 1859), al caer la noche, se encienden hogueras donde se queman efigies de los Guys (por Guy Fawkes, obviamente) además de realizarse espectáculos pirotécnicos. En la línea de San Juan aquí...
Y como no, cuenta con algunos platos tradicionales de comer en estas fechas como las manzanas al horno, el caramelo de hoguera (Bonfire Toffee), las patatas asadas o los guisantes negros con vinagre.


Tradicionalmente, Inglaterra fue durante los siglos XVII, XVIII y una buena parte del XIX antipapista, es decir, anticatólica. Lo más probable es que fuera ese aspecto de la Inglaterra moderna y contemporánea lo que ha hecho que una celebración como ésta haya perdurado en el tiempo. Los versos que he colocado al comienzo de la entrada son los del inicio de, probablemente, el poema más famoso sobre el tema pero hay muchos más.

En fin... creo que no haré ninguna hoguera pero algo sí que celebraré, como mínimo, para celebrar mi fin de exámenes. Después, me tomaré un par de días para hacer una escapadita de descanso que me conviene. Y, de momento, durante unos días, estaré alejada de la blogosfera pero cuando vuelva, ya podré contestar muchas entradas que tenía pendientes y volver a navegar por todos los blogs que me gustan que lo echo de menos. Hasta la vuelta.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noche de castañas, calabazas y panallets





Ya ha llegado el final de octubre (qué cada vez me pasa más rápido) y con él, ¡Halloween! Halloween o Samhain o la Castanyada, como prefiráis. Aquí en Cataluña se celebra la Castanyada y al llegar la noche, se comen castañas calentitas, boniatos, se bebe moscatell, una especie de vino muy dulce que, a pesar de que no sea muy forofa del vino, soy capaz de beber. Y por supuesto, no pueden faltar los famosos Panallets, un dulce hecho con mazapán, almendras, azúcar y claras de huevo. Hay muchas versiones pero la más típica es la que se reboza con piñones. Algunos le echan patata a la mezcla pero hay división de opiniones, yo misma soy una radical antipatata (debo decir también que los clásicos no me convencen, prefiero las nuevas versiones como el de avellana o el de fresa).

Halloween tiene su origen en la fiesta celta de Samhain, que en irlandés antiguo significa fin del verano. Durante el Imperio Romano se celebraba la fiesta de la cosecha hasta que el cristianismo, intentando acabar con las tradiciones paganas, trasladó la fiesta del Día de Todos los Santos al 1 de noviembre. Durante la gran emigración de irlandeses en el siglo XIX, huyendo de la Gran Hambruna de la Patata, la tradición también emigró a Estados Unidos, y de ahí, gracias en particular, al cine, a todos los puntos del planeta.

En casa celebramos los dos, somos de celebrar todo lo que se pueda y más y así empezamos la temporada de fiestas, adoptando unas cuantas. Así que bien acompañada de lecturas de Poe y Vonnegut, a los que más tarde se sumaría Neil Gaiman, hemos empezado nuestra fiesta.



Espero que hayáis disfrutado de un feliz Halloween, Samhein, Magosto, Castanyada o Chaquetía...

Las postales vintage del principio son obra de Samuel Lorne Schmuker (extraídas de Blogodisea). Las fotos son obra mía.