lunes, 12 de diciembre de 2011

Inglaterra y la imaginación infantil. Roald Dahl y Anna Quindlen




Mientras repasaba mis lecturas pendientes, eligiendo aquellas de las que tengo realmente ganas de hablar, me he dado cuenta que hay dos muy diferentes que tienen algo en común. Si en Los libros son tímidos se habla de las lecturas de una niña italiana, éstos no hablan sobre las lecturas de niños ingleses pero tienen en común que nos acercan a la imaginación de un libro pequeño y como esto nos tranforma y nos convierte en los adultos que somos.

Leí Boy de Roald Dahl durante la semana del aniversario de su autor que se celebró en septiembre y que Matilda me recordó gracias a su charla. Decidí inmediatamente que tenía que celebrarlo de alguna manera y ¿qué mejor manera de hacerlo que mediante un libro? Además, Boy era el último de sus libros que corría por casa sin leer.

Roald Dahl no nos habla de sus lecturas infantiles pero sí que nos proporciona algún detalle impagable sobre la presencia del chocolate y los caramelos en sus historias. Lo que nos cuenta está más relacionado con su familia, con sus aventuras en los distintos colegios a los que asistió como interno... pero no a través de una narración al estilo de una autobiografía clásica, sino a través de retazos, de imágenes y anécdotas que nos hacen viajar con la imaginación a la Inglaterra de entreguerras, que quizá sea la más típica y la que más asociada está a la Inglaterra del imaginario colectivo, además de la victoriana.



Nació en Gales en 1916, hijo de una pareja de inmigrantes noruegos. Su padre, a pesar de tener un solo brazo -el libro explica cómo lo perdió, de una forma bastante espeluznante- logró tener un negocio muy próspero. Por otro lado, creía firmemente en la superioridad de la escuela inglesa por sobre de las noruegas así que Roald pasó gran parte de su infancia y adolescencia en colegios ingleses, de los que nos explica numerosas anécdotas que ocurrieron entre sus paredes (y fuera de ellas, hay que contar con las vacaciones), violencia incluida, el episodio en que casi pierde la nariz ya lo conocía gracias a Anne Fadiman y su Ex-Libris, otra de esas lecturas imprescindibles para admiradores de "libros sobre libros". Todo el libro está plagado de fotografías, no solo puedes intentar imaginar a su familia sino que lo tienes ahí. Incluso fragmentos de sus cartas a la familia.


Muchos niños se sumergen en Inglaterra sin fijarse mucho en ella leyendo a Roald Dahl. Sus niños son profundamente ingleses. ¿Recordáis las lecturas de Matilda? Una niña que no paraba de leer y muchas de sus lecturas eran inglesas. Me extrañaría que no quisiera viajar a Londres algún día...

Imagined London. A Tour of the World´s Greatest Fictional City quizá no sea una historia sobre una niña que sueña con viajar a Londres, pero es lo que se adivina detrás de sus páginas. A medida que me adentraba en sus páginas, entendía que aquella mujer que escribía fue una niña que leía literatura inglesa y se enamoraba de Inglaterra. Igual que la niña que sigue viviendo en mi.

Anna Quindlen no es una escritora demasiado conocida. Es cierto que ha ganado un Pulitzer pero la descubrí buscando en Amazon libros que hablaran sobre Londres. Lo hago de vez en cuando y así descubro nuevos libros que hablen sobre una ciudad que me apasiona.

Cuando fui a Londres por primera vez (no solo la primera) buscaba en cada edificio, en cada rincón, lugares que había conocido en los libros: Dickens, Virginia Woolf, Jane Austen (hay poco Londres en sus novelas, pero lo hay), Nancy Mitford, Samuel Pepys, las hermanas Brontë... hay tantos que no acabaría nunca. En Imagined London, la autora hace lo mismo: su Londres es el Londres de la literatura y no se acaba nunca pero, desgraciadamente, ya no está todo el que fue. A medida que ella pasea por la ciudad se da cuenta de que ha elegido el mejor momento de su vida para viajar, a los cuarenta. Tampoco fui de niña o de adolescente. Me esperé hasta hace solo unos años, a los veinticinco, y disfruté como siempre había soñado.

No os imaginéis unos libros melancólicos o tristes. En absoluto. No pude parar de reír con Boy y con Imagined London, la identificación me hacía asentir todo el rato y disfrutarlo a la vez. Y babear con esta portada. Además el título de otro de sus libros me garantiza que la seguiré leyendo, How Reading Changed my Life (Leer cambió mi vida).


Eso sí, en una época tan navideña como ésta, siempre me siento más afín a los niños y a su manera de disfrutar e imaginar. Espero enseñaros la decoración de Navidad la próxima entrada que ya toca.

10 comentarios:

  1. Tanto el libro de la entrada anterior, como éste, me atraen muchísimo. Supongo que el hecho de que me siento muy unida a mis primeras lecturas hace que conocer las de otros me parezca muy interesante. Me apunto los dos para estas navidades. Gracias.

    Un beso

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  2. Me apunto ese Boy, me ha parecido una propuesta sugerente y que creo me va a gustar.

    Y tengo que volver a Londres... yaaaa... cada vez me resulta más atractiva leyéndote a ti y alguna blogger más..., vuestra pasión por esta ciudad se contagia.

    Un abrazo!!

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  3. Roald Dahl me encanta, de hecho comencé a leerlo de niña, así que sí, en mi caso si que está en mi imaginario infantil, mi favorito es Charlie y la fábrica de chocolate que lo habré leído cientos de veces tanto de pequeña como ya de mayor. A Anna Quindlen no la conozco pero buscaré a ver si encuentro algo de ella. Bsos

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  4. Coincido totalmente contigo en tu pasión por Londres, es mi ciudad favorita y en una de mis visitas, recuerdo que quise ir a visitar la casa de Charles Dickens y como las amigas con las que iba no tenian mucho interés, me cogi el metro y me fui yo sola a visitarla, y la verdad es que no me defraudó. Por cierto, me he hecho seguidora de tu blog para volver de nuevo por aqui. Un saludo,

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  5. Ambos libros son sendas maravillas. Disfruté como un "enano" (en cualquier sentido que se quiera dar a la palabra) tanto con uno como con otro. Tus dos recomendaciones son magníficas, enhorabuena. Que nadie las deje escapar. ¿Se me nota que me han gustado?. Si no lo has hecho ya, no dejes de leer la continuación de las memorias de Dahl: "Going Solo". También es apasionante.

    Saludos.

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  6. Yo me aficioné a Roald Dahl hace tan solo unos años al empezar con las lecturas de los niños, a los que les apasionan sus alocadas al tiempo que duras historias.
    Recuerdo como disfruté en un curso de bibliotecas escolares escuchando a Lola Casas (una de esas personas que transmite amor por la literatura y pasión por la educación) explicar las anécdotas de su relación epistolar y literaria con él y tras su muerte con Angelica Huston. Impresionante! En su libro "Tot Dahl" transmite la pasión por de Roald Dahl con propuestas de lectura, actividades y mil una ideas alrededor de sus obras. Muy interesante.
    Besos

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  7. Reconozco que empecé a leer a Roald Dahl ya de mayor, en la facultad. Aunque lo conocía nunca me había animado a leer nada suyo. Y en las clases de inglés siempre caía una lectura de algunos de sus relatos para adultos, que me encantaron. Así que de vez en cuando me iba a la biblio, sacaba alguno de sus libros de relatos y empezaba a leerlos... Y los terminaba ahí mismo, saltándome alguna clase... Y cuando ya me había leído varios de sus libros para adultos, empecé a leer sus obras para niños y me dejó encantada: Matilda, Las brujas, Charlie y la fábrica de chocolate... Son todas verdaderas maravillas. Que las tengo ahí esperando para que mi hija pueda disfrutarlas antes que yo.
    Genial entrada.
    Besotes!!!

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  8. Me encanta Dahl, es uno de los autores a los que no me importa releer, en plan nostálgica jejeje

    Besotes

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  9. Sólo he leído Matilda y lo regalo a cada niña que conozco jaja.

    En cuanto a Londres, me encantaría hacer lo que hiciste (y sospecho que hacés), de buscar esos lugares conocidos a través de los libros.

    Besos

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  10. Leía a Roald Dahl de pequeña. Aún recuerdo las fantasías a que me llevó Charlie y la Fábrica de Chocolate y su continuación Charlie y el gran ascensor de cristal. Boylo leí más mayorcita( no me acuerdo muy bien tendré que ojearlo). El de Londres sueña fantástico, pero supongo que no estará traducido. Saludos

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