martes, 11 de mayo de 2010

Paseando por Londres (I)

Llegar a Londres esta vez fue más caótico de lo esperado: una hora de retraso en el avión y al llegar allí la reserva para el autobús ya había pasado así que tuve que esperar a que me "despacharan" en un bus superpoblado con un italiano soñoliento al lado.
Y con el bus hicimos un recorrido improvisado hasta el centro de Londres, por el que atravesamos el East End, la City, Southwark, Southbank y finalmente la Torre de Londres, Belgravia y Victoria. ¡Aleluya!

Debo decir que recorrer Whitechappel en bus fue una experiencia digna de las damas victorianas que no se atreverían a poner un pie en sus calles: pasamos por delante del hospital donde conservan el esqueleto de John Merrick, el "hombre elefante" y al otro lado de la calle, el lugar donde se encontró el cadáver de Polly Nichols.

Al bajar del autobús, me quedé perdida, no sabía donde estaba, sólo sabía que tenía que bajar. Y de repente, apareció él, sólo le faltaba el caballo:



Y es que estabamos en una zona donde todo se llamaba Rochester: calle, hoteles... Además, el hotel (que no se llamaba Rochester) era de estilo eduardiano, con una salita victoriana preciosa repleta de cuadros y encima con un reloj antiguo... ayys, como lo disfruté. Una experiencia digna de Charlotte Brontë, me faltaba el miriñaque.

A partir de allí todo fue como la seda, la seda que importaban de las colonias: extranjera, me sentí completamente inglesa. Al llegar a Victoria, cojí un ejemplar del Evening Standard que fui leyendo durante el viaje en metro (vale, sí, leí la sección de deportes pero ¿quién puede resistirse a un nombre tan bonito como Craven´s Cottage, el campo del Fulham? y también sobre el homenaje que el teatro le dedicó ese fin de semana a Natasha Richardson). De ahí hacia mi barrio favorito de Londres, Bloomsbury, que me era más familiar que nunca, pasear por sus calles era como volver a casa.

King´s Cross - St Pancras - British Library. Ese era el plan para aquella tarde: Saint Pancras me impresionó, creo que es uno de los edificios que más me han impresionado de todas los viajes a Inglaterra.


Y de ahí a la British Library, rodeada de un patío enorme de ladrillo visto, tan feo que podríamos decir que está en España y no notaríamos la diferencia. El edificio ya fue polémico cuando se contruyó por ese mismo motivo. La idea era ver la exposición de manuscritos originales de autores como Jane Austen, Dickens, Thomas Hardy, Charlotte Brontë, Virginia Woolf o la Alicia de Lewis Carroll, de la que también había láminas originales del vestuario diseñado para la película de Tim Burton.


Después de la experiencia tan rochesteriana en que estaba, ver el famoso "Reader, I married him" fue algo indescriptible. Eso, y escuchar a Virginia Woolf hablar sobre la lengua inglesa.



Una biblioteca con tienda, no pude resistirme y entré a curiosear. Al final salí con dos joyitas: una colección de postales con las siluetas que diseñó James-Edward Austen Leigh para las novelas de su tía Jane y, oh my god!, una edición facsimil de la primera edición del A to Z, todos los planos de cómo era Londres justo antes de la Segunda Guerra Mundial de la que había oído hablar pero que nunca había visto en persona.

Son las 5 y 30 y los pubs empiezan a llenarse de gente mientras paseo, es un decir, rauda y veloz hacia Persephone Books. Descubro nuevas plazas y rincones y me parece que ya conozco el barrio como la palma de mi mano pero todavía me quedan cosas que ver.
Parece que Persephone es uno de mis must en Londres: es obligatorio. Llevo una pequeña lista, si no es fácil enloquecer y no saber que llevarte. Al final me decanto por: The Victorian Chaise-Longue de Marghanita Laski, Minnie´s Room de Mollie Panter Downes (me encanta como escribe, deberían publicarla aquí), The Priory de Dorothy Whipple y The Shuttle de Frances Hodgson Burnett. Dos finitos y dos gordísimos, a ver cómo los coloco en la maleta.
Por cierto, leyendo la nueva revista de Persephone, he reconocido a la chica que me atendió: es la misma que publica un cuento sobre su casita de veraneo. Qué casualidad.

Con las alforjas llenas, paseo por calles que no reconozco y desemboco en una pequeña plaza, practicámente escondida de los turistas, Queen´s Square, todo un hallazgo a un minuto de Russell Square. Me encantó, a ver si la próxima vez que vayaís a Londres os dejaís caer. Es un parque muy tranquilo y pude sentarme a descansar un ratito en soledad. (La foto que he puesto abajo no es mía, la que tengo está rodeada de obras).


Y para salir de allí, tengo que pasar por una callecita casi peatonal que desemboca en Russel Square, uno de mis rincones favoritos de la ciudad. Para mí, ya es una tradición pasear por sus jardines y desde la primera vez que fui a Londres lo he hecho.


Y finalmente, para despedirme de Bloomsbury, me dirijo hacia la Universidad de Londres donde nunca había entrado. Eso sí, previo paso, por la sucursal de Waterstone´s de Gower Street en plena zona universitaria: doy vueltas y vueltas por la zona de libros de segunda mano (aprendí las normas para vender un manual universitario de segunda mano: olvidaos de los mitos, no los aceptan subrayados y con anotaciones) en el primer piso y hojeo la sección de crítica literaria buscando un libro sobre Elizabeth Gaskell que estaba en la sección de imprescindibles de la wishlist: Elizabeth Gaskell. A portrait in letters, del que no hay ni rastro. Bueno, no hay mal que por bien no venga: acaba viniéndose conmigo One Fine Day de Mollie Panter Downes, suerte que lo encontré aquí porque en la central de Waterstone´s en Piccadilly ni rastro.


Debían ser las siete de la tarde y aunque todavía había estudiantes en clase, las fiestas ya habían empezado. Pensé: ¡Qué pronto! Y otro pensamiento que se me pasó por la cabeza fue: ¡Qué lujo! ¡Parece el British! Y, de pasada, vi una placa azul más para la colección:



Otra experiencia interesante del viernes fue el quedarme encerrada en un vagón del metro en pleno túnel justo al lado de Baker Street: los demás ni se inmutaron, fui la única que levantó la cabeza así que pensé: "¡Será algo normal!" Finalmente, cuando pude llegar a mi destino, Picadilly, empezó a llover. Me refugié, no sólo por mí, sino para hacer un encargo en Hamleys, la juguetería y sólo puedo decir, increíble. Además del encargo, subí a la planta de caramelos y me quedé maravillada con todos los que se podían elegir: acabé con una bolsita de los jellybelly que adora Cristina y que nunca había probado, y un enorme bastón de caramelo del que ya no queda ni rastro.

Mientras paseo bajo la lluvia, decido coger lo que me parece un atajo hacia Piccadilly y, a pesar de que dicen que no se encuentra fácilmente, llego a Saville Row, toda llena de sastres dispuestos a vestir de traje a los gentlemen que todavía queden en la ciudad. La mayoría ya han cerrado pero se puede ver como continúan trabajando por las ventanas del sótano, cosiendo sus trajes. Por cierto, gracias a la lluvia no recuerdo haber visto la casa del señor Phileas Fogg, el número 7 de Saville Row. El video es sobre Henry Poole, la tienda que se instaló primero en Saville Row:




Mi paseo me llevó a cruzar el patio de la Royal Academy of Arts y contemplar escaparates como el de Fortnum & Mason (estaba ya cerrado) en el que Helene Hanff intentó comer en su visita a Londres, hasta llegar finalmente a una de mis paradas favoritas: el Waterstone´s de Piccadilly. Y allí recorrí todas las secciones que me interesaron, picando de aquí y de allá, historia de Londres, historia general, ficción, infantil, clásicos, drama, biografía... buscando libros de mi wishlist y abierta a lo que pudiera encontrar, que fue mucho: una guía de placas azules (y de otros colores) de Londres, que no me llevé; varios libros sobre las Mitford, un enorme libro de tapa dura acerca de la cultura y contracultura inglesa después de la Segunda Guerra Mundial demasiado caro. Esto es lo malo: o era demasiado caro, o demasiado grande, y esta vez tenía límite de peso en la maleta, así que debía quedarme con poquitas cosas. Finalmente opté por llevarme "The Diary of a Nobody", un clásico de Grossmith que tenía ganas de leer, una biografía de Elizabeth Gaskell escrita por Jenny Uglow, la editora de A.S. Byatt; y "The Victorians" de Jeremy Paxman, del que ya me quedé con ganas en marzo.

Con todo esto bajo el brazo, llegué como pude hasta el metro de camino al hotel y aún tenía que buscar la cena. Qué horror... Cenando, hojeando mis nuevas adquisiciones y explorando el hotel, llegó la hora de ir a buscar a Patricia y Guacimara a la estación.

continuará...

9 comentarios:

  1. Una crónica genial, genial, genial. Me ha gustado muchísimo. Y qué bien se te dio el día.

    Comentaría un montón de cosas, pero bueno, intentaré moderarme:

    La tienda de la British Library es muy chula, sí. Durante un tiempo Manuel y yo nos imponíamos como visita obligatoria un ratito delante del manuscrito de Jane Eyre, pero en los últimos viajes hemos perdido la costumbre. Impresiona tanto verlo al natural que me pasaría horas delante. ¿Ahora lo tienen abierto por Reader, I married him? Antes siempre era por la parte de la declaración...

    Me ha hecho gracia también lo de Rochester. Una vez en Londres (no sabría decir por dónde exactamente, Knightsbridge, quizá) vimos una tienda que se llamaba: Rochester. Big & Tall. Me encantó :D

    No sabía que la Waterstone's de Gower St (por cierto: ¿has visto lo FEO que es el logo nuevo de Waterstone's http://www.thebookseller.com/news/118049-waterstones-unveils-new-logo.html? Ugh) tuviera sección de segunda mano. Eso sí, qué pena que no tuvieran el de Gaskell que querías. Me hizo gracia cuando el otro día en Goodreads añadiste la bio de Jenny Uglow. En fin, ya dirás tú cuando la leas, yo no digo nada por aquello de "si no puedes decir algo bueno, mejor no decir nada" ;)

    ¡Y qué dientes más largos me has puesto con lo de Hamleys! Yo ya sabía que tenían una sección de dulces espectacular, pero la última vez que estuve no había Jelly bellies! Si lo llego a saber en el último viaje cuando intentamos entrar pero no pudimos por culpa del conejito de pascua hago rodar cabezas al más puro estilo reina de Alicia en el País de las Maravillas ;)

    Buenas compras en el Waterstone's de Piccadilly. Diary of a Nobody es genial.

    Y ya me callo, no sin antes pedir que la continuación llegue pronto.

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  2. me lo he pasado genial leyendo tu post, lo mejor es que ahora mismo estoy escribiendo este comentario desde LONDRES!!!!, así que entre otras muchas cosas quiero ir a visitar la British Library.

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  3. Solo puedo decir que está GENIAL! Buf! Cuantas cosas hiciste! No recuerdo que nos explicaras tanto esa noche al llegar! Bueno, tambien estabamos todas cansadas y necesitabamos dormir para seguir al día siguiente... Un besazo.

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  4. Hiciste todo eso en un día! Genial!
    Una suerte que sepas inglés, jamás me animaría a leer un libro completo en inglés, me daría pánico.
    Grandes adquisiciones, un viaje provechoso.
    Saludos.

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  5. Se nota que estabas en tu salsa, aprovechaste al máximo la tarde del viernes. Ciertamente ese día por la noche llegamos tan cansadas que apenas supimos qué hiciste, me agrada enterarme ahora de tus anécdotas literarias y de tus paseos.
    Me resultó muy curioso oír a Virginia Woolf, ahora no tanto, pero antes tenía la manía de ubicarla en la época de Jane Austen cuando sabía perfectamente que era posterior a ella.
    Muchos besos.

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  6. No sé como puedo escribir mientras las lágrimas desbordan mis ojos...ahora mismo estoy soñando que volvía a Londres...gracias a este post.
    pero si hasta he olido el azúcar del bastón de caramelo. Cuéntanos más!!

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  7. Si ya decía yo que te tenía que leer con una taza de té al lado!! Bueno...a estas horas es una infusión desteinada...porque sino no hay quien se duerma.

    Me encanta como lo has ido relatando todo!! Y como he leído por ahí...es una maravilla recorrer las calles de Londres a tu lado!! De nuevo estaba en Gower Street, en la universidad (que la vi desde fuera, más o menos a la altura de la foto), la British Library!! Donde disfruté de lo mismo que nos cuentas...Thomas Hardy, Charllotte Brontë, Jane Austen...
    Y pasear por Russell Square,...en fin...gracias!!
    Las adquisiciones literarias son de lo más interesantes. No coincidimos, pero tomo nota y hay uno de los que nombras y que te llevaste..."The Victorians" que me habría encantado que se vinivera también conmigo, pero mejor...más adelante y con un mejor nivel de inglés.
    Mil besos grandes!!! Y gracias por este paseo con paraguas por Londres!!

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  8. Me encanta ese Londres que está entre Conduit Street y The Mall, es decir, St. James y las calles al norte de Piccadilly (qué decir de Burlington Arcade), y no puedo dejar de pasear por la zona y tomar un té en el St. James de Fortnum & Mason.
    Lamentablemente, hace mucho tiempo que no puedo disfrutar de ese placer, aunque espero no tarde mucho en repetirse.
    Son un placer estas lecturas a la luz de la luna.

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  9. I've never visited the British Library. Sounds like a real adventure!

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