lunes, 13 de junio de 2011

Una buena taza de té


Decía Steve Coogan en "Coffee and Cigarrettes" que en una de sus fantasías donde ganaba un Oscar o un Globo de Oro haría un discurso donde les contaría a los americanos cómo preparar una taza de té perfecta. Y todo eso en una película donde los protagonistas no hacen otra cosa que beber café, fumar y hablar sin parar.


Ya tenía pensada una entrada sobre el té, que en mi caso, bebo sin parar. La tenía empezada en el baúl de las entradas que nunca acabo pero gracias a Coogan y a otro invitado ilustre del que hablaré más adelante, ha saltado a la palestra de nuevo.

Empecemos por el principio. Nunca he bebido café regularmente, no me gusta. Lo encuentro demasiado amargo y a pesar de que amig@s y familiares han insistido mucho para que tomara más a menudo una taza de café, no he podido. Así que buscando otra bebida que me gustara llegué al té. Todavía recuerdo la primera taza de té con leche que prepare, la disfruté mientras veía uno de esos clásicos de cine, Locuras de verano, con Katherine Hepburn viajando a Venecia y enamorándose de Rosano Brazzi entre sus canales y tiendas de antigüedades.



Si tuviera qué elegir un sólo tipo de té, sería incapaz. Me gusta el té negro, el té blanco, el verde... nunca he tenido ningún miedo a probar nuevas variedades y sabores. Además, todavía se tiene que inventar la combinación que me quite el sueño. Bueno... matizaré: si me tomo varias tazas de té verde tengo muchas ganas de dormir a pierna suelta. En Inglaterra se toma sobre todo, té negro con leche que no suelo añadir a menos que me apetezca mucho.Tampoco suelo añadir azúcar a pesar de que cuando voy a una cafetería/tetería/Starbucks suelo guardar los sobrecitos de azúcar moreno para las teteras caseras, de manera que tengo una cajita con azúcar de vete a saber cuándo. Normalmente, tomo el té sin leche ni azúcar para paladear más el sabor y lo prefiero fuerte a flojo. Algo con lo que parece estaba muy de acuerdo George Orwell.

George Orwell escribió en 1946 un ensayo titulado Una buena taza de té. Nos explica con pelos y señales cómo preparar lo que para él es una buena taza de té. Me hace gracia leer que en algunos detalles estoy plenamente de acuerdo como, por ejemplo, la taza en que hay que servirlo para que el calor se mantenga, una taza larga de desayuno. Sabe que hay algunas de sus costumbres que serán polémicas para los demás pero se mantiene firme, sobre todo son las referentes a la leche y el azúcar. Para él, la leche se tiene que añadir después del té y no hay que poner azúcar porque ya no se puede saborear un té, sino agua caliente con azúcar. Orwell puede llegar a ser un poco radical.

Orwell se decanta por el té de la India antes que el té chino, que considera más barato, sí, pero con el que no te sientes ni más sabio, ni más valiente, ni más optimista. En casa, normalmente me decanto por té de la India pero hay tés chinos que me encantan: en Bath probé uno que estaba delicioso, llamado Jane Austen Blend.

El ensayo se puede encontrar por internet fácilmente pero si lo preferís en un libro, está incluido en el volumen "El león y el unicornio". Por cierto, en el libro vienen ensayos relacionados con la etapa que pasó trabajando en una librería de Hamstead así que si os gustan los textos relacionados con los libros, está recomendadísimo. Y sí, la librería, a pesar de que ya no existe, tiene una pequeña placa que la recuerda en Londres, igual que la del número 84 de Charing Cross Road. La encontré por casualidad...



Mientras escribía esta entrada, no me he podido resistir y he ido a la cocina a preparar una tetera. Bueno, dos teteras porque está escrito en dos días distintos (pero no soy capaz de publicar la foto de la segunda porque queda fatal).
Los dos son de una tea shop de Barcelona, Sans & Sans, donde tienen unos tés buenísimos y que recomiendo probar si pasáis alguna vez por aquí. El primero es un té negro llamado English Rose, con rosa, vainilla y frutas en una de las nuevas tazas que traje de Londres (a ver si os gusta).
El segundo es uno de mis tés favoritos, del que ya he hablado por aquí varias veces, el famoso té blanco de melocotón, en una taza también nueva y muy futbolera, que os enseño con el resto de tazas que vinieron de Inglaterra en este viaje. Las dos de en medio se merecen una entrada para ellas solas pero volverán a aparecer en las entradas del viaje que volverán dentro de poco.


P.D. Hace unos días, en plena búsqueda de novedades literarias, me tropecé con una de las novelas más desconocidas de George Orwell, La hija del clérigo, que ha publicado Lumen. Todavía no la he leído pero con lo que me gusta Orwell caerá prontito. Aquí os dejo la portada.



Llevo unos días un poco alejada de la blogosfera, a ver si me da tiempo a dejar comentarios en todos los blogs. Y también en la entrada anterior, gracias a tod@s l@s que comentasteis!

13 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo con Orwell: el té, de la India, fuerte, sin azúcar y con la leche añadida después. Aunque también me gusta probar otras variedades, sobre todo los tés con frutas. Ese de melocotón que mencionas suena interesante, habrá que probarlo. Bonitas tazas. Yo tengo la manía de que el té sabe mejor en taza (grade, desde luego) de "bone china", cuanto más fina, mejor.

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  2. A mí me encantaba un té floral con una pizca de leche y de miel, mmmm... Pero me quita el sueño, así que no puedo permitírmelo.

    Un beso

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  3. Adoro el té. Y quizá me gusta más el ritual que sigo para preparármelo que tomarme la taza de té en sí :)
    A mi me gusta fuerte, sin azúcar ni leche. Aunque descubrí en una cafetería lo que llamaban un "Té merengado", esto es té de canela con leche y limón. Una maravilla. Y me pasa como a tí, aún no ha nacido el té que me quite las ganas de dormir.
    Si eres de Barcelona, te recomiendo una tetería que se llama Caj Chai, que está en el Barrio Gótico.

    ¡Saludos!

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  4. Querida Little Emily:
    El té, es una deliciosa bebida, que calma la sed, y revigoriza el espíritu. Como bien sabes hay muchísimas variedades, de entre todas ellas, yo me quedo con el breakfast con un poquito de leche fría, con el earl grey, con el pakistaní, con el mil flores, con el sueño de la alhambra..., lo prefiero por la tarde y con algo de azúcar, aunque lo que realmente me gusta, es ese ritual mágico que acompaña al momento.
    Para el desayuno prefiero el café con leche.
    Delicioso té.
    Un abrazo.
    PD. Por cierto, ahora que mencionas 84 Charing Cross Road, justamente lo estoy leyendo en este momento. ¿No existe ya esta librería?

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  5. Reconozco que soy muy cafeinómana, pero cada vez que quedo con amigas por la tardecita, prefiero ir a una buena tetería y charlar tomando un buen te. No tengo preferido todavía porque cada vez que voy tomo uno distinto, y por ahora todos me gustan. Voy a tener que echarle un vistazo al ensayo de Orwell, a ver si aprendo de una vez a preparar un buen te. Y de paso me apunto el libro, que me ha llamado la atención.
    Y me ha encantado tus tazas, son preciosas.
    Besotes!!!

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  6. Poco tengo que decirte yo acerca de mi pasión por el té. Yo también recuerdo mi primera taza/epifanía perfectamente. Desde ahí ya no hubo vuelta atrás.

    La entrada me ha parecido una delicia, pero ahora quiero saber más acerca de todas esas tazas de las fotos, que me han parecido chulísimas.

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  7. Qué delicia recordar el momento exacto en que probaste tu primera taza de té. Me ha encantado...
    Mis tés suelen tener también vainilla, canela y frutas aunque últimamente son sin teína por indicaciones médicas. Pero no por tomar té he dejado el café (descafeinado, claro). Cada uno tiene su "no se que" ;)
    Ahora mismo tengo en las manos una infusión de ratafía de Alma (recuerdas?).
    Un beso y hasta pronto!

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  8. El ensayo me encantó, lo laí hace tiempo (cuando descubrí a Orwell, con su 1984) y te dan ganas de ponerte una tacita según acabas de leerlo jejejej

    Por cierto, aquí otra aficionada al té =)

    Besotes

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  9. Por acá, las infusiones populares son el mate y el café. Así que yo soy el bicho raro que no toma ninguna de las dos.
    El té me gusta, pero no soy una fanática. Mi preferido es del naranja.
    Besos.

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  10. Después de mi rechazo al té durante el embarazo, he vuelto a engancharme a él.
    Puede gustarme el té verde pero tiene que tener algún sabor afrutado por el medio.
    El que no tolero es el blanco y menos con melocotón... me quedó una secuela del embarazo y es una pena porque el blanco es el más sano.
    Mi preferido ante todos es el té negro, pero tengo que tomarlo sin leche, con unas gotas de limón y una cucharadita de azúcar moreno... mmmmmm!
    Acabo de conocer a George Orwell.
    Petons.

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  11. Preciosa entrada Little Emily...Lástima no tener aquí al lado una taza de té...También yo recuerdo mi primera taza de té. Y ya sabes que echo leche en la mayoría de las ocasiones.
    Si es verde, no. Desconocía el libro de George Orwell (me refiero al estracto sobre el té) el otro libro, el de Lumen...tiene muy buena pinta. Espero a que lo leas, para ver si se va directo a la lista de libros por leer.
    He disfrutado muchísimo leyéndote...¿y ese té de Jane Austen blend?mmmmmm!!! Cómo me habría gustado tomar un poco.
    Besos grandes!!!

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  12. me ha encantado esta entrada, la manera en la que has enlazado a orwell y una de sus obras, con el té y tus teteras (que son geniales). Yo soy una forofa del té, aunque también me encanta el café. El té no lo soporto ni con leche ni con azucar, necesito tomarlo sin nada y siempre tengo mil variedades en casa. Ahora estoy enganchadísima a un té verde con chocolate a la menta, está de miedo caliente, pero estos días de calor está aún más bueno fresquito. Un beso me voy a preparar una taza de té :)

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  13. No bebo café, nunca me ha gustado. Me gusta mucho el té aunque en verano no suelo tomarlo, quizás porque ahora mismo en Sevilla podemos estar a ¿50º? (¿exagerados los andaluces?).

    Por cierto, me encantó "Coffee and cigarrettes".

    bsos!

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