martes, 30 de marzo de 2010

De vuelta de Londres (ii). Persephone Books



Siempre que voy a Londres, sé que en algún momento u otro, compraré libros. Puede que sea una mania mía pero sé que en Barcelona hay libros que no puedo conseguir y me encanta poder disfrutar de un buen paseo descubriendo libros a los que de otra manera, nunca podría descubrir.

En este viaje tenía ganas de visitar alguna librería antigua o peculiar de Londres, así que leyendo Book Lover´s London (y por mi propio entusiasmo personal hacia sus publicaciones) nos acercamos a Persephone Books, la famosa librería de la que he hablado tantas veces, centrada en literatura femenina de los siglos XIX y XX. Cerca del hotel está la sede principal, en Lamb Conduit´s Street, y hasta allí nos fuimos la tarde del sábado antes del teatro.



En el exterior, encuentras una cestita donde hay ejemplares de su Persephone Bianually a disposición de todos aquellos que se sientan atraídos por ellos.Y nada más entrar te invitan a que cojas gratis un catálogo y una de sus revistas.

En su página web, Persephone Books, ya puedes ver toda la tienda: es muy pequeñita, donde centenares de copias de sus ediciones se apilan en pequeñas estanterías y al lado de cada pila, tienes un montoncito con el punto de lectura que han diseñado para cada volumen. Si por casualidad, escoges algún título donde no queda punto de libro, la dependienta va a buscarte uno en un escritorio de madera, antiguo y precioso, o a la trastienda, si es necesario. Eso fue lo que sucedió con el ejemplar de Making Conversation de Christine Langford que me llevé.

También puede ser que el ejemplar que más te llama la atención de su catálogo esté en ese preciso momento en reimpresión, como sucedió con Family Roundabout de Richmal Crompton. Acabé comprándolo en Waterstone´s, donde, al contrario de lo que dije en otra entrada, suelen aparecer todos.


Además, si no eres capaz de decantarte por ningún libro en particular, tienen una colección de postales y de posters con imágenes antiguas de la tienda y de la zona (Bloomsbury) en que se encuentran, además de los puntos de libro. Salimos todas encantadas, cada una con su compra.


Finalmente, después de pasar por el Waterstone´s de Piccadilly, estas fueron mis compras:


- Making Conversation, Christine Longford. Por lo que he leído en la web, me he sentido identificada con Martha, la protagonista.


- Tea with Mr. Rochester, Frances Towers. Ya llevaba en la wishlist demasiado tiempo y después de leer la opinión de Cristina, todavía tenía más ganas.


- Greenery Street, Dennis McKail. En ocasiones tienes una corazonada con algunos libros y éste es uno de ellos. Habla sobre una pareja de recién casados que se mudan a Chelsea y al contrario que la mayor parte del catálogo de Persephone, está escrito por un hombre.


- Family Roundabout, Richmal Crompton. No soy lectora de Guillermo pero releyendo el catálogo de la editorial me llamó mucho la atención: dos sagas familiares dirigidas por mujeres de armas tomar.


- No Fond Return of Love, Barbara Pym. Hace poco leí Jane y Prudence y me dejó con ganas de más: quería saber más de ellas pero me conformo con más de su autora. Tengo A Glass of Blessings en cartera pero el argumento y la crítica que leí en Como una metáfora me hicieron reír y decidirme por este.


- Love´s Shadow, Ada Leverson. Según la contraportada, Jane Austen mezclada con Saki. Por lo que he ojeado, me recuerda más a Oscar Wilde, que era amigo de la escritora.


- Mrs. Tim of the Regiment, D.E. Stevenson. Otro de esos libros con los que tienes una corazonada. Pensaba ponerlo en lista de espera pero lo empecé en el avión de vuelta. Es una historia aparentemente muy simple: la mujer de un oficial del ejército que durante la Segunda Guerra Mundial, se encuentra sola con sus hijos y sus amigos en la Inglaterra rural.


- The Secret Life of France, Lucy Wadham. Es la historia real de una escritora que, muy a lo An Education, se enamoró de un hombre mayor que ella, francés, con quien acabó casándose y yendóse a vivir a París. Eso sí, ella ya estaba en la universidad. La autora tiene un blog donde habla de sus experiencias francesas, de allí es el link que he colocado.


- The Wind in the Willows Annotated, Kenneth Grahame. El Viento en los Saúces es mi libro infantil favorito, incluso por encima de Alicia. En la sección de literatura infantil de Waterstone´s di por casualidad con un ejemplar enorme, ilustrado y anotado. No podía dejarlo allí...


- Cranford, Elizabeth Gaskell. En una edición que Penguin sacó el año pasado, encuadernada en tela, con varias cartas, artículos sobre ella y su relación con el pueblecito de Inglaterra donde pasó su infancia en el que se inspiró para escribir Cranford. Como la edición española de Alba es ya inencontrable, opté por esta edición y me la llevé sin mirar el contenido. Imaginad mi cara hojeándolo en el hotel: a Guacimara y Patricia también les encantó.


- Watching the English, Kate Fox. He leído varios libros de "antropología" donde un autor se dedica a estudiar a sus propios conciudadanos y a ofrecer una serie de reglas de comportamiento. No sólo The English de Jeremy Paxman, también La espada y el crisántemo de Ruth Benedict, que durante los años 1950 se convirtió en un clásico para comprender el carácter japonés. Por lo que parece, este de Kate Fox está más cerca del segundo que del primero.


Y un libro que viajó desde Girona acompañando a Guacimara: Sàvies Criatures, de Angela Carter.

Sé que en el próximo viaje a Londres (que ya tiene fecha) algún libro más caerá. Iré con una lista más breve y seleccionaré más. Por otra parte, me gustaría dedicarme a curiosear por Waterstone´s para detenerme en secciones que esta visita sólo ví de refilón, como la de historia. Sí, leo libros de historia y arqueología en inglés. Deseadme suerte en mi empeño.

P.D. En las fotografías sólo aparecen los libros de Persephone, de los demás caerán fotos a medida que vaya hablando de ellos.

sábado, 20 de marzo de 2010

De vuelta de Londres (i): Sensaciones y recuerdos

Londres tiene un olor muy peculiar, es lo primero de lo que me doy cuenta al llegar a la ciudad, cuando el autobús nos deja en Baker Street. A medida que van pasando las horas lo noto todavía más: algo que no tenemos en estos lares: el olor a té es uno de los que más me gustan pero todavía hay más. Algo que no soy capaz de deducir y que me hace sentirme como en casa. Creo que es por esto que me gusta tanto Londres.

Un fin de semana en la ciudad da para muchísimas cosas: ir al teatro, dar vueltas y más vueltas por la ciudad, visitar un cementerio y acercarse lo máximo a una gran noche blaugrana, perdernos en el metro, caminar por en medio de Regent´s Street cortada para el desfile de St. Patrick´s Day (y ver el desfile también, por supuesto), descubrir la enorme -en espíritu- Persephone Books, comprar libros, hacer el turista... La lista es interminable. Y sobretodo, para conocer bien a mis dos nuevas amigas, Guacimara y Patricia, y poder exclamar al final:

¡Chicas, tenemos que repetir!

Mientras escribía esta entrada he recordado una frase de Ewan McGregor en Big Fish, donde decía (lo digo de memoria) que cuando te enamoras, el mundo se detiene y después todo se acelera para recuperar el tiempo perdido. En vez de aplicarlo al amor, lo aplico a la ciudad. Ya hace una semana que llegamos a Londres, cómo pasa el tiempo.

P.D. No tiene nada que ver con el tema, pero estoy muy contenta de que por fin Nova Ediciones B haya publicado Algo huele a podrido, la cuarta parte de la saga de Jasper Fforde sobre Thursday Next. Después de haber estado dos años y medio más de lo que anunciaron para traducirlo, no se me podía pasar.

lunes, 15 de marzo de 2010

Atrapada en el aeropuerto

Mira, un dia mas en Londres (tecnicamente), descansadas y relajadas haciendo tiempo antes de coger el avion.

martes, 9 de marzo de 2010

¡Nieve en Barcelona!

Por lo que he visto por la blogosfera, no es nada nuevo pero ¡adoro la nieve! y no había visto nunca una nieve que cuajara tanto en Barcelona. Mi hermano C. y yo nos lo hemos pasado de vicio, guerra de bolas de nieve incluida (no había la suficiente nieve como para hacer un muñeco de nieve, qué pena): eso sí, en el tejado, que con la calle abierta hasta las entrañas no podíamos hacerlo en la calle.




Y con todo esto hemos vuelto a casa cubiertos hasta las cejas de nieve y con estalactitas en el pelo. Qué nos quiten lo bailao.

Mañana, volvemos a la programación habitual que ya toca nueva entrada.