domingo, 27 de noviembre de 2011

Ingleses eminentes (I). Samuel Pepys



Desde hace unos días, me ronda una idea por la cabeza: en mis entradas suelo hablar de muchos personajes ingleses, tanto dieciochescos, victorianos, del siglo XX e incluso muy anteriores en el tiempo. Muchas veces son desconocidos en España y sé que, a veces, cuesta seguirme así que me he decidido a ir publicando de tanto en tanto biografías e imágenes de personajes que en Inglaterra son famosos o simplemente conocidos pero aquí no tanto.

Mi primera "víctima" es un personaje de la Restauración inglesa, cuando la monarquía se volvió a instalar en Inglaterra, Escocia e Irlanda después de la Commonwealth, y que tiene mucho que ver con el viaje a Londres que hice el mes pasado y que todavía tengo pendiente de acabar. El elegido es Samuel Pepys.




Samuel Pepys es uno de los cronistas más importantes de la historia inglesa. No era escritor profesional: durante la época de redacción de su diario ocupaba el cargo de Secretario de la Marina y posteriormente, llegó a ser Presidente de la Royal Society, justo durante su presidencia Isaac Newton publicó Principia Mathematica. Pero fundamentalmente, se le recuerda por su diario que escribió durante casi diez años, de 1660 a 1669. Pepys era un gran conocedor de la vida inglesa de la época y un gran caminante de Londres así que en ellos se puede ver una visión de cómo era la ciudad durante el siglo XVII, muy diferente a la que conocemos ahora y a la ciudad victoriana que aparece en tantas novelas y que es la visión más popular de la ciudad. Leer sus diarios te hace viajar por todo el Londres de la época, desde el palacio real en Westminster hasta los barrios bajos y más allá del río.

Samuel Pepys tenía grandes esperanzas de ascender en la escala social. No tenía demasiadas influencias puesto que su familia no era demasiado rica pero tenía contactos: ya en el primer año de su diario, 1660, fue escogido para acompañar a su mentor, Montagu, en el viaje que devolvería al rey Carlos II de vuelta a Inglaterra. A lo largo de su vida iría ascendiendo más e incluso pasó una temporada en la Torre de Londres, acusado de conspiración.

Un personaje que está perfectamente descrito en su diario es su esposa, Elizabeth. Los dos tenían una gran cultura musical, en especial: Samuel tocaba el laúd, el violín, la viola, la flauta y la espineta, además de cantar. Elizabeth también tocaba, cantaba y bailaba pero también tenían una relación complicada: ella tenía unos ataques de celos descomunales cada vez que Sam se dedicaba a perseguir mujeres (era muy mujeriego) y una de las imágenes más famosas del diario es aquella en que, después de descubrirle metiendo mano a su peluquera, le persigue por toda la casa con el atizador del fuego. Impagable. Muy llamativas son también sus comidas: en Inglaterra se le recuerda, en parte, por los menús que ingería.

Otra de esas escenas por las que mejor se le recuerda es su descripción del Gran Incendio de Londres (así en mayúsculas) de 1666 que a punto estuvo de destruir toda la ciudad. En la Edad Media los incendios eran muy frecuentes en la ciudad pero no tanto en su época. Las casas y la mayoría de edificios se construían con madera así que un simple incendio que empezó en la panadería real de Pudding Lane acabó destruyendo un 80 % de la ciudad. A Pepys le avisó su criada antes de meterse en la cama pero no creyó que fuera tan importante y se fue a dormir. Al cabo de unas horas ella le volvió a despertar para que viera lo que estaba sucediendo. Los siguientes días nos llevan por una Londres medio quemada, donde sus habitantes deben huir de sus casas dejándolo casi todo atrás y con la incertidumbre de desconocer si sus casas están bien, si las llamas se acercan...


Finalmente, en 1669 se vio obligado a dejar de escribir por una enfermedad que le estaba dejando ciego. Un mes después de dejar el diario, él y su mujer emprendieron un viaje de varios meses por Francia y los Países Bajos. Al volver a Londres, estalló la tragedia: Elizabeth murió, después de una breve enfermedad. Y Sam se quedo solo. No volvió a casarse pero si que convivió con otra mujer años después.

Cuando murió, donó sus diarios a la institución inglesa donde había estudiado, la Biblioteca del Magdalene College de Cambridge, junto con su biblioteca. Allí los diarios pasaron inadvertidos casi un siglo hasta que se encontraron y empezó la titánica labor de descifrarlos, puesto que Pepys escribía utilizando abreviaturas y mediante taquigrafía. Finalmente no se publicaron hasta mediados del siglo XIX.

Si habéis leído 84, Charing Cross Road recordaréis que Helene Hanff, la gran enamorada de Londres y sus rincones, le pedía varias veces a Marks & Co los diarios de Sam Pepys y se indignaba cuando le llegaba una antología. A Pepys se le tiene que leer entero, eso sí, con mucha calma y sin prisas. De momento, sólo he leído hasta mediados de 1663 a pesar de que leí las entradas que dedica al Gran Incendio de 1666. Mi madre, una campeona, sí que ha devorado todo el diario, al menos lo que está publicado en castellano. Hay publicadas dos ediciones, las dos antologías: la primera es de editorial Renacimiento (creo recordar que no está traducida directamente del inglés, sino que parte de una edición francesa. En estos tiempos me parece absurdo) y la que tenemos en casa, de Espasa.

Y con lo que os he explicado en esta entrada, ya hay la información suficiente para entender la próxima entrada de la crónica de Londres, que aparqué por el tema de las opos antes del verano pero que volveré a retomar estos días. Para recordar lo que ya escribí hace meses aquí dejo los enlaces:



La primera imagen corresponde al retrato de Pepys que hay en la National Portrait Gallery, pintado por John Closterman en la década de 1690. La segunda es un dibujo de cómo quedó la catedral de Saint Paul después del Gran Incendio de 1666. Al reconstruirse, ya tuvo la imagen que vemos ahora.

18 comentarios:

  1. Ahora que lo comentas sí que recuerdo a Helen Hannf pidiendo una y otra vez sus diarios jeje!
    Qué pasada que un incendio arrasara el 80% de la ciudad! Quizá fueron demasiado confiados y llegó un momento en que les descontroló por completo. Uf! Hay que temerle a las fuerzas de la naturaleza, nosotros a su lado no somos nada...
    Besos.

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  2. ¡Guau!
    Me siento un poco "ignorante" a vuestro lado...aunque me encanta que me hagas estos descubrimientos, ya sean literarios, de personajes, etc...¡Qué envidia ...pero sana!
    Besos...

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  3. Como Noelia, en estos temas me siento un poco ignorante. Así que gracias por todas estas entradas, que así voy aprendiendo un poquito más. Me gustan mucho.
    Besotes!!!!

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  4. ¡Me encanta que nos descubras a estos personajes ingleses desconocidos! Espero que nos comentes más de los Diarios de este personaje( y de otros que tengas en la manga) que vivió acontecimientos tan importante de primera mano. Saludos.

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  5. Síii... recuerdo que Helen Hanff pedía sus diarios... Pues parecen interesantes..., no tenía ni idea de este autor ni de los diarios. Tomo nota, quizás algún día...

    Un abrazo!!

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  6. Yo tengo en casa, desde hace años, esperando el momento preciso para ser leído, el libro de Claire Tomalin "Samuel Pepys. The Unequalled Self". Sé que me a proporcionar muchas horas de placer, Pepys era tdo un personaje.
    En cuanto a leer el diario completo... Quién sabe, todo es ponerse.
    Un saludo.

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  7. Me ha gustado mucho esta entrada Laura. Conocí a Samuel Pepys en 84, Charing Cross Road y me llamó mucho la atención, así que hoy gracias a tí conozco algo más sobre él.
    Un abrazo.

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  8. Conozco muy poco (casi nada en comparación tuya), pero siempre se aprende algo.
    El Incendio de Londres es un tema que siempre me ha llamado la atención.
    Besos.

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  9. Por mi tierra dirían que este si que era un "figura". Siempre me ha inspirado una gran simpatía y como el niño vampiro tengo pr ahi acumulado el libro de Tomalin para leerlo. A ver si saco unos ratos.
    Muy interesante promete ser tu colección de entradas.

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  10. Guacimara: Si vas caminando por Londres, en la zona entre Fleet Street y la Torre, hay muchísimas placas que conmemoran iglesias u otros lugares que se quemaron en el Great Fire. Desde luego, Pepys sí que fue demasiado confiado...

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  11. Noelia: ¡Gracias por los ánimos! A veces creo que me pongo un poco pesada con mi anglofilia ;)
    Besitos.

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  12. Margari: ¡Gracias! Me alegro de que te gusten :)
    Besitos.

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  13. Pilar: Tengo a medio hacer una entrada más sobre Pepys. Creo que os gustará...
    Besos.

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  14. Laura: A Pepys lo tienes que leer con tiempo y mucha tranquilidad. Incluso las versiones abreviadas tienen más de 500 páginas... Piensa que es el retrato de toda una época y él está muy bien relacionado, clase alta y baja y una fuente muy importante para historia de las Mentalidades.
    Besos.

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  15. El niño vampiro: Me acabas de recordar que tengo pendiente todavía su biografía. Espero hacerme con ella pronto y como no, continuar con el diario.
    Saludos.

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  16. Rosa: ¡Pepys era todo un personaje! Por ideas, mentalidad y todo lo que le sucedió en la vida.
    Besos.

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  17. Luciana: ¿Has visto la película Restauration? Aparecen Robert Downey Jr. y Ian McKellen, y está ambientada en esa época. Y en Stage Beauty (Belleza prohibida) aparece el mismísimo Pepys.
    Besitos.

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  18. Oscar: Ya tengo pensadas un par más, ahora solo es cuestión de ponerme :)
    Besos.

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