miércoles, 16 de julio de 2008

Persepolis, Marjane Satrapi


Una de cal y de arena. A veces, cuando lees a pesar de que el argumento te puede impulsar a leer un libro, puede no llegar a gustarte. Si eso es lo que me ha pasado con En elogio de la verdad, no puedo decir que haya sido lo mismo con Persepolis, que por cierto, es mi lectura del Reto 2008 por Austria. Es, lo más probable, el mejor comic que haya leído nunca y decir que es el primer comic iraní es emocionante en todos los sentidos.


Llevaba tiempo queriendo leerlo y más aún después de ver la película que también os recomiendo. He acabado cerrando el libro prácticamente entre lágrimas, quería seguir dentro para poder acompañar a Marjane más allá del final, en su camino a Francia.


El tema en sí, la revolución islámica, llama la atención, quizá por su parecido al retroceso que ha vivido Afganistan a partir de los años 60, aunque en el caso de Irán fue más repentino, como nos explica Marjane. Cuando ésta es una niña ha decidido que su destino es ser la última profeta, y a pesar de su edad, está convencida de que no hay ningún impredimento por ser mujer, esa es la educación que ha recibido de sus padres, completamente diferentes a los iraníes que podemos ver actualmente por la tele. Su abuela es su mejor guía en la vida, mientras que su tío Anouche, a quien sólo conoce brevemente, es un modelo de conducta.


Marjane nos explica cómo es la vida de una niña durante un período tan cambiante y peligroso como es el de la Revolución Islámica: asiste al Liceo francés de Teheran, el cual es cerrado por los integristas, de forma que debe asistir a la escuela religiosa donde las profesoras les enseñan a golpearse el pecho por los mártires de la patria. Vemos como la Marjane infantil, encantadora y curiosa deja paso a una Marjane rebelde, que a pesar del peligro que puede correr su vida, no se calla sino que dice lo que piensa, que escucha punk en vez de pasarse el día rezando y que, de verdad, es una gran actriz. Cuando sus padres, para protegerla de los estragos que la guerra está causando en el país deciden envíarla a estudiar a Viena, Europa se abre a sus pies aunque esto sólo causará problemas, tanto emocionales como de identidad. Las escenas de Marjane viviendo en la calle después de haber sido traicionada por su novio son sobrecogedoras: como ella misma dice, "Había pasado una revolución en la que había perdido a parte de mi familia. Había sobrevivido a una guerra que me había alejado del país y de mis padres... y una banal historia de amor había estado a punto de acabar conmigo".
Según mi opinión, esa es el verdadero valor del libro: enseñarnos que vivir en una cultura tan distinta como la occidental puede resultar tan doloroso como para perder el mundo de vista, tanto tus valores como tu personalidad, por intentar encajar en un mundo que no es el tuyo. Vemos como se declara en contra de la hipocresía (quizá uno de los episodios más sorprendentes es la entrevista que le hacen antes de entrar en la universidad) y de cualquier tipo de extremismo, tanto el que sufre en Irán como el que encuentra en Austria, algo que todos podemos observar en nuestras propias casas y entender.
Bravo, Marjie.


2 comentarios:

  1. Pues yo ni he leído el cómic ni he visto la película, qué desastre. Habrá que ponerle remedio :)

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  2. Me sorprendió muy gratamente la película, ver esas figuras blanquinegras moviéndose de esa forma, y ese argumento tan bestial... Leí el cómic a posteriori y lo gocé de igual forma.
    ¡Un diez para la autora!

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