lunes, 31 de octubre de 2011

Concurso y lectura conjunta


De tanto en tanto, he publicado algún recordatorio de concursos en que he participado. No demasiado a menudo, no soy asidua. Pero aquí tenéis dos que llegan muy justos de tiempo, uno con su correspondiente entrada.


Carmen, de Carmen y amig@s organiza una lectura conjunta de El sabor de las pepitas de manzana de Kathanira Hagena y de paso sortea 4 ejemplares de la novela. Aquí encontraréis las bases y como he dicho antes, publico muy justo el recordatorio pues termina hoy 31 de octubre (el plazo para apuntarse al concurso, si queréis apuntaros a la lectura conjunta hay más tiempo).


sábado, 29 de octubre de 2011

IMM (In my Mailbox) 6, reentré




¡Y llega el primer IMM de la temporada! Al principio, debería haber sido el último de la temporada pasada porque ya había unos cuantos libros pero entré en aquel período de nulidad y lo postergué hasta septiembre. Así ha estado y he ido añadiendo libros poco a poco, porque como ya sabréis, hacer fotos me cuesta muchísimo. Mi vagueria a la hora de preparar a los libros para posar se extiende a límites insospechados así que ha acabado llegando a finales de octubre.

La lista es muy larga pero todavía hay más libros, varios que vienen de la biblioteca y que, por tanto, vienen y van. Además, ahora han inaugurado una muy cerca de mi casa así que tengo que aprovechar. De aquí venían los volúmenes de El pequeño Nicolás o los de The Vampire Diaries que leo ahora.

Empezaré con los regalos que recibí para mi cumpleaños, ya en el lejano mes de julio:


- En la corte del lobo, Hillary Mantel: Uno de mis regalos de cumpleaños. Llevaba mucho tiempo viéndolo en las recomendaciones de mi cuenta en Amazon y me picaba mucho la curiosidad.
Es una novela de más de 600 páginas sobre la corte de Enrique VIII, centrada en uno de los personajes más importantes de la época, Thomas Cromwell. La niñez, la juventud y el ascenso al poder de uno de los grandes políticos del período Tudor que también fue el gran valedor de Ana Bolena en la corte.

- Adeu a la Universitat. L´eclipsi de les humanitats, de Jordi Llovet: Además de traductor, erudito y muchas cosas más, Llovet fue uno de los profesores de la facultad de los que mejor recuerdo tengo. Y el tema me interesa mucho. Es un ensayo sobre el tema de la preponderancia que se da a las ciencias y a la tecnología no solo en la sociedad actual, sino en la universidad pero habla de muchas otros temas relacionados con la historia de la literatura, etc. En el enlace no hay una reseña del libro, sino un artículo escrito por Fernando Savater acerca de las reflexiones que le ha provocado su lectura. Muy interesante también.



- This is Britain!, de M. Sasek. Un regalo de cumpleaños de una gran amiga que también se pasa por este blog de tanto en tanto. Ya te di las gracias en persona, pero aquí las tienes otra vez ;)


- The Lady in the Looking-Glass, de Virginia Woolf. Un pequeño libro de ensayos de Virginia Woolf. Otro regalo de cumpleaños inesperado que me hizo mucha gracia.


- Stet [vale lo tachado], de Diana Athill. Un recomedación bloggera de La biblioteca de Radcliffe Hall. Disfruto mucho leyendo libros sobre libros, ya lo he dicho en varias ocasiones, pero en este, se describe también el ambiente editorial de la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, los años 50...

- Signatura 400, Sophie Divry. Otro libro más sobre libros y que he visto que much@s ya habéis leído. He decidido esperarme a que pase de largo esta calor pegajosa de veranillo de San Miguel y que los días se hagan más cortos para leerlo. No puedo esperar...



- La casa de Riverton, Kate Morton. Veo que Kate Morton sube como la espuma y tenía ganas de probar con algo suyo. Escogí La casa de Riverton porque ha salido en bolsillo hace poco. Además, una historia de señores y criados siempre me atrae (mi serie favorita ha sido siempre Upstairs, Downstairs).

- Un occidental en Japón, Donald Keene. Lo malo de tener un IMM pendiente es que hay algún que otro libro que ya he devorado. Éste es uno de ellos y ya os puedo asegurar que me ha encantado. Como en toda buena biografía, me ha dejado con ganas de más. Quiero leer a Mishima, a Kawabata y a nosé cuantos autores más. Pronto os contaré más.



- Los libros son tímidos, Giulia Alberico. Con este título, no me pude resistir cuando lo vi en las estanterías de mi librería preferida. Una niña, que va creciendo, y su relación con los libros y el mundo que la rodea.

- Roumeli, Patrick Leigh Fermor. Uno de esos autores de libros de viajes que, en su caso, no son exactamente libros de viajes, que todo aquel que le gusten los viajes y la buena literatura debería leer. Fermor escribió otro libro, que publicó Acantilado hace unos meses, sobre sus viajes por la zona sur de Grecia y por fin, se deciden a publicar su complemento.




- Los malvados de Battersea, Joan Aiken. Los malvados... y el libro anterior son las dos primeras partes de una saga infantil / juvenil acerca de una Inglaterra que vive una realidad histórica paralela. Realeza, nobles, aventuras... y lobos, muchos lobos.




- En el país de la nube blanca, de Sarah Lark. Éste lo gané en el concurso de Rusta, el primer libro que gano en un concurso. Desde El Piano, que vi hace muchos años y muy pequeña, el tema de la colonización británica de Australia y Nueva Zelanda me ha interesado muchísimo.

- El color de la magia, de Terry Pratchett. El Mundodisco es una de esas sagas que siempre tengo ganas de leer pero, a la vez, voy posponiendo. Pero cuando me dijeron que había una oferta de la editorial con el primer volumen, no pude esperar más y fui hasta Gigamesh a por él.

- El espíritu de la Navidad, de Connie Willis. Otra de esas ofertas que, de tanto en tanto, encuentras en la librería Gigamesh. Aunque, en mi caso, lo reservaré como lectura navideña. Soy incapaz de leer un libro relacionado con la Navidad en otra época del año que no sea diciembre pero incapaz de esperar si me encuentro uno a buen precio otro mes.

- Querido Líder, de Barbara Dennick. Éste es el otro que he acabado. A ver si consigo escribir una reseña en condiciones pronto. Por lo pronto, escribí un pequeño fragmento en verano.

- Nueva York, de Edward Rutherfurd. En casa somos muy admiradores de Rutherfurd y sus novelas. Creo que en una casa donde somos grandes lectores de historia, Rutherfurd es el único autor de novelas históricas que toleramos. Yo le descubrí con (como no) London y continuo enganchada a sus sagas familiares, las únicas que pueden llegar a extenderse durante 2.000 años. Al fin, ha salido Nueva York, su última novela, en formato bolsillo y ya está en casa.

- Disturbios, de J.G. Farrell. No sé que me sedujo más: si el argumento, su preciosa portada, el hecho de poder leer una novela ambientada en la Irlanda del fin de la ocupación británica. No lo pensé mucho, la verdad.

- En casa. Una breve historia de la vida privada, de Bill Bryson. Ya lo tenía en inglés pero una amiga me lo regaló en castellano y soy incapaz de devolverlo. Me hace gracia tener un libro en dos idiomas. Bryson es uno de esos autores a los que hay que leer. Disfrutas, aprendes, ríes... Vamos, que si no lo conocéis, ya podéis buscar alguno de sus libros.

- Cannery Row, de John Steinbeck. Después de mucho tiempo buscándolo, lo encontré por fin este septiembre y forma parte de mi reentré.

- Diario de una novela: las cartas de "Al este del Edén", John Steinbeck. Uno de mis eternos pendientes. Me atrae mucho la idea de saber cómo Steinbeck escribió una de sus novelas más famosas (que, además, es una de mis películas favoritas).

- Reina Lucia, de E.F. Benson. Impedimenta ha publicado por fin otro de esos clásicos de la literatura británica de principios del siglo XX que nunca se había publicado en España. Tiene toda la pinta de ser una novela de enredo divertidísima y en vez de colocar una fotografía, cuelgo el book-trailer, con una de esas melodías de charleston que te hacen levantarte de la silla y bailar.



- La última nit a Twisted River, de John Irving. Hace muchos años leí El mundo sin Garp y no había vuelto a ver nada de Irving, eso sí, he visto todas las adaptaciones cinematográficas de sus obras. Pero he escuchado hablar tan bien de Twisted River que no me he podido resistir.

- La gràmatica de l´amor, de Rocio Carmona. A pesar de mi edad (que no importa nada), de tanto en tanto me gusta leer historias de adolescentes. Son historias de descubrimiento del mundo pero soy muy selectiva con ellas (he de decir que yo nunca fui una adolescente "típica", siempre he tenido mis propias ideas y en parte, me hace gracia saber cómo interpreta el mundo una adolescente). Elegí La gràmatica de l´amor (sí, traducido al catalán) porque me gustaron las referencias a la literatura que campan a sus anchas por el libro. Veremos si el libro está a la altura...

Y con la de libros interesantes que se están editando o reeditando este otoño, dentro de nada habrá otro IMM.

P.D. Voy muy justa de tiempo estudiando así que no he tenido tiempo ni de contestar los comentarios que me dejáis aquí ni pasarme por otros blogs. Solo tengo que repetirme que ya queda muy poco... 10 días. Cuando pase esa fecha, todo volverá a la normalidad.

martes, 25 de octubre de 2011

Miserable... pero enamorada

Sí, sí, otro de mis títulos raros.

Esta entrada la hago todavía bajo los efectos del enamoramiento que padezco desde ayer. Siempre he dicho que yo no me enamoro de personas, lo hago de ideas, libros, películas, ciudades o simplemente "cosas" y con el musical de "Les Miserables" es totalmente cierto. He escuchado el CD cinco veces por lo menos. Busco por You tube los vídeos de los conciertos. He sacado de la biblioteca Claude Gueux. L´últim dia del condemnat, una novela corta de Victor Hugo sobre un obrero que robó va alimentar a su familia y acaba en prisión (no, no hablo de Jean Valjean). Pero eso sí, he bajado de los estantes más altos el libro para leerlo por fin. Y de paso se me ha ocurrido un pequeño proyecto relacionado con su lectura.

En fin, esta entrada es para recomendar y poner por las nubes el musical de Los miserables. Y de paso, poner unos cuantos vídeos:

Una de mis canciones favoritas es "Do You Hear the People Sing?" (La canción del pueblo). Es una de las más conocidas. Esta es la versión que interpretaron en el concierto del 25º Aniversario del musical. Por cierto, si os parece ver a uno de los Jonas Brothers en él, no son imaginaciones vuestras...



Mi canción favorita del musical es, sin duda, "On My Own". Mientras escuchaba a la actriz cantarla, mi cabeza iba recitando la letra en inglés. Creo que he llegado a la obsesión. También ayuda mucho que Eponine sea prácticamente mi personaje favorito. Me gusta casi cualquier versión que se haga de la canción, qué poco criterio que tengo así que me ha costado mucho decidirme por una versión en concreto: aquí tenéis la versión que hizo Lea Michele en el Hollywood Bowl Concert en 2008. Volvió a cantarla en el episodio piloto de Glee.




Una curiosidad que me ha hecho mucha gracia encontrar. Lea Michele, la Rachel de Glee, cantando Castle On A Cloud, la canción que canta la pequeña Cosette barriendo la entrada del mesón de los Thenardier. De hecho, el primer trabajo en Broadway de Lea fue en Los Miserables:


Para abrir boca, si os apetece ver el musical, un vídeo grabado durante la Noche de los Teatros en Madrid, donde los actores salieron a la entrada del teatro para cantar el famoso "Sale el sol".




Y, por último, una versión que me pone los pelos de punta. Bring Him Home, cantado por cuatro de los actores que han interpretado a Jean Valjean: Colm Wilkinson, el original, que le interpretó tanto en Broadway como en Londres, Alfie Boe, John-Owen Jones y Simon Bowman.


Piel de gallina.

viernes, 21 de octubre de 2011

Los girasoles ciegos, Alberto Méndez

Ya sabéis que la literatura española no es lo mío y quizá os sorprenda que vaya a comentar este libro. Lo mío en la vida es sorprender a los demás... Lo cierto es que la recomendación que hizo Margari hace algún tiempo en su blog me hizo mella y a esto sumado que está en la lista de libros recomendados en el reto 2011 de los elementos químicos y a que los libros sobre guerras me interesan mucho, ahora que estoy en una etapa en la que sólo puedo leer libros cortos (de ahí la lista de libros que tengo en las lecturas actuales) hizo que me decidiera por él. Eso sí, ya tenía ganas de leerlo desde que se estrenó la película.

Alberto Méndez es el autor de estos cuatro cuentos, contados desde la perspectiva de aquellos que fueron derrotados. No me refiero a que pertenecieran al bando republicano, sino a todos aquellos a los que la guerra les robó la vida y la felicidad.

Primera derrota: 1939 o Si el corazón pensara dejaría de latir, nos cuenta la historia de Carlos Alegría, miembro del ejército nacional que cambia de bando justo al acabar la guerra. Se entrega al otro ejército como rendido, ya que después de ver todo lo que ha visto, no puede, no sabe, no quiere sentirse ganador. Se enroló en el bando nacional para defender lo que siempre había sido suyo pero esa idea le ha robado la vida.

Segunda derrota: 1940 o Manuscrito encontrado en el olvido. A pesar de que todos los cuentos de este libro son tristes y duros, he encontrado éste el más duro de todos. Lalo y Elena, un joven poeta y su compañera, huyen al exilio al acabar la guerra. Antes de llegar a su destino, Elena muere dando a luz a su hijo, que con su padre, se ve atrapado en la montaña, prácticamente sin comida. Lalo escribe un diario en el que explica con todo detalle la forma de aferrarse a la vida de su hijo a la vez que él se ve postrado por el miedo y a la vez, sus intentos desesperados de que su hijo sobreviva. Es el relato más sobrecogedor del libro y uno de los que más me han gustado.

"No es justo que comience la muerte tan temprano ahora que aún no ha habido tiempo para que la vida se diera por nacida. He dejado todo como estaba. Nadie podrá decir que he intervenido. La madre muerta, el niño agitadamente vivo y yo inmóvil por el miedo. Es gris el color de la huida y triste el rumor de la derrota".

Tercera derrota: 1941 o El idioma de los muertos. Una mentira, un día más de vida. Así es la vida de preso de Juan Senra. Durante la guerra, conoció al hijo del coronel que se encarga de postergar su segura condena a muerte. La esposa del coronel solo vive ya para saber qué fue de su hijo y él decide contarle a la mujer las buenas obras de ese hijo desaparecido, que fue ajusticiado por los republicanos. Lo cierto es que el hijo era un desaprensivo, ejecutado no por su pertenencia al bando nacional, sino por sus crímenes. ¿Algún día Juan podrá morir? Sólo hay una forma de conseguirlo...

Cuarta derrota: 1942 o Los girasoles ciegos. La última historia es la que da título al libro y nos cuenta la historia de la familia de la joven compañera del poeta que conocimos en el segundo cuento. Su padre, Ricardo, vive encerrado en casa, dentro de un armario, en pleno Madrid de la posguerra para evitar que le condenen a muerte. Su hijo y su mujer, Elena, viven en un silencio absoluto donde cualquier ruido o un mínimo indicio del padre le condenarían. Pero uno de los profesores de Lorenzo, el niño, empieza a interesarse demasiado por Elena: busca excusas para hablar con ella, se tropieza "accidentalmente" con ella, la sigue... cree estar enamorado de ella. Pero por sus palabras, pues forma parte de los tres narradores que tiene la historia, vemos que no siente amor por ella, lo que siente es lascivia. Él mismo afirma que nunca le han enseñado a diferenciar el uno de la otra. Y este acoso conduce a un trágico final...
De este cuento podría destacar muchas frases, igual que de todo el libro, pero al no subrayar mis frases favoritas de los libros, debo buscarlas una a una, haciendo una lectura rápida. Si hubiera comprado el volumen, tendría mis esquinitas dobladas pero al ser prestado...

"Recuerdo aquellos años como una inmensidad vivida en un espejo, como algo que tuve la desdicha de sufrir y observar al mismo tiempo. A este lado del espejo estaba el disimulo, lo fingido. Al otro, lo que realmente ocurría".

"Hablar siempre en voz baja es algo que, poco a poco, disuelve las palabras y reduce las conversaciones a un intercambio de gestos y miradas. El miedo, como la voz queda, desdibuja los sonidos porque el lado oscuro de las cosas sólo puede expresarse con silencio".

"Todo este juego de silencios y oscuridades estaba transido por un tercer elemento que cristalizaba cualquier situación en la que se produjera: el ruido del ascensor. Desde que se ponía en marcha hasta que llegaba a nuestro piso, el tercero, había un tiempo que todos teníamos interiorizado y perfectamente medido. Si se paraba en el segundo, o continuaba más arriba, todo seguía en el punto en que se había detenido; si se paraba en el tercero, no sólo se congelaba el tiempo sino que se petrificaba el aire hasta que oíamos un timbrazo
en cualquiera de las otras tres viviendas de nuestro rellano".

Y como no, aquí tenéis el trailer de la película. Adapta sólo la última historia aunque también aparecen en ella los protagonistas de la segunda historia. Y a su favor tiene que aparece uno de mis actores españoles favoritos, Javier Cámara, aunque, sinceramente, no soy capaz de imaginarlo en el papel que interpreta.




Siguiendo con el tema de la Guerra Civil, hay otra cosa que me gustaría comentar. Hoy mismo he visto la entrevista que les hicieron en San Sebastián a los protagonistas de La voz dormida. Como siempre, está la misma pregunta: ¿Otra película sobre la Guerra Civil? Mmmm... seguro que a los actores, directores y productores que interpretan una película sobre la Segunda Guerra Mundial o la era victoriana nunca les preguntan eso. Pero claro, España está empeñada en ser diferente y en enterrar ya su propia historia, una guerra que todavía está abierta porque hay muchos que ni siquiera pueden enterrar a sus muertos. Películas como La voz dormida (no he leído el libro) o como la de Los girasoles ciegos son absolutamente necesarias. Que hay muchos que creen que Franco ganó unas elecciones.

martes, 18 de octubre de 2011

Las Brontë se van a Sitges (Festival de Cine Fantástico de Sitges 2011)



No lo he podido evitar... Este título tan malo empieza una entrada sobre las películas que he visto en el Festival de Sitges. Había pensado en hacer dos entradas pero intentaré condensar las cuatro películas y dos cortos que he visto en una.


El día 8 fue mi estreno en Sitges. No había ido nunca, a pesar de vivir bastante cerca de la ciudad y de gustarme el cine fantástico, el cine japonés... creo que siempre ganaba que no me gusta nada el cine de terror. Siempre tenían preferencia otras actividades, pero este año, al enterarme de que Jane Eyre se estrenaría en el Festival no me quedo otro remedio que acercarme. Y de paso, al revisar un poco el programa del festival, me di cuenta de que había otras propuestas interesantes que no implican pasar miedo obligatoriamente así que cogí entradas para las sesiones que me interesaban y aún así me he quedado sin ver algunas, como The Yellow Sea o The Day He Arrives o Drive.

En las colas, a las que me incorporé bastante pronto, ya vi que seríamos una mayoría de mujeres para ver la película. Me dio la sensación de que algunos hombres iban allí de acompañantes, más que mostrar verdadero entusiasmo por la película. Y alguna que otra ya sabía que vería la película otra vez cuando se estrenara en diciembre (que espero que sea la fecha oficial definitiva). Y voy a comentar la película que me enrollo como una persiana pero tened precaución que me gustaría contar bastantes detalles.

Jane Eyre se estrenó en Sitges porque tiene bastantes componentes de fantasía y algo de terror gótico, aquel clásico que se puede encontrar en Otra vuelta de tuerca de Henry James o incluso, en Los Otros de Amenábar. Fukunaga, el director, decidió introducirlos, a la vez que respetaba mucho el texto original y no solo por la edad de los actores, muy similar a la que tienen los personajes. Jane Eyre cumple diecinueve años en Thornfield Hall y Mia Wasikowska tiene 21 años. Michael Fassbender, 34, pero no recuerdo la edad de Rochester en el libro. Supongo que las expertas Brontë podrán recordarlo mejor que yo. Judi Dench, como siempre, maravillosa. Y mención especial la merece Jamie Bell, que interpreta a un St. John tan desagradable que nos hace odiarlo. Fassbender ya es, junto a Toby Stephens, mi Rochester favorito.




SPOILERS

Escenas como el inicio de la película, con la niña Jane encerrada en la habitación roja, o aquella en la que Jane debe cuidar a un herido Mason con el que se le prohíbe hablar, dan buena muestra de este terror que decía. Y aquella en la que aparece un enorme caballo también, pero lo cierto es que yo estaba deseando que apareciera (el hombre que monta en él, no solo el caballo). Por cierto, que esta ocasionó varios sustos en la sala.


Lo único que destacaría negativamente es el uso de flashbacks. Parece que han llegado para quedarse pero no a cualquier película le quedan bien. A mitad de película, estaba preocupada por cómo ensamblarían el flashback de Thornield con el resto de la historia. Y, otro detalle: la infancia de Jane queda algo coja, no con los Reed, sino su experiencia en Lowood y su amistad con Helen.

FIN DE LOS SPOILERS

Y ya de paso, para introducirme de nuevo en las Brontë del todo, empecé La inquilina de Wildfell Hall que me acompañó en todas las sesiones del festival. Aquí lo tenéis reposando en la playa después de tanto cine. (La foto la hice el día que anunciaban a los ganadores).


Al día siguiente, domingo 9, volví a bajar para dejarme seducir por los cuentos. Esta vez asistí a la presentación de la nueva película de Michel Ocelot, conocido por ser el director de Kirikú y la bruja. Ocelot se encontraba en la sala e hizo una presentación muy breve de la película (por lo visto, comentó posteriormente que estaba preparada para ser una serie de TV y posteriormente se estrenó en cine, de modo que hay más cuentos).

La vimos en 3D (en la sala, debía haber neófitos en el tema pues aplaudieron con los anuncios, que también lo eran) y lo cierto es que aunque esperaba algo más, me gustó mucho. Disfruté mucho con las historias, en particular la primera, la del príncipe que se convertía en lobo; la ambientada en el Caribe y sobretodo, con la historia del chico que jamás decía mentiras, que me llevo a las lágrimas. Me dejo con ganas de descubrir parte de su filmografía y por supuesto, de más animación francesa.





El día 13 volví a ir, esta vez acompañada de una friki del ciencia ficción (mi madre) nos acercamos al cine Prado para asistir a una doble sesión, un corto titulado Coup de Grâce y la película The Tempest, de Julie Taymor, protagonizada por Helen Mirren, Felicity Jones y Ben Whishaw, que ya comenté que era una de mis películas más esperadas del año.

A pesar de la horrible sonorización / insonorización del cine, nos gustó bastante The Tempest, quizá a ella más que a mi. Los actores estaban bien pero me costó en parte apreciar los cambios que implica la historia si transformamos a Próspero en una mujer. Helen Mirren está impresionante pero no acabo de llegarme del todo. Pero la película se escuchaba muy alta, incluso desde fuera podías oírla toda como si fuera la radio, pero a la vez, desde dentro, escuchabas a los niños del colegio que estaba al otro lado de la calle. Era un cine fantástico, fantástico de verdad, nunca había escuchado fenómenos tan raros. Y Ben Whishaw está maravilloso, como siempre. Así que no voy a subir el trailer, que ya colgué en la entrada anterior sobre la película, sino que os voy a dejar a Whishaw cantando. Si continuáis mirando el video, hay varios spoilers de la película, como siempre, con precaución.





En cambio, nos resultó muy pesada Coup de Grâce, donde no hay diálogo, es simplemente una lucha cuerpo a cuerpo de dos hombres en una mansión medio abandonada, combinando danza y música. Si no nos hubiera esperado otra película después, creo que nos hubiésemos marchado. Hoy me he enterado de que Coup de Grace ha ganado el premio al mejor corto en la sección de Noves Visions (es por cosas como éstas que no me dedico a la crítica). La danza, siempre lo he sabido, no es lo mío.

Y finalmente, el sábado 15 vi mi último film de esta edición, The Artist, una rareza de esas que si no ves en un festival de estas características no lo verás ya que es prácticamente imposible encontrarlo en la cartelera habitual. Hay actores bastante conocidos entre los secundarios, como John Goodman o James Cromwell y explica una historia relacionada con el cine, con la llegada del cine sonoro y el olvido de los actores que fueron estrellas durante el cine mudo y que quedaron arrinconados en cuanto tuvieron que hablar. Pero... es una película muda y en blanco y negro. En una cartelera como la nuestra, en la que parece que cuanto más espectacular y más acción o terror tenga un film, más público tendrá, una película sin sonido queda en la noche de los tiempos. Tenía muchas ganas de verla y sabía que era la última oportunidad (también me he equivocado en esto; parece ser que se estrenará el 16 de diciembre).




Me ha parecido entretenidísima y he disfrutado de un rato muy agradable recordando mis días de infancia y de pequeña cinefila cuando me quedaba por la noche viendo musicales clásicos. Y el resto del público estaba tan encantado como yo, los aplausos y vítores al acabar la película (y no solo la película, a un minuto del final) lo demuestran. Bueno, todos menos las dos mujeres que tenía al lado que roncaban de tanto en tanto, nadie les debía haber avisado de que iban a ver una película muda.

Jean Dujardin está fabuloso como el actor que pierde su fama por negarse a hacer películas sonoras. Me recordaba, la comparación es muy obvia físicamente, a Gene Kelly, no solo en Cantando bajo la lluvia. Siempre he sido una gran fan de Kelly y cualquiera que se ponga a bailar en una película me recordará a él. El personaje de James Cromwell, el chófer y ayudante fiel del protagonista, se llama Clifton y lo interpreté como un homenaje a un actor de los años 30 y 40, Clifton Webb, que pasó a la historia del cine por un personaje de criado fiel aunque un poco cascarrabias, el señor Belvedere.

Y de paso, entre película y película, a pesar de que no coincidieran en el mismo día, hice un poco de turismo por Sitges. Ya hacía unos cuantos meses que no pisaba sus calles así que me dediqué a ir a la playa y a ver casas de indianos. Hacer fotos y pasear por la playa, aprovechando los últimos días de sol que hemos tenido.




P.D. Mañana me dedicaré a responder los comentarios sobre mis hábitos de lectura. Llevo un retraso enorme.

viernes, 14 de octubre de 2011

Costumbres lectoras


Después de la cantidad de respuestas sobre la opción bibliotecas / librerías que puse en la entrada anterior, he decidido repescar una entrada de esas que tenía a medias en las entradas. No se refiere en particular a ese tema, sino a las costumbres que tengo como lectora pero incluyo ahora mis costumbres sobre librerías o bibliotecas.

Normalmente, soy más de librerías que de bibliotecas aunque funciono por etapas. Ahora mismo estoy atravesando una de ellas en las que me paso el día metida en una biblioteca, no solo leyendo sino aprendiendo mucho más del funcionamiento (que no estudiando, con lo que me gustan los libros, entrar en una biblioteca a estudiar se me hace muy duro. No puedo dejar de pensar en los tesoros que hay en las estanterías y soy incapaz de concentrarme). Soy de aquellas que escogen una butaca, cogen un libro de la estantería y ¡a leer! Claro, que esto no puedo hacerlo siempre, sólo cuando tengo tiempo. O quizá cuando es un libro que vas a leer de una sentada y que quizá no valga la pena llevar a casa. Igual que comentaba Laura, bastantes libros de historia los saco de las bibliotecas puesto que, como todos los libros especializados, son bastante caros y muchos no se editan en bolsillo. Podría hacer una lista enorme con todos los libros que he leído así.

Por otro lado, soy muy aficionada a las librerías. Vivo en una ciudad muy grande así que no tengo demasiados problemas a la hora de localizar librerías y prefiero las librerías más pequeñas a comprar en Fnac, por ejemplo. Pero visito bastante Casa del Libro, donde de vez en cuando encuentro sorpresas escondidas en sus estanterías. Eso sí, si tengo que escoger librerías me quedo con La Central, por donde paso inevitablemente, al menos dos veces al mes, o Laie, que poco a poco, se va abriendo un hueco en mi corazón de lectora. Generalmente compro libros de segunda mano en inglés (en Barcelona hay una librería estupenda para este tipo de libros, Hibernian Books) y amplio mis colecciones de literatura inglesa, norteamericana, francesa o clásicos, que me gustan mucho. Me cuesta mucho leer bestsellers o literatura actual pero de vez en cuando, me tiro a la piscina sin pensarlo mucho.

Eso sí, no suelo comprar por Internet libros en castellano o catalán. Todavía no he mirado Amazon.es por la simple razón de que si compro online, suelo comprar literatura en inglés.
Tapa dura, rústica, bolsillo... no me importa. Siempre acabo con el que tenga la portada más bonita, seré superficial... Y releo bastante, ya lo expliqué aquí.

Un detalle que me gustaría comentar y por el que nadie me ha preguntado nunca es por la larga lista de libros que estoy leyendo actualmente, que coloco en la columna de la derecha. La razón es muy sencilla: soy incapaz de leer un solo libro, siempre tengo que tener varios empezados. Solamente si es un libro que atrapa mi atención hasta límites insospechados seré capaz de hacerlo. Tengo libros para leer en voz alta, para leer antes de dormir y para leer en el transporte público que, no necesariamente, suelen ser los más finitos o los de bolsillo. Creo que durante una temporada anduve con un ejemplar de Casa desolada en el bolso (más de mil páginas)...

Intento leer en todos los idiomas que hablo: catalán, castellano, inglés. Recientemente, he descubierto que entiendo lo suficiente de francés como para ver una película o leer un libro (ojo, con vocabulario sencillo). Quizá un día sepa suficiente italiano, alemán, ruso y japonés para leer en esos idiomas. Pero de momento me conformo.

He colocado el catalán en primer lugar puesto que es prácticamente mi lengua materna. Fui criada de una forma totalmente bilingüe y estoy muy orgullosa. Mis primeras lecturas fueron en catalán y sigo leyendo muchísimo en esta lengua. Vamos, que si encuentro una novela que me llama la atención en los dos idiomas, me decantaré antes por leerla en catalán que en castellano. Con algunas he acertado de lleno (Brooklyn de Colm Toibin) y otras han sido desastres (El amante, de Marguerite Duras) pero nunca he tenido miedo a leer un texto en otro idioma ni siquiera si no lo domino del todo. Total, cuando empecé a leer en inglés, ni siquiera había llegado a 3º y desde el primer momento, leí libros históricos, de crítica literaria y literatura infantil y juvenil que era muy difícil que se publicara aquí.

Si hablamos del interior de los libros, en los míos podéis encontrar de todo: utilizo cualquier cosa como punto de libro: tarjetas de transporte público, billetes de tren, postales, tickets de compra y como no, puntos de libro, que colecciono. Tengo muchos promocionales pero de tanto en tanto, me gusta darme algún capricho y comprar algunos especiales. Y a veces, solo a veces, suele coincidir el punto de libro con la lectura. Lo malo es que muchos se quedan en el interior de los libros porque no me acuerdo de sacarlos y me olvido después donde están. En fin... mala memoria.

Colecciono imágenes relacionadas con la lectura: cuadros, personajes importantes... En fin, aquí tenéis una de ellas.



Algún día volveré a explicaros detalles de mi experiencia con los libros. Mientras tanto, ¿por qué no os animáis a hacerme alguna pregunta?

P.D. El duende cargado de libros de Addicted to Books ya lo he puesto en alguna otra ocasión pertenece a una de mis chapas favoritas que me regaló una amiga hace ya años. Soy incapaz de hacer una foto en la que se vea bien así que he colocado la imagen.

La fotografía de Audrey Hepburn la he extraído de la web del fotográfo Leo Fuchs. Está tomada durante el rodaje de "The Nun´s Story" (Historia de una monja) en 1958.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El amante de las librerías, Claude Roy



"Sin duda, el dinero no da la felicidad, pero ayuda a comprar libros".

Esta es una de las frases que nos regala Claude Roy en un ensayo cortísimo, de esos que se leen de una sentada y que si como a mi, os gustan los libros que hablan sobre libros y personas que aman los libros, lo disfrutaréis mucho.

Olañeta es una de esas editoriales de referencia (y si no lo es, debería serlo). No tiene presencia en internet, que en nuestros días es un poco raro, y por lo tanto, es un poco difícil acceder a sus colecciones, en las que encuentras de todo. Joyitas como ésta. Pero también publican a Edith Wharton, Henry James, Flaubert, Mallarmé, etc., etc. Libros breves, de esos que caben en cualquier bolsillo y que se pueden disfrutar como una novela larga.

Lo cierto es que, a pesar de considerarlo uno de esos libros que disfrutas seguro si te gustan los libros, hay cosas con las que no estoy de acuerdo. Uno de ellos es que sea preferible comprar un libro antes que acudir a una biblioteca. Llevo muchos años visitando bibliotecas y librerías y aunque no es lo mismo, las bibliotecas llevan consigo una labor cultural importantísima ya que acercan la cultura a aquellos que quizá no irían por ellos mismos a una librería. Ahora mismo las bibliotecas ya no prestan solo libros, sino CDs, DVDs, documentales, audiolibros, etc.
Las librerías, ahora mismo, representan otro mundo. Cada vez hay menos librerías de esas en las que vale la pena pasar horas rebuscando en entre sus libros y se encuentran maravillas. Pero todavía existen... sólo es cuestión de buscar un poco. Roy afirma que los libros que encuentras en una librería están buscando dueño y de un modo u otro, siempre te pertenecerán. Eso sí, el no hace demasiadas distinciones entre Fnac y una librería de barrio, todas le gustan. Los volúmenes de las bibliotecas dan la sensación de estar en alquiler y sólo se quedarán un tiempo limitado en nuestras casas. En fin... yo no sabría vivir sin las dos.

¿Qué os parece: bibliotecas, librerías o las dos?

P.D. La imagen de la portada, la fotografía de Claude Roy y Silvia Beach delante de Shakespeare & Company, me transporta a no solo esta librería, sino a otra, situada muy cerca, la de Adrienne Monnier.

sábado, 1 de octubre de 2011

Paul, de Michel Rabagliati



Mira que soy contradictoria: a la que por fin llega mi ansiado otoño, me da por hablar del verano. Pero aún tengo algunas lecturas pendientes de las que hablar... y es una pena que se me estén alargando tanto. Otoño ha venido con una buena oportunidad bajo el brazo y tengo que esforzarme mucho para que no pase de largo y eso incluye no poder estar tanto como me gustaría por aquí. En fin...


Este verano he leído muchos comics, no de los que suelo leer habitualmente, sino relacionados con Francia. Astérix y los galos han sido uno de ellos pero he descubierto a un personaje muy interesante y a la vez, sencillo, uno de esos personajes de los que el cómic no abunda pero que sientes mucho más cercano que la mayoría de superhéroes. He disfrutado tanto que he leído dos de sus historias. Pero antes, debo matizar: Paul no vive en Francia, sino en Montreal, pero su autor demuestra su amor por Francia en toda la historia.


Hace solo un par de semanas que leí Paul va a trabajar este verano. Tiré de biblioteca puesto que es casi imposible de encontrar. No es el primero de los libros de Rabagliati sobre Paul (Paul en el campo es casi imposible de localizar a día de hoy así que sigue en la wishlist por ahora). La historia nos remite hasta nuestra propia adolescencia y nuestras vivencias en el mundo: el protagonista, alter-ego del autor, nos lleva por su propia vida y experiencias y nos deja con una sonrisa en los labios. En este volumen, Paul acaba de dejar el instituto y mientras decide qué quiere hacer con su vida, empieza a trabajar como ayudante de impresor, un trabajo que detesta. Un día recibe la llamada de un amigo ofreciéndole un trabajo como monitor en un campamento de verano para niños con problemas familiares. Enseguida vemos que le costará un poco adaptarse al campo al ser de ciudad (en esto me he sentido terriblemente identificada) pero todas las experiencias que vivimos nos alimentan el espíritu ¿no creéis? Paul nos cuenta su historia desde su presente y así vemos como esas ilusiones y acontecimientos quedan matizados por el tiempo. Creo que, a medida que crecemos, nos damos cuenta de estas cosas.


En realidad, Paul se muda fue la primera historia de Paul que leí, por el simple motivo de que es la más fácil de encontrar. En ella, Paul ha llegado a la juventud, a esa juventud adulta, donde eres perfectamente capaz de tomar tus decisiones y aceptar los riesgos y las consecuencias que tendrán. Donde aceptas que te puedes equivocar y sabes que no puedes tener la razón en todo lo que te propongas. Mientras estudia en la escuela de artes gráficas, conoce a Lucie, la que será su pareja (¡una chica que lee cómics! me suena mucho esa afirmación) y con la que vive después de independizarse. Momentos compartidos, decisiones... además de un dibujo limpio y muy característico de esos que entran por los ojos. Por otro lado, Rabagliati ha tomado muchos de los lugares que aparecen de la realidad y otros han empezado a recopilar rincones de Montreal que aparecen en sus historias. Por supuesto, todas estas imágenes están en la red.




Rabagliati nos regala, además, unos momentos musicales maravillosos. Paul está lleno de canciones de los 70 y los 80 pero también es un enamorado de la chanson francesa. Abundan las referencias a la música de la época (muy bien escogida) y no solo a los temas más populares. Además, de la posibilidad de descubrir un país bastante desconocido por aquí durante una época que queda ya en el pasado pero, por lo que parece, nunca dejaremos de mitificar.




Paul tiene un trabajo de verano, Michel Rabagliati. Editorial Fulgencio Pimentel 2006.

Paul se muda, Michel Rabagliati. Bilbao, Astiberri 2010.