viernes, 27 de mayo de 2011

Londres (II): Abadía, museos extraños y apariciones



Continuamos con el viaje... Os dejé justo en la cola para entrar en la abadía y la espera no se puede hacer eterna ;) Podría haber escrito durante días sobre la Abadía y la tarde del primer día...

Ya dentro de la Abadía, nos hizo mucha gracia que en el plano que se da a los visitantes, haya un recordatorio de la boda con la foto de la pedida de mano. Como mínimo podremos decir un día: "Allí estuvimos... una semana después". Aunque no somos nada monárquicas, nos hacía mucha gracia ver la Abadía por dentro, de hecho vimos la boda por esa misma razón.

Hicimos un paseo muy tranquilo y fijándonos más en las placas que ves por todas partes que no en la arquitectura. Queríamos saber a quién le pasábamos por encima que contemplar la estructura de la Abadía que también nos gustó mucho.
Paseando por la nave, parecía que sólo eramos capaces de fijarnos en músicos y científicos, los segundos más que los primeros. Experimentamos una regresión por la historia de la teoría de la evolución: Charles Lyell, uno de los primeros en poner en duda la teoría creacionista; Charles Darwin, de sobra conocido, Alfred Russell Wallace, uno de los discípulos más aventajados de Darwin... y, por supuesto, acompañadas de placas dedicadas a los caídos británicos en las Guerras Mundiales, un tema que desde siempre me interesa mucho y como me pasó en la estación de Waterloo, aprovecho para fotografiar siempre que hay ocasión. Aquí tenéis una foto de unas de
los muchos recordatorios a las víctimas de las Guerras Mundiales que fotografié (ésta, en concreto, es del claustro de la Abadía).



La segunda etapa de la Abadía que quiero destacar es Lady Chapel construida por Enrique VII (compramos la guía y me ayudó de ella para escribir este paseo, si no no me acordaría de la mitad de los nombres) donde están enterrados los reyes y reinas de Inglaterra, además de miembros de la aristocracia. La efigie de la tumba de Leonor de Castilla es una preciosidad, igual que las tumbas de Enrique VII y Elizabeth de York, los padres de Enrique VIII. También me quedé con la idea de la cantidad de tumbas nobles con la escultura del enterrado de lado, como si simplemente se hubiera estirado en el sofá para descansar.


Una de las cosas que teníamos planeadas durante el viaje era pasar por las tumbas de las esposas de Enrique VIII. Y en la Abadía, además de sus tres hijos (Maria y Elizabeth están juntas y Eduardo está en el altar de la nave), hay una: Anne de Cleves, que fue reina durante seis meses porque la repudió. Había leído en la biografía que Antonia Fraser escribió sobre las seis esposas del rey (recomendadísima por otro lado) que su tumba se veía poco desde la ruta que el público puede visitar y que estaba bastante olvidada. Después de recorrer medio recinto, pregunté a una guía muy amable que me explicó con pelos y señales dónde se encontraba la tumba.
Cuando finalmente la encontramos, por casualidad cuando ya habíamos perdido la esperanza de verla, quedamos todavía más decepcionadas: está muy mal cuidada y desgastada por el tiempo. Además, no es nada fácil de encontrar pues está justo donde termina Lady Chapel, la capilla de los reyes y reinas de Inglaterra y Reino Unido, donde la vista se te desliza hacia el Rincón de los Poetas. Aquí tenéis una foto extraída del blog Risky Regencies donde hay muchas más imágenes de la Abadía, ¿qué os parece?


Y, por supuesto, hay que hacer una visita al Rincón de los Poetas. Es un rincón muy pequeño y ya no hay lugar para nuevas lápidas ni placas así que ahora los recién llegados se deben conformar con una vidriera. ¿Sabéis quien era la última en llegar? Elizabeth Gaskell. En su vidriera estaba muy bien acompañada, con Oscar Wilde, Marlowe y Alexander Pope. Aquí os cuelgo una imagen que he sacado del foro El salón de té de Jane Austen, en el que participo, porque está prohibido sacar fotos del interior.



Por otro lado, nos costó ver la placa de Jane Austen (eso me recuerda a otro viaje a Londres pero relacionado con un retrato) y nos sentamos un ratito a descansar entre la placa dedicada a las Brontë y la del Heathcliff más perfecto que se ha hecho, sir Lawrence Olivier, que también fue Darcy, Lord Winter en Rebecca y Zeus en Furia de Titanes, entre muchas otras. Y así, debatiendo las ventajas de Laurence Olivier, del que yo soy una gran fan mientras que a mi madre no le gusta demasiado, me doy cuenta de que falta alguien por ver. Y de repente lo veo de reojo y me acercó hasta su lápida. Charles Dickens, él si está enterrado en la abadía. Y estoy tan emocionada que hago una pequeña reverencia en agradecimiento a todas las historias que nos ha dado. En cambio mi madre hace su aportación, iluminada: "Dickens se merece un mausoleo para él solo. Esto es demasiado pequeño". Entre risas, no puedo sino darle la razón. ¿Se nota que somos fans? ;)



Por otro lado, después de hacernos unas fotos en los jardines del claustro, comprobamos lo afortunadas que eramos: el museo de la Abadía está abierto. En principio, nos habían dicho que cerraba a las 16 h, justo a la hora que entramos pero a las 17:30 aún lo está. Sin pensarlo dos veces, entramos antes de que se den cuenta de la hora. En el museo tienen varios modelos de coronas y demás objetos que fueron utilizados en las coronaciones pero lo más interesante son las efigies reales utilizadas en los entierros de los reyes. A destacar las de Enrique III, cuyas cejas están hechas con pelo de perro (en serio), Elizabeth I, etc. También hay unas figuras de cera de William Pitt y Lord Nelson que nos impresiona mucho: si el parecido es real, a pesar de ser bastante bajito, Nelson infundía terror en sus enemigos.

Después de visitar la tienda y de llenar un poquito nuestras maletas de vuelta, decidimos cambiar la ruta del paseo: en principio, pensabamos ir hacia Covent Garden pero empezamos a caminar en dirección contraria, hacia el Palacio de Buckingham. Debo decir que nunca había pisado la zona ni para ver el cambio de guardia que nunca me ha atraído, a pesar de que de muy niña dormía abrazada a un peluche soldado del palacio y que siempre me ha gustado la monarquía inglesa (para evitar controversias, tengo que decir que prefiero la monarquía de tiempos remotos, no la actual donde apenas juega un papel importante, aparte del simbólico, por supuesto).

Para descansar un ratito, ¿qué mejor que un parque? En unos diez minutos llegamos a St. James Park (en este viaje no hemos pisado Hyde Park, el más conocido de todos los parques londinenses, pero sí éste y otro). La entrada es muy parecida a una de las entradas de Hyde Park si entras por la zona de Knightsbridge así que mi madre experimenta un ligero deja-vû.


Contemplando las vistas desde el pequeño puente que cruza el parque, nos decidimos a acercarnos a Buckingham Palace sólo para ver el Victoria Memorial, una enorme estatua que hay justo delante del palacio. Y en nuestro camino se nos unen varios animalitos, ardillas sobre todo, e incluso un pato enorme que nos acompaña durante un tramo antes de salir del parque. Nos sentimos por un rato princesas Disney, eso sí, sin cantar ni una sola nota. Rodamos un video pequeñito pero no hay manera de subirlo aquí :( así que tendréis que conformaros con la foto.


Después de llegar al Victoria Memorial, justo enfrente de la salida del parque, decidimos continuar el paseo hacia el norte, hacia Mayfair, una de las zonas más exclusivas de Londres, pasando justo por Clarence House y Pall Mall.

Mientras charlabamos sobre si habría algún miembro de la casa real en Buckingham, nos topamos con dos de las anecdótas más frikis de todo el viaje: caminando por Pall Mall y rodeadas de los clubs más selectos de toda Inglaterra (al estilo del que era socio Phileas Fogg), apareció de repente un chico de rodillas con la mirada perdida. Poco después le volvimos a encontrar en la esquina siguiente: cuando mi madre me lo dijo, me giré un momento para comprobar si era él y al volver a girarme... ¡ya no estaba! Eso y que estábamos a un tiro de piedra de la casa más embrujada de Londres, me hizo replantearme mis convicciones acerca de si existen los fantasmas (sí que existen, pero viven en Escocia y se parecen bastante a Charles Laughton, que hizo una versión estupenda hace muchos años de El fantasma de Canterville :P ).

¡Y, por supuesto, la segunda aparición! Detrás de Clarence House, donde por lo que parece sí que estaban Carlos y Camilla, nos encontramos con tres guardias de Buckingham. Nos acercamos tranquilamente a ellos pero no con la intención de fotografiarnos, nosotras sólo queríamos cruzar la calle y de repente... aparece por detrás de nosotras una clase entera de viaje de fin de curso corriendo como si los guardias fueran el mismísimo Justin Bieber. ¡Creo que cambiaron la cara y todo! Eso sí, alguno que otro muy versado en las normas de conducta de los guardias que, se las saltaron a la torera: el más joven de todos saludó a las chicas, a pesar de que la cara de asustado seguía allí. Y allí les dejamos, fotografiándose con los guardias y mi madre me preguntó si yo también quería hacerlo. ¡Buuf! Cuando los chicos nos adelantaron, los guardias habían desaparecido. A saber qué paso en ese encuentro ;)


Y, atravesando Mayfair, con unas casas preciosas en las que más de uno se instalaría, llegamos a Fortnum & Mason. La última vez que estuve en la ciudad lo encontré cerrado y me tuve que quedar con las ganas pero esta vez, a pesar de que sólo quedaban cinco minutos para cerrar, como mínimo podríamos ver la primera planta, la de Alimentación, donde desde 1707 compra la upper-class británica. Las cestas de picnic nos dejaron impresionadísimas, champán incluido, pero creo que lo que nos impresionó más fue su precio, por supuesto, calderilla para la upper-class. Eso, y los escaparates que son espectaculares.


Maria me recomendó hace mucho Hatchard´s pero siempre llego que acaban de cerrar así que de nuevo me conforme con ver la librería a través del cristal, tiene un aspecto todavía más misterioso y hogareño a la vez con sus muebles de roble. Es un sólo un siglo más joven que Fortnum & Mason así que Jane Austen podría haber paseado perfectamente por aquí. ¿Henry y Eliza comprarían en Fortnum & Mason? Quien sabe.

Y finalmente llegamos a una de las librerías más grandes que conozco en Londres (quizá la que más): Piccadilly sigue tan imponente como siempre pero pronto descubrimos sorpresas.
Picadilly Waterstone´s ha perdido bastante con el nuevo logo: las secciones a las que suelo acudir, novela, clásicos, biografía, arqueología, historia (en particular la de Londres contemporáneo) y literatura infantil se han reducido (algunas más que otras). Estuve una hora sumergida en las estanterías, sobretodo las de historia (el tema estrella de este viaje) y me alegré muchísimo al ser capaz de explicar el argumento de un libro que buscaba. Leo bien en inglés, si no no sería capaz de leer, pero hablar es otra cosa. En cambio, en este viaje me he soltado completamente y no he tenido problemas. Me he quedado impresionada yo misma... pero debo decir que la guía de placas de todos los colores que buscaba no la encontré, la única que había era un volumen enorme tamaño folio y en tapa dura, Lived in London: Blue Plaques and the story behind them. Tuve ganas de traerlo en la maleta pero si venía él no podía venir ninguno más así que espero una nueva ocasión. Cayeron cuatro libros: dos de ellos de la misma autora y que estoy deseando comenzar. Otro está relacionado mínimamente con los anteriores pero no lo descubro hasta que lo ojeo en el hotel. Y todos están escritos o relacionados con principios de siglo XX a pesar de que uno está ambientado durante el reinado de Victoria. Aquí tenéis la lista de títulos:


Y así, bien cargaditas y cansadas, cogimos el metro hasta el hotel. Al poner la tele nos encontramos uno de esos programas que tan a menudo encuentro a faltar en la tele española, reconstrucciones sobre un período histórico o tomando como base una excavación. Pero había un detalle que no me acababa de cuadrar: ¿qué hace Baldrick (de la serie Blackadder -L´escurçó negre-) intentando convertirse en l´Eudald Carbonell inglés? Bueno, creo que si me dieran la oportunidad de excavar con él, no me lo pensaría dos veces. Eso sí, con suerte no será el cocinero. Aquí le tenéis en un ataque de pasión en el British Museum.




La siguiente entrega habla de catastrófes, os dejo con la intriga ;)

P.D. Buscando videos en los que apareciera la faceta histórica/arqueológica de Tony Robinson (alias Baldrick), he descubierto una serie muy interesante de la que aparte de ser el presentador, también producía. The Worst Jobs on History (Los peores trabajos de la historia), cada temporada dedicada a un período histórico concreto. Se puede encontrar entera en youtube pero sin subtítulos.

8 comentarios:

  1. ¡Madre mía! creo que me has dejado con la boca abierta en cuanto a la visita de la abadía, yo creo que también hubiera reverenciado un lugar tan sagrado por contener a tantos grandes. Sin duda me estoy enganchando mucho a esta fantástica crónica de tu viaje, así que espero la siguiente impaciente.

    Un abrazo

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  2. ¡Qué de cosas! Hay que ver cómo os cundió.

    El Poets' Corner es efectivamente una maravilla y qué suerte que ya os hayáis puesto al día hayáis podido ver la vidriera de Gaskell. La primera vez que yo visité la abadía (1999) recuerdo que podías comprar una especie de papeles grandes con un carboncillo y copiarte así las inscripciones que te gustaran, pero ya no lo he vuelto a ver y es una pena porque me encantaría copiarme la plaquita Brontë.

    Las cestas de picnic de Fortnum & Mason son geniales. Y lo mejor de todo es lo fácil que resulta imaginarte a los ricachones en plano picnic con ellas.

    Quizá ahora ya lo han desbancado (aunque no creo teniendo en cuenta los tiempos que corren) pero antes wl Waterstone's de Picadilly era la librería más grande de Europa.

    Ya contarás qué tal Can Any Mother Help Me. Yo lo tuve en las manos a un precio de 2 libras en nuestra última visita a Inglaterra pero al final no me decidí. Supongo que tarde o temprano me arrepentiré de esa decisión, claro.

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  3. Tengo los dientes tan largos que estoy rayando el parquet ;D. Qué viajecito más bueno me estoy pegando gracias a ti...y sin moverme de casa. ¡Y lo que me estoy riendo con Tony Robinson! Curiosamente, uno de los pocos ingleses que entiendo cuando habla...

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  4. Muy ilustrativa la visita a la Abadía. Yo también soy de las que se hubieran arrodillado ante la tumba de Dickens. Y me ha divertido el video de Tony Robinson. Voy a buscar esa serie que menciones, tiene muy buena pinta.

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  5. Qué maravilla leerte, Little Emily...La Abadía esta llena de la historia y de algunas de las personas que leemos. ¿Hiciste foto a la tumba de Aphra Benn? Cuando fui por primera vez (95), no conocía la existencia de la tumba...pero sí disfruté de ese rincón de los poetas, de la tumba de Dickens, de los Reyes y Reinas y en especial...de todas esas personas que dieron su vida en ambas guerras.

    Un placer visitar de nuevo Mayfair contigo. He de decirte que hasta mayo del pasado año no entré en Ws. de Picadilly.

    Me ha gustado muchísimo leerte...y ver que ese día anduvistéis un ratito largo. Las anecdotas fantasmagórica, me han gustado mucho...y sí pienso que Laugthon es realmente un fantasma.
    Besos grandes!!

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  6. Pues me has dejado sin palabras... que recorrido tan interesante que has hecho! Te felicito! Me gustó mucho y lo disfruté..
    Besotes

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  7. Little Emily:
    que bonito sentir que paseaba por ahí contigo ¡excelente entrada! ¡muchas gracias!
    Ale.

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  8. Qué delicia de entrada! He sentido como si te acompañara de nuevo en tu viaje. Me han encantado las explicaciones y curiosidades de la Abadia, algunas de las cuales desconocía y no me fijé cuando la visité en 2004.

    Y como dice Samedimanche, es verdad qeu a Tony Robinson se le entiende perfectamente!

    jeje! Me ha hecho gracias la anécdota del chico que se os aparecía jjejejejejejeje!

    Ya tengo ganas de más y más y más!
    Un besazo!

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