domingo 18 de marzo de 2012

Un meme en 30 días. Días 17 y 18

Día 17. Una película  que te hubiera gustado vivir

Llevo días y días pensando, intentando dejar solo una en la lista pero es imposible. Quisiera estudiar en Hogwarts, acompañar a la compañía del Anillo en su viaje a Mordor, vivir en el Montmatre de Amélie, acompañar a Lucy Honeychurch en su viaje a Florencia, mudarme con las Dashwood a aquella casita, vivir en el Manhattan de Woody Allen, salir de una pantalla de cine como Jeff Daniels en La rosa púrpura del Cairo, bailar con Gene Kelly en una noche lluviosa, soñar que volvía a Manderley, cantar Tonight en una escalera de emergencia... No puedo decir una película sola, he querido estar en el 90% de las que he visto y me han emocionado de verdad.



Día 18. Una película con la que te sentiste identificado.

Curiosamente, las dos películas con las que más me he sentido identificada son francesas. Una es Amélie, que supongo que conoceréis todos, y la otra ya es antigua y los que no tengáis una vena un poco cinefila no conoceréis. Es "Cléo de 5 a 7" de Agnes Varda. La historia de una cantante que tiene que recoger los resultados de unos análisis. Parece que serán malas noticias pero en unas horas pueden ocurrir muchas cosas...



Y para acabar, algo de Amélie. Quizá la escena en que más identificada me he sentido (en versión abreviada).

 

viernes 16 de marzo de 2012

La fórmula preferida del profesor, Yoko Ogawa

Una lectura que tenía pendiente desde hacía mucho, es la de La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa. Quizá conozcáis la fórmula: se publica un libro, oyes hablar de él, quieres leerlo y lo compras, lo sacas de la biblioteca o lo que sea. Pero el libro languidece en un rincón hasta que un día te acuerdas de él. Esto es lo que me ha pasado con esta novela. Pero gracias a Isi y su lectura conjunta, el libro pudo salir de la wishlist. Y lo único de lo que me arrepiento es que se haya pasado tanto tiempo en el limbo.



La fórmula preferida del profesor me ha entusiasmado. Tenía dudas al momento de empezarlo, como otros, puesto que las matemáticas, un tema presente en todo el libro, no me entusiasmaba mucho. Pero han sido superadas con creces.


"Mi hijo y yo le llamábamos profesor. Y el profesor llamaba a mi hijo "Root", porque su coronilla era tan plana como el signo de la raíz cuadrada."

Así es como Yoko Ogawa nos introduce en la historia. De repente nos encontramos en un pequeño despacho, junto a tres personas, los tres protagonistas, concentrados en resolver "qué magia es la que coloca los números bajo el símbolo de la raíz cuadrada". Magia, matemáticas... la idea me ha trasportado desde el principio a Los viajes de Gulliver, donde había una isla voladora donde las matemáticas y la geometría sonaban tan perfectos como una buena pieza musical.


"- [...] Si hubieran sido descubiertos por nosotros, nadie tendría tantas dificultades, y los matemáticos no harían falta siquiera. Nadie fue testigo presencial del nacimiento de los números. Cuando nos dimos cuenta, ya estaban ahí. 
- Por eso las personas inteligentes están dale que dale para entender su mecanismo, ¿verdad?
- Nosotros, los seres humanos, somos demasiado estúpidos para haber creado los números."

En fin... volviendo al Japón de los años 90, previos a los Juegos Olímpicos de Barcelona, nos encontramos con estos tres personajes, el profesor, su asistenta y su hijo. El profesor perdió la memoria en un accidente de coche durante los años 70 y su memoria es incapaz de funcionar más allá de 80 minutos. Su asistenta es una madre soltera que ni siquiera ha llegado a los 30 años y que está sola en el mundo junto a su pequeño hijo Root. Los tres son el motor de la historia y en su historia les vemos evolucionar y crecer, pero también esforzarse y luchar. Las matemáticas son la ¿excusa? para ver a través de ellas sus relaciones y su espíritu. A pesar del poco tiempo que he tenido para leerla, se me ha hecho muy rápida porque no cuesta nada meterse en ella gracias al lenguaje que emplea Ogawa, sencillo, directo y a la vez, poético. En esto es muy japonesa. Igual que en la obsesión de Root y el profesor con el béisbol, el deporte nacional de Japón.

Si tuviera que escoger a uno de los tres protagonistas, me quedaría con Root sin dudarlo. Root me parece un amor. Un niño pequeño, que crece casi solo, pero que como su madre, es despierto e inteligente. Si ella fue una niña que aprendió enseguida a cuidar de si misma, Root aprende a hacerse adulto gracias a su relación con el profesor. Recuerdo sobre todo aquella escena en la que se da cuenta del desconcierto del profesor cuando le menciona que uno de sus jugadores favoritos de béisbol ya se ha retirado.

Incluso la dedicación del profesor por las matemáticas ha hecho que me entraran ganas de tomar notas e incluso como la protagonista, he pasado un tiempo intentando buscar la solución a los problemas que se plantean en el libro. Quien lo diría de alguien a quien no le gustaban demasiado las matemáticas (aunque sí hacer cálculos como los de la novela)...

Y una última frase, que me ha gustado en especial porque relaciona las matemáticas con una de mis pasiones, la arqueología:


"Efectivamente, es un descubrimiento. No es una invención. Es como excavar y sacar de debajo de la tierra teoremas que ya existían mucho antes de que naciera, sin que nadie haya detectado su existencia. "

Aquí tenéis una lista del resto de participantes en la lectura y sus reseñas:

- Reseña de M.
- Reseña de Korua-do
- Reseña de Patricia
- Reseña de Laky
- Reseña de Raquel
- Reseña de Deigar
- Reseña de Carol
- Reseña de Ana
- Reseña de Lourdes
- Reseña de Margari
- Reseña de Carmen
- Reseña de Montse
- Reseña de Asun
- Reseña de L. 
- Reseña de Loque
- Reseña de Marina
- Reseña de Lupa
- Reseña de Pablo
- Reseña de Tatty
- Reseña de Lammermoor
- Reseña de Cartafol
- Reseña de Soledad
- Reseña de Luisa
- Reseña de Isi

martes 13 de marzo de 2012

Releyendo a Helene Hanff




Hace unos días volví al número 84 de Charing Cross Road. Metafóricamente hablando, claro. Nada me gustaría más que ir a Londres este año, con el bicentenario y los Juegos Olímpicos.

Para el Día de la Mujer Trabajadora no tenía pensado hacer ninguna entrada en especial ni ninguna lectura. Sigo pensando que celebrar este día sigue siendo muy importante, no se puede ignorar a la ligera puesto que las mujeres no estamos igual de consideradas que un hombre. En fin... leyendo vuestras entradas se me ocurrió bajar un libro de la estantería, uno que no leía desde hacía mucho y que realmente me apetecía.



Seguro que much@s lo habréis leído pero para los que no lo conozcan, os contaré que es la correspondencia que mantuvo Helene Hanff, una escritora y guionista de Nueva York, aficionada con una inclinación por los libros propia de un anticuario, como ella misma dice. Un día, tropieza con el anuncio de una librería londinense donde venden libros de segunda mano y de anticuario. Así, con una pequeña carta en la que pide unos cuántos libros, inicia una correspondencia de varios años con los libreros que en ella trabajan, en especial con Frank Doel.

Lo cierto es que el libro me llamaba desde hacía un tiempo, puesto que en los últimos años he leído algunos de los libros que Helene pide a Frank Doel que le consiga. Tristram Shandy lleva un tiempo en mi mesita de noche, el diario de Sam Pepys es una lectura que quiero retomar cualquier día, los Ensayos de Elia están en la estantería esperando su turno, Jane Austen es una habitual, El viento en los saúces es uno de mis libros favoritos... Qué pena que a Helene no le guste John Keats, con el que desde hace unos días, estoy viviendo prácticamente un "affaire". Sí, por fin he visto Bright Star. Pero ese no es el tema.

Helene Hanff es una mujer trabajadora, que intenta ganarse la vida con lo que escribe y tiene poco, pero, a la vez, mucho que compartir. Un detalle que me hace disfrutar más el libro es la generosidad de Helene y cómo desde su casa, se gana el corazón de todos los que trabajan en la librería, gracias a enviarles comida a través de un catálogo, sus cartas llenas de humor y energía... Solo hay que ver en la película la visita de Frank a uno de los libreros más mayores, George Martin, y como se emociona éste al escuchar que hay carta de la querida señorita Hanff.

Vi la película otra vez después de acabar la novela: a pesar de lo purista que suelo ser si veo una adaptación justo después de haber acabado el libro, con 84... no me pasa nunca. Los actores están fantásticos y Anthony Hopkins, en particular, está maravilloso interpretando a Frank, en especial su mirada cuando Helene le comunica que no podrá ir a Londres para la Coronación.



En el viaje a Londres del año pasado, volví a pasar por delante del número 84, esta vez, gracias a una casualidad: el autobús que baja de Hampstead tiene parada justo en la puerta del número 84. Y yo que pensaba que no nos daría tiempo...

En fin... quien pudiera salir del 84 de Charing Cross Road con una bolsa bien cargada de libros.



P.D. En la fotografía que he tomado hay las dos ediciones que tengo de la novela, una en catalán y la otra en  inglés. En realidad, he leído las dos, unas cartas de aquí, otras de allá... las dos se merecían la foto.

domingo 11 de marzo de 2012

Un meme en 30 días. Días 15 y 16

Día 15. Una película de tu infancia

LA película de mi infancia es Furia de titanes. Por supuesto, la original que se estrenó el año en que yo nací. De pequeña "obligaba" a mi madre a verla cada día, una y otra vez. Creo que llegue a verla una vez al día durante medio año. Me sabía los diálogos e incluso los gestos de los personajes. Despertó en mi muchos amores: el amor por los búhos (tengo uno exactamente igual a Bubo en la cabecera de la cama),  por la mitología griega y por los actores ingleses. Sí, solo debo decir que Zeus estaba interpretado por Laurence Olivier y Tetis era Maggie Smith.






A mi madre se le revuelve el estómago al ver a Medusa aún hoy. No ha querido verla más. Pero mi hermano y yo seguimos viéndola de vez en cuando. Él no llego a sufrir la obsesión ;)


Día 16. Una película de tu actor / actriz favorito.

La gran mayoría de mis actores y actrices favoritos son británicos. Así que aquí toca la película que reúne a una gran mayoría de mis actores favoritos. Sentido y sensibilidad: Kate Winslet (que lo es desde que fue Marianne Dashwood), Emma Thompson y Alan Rickman. Aquí dejo un fragmento de su banda sonora, compuesta por Patrick Doyle.



Pero también quiero enseñaros otras de mis películas de mis actores favoritos que no son tan conocidas o que, por un motivo u otro, me gusta compartir:

- El invitado de invierno. En ella aparecen Emma Thompson y su madre, Phyllida Law. Como curiosidad, es la única película que ha dirigido Alan Rickman.




- Expiación, por Romola Garai. He encontrado un video precioso de la película, un montaje diferente con música de Hans Zimmer.



- Una familia con clase, con Colin Firth. Además está basada en una obra de teatro de Noel Coward, a quien descubrí hace pocos años. Tengo pendiente todavía leerla.
Para variar un poco, cuelgo uno de los temas de la banda sonora, que aparece al final de la película y que cantan Ben Barnes, Jessica Biel y Colin Firth.

viernes 9 de marzo de 2012

Las calles de arena, Paco Roca

Es una verdad absolutamente reconocida que cuesta muchísimo hablar sobre algo que nos ha emocionado, sea un libro, una película o los 5 goles que marcó Messi en la Champions el otro día.

Eso es lo que me ha pasado con Las calles de arena, de Paco Roca. Lo devoré en una tarde, igual que hago con todos mis comics, pero he sido incapaz de desprenderme del poso que me dejó. Lo he llevado conmigo mucho más tiempo del que disfruté de su lectura. Hoy mismo lo he vuelto a releer por encima y he sentido una sensación extraña: de reconocimiento de la historia, la había interiorizado. Ésta será una reseña corta pero espero que pueda ser capaz de enseñaros todo lo me ha transmitido.



En fin, empecemos por el principio: cogí de la biblioteca Las calles de arena en parte porque no paro de escuchar cosas buenas de Paco Roca, en parte Arrugas, en parte Memorias de un hombre en pijama. Así que fui a la biblioteca buscando sobre todo el segundo pero lo único que encontré fue Las calles de arena. "No importa - me dije- probaré con éste". Nada más llegar a casa empecé a leerlo y desde el principio conecté con la historia.

Las calles de arena empieza con un hombre que llega tarde a una cita. Una cita importante, pues él y su novia van a irse a vivir juntos y tienen cita en el banco para firmar los papeles de la hipoteca. El tiempo se le echa encima y decide acortar metiéndose en el barrio histórico de la ciudad. Una vez allí y con el tiempo justo, se pierde. Da vueltas y más vueltas hasta que al fin encuentra una pequeña pensión donde le ofrecen una habitación. Una habitación que se convertirá en su hogar el tiempo que permanezca allí.
La pensión está repleta de habitantes curiosos que repiten una y otra vez sus patrones: desde el hombre que quiere salir de viaje pero nunca lo hace porque está convencido de que algo le falta, la chica que escribe cartas a todos los vecinos, el cartógrafo que nunca sale de casa (aquí una referencia a El principito: ¿recordáis al geográfo que esperaba que aquellos que llegaran a su planeta le explicaran sus viajes para dibujar sus mapas?) o un científico que atesora recuerdos de todos los momentos de su vida.

La historia tiene muchos ecos literarios que me llegaron a medida que iba leyendo: de la literatura fantástica, de terror (Kafka habría encajado muy bien en la historia) pero a la vez tiene un punto que la convierte en una historia apta para soñadores.

Buscando por You tube, he encontrado un vídeo donde Paco Roca explica cómo surgió la historia de Las calles de arena. No hay ningún spoiler importante.




miércoles 7 de marzo de 2012

Hilvanando pensamientos (I)

Creativa, así es como estoy estos días. Pienso en el blog y se me ocurren secciones nuevas, libros de los que quiero hablar, historias que contar... Incluso el célebre viaje a Londres (del año pasado) volverá en unos días. Pero de momento me lo voy a tomar con calma e iré incoporando todas las ideas que se me ocurren poco a poco.

Una de ellas es la de viajar a través de los pensamientos. Me explico: muchas veces escuchamos algo que nos remite a otra cosa, pero con el que, a veces, rescatamos un recuerdo que permanecía perdido en nuestro subconsciente. Algo así me pasó ayer así que pensé "¿Por qué no lo escribo en el blog?"

De Cataluña a Francia pasando por México.

Con motivo del centenario de Pere Calders (que ya comenté aquí), en las bibliotecas de Barcelona han organizado un ciclo de conferencias sobre su vida y obra titulado "El gran Calders". En la de ayer trataban el exilio mexicano de Calders y lo mucho que influyó en su obra.
Pere Calders tuvo que exiliarse después de la Guerra Civil a causa de su filiación republicana, como muchos otros intelectuales. Él eligió México, que acabaría teniendo muchísima importancia en su obra, no solo como inspirador, también como lugar de maduración de su obra.

Hablando sobre sus "cuentos mexicanos", hemos llegado a una de sus novelas cortas más conocidas, Aquí descansa Nevares. Seguramente será mi próxima lectura suya. Habla sobre la miseria y sobre cómo a veces se vive mejor en lugares que no parecen destinados a los vivos, como los cementerios.

Y, de un salto, he pasado de los cementerios mexicanos a los franceses. El año pasado, viajé a la Francia medieval de la mano de Phillipe Àries a través de su libro "El hombre ante la muerte" donde en un capítulo habla de lo superpoblados que llegaron a estar los cementerios durante en la Edad Media. Y me refiero a los vivos. Centenares de personas se instalaron a vivir entre las tumbas. Formaron pequeños pueblos que además de residencia, servían como lugar de reunión, lugar de culto (las misas se celebraban en medio del cementerio), daban asilo en caso de invasión o guerra, etc. Incluso Ariès llega a comentar que las fosas comunes permanecían abiertas hasta que se llenaban, imaginaos el olor... También se construyeron hornos comunitarios, muy cerca de las famosas fosas abierta que os he mencionado.

Para acabar el viaje, he enlazado con una ranchera escrita por Chava Flores que pusieron al final de la sesión, relacionando la forma de reírse de la muerte tan típica de los mexicanos con el espíritu de los cuentos  mexicanos de Calders. El título, Cerró sus ojitos Cleto.




Cada vez que la escucho no puedo dejar de reír con la última estrofa.

domingo 4 de marzo de 2012

Un meme en 30 días. Días 13 y 14

He decidido ir más rápido con el meme porque si no, se hace muy pesado. Hoy tocan dos días seguidos:

Día 13. Una película que te hizo enojar

Sin dudarlo... Oliver Twist versión 2005. La de Roman Polanski. Suerte que no fui a verla al cine porque me habría marchado y pedido indignada que me devolvieran el dinero.
Tengo una relación peculiar con Polanski: tiene películas que me encantan (El pianista, Piratas), otras que me aterrorizan (El baile de los vampiros, La semilla del diablo), otras que todavía no he visto. Nunca me suele dejar indiferente. Pero con su versión de Oliver Twist nunca he podido: me parece indignante y eso que llevo muchas versiones de la película a cuestas. Pero no creáis que los actores estén mal: es el guión, los cambios, la simplificación de la historia lo que me hace rechinar los dientes.
Pero en el último minuto, la película se salva porque Polanski reproduce esta ilustración de Cruikshank en la cárcel.

Si tengo que recomendar alguna adaptación de Oliver Twist, me quedo con la de 1948, con David Lean como director y Alec Guiness como Fagin. O la versión muda de 1922, con Jackie Coogan (el niño de The Kid de Chaplin, haciendo de Oliver). Esta última está entera en youtube (cortesía del British Movie Drama), pero aquí coloco un pequeño video con una de las escenas más tristes de la historia. 



Día 14. Una película que no terminaste de ver, pero quieres hacerlo. 

Normalmente o acabo de ver una película o renuncio a verla para siempre (qué lapidario ha sonado esto). Pero con Bright Star me ha pasado. Llevo desde que fui a la casa de John Keats en mayo del año pasado intentando verla pero siempre lo voy retrasando. Ahora que por fin la he comprado, ya ha llegado la hora. 

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