sábado, 31 de diciembre de 2011

¡Feliz 2012!


Si la Navidad es victoriana, Fin de Año siempre me hace pensar en unas fechas en las que este día debía ser increíblemente glamouroso y atractivo. Me refiero a las décadas de 1920 y 1930. ¿Qué os parecen estas portadas?







Y aquí algo de música para ambientar la noche:





Os deseo a todos que 2012 llegue repleto de buenas lecturas y mucha felicidad.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Un desafío para el 2012

Nos acercamos al final de 2011, un año del que, haciendo balance, me ha hecho descubrir algunas cosas de mi que no sabía. Vamos, que ha sido muy satisfactorio, excepto en trabajo.

Y, por tanto, toca hacer balance. En las próximas entradas veréis mi balance literario y cinematográfico del año pero me gustaría comentar uno de los desafíos que emprenderé para el año que viene. Incluso he hecho un banner (con la ayuda desinteresada de mi hermano, el experto en estos temas de casa). 

Cualquiera que me conozca sabe que soy una fan de todo lo que tenga que ver con Inglaterra y con lo victoriano así que se me ha ocurrido organizar un pequeño reto relacionado con Charles Dickens, el escritor que me abrió las puertas de Inglaterra hace ya unos 22 años. Desde hace años espero con ganas que llegara el año de su bicentenario y por fin está aquí. 




La forma de hacerlo es bastante sencilla. Habrá tres modalidades más una extra para la Navidad del año 2012. 
Por supuesto, tenéis de tiempo todo el año 2012, del 1 de enero al 31 de diciembre. 

Modalidad A: Es la más "dura" de las tres, propongo leer seis libros durante el año de la forma en que os apetezca más. Uno cada dos meses, dos prácticamente seguidos... como os parezca. Eso sí, 6 durante todo el año más 1 biografía de Dickens o 1 libro que nos hable de la época en que vivió Dickens, vamos, la era victoriana.

Modalidad B: Si elegís esta modalidad, hay que leer 4 de sus novelas o antologías de relatos.  

Modalidad C: Aquí solo hay que leer 2 de sus novelas o libros de relatos más 1 biografía o 1 libro de la época. 

Y si hacia final de 2012, os habéis quedado sin lectura o queréis leer alguno más de sus libros, existe la Modalidad Scrooge (no me he podido resistir). 

Modalidad Scrooge: Canción de Navidad + 1 cuento de Navidad más. 

Esto es todo. A medida que llegue el año, os iré explicando algunas cosillas más, biografías que se pueden leer en español, catalán e inglés, etc. 


miércoles, 28 de diciembre de 2011

lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Qué leeré esta Navidad?



Mis lecturas navideñas este año no están decididas del todo. Hace unas semanas tenía pensado leer esto.


 El espíritu de Navidad de Connie Willis y Vida y aventuras de Papá Noel de Frank L. Baum.


Pero en estas últimas semanas me he encontrado con todo esto:



Cartas de Papá Noel de J.R.R. Tolkien, The Twelve Days of Christmas y 50 poemes de Nadal per llegir dalt de la cadira.


Ahora estoy llena de dudas. Veremos cuáles serán los elegidos.

El que está asegurado es La tieta Mame de Patrick Dennis. Lo tengo en catalán y sí, sé que la portada no es tan atrayente como la española, con ese contraste de colores.

Por cierto, ya estoy decidiendo cuáles serán mis nuevos retos para el 2012. Y uno de ellos será una sorpresa que espero poder enseñaros en unos pocos días.

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!




Tenía pensado pasarme por todos los blogs pero creo que no me va a dar tiempo. Así que desde mi blog os deseo que tengáis una muy feliz Navidad y que disfrutéis mucho rodeados de todos los vuestros.

Cálida, acogedora, rodeada de la familia... En mi imaginario la Navidad es victoriana.

jueves, 22 de diciembre de 2011

It´s Christmas! 2011

Sí, sí, sé que la Navidad ya lleva unas cuantas semanas con nosotros. Yo misma el año pasado publiqué mis fotos y decoré el blog a principios de diciembre el año pasado pero para éste he estado mucho más ocupada. Para ver qué me ha tenido tan ocupada, os tendréis que esperar al final de la entrada ;)

En primer lugar, una canción. Una canción que, hasta que no la escucho, no me parece Navidad.

 

Este año continuamos con la política de renovación del año pasado de renovar algunos de nuestros adornos y no solo comprarlos. Todavía estoy intentando hacer unas casas y unos abetos navideños pero de momento esto es lo que hay.




Como véis, no nos olvidamos del fútbol ni en Navidad. Además queda muy bien un corazón blaugrana en el árbol.


Aquí tenéis las famosas bolas victorianas que compré en Portugal y que ya han encontrado su lugar en el árbol de Navidad.

Este año hemos puesto un mini pesebre. A él han llegado los Reyes Magos y también una nativa americana que se había perdido y que es la representante del continente americano. Además, estoy deseando hacer un pesebre con clicks y esto es lo único que he podido conseguir este año. Los que tenéis pesebres con clicks, ¿podéis darme algún consejo? ¿Dónde? ¿Son muy grandes?


Y he aquí un regalito que se me ha ocurrido hacer por primera vez este año y me ha tenido muy entretenida.



He bordado todas las postales a mano (éstas son solo unas pocas), un trabajo muy satisfactorio. Espero que aunque este año vayan con algo de retraso, les gusten a todos. Y a vosotr@s también.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Un nuevo aniversario para Jane

Cada año me gusta celebrar el aniversario de una de mis autoras preferidas. Vamos, no me puedo estar de decir que hoy Jane Austen cumpliría 236 años (buuf!). Como cada año, vario la celebración y este año os invito a Bath, donde pasó una época de su vida y que conocí este año que nos deja. A un ritmo endiablado, ya lo veréis.



Y de paso, recordar que también sería el 90 Aniversario de mi abuela Esperanza, que comparte aniversario con la querida Jane.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

¡100 seguidores!


Hoy no tenía pensado hacer una entrada pero tengo que hacerla. Estoy muy contenta, ¡he llegado a los 100 seguidores!

Recuerdo que cuando empecé este blog, pensaba que nadie me leería o lo haría muy poca gente. Me ha hecho mucha ilusión abrir hoy el ordenador y encontrarme con 100 seguidores. Soy de aquellas que cada vez que ven que hay alguien que le ha dado al botoncito de seguir, se emociona. Quizá no participen activamente, pero cuando te encuentras una persona que le interesa lo que escribes o simplemente le gusta, con la que compartes aficiones como la lectura, el cine, etc. sientes que no estás sola en un mundo tan extenso como es la blogosfera.
No ha sido algo rápido, llevo más de tres años escribiendo, no diariamente, a mi ritmo y procurando hacer entradas con las que acabe satisfecha.
He hecho muy buen@s amig@s a través del blog: a algun@s los conozco en persona, hemos compartido grandes momentos e incluso hemos viajado. A otr@s nunca los he visto en persona pero cada vez que veo un comentario suyo, me alegro. Sé que no soy una persona que conteste todos y cada uno de los comentarios que me dejan, lo que puedo decir es que leo todos los que hay y los valoro y tengo en cuenta todo lo que me contáis. Lo que me gustaría es tener tiempo para hablar más con aquell@s que os pasáis por aquí, que a veces no lo hago por vergüenza y/o timidez, que a veces lo soy mucho. Por otro lado, se me ocurren muchas ideas para mejorar o alegrar más la imagen del blog y espero ponerlas en marcha algún día.
Y después de esta perorata solo puedo decir que estoy muy orgullosa de conoceros a todos y todas y espero poder continuar con Reading at the moonlight mucho más. Gracias por estar ahí, de corazón.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Inglaterra y la imaginación infantil. Roald Dahl y Anna Quindlen




Mientras repasaba mis lecturas pendientes, eligiendo aquellas de las que tengo realmente ganas de hablar, me he dado cuenta que hay dos muy diferentes que tienen algo en común. Si en Los libros son tímidos se habla de las lecturas de una niña italiana, éstos no hablan sobre las lecturas de niños ingleses pero tienen en común que nos acercan a la imaginación de un libro pequeño y como esto nos tranforma y nos convierte en los adultos que somos.

Leí Boy de Roald Dahl durante la semana del aniversario de su autor que se celebró en septiembre y que Matilda me recordó gracias a su charla. Decidí inmediatamente que tenía que celebrarlo de alguna manera y ¿qué mejor manera de hacerlo que mediante un libro? Además, Boy era el último de sus libros que corría por casa sin leer.

Roald Dahl no nos habla de sus lecturas infantiles pero sí que nos proporciona algún detalle impagable sobre la presencia del chocolate y los caramelos en sus historias. Lo que nos cuenta está más relacionado con su familia, con sus aventuras en los distintos colegios a los que asistió como interno... pero no a través de una narración al estilo de una autobiografía clásica, sino a través de retazos, de imágenes y anécdotas que nos hacen viajar con la imaginación a la Inglaterra de entreguerras, que quizá sea la más típica y la que más asociada está a la Inglaterra del imaginario colectivo, además de la victoriana.



Nació en Gales en 1916, hijo de una pareja de inmigrantes noruegos. Su padre, a pesar de tener un solo brazo -el libro explica cómo lo perdió, de una forma bastante espeluznante- logró tener un negocio muy próspero. Por otro lado, creía firmemente en la superioridad de la escuela inglesa por sobre de las noruegas así que Roald pasó gran parte de su infancia y adolescencia en colegios ingleses, de los que nos explica numerosas anécdotas que ocurrieron entre sus paredes (y fuera de ellas, hay que contar con las vacaciones), violencia incluida, el episodio en que casi pierde la nariz ya lo conocía gracias a Anne Fadiman y su Ex-Libris, otra de esas lecturas imprescindibles para admiradores de "libros sobre libros". Todo el libro está plagado de fotografías, no solo puedes intentar imaginar a su familia sino que lo tienes ahí. Incluso fragmentos de sus cartas a la familia.


Muchos niños se sumergen en Inglaterra sin fijarse mucho en ella leyendo a Roald Dahl. Sus niños son profundamente ingleses. ¿Recordáis las lecturas de Matilda? Una niña que no paraba de leer y muchas de sus lecturas eran inglesas. Me extrañaría que no quisiera viajar a Londres algún día...

Imagined London. A Tour of the World´s Greatest Fictional City quizá no sea una historia sobre una niña que sueña con viajar a Londres, pero es lo que se adivina detrás de sus páginas. A medida que me adentraba en sus páginas, entendía que aquella mujer que escribía fue una niña que leía literatura inglesa y se enamoraba de Inglaterra. Igual que la niña que sigue viviendo en mi.

Anna Quindlen no es una escritora demasiado conocida. Es cierto que ha ganado un Pulitzer pero la descubrí buscando en Amazon libros que hablaran sobre Londres. Lo hago de vez en cuando y así descubro nuevos libros que hablen sobre una ciudad que me apasiona.

Cuando fui a Londres por primera vez (no solo la primera) buscaba en cada edificio, en cada rincón, lugares que había conocido en los libros: Dickens, Virginia Woolf, Jane Austen (hay poco Londres en sus novelas, pero lo hay), Nancy Mitford, Samuel Pepys, las hermanas Brontë... hay tantos que no acabaría nunca. En Imagined London, la autora hace lo mismo: su Londres es el Londres de la literatura y no se acaba nunca pero, desgraciadamente, ya no está todo el que fue. A medida que ella pasea por la ciudad se da cuenta de que ha elegido el mejor momento de su vida para viajar, a los cuarenta. Tampoco fui de niña o de adolescente. Me esperé hasta hace solo unos años, a los veinticinco, y disfruté como siempre había soñado.

No os imaginéis unos libros melancólicos o tristes. En absoluto. No pude parar de reír con Boy y con Imagined London, la identificación me hacía asentir todo el rato y disfrutarlo a la vez. Y babear con esta portada. Además el título de otro de sus libros me garantiza que la seguiré leyendo, How Reading Changed my Life (Leer cambió mi vida).


Eso sí, en una época tan navideña como ésta, siempre me siento más afín a los niños y a su manera de disfrutar e imaginar. Espero enseñaros la decoración de Navidad la próxima entrada que ya toca.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Los libros son tímidos, Giulia Alberico




"Antes de que los signos se volviesen para mí descifrables, eran sonidos, y eran los mayores quienes poseían la capacidad de traducir los signos en palabras y con las palabras construir un cuento... De modo que leía escuchando. Y oliendo. Las palabras de las historias estaban indisolublemente ligadas a los olores.
El tío Rodolfo leía historias de las que emanaba un olor a clavo de clavel mezclado con una infusión que tenía un nombre precioso: kardadé. Las historias que leía Rosinella olían a manzanas porque la estancia de la buhardilla donde me las contaba estaba llena de pequeñas manzanas verdes. Las historias que me contaba mi madre olían a frío: estábamos en el país de la nieve y siempre era invierno, o casi".

No he podido resistirme a poneros la primera página entera de Los libros son tímidos. Lo cierto es que releyendo por encima, hubiera escrito muchos más. Pero prefiero dejaros el placer de ir descubriendo poco a poco este libro. No llega a las cien páginas, las he disfrutado mucho pero... a la vez me ha sabido a poco. Ni yo misma me aclaro, lo cierto es que es una pequeña maravilla y me hubiera encantado que Alberico nos hubiera explicado más cosas sobre su infancia y su relación con los libros. Quizá sea por eso.

Giulia Alberico es una autora muy famosa en Italia pero yo no la conocía. Con solo ver el título, ya sabréis por qué me sentí atraída hacia él, además de contar con una portada bonita y un argumento que despertó mi curiosidad. Alberico nos cuenta su infancia en varios pueblos de la Italia de los Abruzzo, donde su madre era profesora rural y las dos se desplazaban durante el invierno a estos pueblos. Nos lleva después hacia diferentes pueblos y ciudades de la región donde compartimos su gusto por títulos muy conocidos, como Mujercitas, La marcha Radesky o Matar a un ruiseñor u otros muy desconocidos: mucha literatura italiana, por ejemplo. Alberico ha hecho que aumenten todavía más mis ganas de leer a Faulkner.

"Los libros son tímidos, pensaba, quieren estar sólo con quien los ha elegido, no les gustan las manos extrañas".

P.D. He intentado colgar algunas fotografías de la época pero no hay manera, todas vienen con el sello del copyright. En este enlace hay muchísimas colecciones de fotografías vintage de todas las décadas del siglo XX y lugares del mundo. Buscando por años, hay muchísimas imágenes de escenas cotidianas de la época.

martes, 6 de diciembre de 2011

Invierno y verano



Después de unos días en los que no he estado demasiado puesta ni en el blog ni con internet, me he dado cuenta de que ha llegado diciembre. El último mes del año. Y todavía tengo muchos libros pendientes por hablar, muchas cuentas que arreglar para poder completar los retos... así que sin estrés pero con algo del brío que debería haber tenido el resto del año, voy a empezar a hablar de algunas lecturas que he hecho este año y de las que me gustaría hablar.

Por otro lado, hace unos días compré El llibre de l´any de Vicenç Pagès, donde habla de diferentes libros y autores a través de los meses del año. Tengo muchas ganas de leerlo bien y hablar de él porque vale la pena. Ojearlo me ha dado la idea de hablar de mis lecturas por estaciones del año.




Empecemos con una lectura de invierno. Gélida y triste. En febrero me tuvo absorbida, a pesar del dolor y la dureza con la que Cecília Ce nos explica su historia, El carrer de les Càmelies (La calle de las Camelias) de Mercè Rodoreda. Me encanta la Rodoreda, a pesar de lo crudas que suelen ser sus historias. Y precisamente El carrer de les Càmelies es una de las novelas más tristes que he leído nunca. La novela es un largo monólogo de Cecilia Ce quien, desde un presente indeterminado, nos explica su vida desde el momento en que fue abandonada de bebe en la reja de una casa de la calle de las Camelias, con solo una nota en la que viene escrito su nombre Cecilia Ce, tal y como suena. Leemos sus palabras y nos introducimos poco a poco en su vida: criada por el señor Jaume y la señora Magdalena, que llegan a quererla como si fuera su propia
hija, los abandona para irse a vivir a un barrio de barracas con Eusebi, su primer amante.



A partir del ingreso en prisión de Eusebi, Cecilia pasa de su trabajo de costurera y se pone a hacer la calle, pasa de hombre en hombre casi sin inmutarse, como si no importara. Algunos pasajes me hicieron estremecerme y sufrir con ella: su relación con Marc y el piso que le pone en pleno Eixample barcelonés, que acaba convirtiéndose en una prisión. La breve experiencia con Eladi, etc.




No es una novela fácil de leer, la personalidad de Cecilia es muy errática y nunca acabas de comprender del todo su proceder. Hay momentos en los que parece que no acaba de estar cuerda. Pero el lenguaje que Rodoreda pone en sus labios, la presencia simbólica que tienen las flores y la naturaleza, la presencia de Barcelona en la historia, el barrio de Gracia, la Rambla, el Liceu, el Somorrostro, el Eixample...



En junio, justo antes del verano, leí un pequeño ensayo sobre la caída de Francia bajo el dominio nazi durante la Segunda Guerra Mundial, La agonía de Francia de Manuel Chaves Nogales. En aquel momento, quería leer Suite Francesa de Irène Nemirovsky y quería tener más información sobre el momento y por qué los franceses se rindieron tan fácilmente delante de los alemanes. En noviembre de 1936, el autor se exilió junto a su familia, descorazonado por los hechos que sucedían en España. Pero en Francia se encontró con que la situación política que se vivía podía desencadenar unos hechos muy parecidos a los que se vivían en su país. Los franceses estaban tan divididos políticamente como en España, solo que la invasión alemana llegó antes de que estallara el conflicto. El gobierno francés, en aquel momento dominado por el Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda, no supo manejar la situación, además de ser odiado a muerte por la derecha francesa, católica, autoritaria, que fue quien acabó dominando la zona colaboracionista del sur después de la ocupación alemana.

Un detalle que acerca el libro a los que no están acostumbrados a leer no ficción y más un libro de historia es que Nogales no utiliza demasiados nombres. Puedes seguirlo perfectamente sin necesidad de buscar en un libro de historia (o Google, que yo soy de lo primero) quién es cada uno. Y lo que más lo acerca a Suite Francesa es que sus autores no sobrevivieron a la guerra y aun así, fueron perfectamente capaces de visualizar cuáles serían sus consecuencias. Libros como estos me hacen continuar interesándome por la Segunda Guerra Mundial.

P.D. Cuando leí El carrer de les Càmelies me sentí inspirada y fui al Guinardó a pasear y hacer unas cuantas fotografías. Las dos últimas son del Parc de les Aigues (Parque de las Aguas).

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Lectura conjunta. El sabor de las pepitas de manzana, Katharina Hagena





Hace poco, Carmen propuso en su blog una lectura conjunta. Decidí apuntarme por el libro (había leído el argumento en su blog) y también por probar como sería una lectura conjunta, pues es la primera que hago y, en conjunto, creo que ha sido una buena experiencia. El libro que Carmen escogió es El sabor de las pepitas de manzana de Katharina Hagena, como he puesto en el título pero, en mi caso, lo he leído en catalán y bajo el título de El gust de les llavors de poma. Dejo el título en castellano porque es así como lo habrá leído la mayoría. Eso sí, los fragmentos que he seleccionado están en catalán, advertidos quedáis.

Primero, tengo que explicaros un poco el argumento: Iris Berger, debe volver a la casa familiar, en un pequeño pueblo del norte de Alemania, para el entierro de su abuela Bertha. Sin saber por qué, Bertha dejó a Iris como heredera de la casa así que decide quedarse unos días más para decidir que hace con ella. A través de los recuerdos que le despierta la vuelta a la casa de su infancia, nos acercamos a su familia materna, la familia Lüschen: su tia abuela Anna, su abuela Bertha, su madre Christa, sus tías Inga y Harriet, y su prima Rosmarie. En estos días de dudas y reflexiones, Iris se dedica a descubrir secretos de su familia y a recordar qué era lo que atraía de aquel lugar tan alejado de su vida actual. A través de ella visitamos la casa, todas sus estancias, el gallinero, el jardín, el pueblo...

Mi clave para que un libro me guste mucho es tener ganas de leerlo y a la vez, acercarme a él sin expectativas, sin saber qué es lo que te vas a encontrar. Y debo decir que las expectativas que había en la blogosfera eran altas por lo que había leído así que, por supuesto, las mías iban muy altas y en principio esto ha sido perjudicial. Lo cierto es que me costó muchísimo meterme en el libro: lo encontraba lento y sin profundidad, una simple recopilación de momentos familiares con los que no lograba conectar. Por otro lado, Iris me caía muy mal y esa opinión continúa igual. Pero el resto de opinión ha ido cambiando a medida que iba leyendo, tanto que he leído las últimas cien páginas casi sin detenerme. El misterio relacionado con algunos de los personajes, en especial el señor Lexow o Rosmarie y Mira también contribuyeron.


De toda la novela, lo que más me ha atrapado son las descripciones, lentas, pausadas, evocadoras, de esas que tanto me gustan. Apenas hay acción de aquella que muchos esperan en un libro y quizá eso sea lo que me ha acabado conquistando. Tanto, que mientras leía este párrafo, he llegado a sentir el olor de las manzanas:

"Vam pelar totes les pomes i vam preparar-ne vint-i-tres pots de compota. No n´havia pogut treure més de pots de vidre. [...] Vam assaonar la compota amb canyella i una mica de nou moscada. Jo vaig agafar tres llavors de poma, les vaig pelar, vaig tallar-les ben petites i vaig afegir-les a la compota. L´aroma càlida, dolça i lleugerament terrosa de les pomes bullides va envair tots i cadascun dels racons de la casa, fins i tot els llits i les cortines es van embeure
d´aquell perfum. Va resultar una compota de poma extraordinària."

De los personajes, Iris es la que me ha dejado más fría a pesar de que es uno de los pocos personajes de los que vemos la evolución. Max me ha gustado más pero quizá he encontrado un poco tópica su relación. Y de la familia Lüschen, me quedo con Harriet: puede que porque me ha parecido la más sincera consigo misma de todos ellos, acaba siendo lo que siempre fue.
Otro detalle que me ha gustado es que los personajes, a pesar de que a la mayoría los conocemos como recuerdos de Iris, nunca son idealizados. Iris recuerda buenos y malos momentos y a su familia tal y como es.

De tanto en tanto, Iris recuerda su relación con la lectura. Ella es bibliotecaria pero ya no lee libros por placer, de hecho, no lee nada en absoluto. Pero sus recuerdos asociados a la lectura están, inevitablemente. relacionados con la comida:

"M´encantava llegir i mentrestant anar menjant alguna cosa, un panet rere l´altre, una galeta rere l´altra; anava combinant dolç i salat constantment. Era meravellós: històries romàntiques amb formatge gouda, novel·les d´aventures amb xocolata amb nous, tragèdies familiars amb musli, contes infantils amb llaminadures, llegendes de cavallers amb galetes de xocolata. [...] I llegiria i menjaria, i seria una pobra sirena muda o bé un petit lord, embarrancaria a una illa deserta, cavalcaria amb els cabells esvalotats sobre una torbera desolada o mataria dracs a cops d´espasa. "

En fin, a pesar de un principio que no me acabó de convencer, la historia evoluciona y al cabo de unos pocos capítulos más consiguió engancharme. La recomiendo muchísimo, en serio. Lo de Iris y la manía que le cogí desde el principio ya es otro cantar...

Y por otro lado, me ha parecido una buena experiencia participar en una lectura conjunta. Espero participar en otra pronto. Aquí os dejo la lista de bloggeros que participan en la lectura:

domingo, 27 de noviembre de 2011

Ingleses eminentes (I). Samuel Pepys



Desde hace unos días, me ronda una idea por la cabeza: en mis entradas suelo hablar de muchos personajes ingleses, tanto dieciochescos, victorianos, del siglo XX e incluso muy anteriores en el tiempo. Muchas veces son desconocidos en España y sé que, a veces, cuesta seguirme así que me he decidido a ir publicando de tanto en tanto biografías e imágenes de personajes que en Inglaterra son famosos o simplemente conocidos pero aquí no tanto.

Mi primera "víctima" es un personaje de la Restauración inglesa, cuando la monarquía se volvió a instalar en Inglaterra, Escocia e Irlanda después de la Commonwealth, y que tiene mucho que ver con el viaje a Londres que hice el mes pasado y que todavía tengo pendiente de acabar. El elegido es Samuel Pepys.




Samuel Pepys es uno de los cronistas más importantes de la historia inglesa. No era escritor profesional: durante la época de redacción de su diario ocupaba el cargo de Secretario de la Marina y posteriormente, llegó a ser Presidente de la Royal Society, justo durante su presidencia Isaac Newton publicó Principia Mathematica. Pero fundamentalmente, se le recuerda por su diario que escribió durante casi diez años, de 1660 a 1669. Pepys era un gran conocedor de la vida inglesa de la época y un gran caminante de Londres así que en ellos se puede ver una visión de cómo era la ciudad durante el siglo XVII, muy diferente a la que conocemos ahora y a la ciudad victoriana que aparece en tantas novelas y que es la visión más popular de la ciudad. Leer sus diarios te hace viajar por todo el Londres de la época, desde el palacio real en Westminster hasta los barrios bajos y más allá del río.

Samuel Pepys tenía grandes esperanzas de ascender en la escala social. No tenía demasiadas influencias puesto que su familia no era demasiado rica pero tenía contactos: ya en el primer año de su diario, 1660, fue escogido para acompañar a su mentor, Montagu, en el viaje que devolvería al rey Carlos II de vuelta a Inglaterra. A lo largo de su vida iría ascendiendo más e incluso pasó una temporada en la Torre de Londres, acusado de conspiración.

Un personaje que está perfectamente descrito en su diario es su esposa, Elizabeth. Los dos tenían una gran cultura musical, en especial: Samuel tocaba el laúd, el violín, la viola, la flauta y la espineta, además de cantar. Elizabeth también tocaba, cantaba y bailaba pero también tenían una relación complicada: ella tenía unos ataques de celos descomunales cada vez que Sam se dedicaba a perseguir mujeres (era muy mujeriego) y una de las imágenes más famosas del diario es aquella en que, después de descubrirle metiendo mano a su peluquera, le persigue por toda la casa con el atizador del fuego. Impagable. Muy llamativas son también sus comidas: en Inglaterra se le recuerda, en parte, por los menús que ingería.

Otra de esas escenas por las que mejor se le recuerda es su descripción del Gran Incendio de Londres (así en mayúsculas) de 1666 que a punto estuvo de destruir toda la ciudad. En la Edad Media los incendios eran muy frecuentes en la ciudad pero no tanto en su época. Las casas y la mayoría de edificios se construían con madera así que un simple incendio que empezó en la panadería real de Pudding Lane acabó destruyendo un 80 % de la ciudad. A Pepys le avisó su criada antes de meterse en la cama pero no creyó que fuera tan importante y se fue a dormir. Al cabo de unas horas ella le volvió a despertar para que viera lo que estaba sucediendo. Los siguientes días nos llevan por una Londres medio quemada, donde sus habitantes deben huir de sus casas dejándolo casi todo atrás y con la incertidumbre de desconocer si sus casas están bien, si las llamas se acercan...


Finalmente, en 1669 se vio obligado a dejar de escribir por una enfermedad que le estaba dejando ciego. Un mes después de dejar el diario, él y su mujer emprendieron un viaje de varios meses por Francia y los Países Bajos. Al volver a Londres, estalló la tragedia: Elizabeth murió, después de una breve enfermedad. Y Sam se quedo solo. No volvió a casarse pero si que convivió con otra mujer años después.

Cuando murió, donó sus diarios a la institución inglesa donde había estudiado, la Biblioteca del Magdalene College de Cambridge, junto con su biblioteca. Allí los diarios pasaron inadvertidos casi un siglo hasta que se encontraron y empezó la titánica labor de descifrarlos, puesto que Pepys escribía utilizando abreviaturas y mediante taquigrafía. Finalmente no se publicaron hasta mediados del siglo XIX.

Si habéis leído 84, Charing Cross Road recordaréis que Helene Hanff, la gran enamorada de Londres y sus rincones, le pedía varias veces a Marks & Co los diarios de Sam Pepys y se indignaba cuando le llegaba una antología. A Pepys se le tiene que leer entero, eso sí, con mucha calma y sin prisas. De momento, sólo he leído hasta mediados de 1663 a pesar de que leí las entradas que dedica al Gran Incendio de 1666. Mi madre, una campeona, sí que ha devorado todo el diario, al menos lo que está publicado en castellano. Hay publicadas dos ediciones, las dos antologías: la primera es de editorial Renacimiento (creo recordar que no está traducida directamente del inglés, sino que parte de una edición francesa. En estos tiempos me parece absurdo) y la que tenemos en casa, de Espasa.

Y con lo que os he explicado en esta entrada, ya hay la información suficiente para entender la próxima entrada de la crónica de Londres, que aparqué por el tema de las opos antes del verano pero que volveré a retomar estos días. Para recordar lo que ya escribí hace meses aquí dejo los enlaces:



La primera imagen corresponde al retrato de Pepys que hay en la National Portrait Gallery, pintado por John Closterman en la década de 1690. La segunda es un dibujo de cómo quedó la catedral de Saint Paul después del Gran Incendio de 1666. Al reconstruirse, ya tuvo la imagen que vemos ahora.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Miss Pettigrew Lives for a day, Winifred Watson



Todos los que os pasáis por aquí y os gusta leerme sabéis que no tengo una constancia especial en escribir sobre mis lecturas. Leo mucho y normalmente disfruto bastante todo lo que leo pero no se traduce en muchas reseñas ni en muchas entradas sobre libros. Sí, soy un poco vaga: para que os hagáis una idea, tengo varias reseñas de libros que leí en febrero a medio hacer y que pienso publicar algún día (espero que antes de que acabe el año).

Después del viaje a Vigo, donde no pude concentrarme excesivamente en ninguno de los libros que llevaba en la bolsa, cogí una gripe monumental, tan monumental que los restos aún siguen conmigo. Y entre que me costó concentrarme en la lectura y no quería nada excesivamente duro o difícil, al levantarme de la cama y dirigirme a la estantería sabía perfectamente qué libro vendría conmigo: Miss Pettigrew Lives for a day, de Winifred Watson. Años 30, libertad, joie de vivre a la inglesa, claro. Y un libro de Persephone Books, que ya hace tiempo que no leía ninguno.



Guinevere Pettigrew no tiene trabajo, la casera la acaba de echar de casa. En la agencia de colocación le ofrecen una entrevista para un trabajo en la casa de la señorita LaFosse. Su última esperanza de trabajo pues ha tocado fondo. Y solo entrar en casa de la señorita LaFosse su vida dará un giro de 180º. La señorita Pettigrew ha sido educada como buena hija de rector inglés, a la antigua y educada solo para un trabajo digno, el de institutriz. En estas maneras ha vivido toda su vida y al conocer a Delysia, una cabaretera con facilidad para enredarse en líos amorosos, cualquiera puede pensar que chocarán de todas las maneras posibles. Pero... no es así. Congenian a la perfección desde el primer momento. Durante 24 horas convivirá con Delysia LaFosse, cantante de music hall y salvará de unos cuántas situaciones complicadas a su nueva amiga.

Siempre he pensado que hay un momento adecuado para cada libro: un libro nos puede gustar pero si lo leemos en el momento adecuado podemos encontrarlo una maravilla. Y eso es lo que me ha pasado con Miss Pettigrew. Además, el humor inglés, los diálogos chispeantes, los personajes... todos ellos extravagantes, con mucho carácter y profundamente divertidos y tiernos. A medida que lo leía, pensaba: ¿por qué nadie la ha adaptado como obra de teatro? Pocos escenarios, diálogos divertidos y una gran cantidad de personajes que entran y salen de escena y que nos dejan con ganas de más.Funcionaría maravillosamente bien en un escenario. Creo que la señorita Pettigrew se uniría a la petición.

Para los que no sabéis / no os atrevéis a leer un libro en ingles, Miss Pettigrew tiene traducción española. La titularon El gran día de la señorita Pettigrew y está publicada en Espasa. Conserva todos los detalles de la edición de Persephone Books incluyendo las ilustraciones, las originales de las primeras ediciones de Mary Thomson. Como soy una loca, tengo las dos ahora mismo delante de mí, edición Classics de Persephone Books, con su punto de libro correspondiente.


Por otro lado, ya había visto la película que se rodó hace tres años, Miss Pettigrew Lives for a Day (aquí Un gran día para ellas) y a pesar de que he encontrado algunos cambios, significativamente es muy fiel a la historia. Excepto por un pequeño detalle. Como actores tenemos a Mark Strong (Septimus, uno de los príncipes malvados de Stardust), Ciaran Hinds, Shirley Henderson y Lee Pace (¡me encanta! el actor y el personaje, Michael es un personaje del que no esperamos gran cosa y cuando después de haber oído hablar de él durante gran parte de la novela, finalmente aparece, quedamos encantados). Miss Pettigrew es una actriz que me gusta mucho, Frances McDormand (muchos la recordaréis por Fargo) y Miss LaFosse es Amy Adams, la Giselle de Encantada. Pero esta vez no voy a dejar el trailer porque hay varios spoilers que avanzan la historia, lo que haré es colocar unas cuántas imágenes.





P.D. A ver si un día os hablo más de la editorial, Persephone Books. Una pequeña editorial inglesa que me encanta y de la que ya hace mucho que conozco su existencia. Y debo decir que como algunas de las fieles de este blog, no la descubrí gracias a Cristina, ni a Maria ni a nadie... llegué yo solita y gracias a la novela de la que he hablado, con la que tropecé en Londres en un Borders de Charing Cross Road que ya no existe. Lo único que me queda es pedir humildemente a Persephone es que recuperen otras de sus novelas, en especial Hop, Step and Jump, me encantaría leer más Winifred Watson.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Marrón y verde, agua y viento




El fin de semana pasado hice mi primera visita a una comunidad autónoma que tenía muchas ganas de visitar, Galicia, y no para hacer turismo (aunque hicimos un poquito). Viajamos, Guacimara y yo, para conocer a la pequeña Celia de Patricia. Y lo poco que he visto de la zona me ha encantado y me encantaría volver algún día. Me he enamorado de los verdes, marrones y azules que predominan en su paisaje. Patricia ya me lo decía... Y de los edificios medievales, a pesar de que la Edad Media sea una de las épocas históricas que menos me gustan.






Solo estuvimos un día y medio pero como somos rápidas nos dio tiempo a pasear por Vigo, descubir Tuy e incluso acercarnos a la frontera y cruzarla: nunca había estado en Portugal. Pasamos por una pequeña población llamada Valença do Minho, que no conocía. Paseamos, llegamos hasta la fortaleza medieval que defendía la ciudad durante la Edad Media. Y entre sus tiendecitas encontré una bolas navideñas victorianas que ya os enseñaré a medida que se acerque Navidad.




Hace años alguien me preguntó sobre en qué lugar de El Señor de los Anillos viviría (sí, tiene que ver con lo que os explico). Yo era incapaz de decidirme y optaba por trasladarme con cada estación. Pues bien: esos colores gallegos son los que me quedaría si tuviera que hacer lo mismo aquí. Durante el otoño, claro.



Lo único malo ha sido la gripe que me he traído conmigo. La gripe me ha mantenido alejada de todo esta semana así que perdonadme. Espero poder volver ya a la programación habitual del blog, vamos, caótica y desorganizada. Y encima, con un montón de libros por reseñar.

Una parte de las fotos son mías y otras son de Guacimara. La primera foto pertenece a las vistas que se tienen del Atlántico desde el parque Charlie Rivel en Vigo. La segunda es la catedral de Tuy. La tercera pertenece a una calle de Tuy, las vistas son ya de Portugal. La cuarta, una vista desde Valença de Tuy y sobretodo, del puente que cruza el Miño. En la quinta estoy de espaldas descubriendo la tienda de la que he hablado más arriba y finalmente, una pequeña vista de los castros, los primeros asentamientos de Vigo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

11 de noviembre

El día 11 de noviembre es un día muy especial en Inglaterra y, por ende, para mí también (y por otros motivos, por supuesto). El año pasado hice una pequeña explicación sobre el origen de esta jornada (aquí lo tenéis) y me gustaría recordarlo también hoy, es una fecha con un significado muy triste pero a la vez, muy sentido. El utilizar amapolas como recordatorio viene de un poema, In Flanders Field de John McCrae, donde se dice que las amapolas fueron las primeras flores que crecieron en lo que habían sido los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial. En Inglaterra es una fecha muy recordada y por estas fechas, todos llevan en las solapas de sus chaquetas una pequeña amapola (en inglés, poppy) de papel.

Y como vídeo, este año he elegido otra serie que, al ritmo que va, se va a convertir en mítica, Downton Abbey y el momento que dedican a hacer un minuto de silencio el día 11 de noviembre a las 11 de la mañana. Cuidado, que hay algún pequeño SPOILER!


Me voy de viaje este fin de semana así que nos veremos a la vuelta.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

IMM (In my Mailbox) 7, bajo la lluvia



Sí, acabo de publicar otro IMM. Lo cierto es que aquel llevaba pendiente desde julio y desde que lo acabé hace ya unas semanas, los libros se han reproducido como esporas. Además, después del fin de semana tranquilo y muy literario que he pasado, no he podido resistirme a titular la entrada así. Vamos allá:





- Rue de l´Odéon, Adrienne Monier. Hace unos años apareció en castellano Shakespeare & Company donde Sylvia Beach hablaba sobre su librería, La Maison des Amis des Livres, una de las más famosas del mundo. Este libro su amiga Adrienne Monnier nos habla de su propia librería, de los personajes que pululaban por ella... Libros, autores y además, casi como bonus track, la crónica del viaje que hizo Monnier a Londres cuando tenía diecisiete años. ¿Me comprendéis verdad?

- Crónicas de Nueva York, Maeve Brennan. Una pequeña joyita por la que me sentí atraída en cuánto la tuve en las manos. Brennan fue una escritora de origen irlandés que, además de su faceta como novelista, escribió durante muchos años una columna en The New Yorker titulada The Talk of the Town en la que relataba la vida cotidiana de Nueva York y su visión de ésta. Años 50, Nueva York.






- Demasiada felicidad, Alice Munro. Una recopilación de varios de sus relatos y uno de sus libros más conocidos. Lo descubrí gracias a un artículo de Elvira Lindo en El País que os enlazo aquí (lleva algún que otro spoiler así que precaución).

- La vida de las mujeres, Alice Munro. Una de las pocas novelas que ha escrito, en concreto está ambientada en los años 50. Nos cuenta una historia muy conocida para much@s, la de una niña que crece leyendo y queriendo ser escritora. No creo que me defraude.


- Odi, amistat, festeig, amor, matrimoni, Alice Munro. He entrado en una fase Alice Munro (ya os habréis dado cuenta). He tenido muchas épocas como ésta donde parece que sólo tenga ganas de leer a un escritor. Y ahora es el momento de Munro. Curiosamente, solo he leído de ella el cuento The Bear Came Over the Fountain, que inspiró a la actriz Sarah Polley para hacer su debut como directora y que pertenece a esta recopilación. Pero tengo ganas de tirarme a la piscina...




- Donde se guardan los libros. Bibliotecas de escritores, Jesús Marchamalo. No he leído nada suyo hasta ahora (¿vale haber ojeado su libro sobre la biblioteca de Cortázar?) y la literatura española contemporánea no es lo mío (solo he leído a dos escritores de los que aparecen) pero soy incapaz de resistirme a un libro sobre libros y a cotillear por estanterías ajenas. Y ha sido imposible resistirse mucho tiempo porque ya lo he leído, poco a poco, para poder deleitarme por el paseo.




- Palladian, Elizabeth Taylor. Elizabeth Taylor la escritora, que no la actriz. Lo cierto es que tengo muchas ganas de leer Palladian, a pesar de que Angel, otra de sus novelas, que leí hace unos años no fuera demasiado de mi gusto. Creo que no estaba preparada en aquel momento, sobretodo por el argumento y la protagonista. Pero Palladian, por su historia y sus referencias tiene todas las papeletas para gustarme. Veremos... (la foto la hice en la playa de Sitges, en aquellos días del Festival de Sitges. Entonces leía a las Brontë y Palladian las tiene como referentes, todo está ligado).


- Las crónicas de la señorita Hempel, Sarah Shun-lien Bynum. Uno de esos libros finitos que una editorial que me gusta mucho, Libros del Asteroide, está publicando. Lo cierto es que en las últimas semanas estoy mucho más centrada en la literatura norteamericana así que no es de extrañar que tenga muchas ganas de leerlo (y de que mis últimas lecturas y compras me remitan más a Estados Unidos que a Inglaterra).


- London Under, Peter Akroyd. Un libro que me ponía los dientes largos desde hace meses. El Londres subterráneo y todo lo que se puede encontrar en él ahora y a lo largo de la historia. Además, Akroyd como narrador histórico y biógrafo nunca me ha defraudado.

- Un amor d´en Swann, Marcel Proust. Una de mis grandes asignaturas pendientes es leer a Proust. El año pasado comencé con En busca del tiempo perdido pero lo aparqué por falta de tiempo y de previsión. Me quedaba hechizada con la magia que contienen sus palabras así que era incapaz de leer más de una página. Volveré, seguro así que alguien previsor me regaló el segundo volumen de la traducción que Cercle de Viena está publicando en catalán.

- La hija del optimista, Eudora Welty. Hace unas semanas leí el reportaje que la revista Qué leer le dedicó en la sección de Clásicos. Y enseguida quedé atrapada y decidida a leerla. En particular, me llama la atención este título así que, aprovechando una visita a Girona, me hice con él en una de sus librerías. Ya sabéis que me gusta comprar libros en los viajes / excursiones así que espero que éste sea una muy buena inversión.

Pues ya está por ahora. Eso sí, los libros procedentes de la biblioteca continúan entrando y saliendo de casa. Espero poder continuar pronto con las reseñas para explicar qué estoy leyendo ahora.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Remember, remember...


Remember, remember, the fifth of November
Gunpowder, treason and plot.
I see no reason why gunpowder, treason
Should ever be forgot...





Este mes viene repleto de fiestas, tanto nacionales como extranjeras. Empezamos el mes con la Castanyada, Halloween o como lo prefiráis celebrar y ahora llega la Bonfire Night o Guy Fawkes Night. Lo cierto es que, aunque no sean fiestas nacionales, mi anglofilia no puede resistirse a celebrar, en mayor o menor medida, todo tipo de fiestas relacionadas con Inglaterra. Además, la Bonfire Night de este año coincide con el día en que me examino (¡por fin!) así que tengo más motivos todavía.

Si habéis visto o leído V de Vendetta, recordaréis que V celebra de una manera muy especial la fiesta del 5 de noviembre. Tranquil@s, que no voy a hacer lo mismo pero sí os explicaré en que consiste la fiesta y en dónde se celebra. Este mes, el blog va a parecer un costumario.

La Bonfire Night o Noche de Guy Fawkes se celebra cada 5 de noviembre, no solo en el Reino Unido, también en Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, etc. pero supongo que el motivo de la conmemoración se ha ido perdiendo. Es una fiesta que conmemora el fracaso de la Conspiración de la Pólvora con el que una facción de aristócratas católicos, entre los que estaba Guy Fawkes, intentó destruir el Palacio de Westminster, la sede del Parlamento inglés. En aquel momento, el rey de Inglaterra era Jaime I (Jaime aquí es conocido como Jacobo, que proviene del mismo origen hebreo. Yo siempre le he conocido como Jaime y en inglés es James, así que opto por llamarle así). En Inglaterra (donde fue obligatorio celebrarla hasta 1859), al caer la noche, se encienden hogueras donde se queman efigies de los Guys (por Guy Fawkes, obviamente) además de realizarse espectáculos pirotécnicos. En la línea de San Juan aquí...
Y como no, cuenta con algunos platos tradicionales de comer en estas fechas como las manzanas al horno, el caramelo de hoguera (Bonfire Toffee), las patatas asadas o los guisantes negros con vinagre.


Tradicionalmente, Inglaterra fue durante los siglos XVII, XVIII y una buena parte del XIX antipapista, es decir, anticatólica. Lo más probable es que fuera ese aspecto de la Inglaterra moderna y contemporánea lo que ha hecho que una celebración como ésta haya perdurado en el tiempo. Los versos que he colocado al comienzo de la entrada son los del inicio de, probablemente, el poema más famoso sobre el tema pero hay muchos más.

En fin... creo que no haré ninguna hoguera pero algo sí que celebraré, como mínimo, para celebrar mi fin de exámenes. Después, me tomaré un par de días para hacer una escapadita de descanso que me conviene. Y, de momento, durante unos días, estaré alejada de la blogosfera pero cuando vuelva, ya podré contestar muchas entradas que tenía pendientes y volver a navegar por todos los blogs que me gustan que lo echo de menos. Hasta la vuelta.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noche de castañas, calabazas y panallets





Ya ha llegado el final de octubre (qué cada vez me pasa más rápido) y con él, ¡Halloween! Halloween o Samhain o la Castanyada, como prefiráis. Aquí en Cataluña se celebra la Castanyada y al llegar la noche, se comen castañas calentitas, boniatos, se bebe moscatell, una especie de vino muy dulce que, a pesar de que no sea muy forofa del vino, soy capaz de beber. Y por supuesto, no pueden faltar los famosos Panallets, un dulce hecho con mazapán, almendras, azúcar y claras de huevo. Hay muchas versiones pero la más típica es la que se reboza con piñones. Algunos le echan patata a la mezcla pero hay división de opiniones, yo misma soy una radical antipatata (debo decir también que los clásicos no me convencen, prefiero las nuevas versiones como el de avellana o el de fresa).

Halloween tiene su origen en la fiesta celta de Samhain, que en irlandés antiguo significa fin del verano. Durante el Imperio Romano se celebraba la fiesta de la cosecha hasta que el cristianismo, intentando acabar con las tradiciones paganas, trasladó la fiesta del Día de Todos los Santos al 1 de noviembre. Durante la gran emigración de irlandeses en el siglo XIX, huyendo de la Gran Hambruna de la Patata, la tradición también emigró a Estados Unidos, y de ahí, gracias en particular, al cine, a todos los puntos del planeta.

En casa celebramos los dos, somos de celebrar todo lo que se pueda y más y así empezamos la temporada de fiestas, adoptando unas cuantas. Así que bien acompañada de lecturas de Poe y Vonnegut, a los que más tarde se sumaría Neil Gaiman, hemos empezado nuestra fiesta.



Espero que hayáis disfrutado de un feliz Halloween, Samhein, Magosto, Castanyada o Chaquetía...

Las postales vintage del principio son obra de Samuel Lorne Schmuker (extraídas de Blogodisea). Las fotos son obra mía.