miércoles, 27 de julio de 2011

La reina Victoria, Lytton Strachey


"La niña que llegó al mundo en aquellas circunstancias tan poco deslumbrantes despertó escasa atención. Apenas había motivos para prever su destino. Dos meses antes, la duquesa de Clarence había dado a luz a su hija, que murió casi de inmediato, pero parecía muy probable que la duquesa se convirtiera en madre de nuevo, y de hecho así fue. Además, la duquesa de Kent era joven y el duque, fuerte, por lo que todo apuntaba a que no pasaría mucho tiempo antes de que llegara un hermano que le arrebataría a la pequeña princesa las pocas posibilidades de heredar el trono.
Sin embargo, el duque tenía otro parecer: corrían algunas profecías..."

El párrafo que he elegido para empezar esta reseña no es el principio del primer capítulo, sino el del segundo. Es un buen ejemplo para ilustrar como de inesperada fue la llegada al mundo de Victoria y lo poco que se podían esperar sus padres que acabaría reinando.

La reina Victoria no es una biografía al uso, con muchos nombres y fechas. De este tipo ya leí otra sobre la vida de Victoria, publicada por la editorial Edhasa. Nombres sí que hay muchos pero hay mucha más psicología que en cualquier otra. No era lo que me esperaba, eso seguro pero a medida que iba leyendo, le he cogido el tranquillo y me ha parecido mucho más interesante. Y eso que me decanto por las biografías donde te explican lo que hace el biografiado día a día, soy una amante de las fechas.


En la faja que incluía el libro, lo vendían como la biografía en que está basada la película protagonizada por Emily Blunt y Paul Bettamy. Otras veces me he encontrado que no tenían nada que ver pero aquí hay muchos detalles que en la película están muy bien perfilados y que encuentran su eco en esta biografía. Sobretodo, en el estudio de las relaciones entre los personajes. Pero la película acaba en sus primeros años de casada y esta biografía nos lleva hasta el final.

La relación de Victoria con su madre, difícil y complicada, se perfila desde el principio. Pero antes, Strachey nos dibuja el panorama de la casa real inglesa antes de nacer Victoria y cómo pudo llegar a ser reina, ya que ni ella ni su padre eran los herederos directos de Jorge IV, el famoso Príncipe Regente. Toda una serie de giros de destino la hicieron convertirse en la gran reina que ocupó el trono durante más de la mitad del siglo XIX.

Jorge III, el abuelo de Victoria, subió al trono en 1760 y murió en 1820. Tuvo 15 hijos con su esposa, de los que 12 llegaron a adultos. Hasta ahí todo correcto... pero su hijo, quien sería conocido como Jorge IV al subir al trono, tuvo que encargarse del gobierno antes de lo que se esperaba, puesto que el rey contrajo una enfermedad. El Príncipe de Gales (todo un personaje) gobernó como Príncipe Regente desde 1811 a 1820 y ya como rey, de 1820 a 1830. Cuando todavía era el Príncipe de Gales contrajo un matrimonio secreto con una viuda católica, Maria Fitzherbert, con quien se instaló en Carlton House. Pero el matrimonio fue declarado nulo por parte de la monarquía (incluso antes de casarse) pues todos los miembros de la familia real necesitaban de autorización del rey para casarse (además, quien contrajera matrimonio con un católico perdería automáticamente el derecho a la sucesión).

Finalmente, la "vida loca" que llevaba el Príncipe de Gales le forzó a acometer los deseos de su padre y se casó con Carolina de Brunswick durante uno de los períodos en que su padre no sufría uno de sus ataques de locura. Y tuvo una hija, Carlota, que con unos padres que se llevaban a matar, fue concebida de milagro, puesto que ellos se separaron más tarde. Carlota fue una rebelde (ella misma se encontraba muy parecida a Marianne Dashwood de Sentido y sensibilidad) y murió mientras daba a luz a su primer hijo, que también murió, con el rey Leopoldo I de Bélgica. Jorge IV murió sin descendencia legítima en 1830 y subió al trono uno de sus muchos hermanos, el Duque de Clarence, que adoptó el nombre de Guillermo IV quien, había tenido también, como era normal entre sus hermanos, un matrimonio no reconocido y después un matrimonio oficial con Adelaida de Sajonia en el que ninguno de sus hijos llegó a la edad adulta. Clarence era el tercer hijo de Jorge III y al no dejar descendencia al morir, el trono pasó a Victoria, la única hija legítima de su hermano pequeño el duque de Kent.

No puedo hacer más que quitarme el sombrero (metafóricamente hablando, que hace demasiado calor para llevar algo en la cabeza) delante del retrato psicológico de los personajes, no solo de Victoria y Alberto quien tiene un papel muy importante dentro de la biografía, sino de todos los personajes que pasaron por su vida. Su madre, Adelaida de Kent, sus tíos, los hijos de Jorge III, el rey Leopoldo de Bélgica, tío y mentor; lord Melbourne, etc. Destaco especialmente el retrato de Lord Palmerston y la relación que se estableció entre él y Alberto, un juego psicológico donde solo ganaría el más fuerte. Victoria, como no, estaba del lado de su Alberto.


De Alberto, el Príncipe Consorte, también hay mucho en el libro. De sus gustos, sus preferencias y sus odios, de su inteligencia y sus proyectos. Suya fue la idea de organizar una Exposición Universal en Londres que mostrara al mundo los progresos técnicos del Imperio Británico. Victoria estaba completamente loca por él, casi desde el primer momento en que lo vio y ese amor fou está reflejado en el libro: los pensamientos de Alberto son los suyos, sus gustos y sus antipatías.

Al llegar al final del libro, te das cuenta de que sabes mucho más sobre Victoria: no sobre la reina que gobernó el Reino Unido, sino sobre la mujer. Las ilustraciones que contiene el ejemplar de Lumen que leí (realizadas por Roger Olmos) nos dan esa misma sensación: siempre la representa sola, excepto en una, vestida de colores oscuros, siempre sobria, elegante y en su lugar, siempre en su lugar. Me recordó a uno de sus vestidos de luto que pude ver en Bath y que me sorprendió, simplemente por su pequeña estatura. Parece el de una niña.


Correcta y poco amiga de los cambios, en cualquier aspecto de su vida. Fue, tradicionalmente, una whig (liberal) ya se crió casi como la pariente pobre y alejada del trajín de la corte (hasta los doce años no le explicaron que sería algún día reina de Inglaterra) pero durante toda su vida, viró de conservadora a liberal, a medida que se iban sucediendo los Primeros Ministros, con algunos de los cuales entabló una gran relación. Si habéis visto la película, la relación con lord Melbourne es muy interesante, casi como un segundo mentor, a pesar de que Melbourne no era tan joven en la vida real (casi 60 años) a como lo pintan en la película. Amiga de sus amigos, tenía detalles preciosos con las personas a las que apreciaba: cuando Benjamin Disraeli, uno de los Primeros Ministros, enfermó, ella le enviaba flores que recogía personalmente en Osborne. Quizá me ha quedado un poco cojo un tema que provocó un auténtico escándalo en el país: su amistad con John Brown, uno de sus criados de Balmoral, a quien trataba de tú a tú.

Y lo de poco amiga de los cambios se puede aplicar a un tema que odiaba y del que se declaró ferozmente en contra: la emancipación de la mujer, algo que le ponía los pelos de punta. Al contrario de esa imagen de mujer emancipada que le dan en la película y que está siendo bastante habitual ver en las películas de época: si una mujer se salía de la norma, era una rebelde, una mujer moderna, cuando no lo era en absoluto. Al contrario, fue una mujer, una reina que solo hizo lo que se propuso ser cuando tenía doce años: ser buena.

Y para cerrar, copió aquí el largo párrafo que sirve de final del libro. Una maravilla. Juzgad vosotros mismos:

"Cuando, dos días antes, se había hecho pública la noticia de que su fin estaba cercano, la pena y el asombro se extendieron por todo el país. Parecía que estuviera a punto de producirse una inversión monstruosa en el curso de la naturaleza. La gran mayoría de sus súbditos no había conocido una época en que la reina Victoria no hubiera reinado sobre todos ellos. Se había convertido en parte indisoluble de sus vidas y el hecho de perderla para siempre les parecía imposible. La misma Victoria, tendida en la cama, ciega y silenciosa, parecía a quienes la observaban privada de todo pensamiento; era como si se hubiera ido deslizando,
inadvertidamente, hacia el olvido. Sin embargo, es posible que en los compartimentos secretos de la conciencia albergara algún pensamiento. Tal vez aquella mente que se apagaba recuperó una vez más las sombras del pasado para que flotaran frente a ella, y volvió, por última vez, sobre las visiones difuminadas de esa larga historia, retrocediendo más y más entre la bruma de los años, hacia recuerdos cada vez más lejanos: los bosques de Osborne en primavera, tan llenos de prímulas para lord Beaconsfield; la ropa llamativa y el porte elegante de lord Palmerston; el rostro de Alberto bajo la lámpara verde, y el primer ciervo de Alberto en Balmoral, y Alberto vestido con su uniforme azul y plateado; el barón entrando por una puerta; lord M. soñando en Windsor con los cuervos que graznaban en los olmos; el arzobispo de Canterbury de rodillas al amanecer; las exclamaciones de soberbia del viejo rey; la suave voz del tío Leopoldo en Claremont; Lehzen con el globo terráqueo; las plumas con que se envolvía su madre; el maravilloso reloj de repetición con tapa de carey de su padre; una alfombra amarilla; algunos volantes ligeros de muselina estampada, y los árboles y el césped de Kensington".

Y lo único que me queda es pedir a los historiadores y biógrafos ingleses una biografía de la colección de hijos crápulas de Jorge III, a cada cual...

P.D. Lytton Strachey fue uno de los miembros más conocidos del llamado "Grupo de Bloomsbury". Estuvo prometido durante una breve temporada a Virginia Woolf y llevó una vida de lo más interesante. Espero poder leer más de él pronto y contaros más sobre su vida.

12 comentarios:

  1. Excelente entrada acerca de un libro magnífico. Leí seguidos este y "Victorianos eminentes" hace años. Strachey era, además de un maestro en el género de la biografía, un defensor de la dignidad de dicho género. Se quejaba (y llevaba razón) de que como la vida de los retratados era habitualmente medio maravillosa y medio fantástica, se le daba la labor de relatarla a cualquiera. De hecho desde que le leí, me fijo en las colecciones de biografías de los quioscos y mas de la mitad ni siquiera ponen e el nombre del autor de dicha biografía. Strachey cambió la forma de ver un género menor. Este libro me encantó. "Victorianos eminentes" está muy bien, por su forma de narrar las vidas de los protagonistas, pero los personajes son poco conocidos y poco interesantes por estas tierras (o eso me parece).

    Un saludo.

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  2. Jo, qué buena pinta tiene el libro, ¿no?
    Habrá que apuntárselo.

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  3. Habrá que animarse con este libro, que tiene muy pero que muy buena pinta.
    Besotes!!!

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  4. Excelente entrada. No he leído el libro y lo anoto para si llega el caso.
    Mi teoría es que hay mujeres de mentalidad tradicional respecto a la emancipación de la mujer pero que rompen los estereotipos fijados para ellas de ser los "ángeles del hogar" dedicados a la casa, los hijos y el marido. La reina Victoria salió de los estrechos márgenes a los que estaba sometida la mujer de su época y pensí y se expreso cuando la mujer era considerada una menor de edad sin capacidad de juicio ni autonomía como persona (ella demostró con su actividad lo contrario), siempre dependiente de un hombre.

    He trabajado el género de la biografía y lo sigo haciendo (ahora de una marquesa del XIX). Mi visión de la biografía de una persona es permitir conocer a la persona a través de su tiempo y la época a través de la vida concreta de esa persona. Se establece así, un diálogo que me parece muy interesante desde el punto de vista histórico (hmmm... me parece que me he puesto demasiado seria).

    Me ha encantado la lectura de tu entrada.

    Un abrazo grande!!

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  5. Fijate que a mí me gusta más que hablen de los personajes desde el punto de vista "psicologico", es decir, su forma de ser, sus gustos, sus rarezas, y no tanto las el orden cronologico de como sucedieron los hechos.
    El libro me parece de lo más interesante, sobre todo teniendo en cuenta quien lo escribe, ex-noviete de mi Virginia, guau!, esto promete.

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  6. No leí este libro, pero sí leí el de Edith Sitwell, y no se aleja mucho de lo que describís.
    También narra hasta su muerte y lo leí después de ver la película que me gustó mucho.
    Besos.

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  7. Qué rabia me da cuando hacen esas falsas publicidades... ais...

    Pues casi me llaman más este tipo de biografías que las clásicas, aunque yo también soy mari fechas jajajaj pero me tira más este estilo =)

    Besotes

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  8. Entre lo que explicas en tu maravillosa entrada y lo que cuenta Oscar es como para no perderse este libro. Tampoco he visto la peli, pero si le dijera de verla con Ángeles, además de sorprenderse, pues es más un tipo de pelis de su estilo, estaría muy dispuesta a ello. En cuanto al tipo de biografías, me decanto más por la vertiente psicológica que por las fechas, a pesar de que nuestras mentes estructuradas nos pidan siempre tenerlo todo controlado en cajitas con números y títulos. En este sentido me leí hace poco un libro sobre la Barcelona del 1700, y aunque estaba bien, la cantidad de números que aparecían me hicieron perder el hilo de lo que narraba.
    Reitero mis halagos por esta magnífica entrada.
    Besos

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  9. Lo disfruté muchísimo, ya lo sabes. Me ha gustado leerte...y he rescatado cosillas del libro que me pasaron desapercibidas. También me ha encantado ese recorrido monarquico que nos ha regalado.
    Un abrazo grande!!

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  10. Apuntadísimo queda, aunque yo no soy muy amiga de las fechas, la peli me gustó y me dejó con ganas de profundizar más en la vida de la reina. Bsos

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  11. ahhh ¡que ganas me han dado de salir corriendo a la librería a comprarlo! no he visto aún la película, pero está en casa de mis padres (el dvd)...¡me la apunto!
    un beso, Ale.

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  12. He visto la película y claro debe estar tan lejos de la realidad... ¡por eso es película! El libro no sé cómo está escrito, aunque si lo has leído y parece que sí a juzgar por tu bien escrita entrada, muy, muy bien escrita por lo que te felicito, pequeña, je ,je... 29 años!!! ufff quién los pillara, ja, ja... pero claro no olvidemos que esta buena señora pesaría cerca de 200 kilos, porque la gustaba el buen comer aunque en la peli sea glamurosa, se casó con su primo hermano y mientras hablaba de moralidad tuvo un amante indio... y por supuesto que querría ser buena... aunque no sé en la India qué opinan al respecto..., bueno y la guerra con los rusos por Crimea, no dar la autonomía a los Irlandeses, sino mucha leña, ocupar Egypto a la fuerza y varios conflictos en áfrica contra colonos Holandeses, vivió unos años espléndidos con gastos pagos de sus colonias, y fue una Exposición Universal solo para aumentar el poder del Imperio Colonial... eso sí, está preciosa en la botella azul de ginebra Bombay Sapphire
    Y lo que más me fastidia es que se negó a que la mujer fuera igual que el hombre, supongo que si hubiese sido la consorte ella en lugar de la reina otro gallo le habría cantado... Pero la historia escrita está... no se puede reescribir...
    Vuelvo a felicitarte por tu buen hacer y que disculpes mis palabras totalmente en contra de la peliculita... el libro... es otro cantar, ja, ja...
    Bss.. amiga

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